Evita la culpa sin sentido

¿Cómo dejar de sentirse culpable por todo?

La culpa es un sentimiento positivo cuando se produce en el contexto justo. Sin embargo, puede llegar a ser un sentimiento enfermizo cuando se sufre de forma obsesiva. Sentirte culpable por todo es arrastrar un peso irracional en forma de pena y amargura. Y en cambio, hay personas que han adoptado el rol de pedir disculpas incluso por aquello de lo que no tienen la culpa. Tampoco estás obligado a pedir disculpas constantemente por tus errores, especialmente, si no han sido interncionados. Porque además, quien sufre el principal efecto de dichos errores eres tú mismo.

NO te COMPARES con otros

Consejos para No Sentirte Culpable por Todo

  • 1. No te compares con otras personas, no te coloques en inferioridad de condiciones. Tú eres una persona con recursos y fortalezas para vivir y ser feliz en presente. Tienes el poder de sobreponerte a la adversidad y superar los conflictos propios del vivir. Vivir es aprender. Y no todo el aprendizaje pasa por sentir culpa.

Puedes tener SENTIMIENTO NEGATIVOS

  • 2. Tienes derecho a enfadarte. Todo ser humano lo hace. Algunas personas confunden el hecho de ser asertivas con no poder expresar frustraciones. Sin duda, sería insano vivir una vida en la que no existe la libertad de mostrar un enfado o una decepción.

No todo es tu RESPONSABILIDAD

  • 3. Tú no tienes la responsabilidad de todo lo que ocurre a tu alrededor. Si generalmente vives con este peso, empieza a relajarte desde este mismo instante y pon el foco en aquello que realmente depende de ti.

Aprende a SER más LIBRE

  • 4. ¿De dónde crees que viene esta tendencia tan tuya de considerarte culpable por todo? Es conveniente que intentes identificar la causa para conocer las posibles razones detrás de este gesto para comenzar a adoptar una actitud que te ayude a ser más libre a partir de ahora.

Cambia TU ACTITUD

  • 5. ¿Qué dirías a un amigo que estuviese en tu situación? ¿Qué puedes hacer para cambiar tu actitud? No importa tanto la realidad en sí misma como las conclusiones que tú extraes. Intenta relativizar esas situaciones que tiendes a dramatizar. ¡Seguro que no se hunde el mundo por eso que ahora tanto te preocupa! Vive el presente con la libertad de saber que ahora mismo puedes cambiar tu vida si tomas las riendas de todo. No existe nada más inútil que vivir con la preocupación constante porque en realidad, no por poner más atención a algo se va a solucionar antes. En realidad, la preocupación no pone el foco en algo de forma constructiva sino que es una especie de nebulosa envolvente que te roba toda la creatividad.

Aprende a pedir PERDÓN

  • 6. Si te sientes culpable, pide perdón. Y si después de pedir perdón de corazón por algún posible error, sigues con el lastre de la culpa, entonces, recuerda que lo más importante es que tú te perdones a ti mismo.

La culpa forma parte de la vida. Intenta quedarte con el lado positivo de este sentimiento pero no lo hagas crónico en tu mente. No hagas de este malestar un lastre de sufrimiento y amargura que te impide avanzar porque en realidad, detrás de la culpa puedes extraer interesantes lecciones de aprendizaje.

10 consejos para salir de la rutina diaria

10 consejos para salir de la rutina diaria

10 consejos para salir de la rutina diaria

La estructura y la rutina nos ayudan a organizar el día a día y a llevar a cabo las tareas. Pero, a pesar de ello, a veces la rutina del día a día se vuelve monótona y eso puede resultar deprimente. Usted también se pregunta de vez en cuando “¿esto es todo?” o “¿seguirá mi vida así hasta que me jubile?”.

Es verdad, la constancia proporciona sentido a los quehaceres diarios. Uno sabe qué es lo que tiene de hacer y cuándo.

