El maltrato psicológico en la pareja

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El maltrato psicológico dentro de las relaciones de pareja puede ser mucho más peligroso que la violencia física ya que en la actualidad, es el tipo de violencia doméstica que está más normalizado en la sociedad actual.

Se trata de un tipo de violencia difícilmente detectable e incluso complejo de identificar con respecto a la violencia física, aunque sus consecuencias pueden ser infinitamente superiores a ésta última. El maltrato psicológico en la pareja se inicia de una manera sutil, intermitente y a la vez constante, por lo que acaba produciendo una gran dependencia emocional que termina por destruir completamente la autoestima de quien lo padece.

Aquellas personas que son maltratadas psicológicamente por sus parejas, están anuladas mentalmente hablando y distorsionan la realidad en detrimento de su propio bienestar. Tienen miedo al abandono y a los cambios que podrían derivarse de la separación, puesto que no son capaces de afrontar por si mismos una situación de estas características ya que ensalzan equivocadamente la figura del maltratador.

 

¿Qué pistas pueden ayudar a identificar el maltrato psicológico dentro de una relación de pareja?

Existen una serie de pistas que pueden ser realmente útiles a la hora de identificar cuándo una persona puede estar siendo maltratada psicológicamente en su relación de pareja como por ejemplo: la ocultación de determinados actos por miedo  a una reacción desproporcionada por parte de la otra persona, el temor a contradecir sus opiniones y a tomar decisiones propias, así como evitar dar la propia opinión en público sobre temas concretos.

Sentir tensión o miedo a equivocarse, que la otra persona juzgue continuamente lo que hace o dice su pareja, controlar su teléfono móvil, no poder decidir sobre la organización del propio tiempo libre, hacer responsable a la otra persona del estado de ánimo de uno mismo e incluso apartarla de las propias relaciones de amistad o familiares, son algunas de las pistas que pueden ayudarnos a identificar cuándo una persona puede estar psicológicamente maltratada y anulada por su pareja.

 

¿Qué consecuencias tiene el maltrato psicológico reiterado?

Las consecuencias del maltrato psicológico en la pareja, sobre todo cuando éste se produce de una forma reiterada, son muy diversas ya que la persona está sometida a un estrés continuo que puede derivar en enfermedades físicas e incluso agravar aquellas ya existentes o latentes en una persona.

También es posible identificar una serie de síntomas como la ansiedad, problemas para conciliar el sueño, problemas de alimentación, cansancio crónico, tristeza, depresión, apatía, cefaleas, el consumo de psicofármacos y un elevado riesgo de desarrollar conductas adictivas relacionadas con el alcohol o incluso las drogas, ya que ven en estas conductas una vía de escape que les ayuda a evadirse de su situación actual.

El maltrato psicológico en la pareja no afecta a un perfil determinado de personas y puede darse en casi cualquier contexto o cultura. Sin embargo, sí que es posible formar un perfil de personas maltratadas en este ámbito ya que es una situación que termina produciendo cambios en la personalidad de quien lo padece como la falta de autoestima, la inseguridad, la sensación de culpabilidad, la distorsionada percepción de la realidad o la sensación de haber fracasado en el terreno amoroso.

Tolerar los pequeños desprecios, las humillaciones, permitir que se viole la propia intimidad mediante el control del teléfono móvil o las redes sociales de la pareja, la imposibilidad de tomar decisiones propias sin ser juzgado o criticado, así como el miedo a dar tu propia opinión, son algunos de los aspectos que más influyen para determinar cuándo una persona puede estar siendo maltratada psicológicamente por su pareja.

Es cierto que, son numerosos los estudios que relacionan las vivencias y la situación del propio hogar durante la infancia con una gran parte de los maltratadores psicológicos, que han sido educados bajo modelos de relación autoritarios y han crecido en un núcleo familiar inestable propiciado por el maltrato psicológico o por conductas adictivas principalmente relacionadas con el alcohol.  Sin embargo, desde Inspirando TRANSFORMACIÓN pensamos que pese a que estas variables podrían explicar el origen de ese comportamiento tóxico hacia la pareja, no justifican en absoluto que se produzca el maltrato.

