Cómo combatir y controlar la ansiedad

La ansiedad es algo normal y muy común en nuestras vidas. Sin embargo, las personas con un trastorno de ansiedad son esencialmente fóbicos sobre el estado emocional de la ansiedad, y hacen todo lo posible para evitarla.

 

Algunas personas experimentan un trastorno de ansiedad generalizada, ansiedad excesiva acerca de las preocupaciones de la vida real, como el dinero, las relaciones, la salud y problemas profesionales y académicos, problemas familiares, etc.

Otros padecen de ansiedad social, preocupándose continuamente sobre la percepción de sí mismos para los demás, anticipando situaciones incómodas o embarazosas, etc.

Si tienes ansiedad ocasional o generalizada, la buena noticia es que puedes dar pasos pequeños, eficaces y sencillos cada día para gestionar y minimizar tu ansiedad.

Hacer algunos cambios básicos en el estilo de vida puede suponer cambios drásticos en nuestro estado de ansiedad.

 

13 pasos sobre cómo combatir la ansiedad

  1. Respirar profundamente

    La respiración profunda diafragmática activa nuestra respuesta a la relajación, el cambio de nuestra respuesta de lucha o huida del sistema nervioso simpático, la respuesta relajada y equilibrada de nuestro sistema nervioso parasimpático.
    Respira lento, respira profundamente y de manera regular. El Biofeedback te puede ayudar de manera rápida a controlar tu respiración. Las ventajas de mejorar tu respiración son infinitas, no solamente desde el punto de vista fisiológico sino también mental y emocional.

  2. Haz ejercicio

    El ejercicio cardiovascular regular libera endorfinas que dan lugar a una reducción de la ansiedad. Un simple paseo de 30 o 40 minutos es suficiente para conseguir los efectos beneficiosos y ayudarte a controlar tu estado anímico.
    Puedes comenzar hoy dando ese pequeño paseo. O crear una lista de actividades físicas que te gusten, y practicarlas de manera regular: correr, remar, patinar, caminar, bicicleta, bailar, nadar, hacer surf, hacer ejercicios aeróbicos, kickboxing y los deportes como el fútbol, el tenis y el baloncesto. Las opciones son numerosas…¡no hay excusa!

  3. Dormir bien

    No dormir lo suficiente puede provocar ansiedad. Si tienes problemas para dormir, esta noche intenta participar en una actividad relajante antes de dormir, como tomar un baño caliente, escuchar música relajante o tomar varias respiraciones profundas.
    Y si eres como muchas personas con ansiedad cuyos cerebros comienzan a “zumbar” justo antes de acostarse, anota sus preocupaciones al principio del día durante 10 a 15 minutos, o haz un ejercicio mental de distracción para evadir tus pensamientos, como pensar en cosas que empiecen por la misma letra o juegos similares.

  4. Desafía tu pensamiento ansioso

    Afortunadamente, podemos cambiar estos pensamientos. El primer paso es identificarlos.
    Los pensamientos negativos por lo general vienen en forma de “qué pasaría si”, el pensamiento de “todo o nada “, o “catastrofismo excesivo”, del tipo: “¿Qué pasa si no paso este examen?” o “¿Y si el avión se estrella?”, “¿Qué pasa si hago el ridículo?”
    Es importante autopreguntarse:
    “¿Esta preocupación es realista?” “¿Es realmente probable que suceda?” “Si ocurre el peor resultado posible, ¿qué sería tan malo?”, “¿Puedo hacerlo?”, “¿Qué podría hacer?”, “Si algo malo sucede, que podría significar para mí? “, “ ¿Es esto realmente cierto o solo me lo parece a mí? “ ,”¿Qué podría hacer para prepararme para lo que pueda pasar?”
    Entonces, reencuadra o corrige lo que crees que sería más preciso, realista y adaptable. El Biofeedback de conductancia te puede ayudar a controlar tu ansiedad y trabajar sobre la eliminación de pensamientos obsesivos o recurrentes.