Pero a veces esto nos hace sentir que el calendario de tareas es quien decide nuestro día a día y eso hace que la vida pierda su magia. Si siente que está bajo presión, debería parar y ser gentil consigo misma/o. ¿Cómo? Es muy sencillo. Rompa la rutina diaria y convierta cada día en algo especial.

Consejos que ayudan a salir de la rutina diaria

Reconozca sus costumbres y haga algo diferente. Lleve su reloj en la otra muñeca, tome otro camino para ir al trabajo, coma algo que no haya comido nunca antes, salga con personas diferentes, vea algo en la televisión que no haya visto nunca o utilice un gel de ducha, un perfume o un desodorante nuevo.

Encargue una tarea a otra persona. Ya sea o no su tarea, pregunte a su pareja o a su hija/o si puede ir a hacer la compra o preparar la cena. ¿Por qué no intentarlo?

Pruebe algo completamente nuevo. Tal vez no se atreva porque tiene miedo de hacer algo mal o de cometer un error, pero de eso se trata justamente. Quien se siente seguro, ya no aprende nada nuevo. Al probar y al fracasar nos redescubrimos a nosotros mismos y descubrimos nuevas posibilidades. Experimente, descubra y aprenda a valorar los fracasos porque quien solo conoce la cara bonita de la vida no sabe lo que es la vida y nunca será una persona completa. No es necesario que escale el Everest, unos pequeños retos diarios son suficientes para cambiar el día y convertirlo en algo especial.

Descubra sitios nuevos. Los créditos de apertura de Strat Trek comienzan así “… para explorar mundos nuevos, descubrir vida nueva y nuevas civilizaciones que nadie haya visto antes” y esto es un buen lema vital. No es necesario que viaje a la selva de Borneo o que se sumerja en la cultura maya (¡aunque seguramente sería estupendo!), también puede ir simplemente a una cafetería nueva, descubrir tiendas nuevas, leer libros de autores que no conoce o escuchar música diferente. O hable con una persona desconocida. Conozca personas nuevas y amplíe su horizonte.

Ponga fin a sus malas costumbres. ¿Malgasta su tiempo o su dinero con ciertas cosas? Si es capaz de identificar estas cosas, intente eliminarlas de su día a día y cámbielas por cosas nuevas. Por ejemplo, si todas las mañanas se compra un café caro en su camino al trabajo, lleve un termo y use el dinero ahorrado para comprarse una revista que, por regla general, no leería nunca. Amplíe su horizonte a través de la palabra escrita.

Comience de nuevo. Cuando nos proponemos hacer deporte o hacer una dieta, los expertos nos recomiendan por razones diferentes, intentar comenzar de nuevo. Para ello, lo ideal es elegir una fecha clave como Año Nuevo o el primer día de la semana o del mes.

Observe su entorno. ¿Alguna vez ha observado su vecindario? ¿Sabe qué es lo que hacen exactamente sus compañeros de trabajo? Inténtelo y descubra los caminos por los que le lleva la vida.

Conexión social. La conexión social es de gran ayuda para la carrera profesional. Si desea avanzar en su vida, debería conectar con todas las personas posibles.

Tómese tiempo para usted misma/o. Puede que el hecho de que sienta que su vida sea monótona y aburrida se deba al hecho de que tiene muy poco tiempo para sí misma/o. ¿Qué le gustaría hacer para relajarse? ¿Dar un paseo? ¿Tomar un baño caliente? ¿Descansar en el sofá, leer un libro y tomar una tasa de té? Intente reservarse todos los días 30 minutos para aquellas cosas que le gusta hacer y sentirá que el día a día ya no es tan rutinario.

Sea amable. Haga todos los días algo bueno por otra persona, eso le ayudará a dar sentido a su vida. Pueden ser cosas sencillas como abrir la puerta a alguien o abrazar a un amigo.