Relaciones Enfermas

Relaciones Enfermas

 

Cuando una relación se transforma en fuente de frustración y sufrimiento, hay que hacer algo, porque no es saludable permitir que otro interfiera con sus actitudes en la posible oportunidad de ser feliz.

Pasados crueles, infidelidades, depresión, personalidades psicopáticas u obsesivas, son suficientes para terminar desgastando una relación que deja huellas difíciles de borrar, que amargan el carácter y llegan a convencer de que la vida es sólo sufrimiento y de que todas las personas son enfermas.

Estar en forma permanente desconforme, a la defensiva o reprimir el malestar evitando conflictos o actos de violencia, son conductas que consumen energía y van minando la mente y el cuerpo hasta llevar a una persona a enfermarse.

En toda relación, el esfuerzo para mantenerla viva y sana tiene que ser constante por parte de los dos, porque si es uno sólo el que rema contra la corriente, el resultado es una eterna frustración.

Las relaciones humanas implican verdaderos desafíos, es como un bello edificio que con el paso de los años va perdiendo lozanía si no se hace nada para mantener su belleza original y se va derrumbando sin remedio.

El amor es un arte, dice Erich Fromm, y necesita que la persona haya logrado su identidad y la creatividad necesarias para que continúe siendo armónico, equilibrado y bello y permanezca en el tiempo.

Hay personas que no pueden evitar establecer vínculos con personas enfermas, porque de algún modo también ellas no están bien o pueden estar condicionadas por experiencias negativas de su pasado, tendiendo a recrear esas situaciones para intentar infructuosamente de resolverlas.

El peligro de una relación así es que el otro se va acomodando a esa situación patológica de a poco, en forma sutil, casi sin darse cuenta; y cuando toma conciencia y quiere tomar las riendas de su propia vida dejando de vivir con el piloto automático, comienza a sabotear su rebeldía con la creencia de que no hay esperanza, que más vale malo conocido que bueno por conocer, que no podría estar sola o solo, que peor es nada.

Lo malo es creer una cosa y hacer otra y permanecer contrariando la propia voluntad por miedo, porque de a poco, con esta actitud de cumplir con los códigos de supervivencia para evitar los enfrentamientos y la violencia, se va perdiendo la libertad y la espontaneidad.

La violencia es una forma de relacionarse que tienen algunos individuos, obligando a otros a vivir con miedo, culpa o vergüenza para lograr mantener el equilibrio.

Los violentos necesitan los conflictos para llegar al límite de la agresión y establecer así la única forma de conexión posible con el otro, la manera perversa.

Son creadores de escenas, fabuladores que inventan situaciones para generar excusas para agredir e iniciar el clima propicio para humillar y someter a sus víctimas.

Es difícil salir de una relación de estas características, cuando la energía se canaliza en tratar de resolver las cuestiones con argumentos, aunque sean válidos, porque se trata de una farsa, algo inventado para mantener el círculo vicioso, que representa una pelea y la reconciliación, por lo que es inútil tratar de convencer al enfermo de la inocencia.

Estos personajes, a veces siniestros, recurren a toda clase de estrategias para sentirse ofendidos o engañados e incluso utilizan el recuerdo de personas fallecidas que han formado parte de la vida de su pareja, para mostrarse celosos y no digno del mismo trato.

Este tipo de relación no tiene futuro feliz, ya que se trata de defectos de la personalidad que afectan todas las relaciones de un individuo y que difícilmente se modifiquen.

Es un modo patológico de establecer vínculos y no existe la posibilidad de que exista otro esquema de comportamiento alternativo.

Tal vez, con alguien que no se deje pisotear, podría ser diferente, pero lo más común es que se convierta en un vínculo tormentoso de continuas peleas, golpes y gritos por parte de los dos y se convierta en una tragedia.

La Amistad con la ex pareja

La Amistad con la ex pareja

¿Es posible separarse o divorciarse y luego seguir siendo amigo de la ex pareja? Depende de la capacidad de perdonar y de cuál sea el grado de evolución y autoestima que tenga el que se siente defraudado y abandonado.

Lo que es deseable, principalmente si hay hijos, es que continúe habiendo entre ellos una relación cordial, que no destile rencor ni resentimiento. No hay que olvidarse que una de las estrategias de guerra es establecer alianzas y hacerse amigo de los enemigos.