  5. Declaraciones positivas

    Las declaraciones precisas positivas pueden ayudar a poner las cosas en perspectiva. La ansiedad es un sentimiento, como cualquier otro sentimiento y aunque te sientas mal, puedes utilizar algunas estrategias para hacer frente a los estados en que esa ansiedad nos domina.
    ¿Cómo? Mediante nuestro Método encontrarás respuestas concretas, pautas claras y precisas para que puedas aprender a Recuperar el control.

  6. Conéctate con los demás.

    El apoyo social es vital para el manejo del estrés y la ansiedad. Llama a un ser querido, programa una cita por Skype o come con un amigo cercano. Hablar con los demás puede hacer mucho bien.

  7. Evita la cafeína

    La gestión de la ansiedad trata tanto de lo que haces como de lo que no haces. Y hay algunas sustancias que exacerban la ansiedad. La cafeína es una de esas sustancias.

  8. Evita sustancias alucinógenas

    Mientras que las drogas y el alcohol pueden ayudar a reducir la ansiedad en el corto plazo, a menudo hacen justo lo contrario a largo plazo. Incluso el efecto a corto plazo puede ser perjudicial para la ansiedad. No es la solución a tus problemas.

  9. Haz algo con lo que disfrutes

    Participar en actividades agradables ayuda a calmar tu ansiedad. Por ejemplo, dar ese paseo distractor, escuchar música o leer un libro.

  10. Descansa durante tu jornada

    También es útil crear pausas en tu día a día. Basta con un simple cambio de ritmo o de paisaje, disfrutando de un hobby, pararte a respirar, una vez más, hacer determinadas tareas “no obligatorias”, etc. Un receso después del esfuerzo puede ser muy refrescante para tu estado de ánimo.

  11. Resolver problemas

    Una manera rápida y sencilla de hacer frente a los factores de estrés que están causando tu ansiedad es hacer una lista de estos factores o estímulos de estrés y al lado de cada uno, anotar una o dos soluciones. Parece básico y absurdo, pero el hecho de escribir te obliga a racionalizar las cosas y descubrirás que muchas veces no todo es tan oscuro como parece o como queremos verlo.

  12. Aprende a relajarte

    Aprende técnicas de relajación. Actualmente existen muchas maneras de conseguir la desactivación emocional y física deseada. Recomendamos el Biofeedback por su objetividad y rapidez, pero puedes combinar este Método y sus fases iniciales más basadas en la desactivación fisiológica con las técnicas más efectivas de control de estrés y ansiedad. Eso es lo que ofrecemos en Nascia, de nuevo insistimos en nuestro objetivo: Ayudarte a recuperar el control.

  13. Acepta tu ansiedad

    Aprende técnicas de relajación. Actualmente existen muchas maneras de conseguir la desactivación emocional y física deseada. Recomendamos el Biofeedback por su objetividad y rapidez, pero puedes combinar este Método y sus fases iniciales más basadas en la desactivación fisiológica con las técnicas más efectivas de control de estrés y ansiedad. Eso es lo que ofrecemos en Nascia, de nuevo insistimos en nuestro objetivo: Ayudarte a recuperar el control.
    La aceptación de la ansiedad no significa renunciar a mejorar y tener una vida de continuo estado anímico afectado por la ansiedad. Simplemente significa convivir con determinados estados emocionales desagradables que son inevitables, pero que tenemos que convertir en transitorios.

Así que si experimentas ansiedad hoy, simplemente obsérvala, deja que pase, experiméntala, y sobrellévala. Al menos en un primer momento, evitarás que una crisis leve de ansiedad se convierta en un ataque agudo o desemboque en ataque de pánico.

Tomando pequeños pasos – como los anteriores – se puede minimizar la ansiedad y enfrentarse a ella con eficacia. Y recuerda, la solución está a tu alcance. Aumentar tu autocontrol y reducir tu ansiedad te ayudará a mejorar de manera exponencial tu salud y tu calidad de vida.