A veces las cosas bonitas de la vida, la energía nueva y la creatividad se encuentran fuera de la rutina diaria. Mantenga su rutina básica para afrontar su día a día, pero intente abrir caminos para salir de la rutina de vez en cuando. Uno nunca sabe qué fuerzas e ideas se pueden desprender cuando uno sale de la rutina diaria. Esto es de gran ayuda tanto para la vida privada como para la vida profesional. Nos hace más receptivos para todo lo nuevo y nos proporciona una perspectiva más positiva.

Preocupaciones

8 Razones para Dejar de Preocuparte Tanto

Ocho buenas razones para dejar de preocuparte tanto cuando esta actitud es tan improductiva en términos de resultados.

Preocupaciones

En aquellos momentos en los que tenemos una tendencia habitual hacia la preocupación, podemos dar un giro a la situación si ponemos el foco en la parte improductiva y poco práctica de esta actitud. Aquí tienes ocho razones para dejar de preocuparte tanto, para no tomarte las cosas tan a la tremenda, y para dejar de vivir con una sensación de miedo crónico.

 

1. Lo que tenga que ser será

En los casos en los que la preocupación trasciende a tu control, aquello que tenga que ser será, es decir, ocurrirá de un modo inevitable. Por esta razón, intenta reflexionar sobre qué ganas con esta tendencia de ir con una mochila llena de piedras que simbolizan el peso de las preocupaciones. Deja que la vida siga su curso. Cuando llegue el momento, sabrás afrontarlo.

2. Casi nada es tan importante

Si eres realmente objetivo, comprobarás cómo muchas de tus preocupaciones son totalmente infantiles o adolescentes. Cuestiones que no tienen tanta importancia nos roban la paz de un modo totalmente innecesario. Casi nada importa tanto en la realidad misma como en nuestra mente. Por tanto, aprende a dar importancia a aquello que realmente la tiene.

3. Pocas preocupaciones se hacen realidad

Tenemos tantas ideas en nuestra mente que, la realidad es que un porcentaje muy pequeño de esas preocupaciones se materializa en algún momento en la realidad presente o futura. Todo lo demás, no pasa nunca. Sin embargo, el sufrimiento real que tú te has generado a ti mismo con tu forma de pensar, ahí queda.

4. Eres capaz de solucionar la situación

Cuando nos preocupamos en exceso, nos sentimos indefensos ante aquello que nos ocurre. Intenta darle la vuelta a la situación para poner el poder en ti, el centro vital. Eres una persona perfectamente capaz y competente para solucionar esa situación o buscar la ayuda necesaria para ello.

5. No estás solo

Las preocupaciones se hacen gigantes desde la percepción de soledad. Seguro que tienes a aguien que puede apoyarte con su compañía. Algún amigo, familiar, compañero de trabajo o, sencillamente, ayuda profesional de un psicólogo. No estás solo y otra persona puede darte ideas de posibles soluciones. O, simplemente, esas personas pueden acompañarte en el proceso de vivir.

6. Todo cambia, nada permanece

Las circunstancias de la vida son tan cambiantes y tan relativas en algunos aspectos que no merece la pena vivir con angustia o preocupación una situación determinada cuando, todo eso, dentro de muy poco, no tendrá ningún valor para ti, ningún impacto en tu memoria.

7. No te lo mereces

No mereces hacerte esto a ti msimo, no mereces vivir con el lastre de la preocupación constante en tu vida. Mereces vivir en libertad emocional, sin ese peso constante de la culpa que acompaña a esas ideas que te inquietan.

8. Esto afecta a tu salud

Por tanto, y en relación con el punto anterior, deberías cambiar de actitud, sencillamente, porque este malestar afecta a tu salud física y emocional. Escribe una lista de tus propias razones para dejar de preocuparte a partir de ahora.

Razones para Observar tu Pasado en Positivo

Cinco buenas razones para dejar de castigarte por el pasado y abrazar lo mejor de ti mismo.

Muchas personas sufren no por un asunto del presente, sino por un hecho del pasado. Muchas personas quedan enredadas en situaciones del ayer que ya fueron, y por tanto, solo persisten en la memoria.