Para poder ser amigo genuino de un ex, es necesario haber sido capaz de crear un vínculo afectivo más allá de lo que implica una relación de pareja; ver al otro como parte integrante de la familia y considerar sus cualidades para poder continuar tratándose con afecto, sin la carga emocional que produce el orgullo herido.

Una separación después de algunos años de estar juntos es traumática, porque aunque haya sido necesaria porque la vida en común por muchas razones valederas ya era imposible, cuando se pierde un afecto, sólo se puede recordar lo bueno y todo lo que provocó la ruptura parece desaparecer detrás de la nostalgia de las gratas experiencias pasadas.

Querer a alguien significa desear su felicidad y eso significa, aceptar que logre rehacer su vida, que tenga otra pareja e inclusive que construya otra familia; porque el perdón nos libera para poder hacer lo mismo.

Empezar de nuevo otra relación, tal vez más madura, más sólida, basada en el amor, la confianza, la admiración y el mutuo respeto, puede ser una oportunidad que no todos tienen.

Los niños piensan de un modo más simple que los adultos; y si ven que sus padres se tratan bien, ellos también sentirán la sensación de que está todo bien y aún mejor que antes, si lo usual era ser testigos de las peleas.

Es difícil abandonar para siempre el deseo de vengarse del otro cuando las circunstancias de la vida en común crearon situaciones que han hecho perder la autoestima, pero el que se considera víctima también tiene algún grado de responsabilidad en la ruptura y lo sabe, y si es capaz de ser sincero consigo mismo, le será más fácil salir del círculo vicioso que generan las mutuas agresiones que nunca terminan.

Cuando se corta abruptamente una relación y lo que se intenta es borrar al otro del universo familiar, las consecuencias para los hijos suelen ser devastadoras, incluso para el que se considera abandonado y defraudado, porque terminar en malos términos, además de producir mucho dolor, puede interrumpir el flujo de dinero e impedir cualquier negociación que los favorezca.

La venganza tiene muchas formas, no sólo se trata de agredir al otro físicamente sino también mentalmente y moralmente, creándole sentimientos de culpa, obstaculizándole la relación con los hijos, interfiriendo entre ellos y tratando de sacarle lo que no tiene judicialmente.

Algunas mujeres son incapaces de defenderse en la vida cuando se quedan solas, no aceptan haber perdido su fuente de recursos y su estilo de vida y luchan por recobrarlo, sin darse cuenta que esa actitud no hace más que alejarlas cada vez más de su objetivo.

Muchos hombres que han estado casados largo tiempo, de pronto se sienten atraídos por otra mujer, generalmente cuando sienten que comienza a declinar su potencia sexual. Se atreven así a vivir una aventura, abandonan el hogar y corren detrás de alguna joven que puede ser su hija.

En estos casos, empeñarse en detener este proceso no conduce a nada, porque no se puede luchar contra la pasión que puede llegar a sentir un hombre maduro.

Lo mejor es aceptar la situación y mantener la dignidad sin arrastrarse mendigando amor y perdiendo el último vestigio de autoestima, porque nadie puede exigir que lo amen; pero sí puede atreverse a comenzar una nueva vida y tener la oportunidad que necesitaba para mejorar y crecer como persona.

Lo más probable es que de esta forma la pareja vuelva, porque cuando se ha vivido muchos años con alguien se ha creado un fuerte vínculo que no lo puede romper ni siquiera, una mujer más joven.

 

Adictos al amor

Adictos al amor

 

El temor a ser engañado o de perder al ser querido y pensar que uno no puede vivir sin él crea una relación de dependencia y se convierte en una obsesión.

Recientemente hemos constatado hasta dónde es capaz de llegar un amor obsesivo, con la noticia de la muerte de un niño en manos de su madre, cegada por la venganza por haber sido engañada.

No se trata solamente de la pérdida de una persona, un adicto al amor pierde también el sentido de su vida; porque el apego amoroso es una adicción, cuando el otro se convierte en la razón para existir.

Estos apegos no se reducen a la relación de pareja sino que es la forma en que una persona ha aprendido a relacionarse con los afectos desde la infancia más temprana, enajenando la propia identidad para vivir a través del otro; y la falta de esa otra persona puede llegar a provocarle síntomas físicos como ansiedad, depresión, angustia, malestar, infelicidad, falta de concentración, dolores migratorios, etc.