Otras técnicas para calmar la ansiedad

  • Terapia del no lo sé: Si identificáis un pensamiento repetitivo de preocupación del tipo “¿y si….?”, lo mejor es dejarlo seguir, pensando o diciendo en alto “no lo sé, ya se verá”. Nunca se sabe lo que va a ocurrir en el futuro, así que no hay que preocuparse con antelación. Ejemplo: ¿Y si me quedo sin trabajo? En vez de decirte que es una tontería o parar el pensamiento es mejor decir “no lo sé, ya se verá”
  • Lugar seguro: Piensa en un lugar real o imaginario que te traiga paz, tranquilidad, seguridad. Descríbelo en tu imaginación con todos los detalles, intentando sentir que sentirías con cada uno de tus sentidos si estuvieras realmente allí. Quédate en él hasta que te encuentres mejor.
  • Los cuatro elementos: Tierra, frota los pies contra el suelo y las manos contra alguna superficie, siente, sólo siente. Agua: crea y traga saliva. Aire: haz respiraciones lentas y profundas. Fuego: el fuego de tu imaginación, puedes traer el lugar seguro o cualquier otra imagen que te traiga paz.

Alimenta tu Amor Propio

Los 3 mejores alimentos para tu amor propio

 

 

La falta de amor propio está en la base de la mayoría de los sentimientos de malestar. También es la fuente de infinidad de conflictos y malas decisiones en la vida. Se trata de una carencia que conduce a realizar un sinfín de acciones erráticas, como tratar permanentemente de probarte o de probar a los demás, buscar afanosamente la aprobación o convertir los afectos en un campo de batalla.

El amor descansa sobre tres pilares principalmente: el respeto, el cuidado y el conocimiento.  El respeto implica aceptación y valoración. Si respetas algo, esto se traduce en que no necesitas estar todo el tiempo cuestionándolo, criticándolo o tratando de modificarlo. Simplemente aceptas que es como es y toleras que sea de ese modo. En otras palabras, lo reafirmas.

En cuanto al cuidado, significa que te relacionas con aquello que amas de una manera que promueva su crecimiento y su conservación. Tanto el respeto como el cuidado están estrechamente relacionados con el conocimiento: no puedes respetar aquello que no conoces, ni puedes cuidarlo y ayudarlo a crecer si no sabes hacia dónde tiende su evolución.

“Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”

-Oscar Wilde-

Cuando hay amor propio, también hay respeto por uno mismo, auto cuidado en el sentido más amplio de ese concepto, y  auto conocimiento. Cuando no lo hay, se navega en la incertidumbre de no saber quién es uno mismo, ni hacia dónde se dirige. También se duda de los pensamientos, los sentimientos y las acciones: cuestionas duramente tus errores y sientes que deberías ser otro para poder vivir bien. Es, en suma, como vivir una tormenta interior que no cesa. Cuando ese es el caso, es hora de alimentar el amor propio. Enseguida te damos 3 acciones clave para que lo logres.

 

Aprender a verte con bondad para alimentar el amor propio

Es probable que en algún punto de tu vida te hayas convencido de que “hay algo malo” en ti. Tal vez te educaron de una manera en la que siempre estaban muy pendientes de tus errores o los enfatizaban exageradamente. Por eso es posible que te hayas acostumbrado a mirarte desde esa óptica: destacando tus equivocaciones y minimizando tus esfuerzos y tus logros.

Es importante que conozcas un secreto: una señal inequívoca de la falta de amor propio es precisamente esa necesidad, no solo de criticarse a sí mismo, sino también de cuestionar y descalificar a otros. Así que a quien te señaló, o te está señalando con el dedo, no se la va muy bien consigo mismo.

Aprende a superar ese condicionamiento. Rompe la cadena de pensamientos que te llevan a descalificarte una y otra vez. Esta es la tarea: por cada error o defecto que te encuentres, debes hallar dos virtudes. Intenta mirarte con bondad y así aprenderás a quererte.