¿Cuáles son las razones para observar tu pasado en positivo? 

Salud mental

Por una sencilla cuestión de salud mental, es importante que mires tu historia vital desde una perspectiva amable. Ya que, incluso aunque haya aspectos que te gustan menos, gracias a tu capacidad de resiliencia tienes el poder de dar un significado valioso a esos hechos. Por ejemplo, gracias a todo lo que has vivido hoy eres una persona más responsable, madura y consciente.

Cuando te quedas estancado en el pasado, tu mente se resiente por este desgaste psicológico de dolor y desesperanza. Por el contrario, cuando integras tu pasado en tu presente, como una línea de la vida lógica y coherente, entonces, te posicionas en un escenario en el que hay espacio para el amor. El amor hacia ti mismo, hacia los demás y hacia la vida.

Comprensión hacia ti mismo

Muchas veces, cuando te culpas por un hecho del pasado, olvidas que en ese momento tú eras una persona distinta a como eres a día de hoy. En aquel momento no tenías los recursos que tienes ahora. Por esta razón, es lógico que en la misma situación vivida ahora, pienses en que actuarías de otra forma. Sin embargo, no debes juzgar el pasado desde el presente porque esto solo te lleva a una comparación irreal.

El modo en el que te tratas a ti mismo influye en cómo tratas a los demás. Por esta razón, cambia de actitud y piensa que tus decisiones pasadas son las mejores que pudiste tomar de acuerdo a las circunstancias de aquel momento.

Reencontrarte con tu infancia o tu adolescencia

Cuando viajas a través del tiempo, te visualizas a ti mismo desde el rol del niño, adolescente o veinteañero. Así vas sumando etapas. Sin duda, es muy agradable viajar en el tiempo a través de la memoria mientras abrazas lo mejor de ti mismo con amor. Es decir, cuando aceptas tu juventud, abrazas a ese joven que todavía pervive en ti.

Enseñanzas de vida

Conocer la teoría del vivir es más fácil que la propia práctica. Es en la experiencia donde ocurren los errores. Por esta razón, acepta tu pasado puesto que gracias a esos fallos que has cometido, o esas situaciones que no terminaron como tú deseabas, tienes un conocimiento vital esencial. Deberías dar gracias a la experiencia adquirida porque gracias a todo ello tienes recursos que te hacen más fuerte emocionalmente.

No puedes modificar el ayer

Por mucho que te esfuerces, el pasado es una línea invariable. No puedes cambiar nada de aquel momento. Por tanto, acéptalo tal y como fue y quédate con todo lo bueno de aquella historia pasada que es tu vida.

El infeliz camino de la autoexigencia

La exigencia con uno mismo/a es dolorosa aunque sutil y engañosa. Se disfraza a veces de disciplina, de esfuerzo, de “sólo sé que si no me presiono no llegaré a nada”, de “¡tengo que hacerlo bien!” o “¡no me sirve un 8, yo quiero un 10!” o incluso también, “¡no me importa que estés cansado/a, eres un pusilánime,  venga, que no me sirves si no consigues todo esto!”.

¿Cómo saber si soy exigente conmigo mismo/a?

Fácilmente. Observa tu comportamiento hacia tus seres queridos cuando están sufriendo:

¿Eres comprensivo/a? ¿pierdes la paciencia? ¿le presionas para que se esfuerce o le das aliento y palabras y gestos amables? ¿te molesta su sufrimiento o que no sepa cómo salir de su situación?

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Todo esto son preguntas dolorosas para el que desea ser honesto/a consigo mismo/a. Ya que si estás leyendo esto probablemente ya tienes suficiente valentía y autoconocimiento para haber descubierto que tienes un problema de autoexigencia. Pero estás en el buen camino, ya que el primer paso para solucionar un problema es darte cuenta de que lo tienes. Parece obvio, pero casi nunca nos damos cuenta de nuestros defectos y de nuestros problemas. Nos cuesta identificar en lo que fallamos. Por eso necesitamos acudir a psicoterapia. Por esta razón,si te preocupa tu crecimiento personal y crees que tu autoexigencia te hace sufrir, es un gran propósito desear cambiarlo (ya no por ti, sino por los demás, a los cuales hace sufrir, como veremos más adelante).