Este modo de relación dependiente hace que no se pueda romper el vínculo aunque se padezca de maltrato y provoque solamente sufrimiento, porque sin ese vínculo la persona no es nada.

La persona adicta al amor puede tener conductas irracionales y también volverse paranoica, revisar bolsillos de su pareja, el teléfono celular, controlar señales de otra persona en la vestimenta, etc.

El miedo básico al abandono es el miedo a sufrir que es el que provoca la distorsión de la realidad.

Para el adicto al amor, amar es poseer, celar, dominar y estar pendiente del otro, ser un esclavo y tratar de que el otro también lo sea.

Muchos creen ser felices con el sufriendo que les produce lograr lo que quieren, sin darse cuenta si lo que desean realmente vale la pena.

Una relación sana implica la libertad de ambos como condición básica, para crecer y desarrollarse, porque si no es así esa relación no tiene futuro.

El amor tiene que ser recíproco y la confianza debe ser mutua, porque la servidumbre amorosa dura poco.

La gente tiene demasiado miedo a la soledad y a veces muchos son capaces de involucrarse en una relación solamente para no estar solos.

Ese tipo de vínculo no es sincero porque se está usando al otro para estar acompañado.

La pérdida de la persona amada, ya sea por abandono o por muerte, es una realidad que hay que aceptar, porque cuando el amor se va no hay vuelta atrás porque mendigar amor aumenta el rechazo, y la muerte es inevitable.

La vida es cambio y aunque sea difícil aceptarlo siempre llega el día en que se puede empezar de nuevo sin esa persona.

La separación es más fácil cuando no ha sido un vínculo dependiente sino la unión de dos personas libres que se amaron y respetaron mutuamente; porque la felicidad no está en los otros sino en uno mismo, única condición que permite disfrutar del amor del otro y de su compañía.

Nada es seguro en esta vida, porque sólo existe la incertidumbre, pero hay mucho por qué vivir y son los apegos los que no nos dejan ver otra cosa.

Cómo Dejar de Pensar en un Ex Amor

Cómo Dejar de Pensar en un Ex Amor

Un ex amor puede causar mucho dolor en aquella persona que víctima de la dependencia se niega a olvidar y a pasar página.

Cuando algo no puede ser, es mejor que no te empeñes en que suceda porque lo único que puede pasar es que te sientas más triste todavía y más decepcionado con todo.

Cómo dejar de pensar en el tema
1. En primer lugar, aunque tengas ganas de recluirte en tu casa y estar a solas, tienes que hacer todo lo contrario para estar tranquilo. Por ello, aunque te propongan planes que no te apetezcan de entrada, te ayudará mucho salir, distraerte, estar con otra gente y escuchar otras historias distintas a la tuya.

2. Céntrate en tu realidad presente, es decir, deja de hacer hipótesis y supuestos sobre si en el futuro las cosas vayan a cambiar. Para no generarte falsas ilusiones a ti mismo es mejor que vivas con la idea de cómo es la situación ahora.

3. Elabora una lista con todos los defectos que tiene la otra persona. Y relee esa lista siempre que venga a tu mente la nostalgia.

4. Haz un inventario de emociones desagradables que arrastras como consecuencia de este desamor. Recuerda que existen otros sentimientos y para poder vivirlos tienes que meter en una caja todas esas emociones que te desbordan, como por ejemplo, la tristeza, la rabia, el enfado, la pena…

5. No hables de aquello que te pasa con un montón de personas porque corres el riesgo de terminar siendo monotemático en tus relaciones sociales. Con tener un confidente puede ser suficiente.

6. Es fundamental que a nivel racional, hagas esfuerzo en enfriar el sentimiento. Para ello, evita curiosear qué hace ese amor imposible en las redes sociales. Sigue con tu vida.

7. Si tienes que hacer cambios en tu agenda para no ver a esa persona, hazlo ya que te vendrá muy bien tomar distancia durante un tiempo.

8. Mantén tu mente ocupada con ocupaciones, busca aquellas que has dejado de hacer y te daban gusto realizar.