De forma similar a los problemas de salud médicos, los problemas de salud psicológicos deberían ser tenidos incluso más en cuenta que los primeros (aunque claro está en los primeros el dolor físico es mucho más evidente y más fácil de percibir y localizar). Así como la amigdalitis o la apendicitis nos hace sufrir a nivel físico, la exigiencitis, la negativitis o el perfeccionitis imposibilita nuestro bienestar, y por consiguiente, el de nuestro entorno cercano (influimos los demás a diario, aunque no reparemos en ello).

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La autoexigencia se manifiesta…..

Si no puedes tolerar un error, y un error tuyo te hace perder la confianza en ti mismo/a

Si cuando necesitas apoyo u orientación acudes a tus seres queridos para obtenerlo

Si te conmueves cuando te dicen que puedes relajarte o te lo dices tu mismo/a alguna vez

Si cuando ves a alguien sufrir te debates entre apoyarle y ser amable y entre tu percepción de algo así como “me irrita que no hace todo lo que puede

Si cuando alguien comete un error experimentas “vergüenza ajena”

Si sólo admiras a los triunfadores y el éxito y no valoras tanto a los que transitan el camino y se están esforzando

psicologia-autoestima

Todo esto son manifestaciones de una actitud de exigencia con uno/a mismo/a en la que no te está permitido equivocarte (eso se percibirá por ejemplo si te alteras cuando se te “cala” el vehículo, cuando te equivocas en una palabra al hablar, si no realizas una buena ejecución cuando vas a ser evaluado/a, cuando no te permites mostrar tus preferencias por miedo a ser juzgado/a, cuando no sientes que llegues nunca a la altura de cumplir tus propósitos….etc). Hay diversos ejemplos, y como te habrás percatado, intervienen también el perfeccionismo y la baja autoestima.

Los tres hermanos

El Perfeccionismo, la Baja Autoestima y la Autoexigencia son tres hermanos, visten colores grisáceos y cohabitan en tu cabeza. Les gusta darte su opinión extrema y radical. Muy a menudo fallan en sus predicciones (anticipando un rechazo donde había un buen feeling y simpatía, por ejemplo). Gobiernan el Senado de tu raciocinio si tú les permites su voz y voto. Su liderazgo es autoritario y corrompen a los miembros del Senado que intenten dar una visión más positiva y agradable de tus actuaciones.

Para no prestar atención, para no creer su hiriente corriente tóxica de pensamientos que te imponen hay que realizar un proceso de “desintoxicación”.

En primer lugarsoy consciente que esta tríada de infelices facetas de mi mismo/a está obnubilando mi persona, volviéndome intolerante con los demás y haciéndome sangrar con oleadas de impotencia, frustración y decepción hacia mí.

En segundo lugar, busco una solución. ¿Cómo puedo permitir voz y voto a una faceta de mí mismo/a que esté más equilibrado/a para gobernar mi cabeza? Esta voz es democrática: escucha la voz de todos los miembros del senado (incluso de los tres hermanos) pero es ecuánime (no toma partido por unos u otros), decide lo más favorable, positivo y ajustado a la realidad (“esto no lo he hecho bien, no soy perfecto, procuraré mejorarlo porque sé que puedo”, “no tengo que gustar a todo el mundo, sólo sentirme bien conmigo”, etc, etc ,etc ).

En definitiva,

el insight, el darse cuenta de cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás corre a cuenta de la sabiduría de cada uno. Pero cuando lo percibes, alégrate porque te estás ofreciendo a ti mismo/a la posibilidad de cambiarlo.