Esforzarte por ser mejor incrementa tu amor propio

Todos somos dignos de respeto y de valoración, solamente por pertenecer a la raza humana. Nunca olvides esto. Tampoco olvides que la manera más sana de otorgarle valor a lo que haces es el esfuerzo consciente.

El esfuerzo es un potente alimento del amor propio. Sin que apenas lo percibas, te otorga un sentimiento de dignidad que se traduce en respeto por lo que eres y por lo que haces. Cuando tomas el camino fácil, imperceptiblemente ocurre lo contrario: desvalorizas lo que obtienes y, con ello, lo que eres.

 

Esfuerzo no significa ir en contra de tus propios deseos ni violentarte para alcanzar tus metas. Se refiere más bien al empeño que pones en lo que haces libremente, para que quede bien hecho y completo. Puede exigirte que pongas en juego tu voluntad en algún punto, pero al mismo tiempo te recompensa con un sentimiento creciente de amor propio.

Entender a quienes te minusvaloran

Nunca vas a poder ser feliz, ni estar a gusto contigo mismo, si mantienes una fuerte dependencia hacia la opinión de otros. No es que alguien específicamente quiera hacerte daño con sus opiniones (aunque a veces ocurre), sino que difícilmente un juicio sobre ti es lo suficientemente elaborado como para tenerlo en cuenta.

¿Crees que los demás se toman horas y horas para reflexionar sobre ti antes de emitir una opinión sobre quién eres? Seguro que no es así. Muchos actúan mecánicamente y dictan frases a la ligera. Para que una crítica sea tenida en cuenta, debería ser muy detallada y profunda.

Piensa que quizás no estás satisfaciendo las necesidades o las opiniones de esa persona, y por eso te cuestiona. Finalmente, el problema es más de esa persona que tuyo. Tu tarea en la vida no es ajustarte a lo que otros desean, sino hacer tu propio camino. Ese sendero y ese proceso son únicos y muchas veces no van a complacer a los demás. Es una buena idea que seas consciente de que eso es normal y de que a todos nos pasa.

Precisamente una de las consecuencias del amor propio es que genera aceptación y aprecio en los demás. Quien se quiere a sí mismo, suscita un respeto natural y una valoración en quienes le rodean. Quererte es una tarea que debes emprender y que te dará más satisfacciones que cualquier otra que emprendas en la vida.

 

Fuente: La mente maravillosa

8 Tácticas Abusivas En Las Relaciones Tóxicas

8 Tácticas Abusivas En Las Relaciones Tóxicas.

 

Relaciones toxicas

 

  1. Actuar con Ira:

Los despliegues de actuaciones violentas son las más comunes y más evidentes.

Pueden provenir de sentir sus temores infundados de ser abandonados, desplazados, traicionados, incomprendidos, etc.

Ataques de furia desproporcionados y repentinos, en los que se observan gritos, amenazas, groserías, descalificaciones, empujones y daño de objetos personales, entre otros.

Su finalidad es atemorizar y controlar a la víctima a fin de que se quede paralizada.

  1. Ausencia de Colaboración:

A pesar de profesar amor hacia la pareja, permanentemente se excusa cuando se le demanda alguna ayuda en la cotidianidad.

Se involucran poco en las áreas importantes de la vida de su pareja, y prefieren actuar más individualmente.

Sin embargo, aún cuando no se esmeran en prestar apoyo, si algo del plan sale mal, se afianzan en ser críticos severos de los errores de su pareja.

  1. Mecanismo de Proyección:

Hay un dicho que afirma: que cada ladrón juzga por su condición.

Es un mecanismo que implica desplazar y adjudicar a la otra persona las características y conductas propias. Ponerlas así, en la pareja.

Pueden entonces,  acusarte de engañar, de mentir, de traicionar, etc., o bien hacerte sentir culpable porque no pueden aceptar y asumir la responsabilidad y malestar de su propios actos.

  1. Aplicar la Ley del hielo:

Es un mecanismo pasivo agresivo, en el que se ignora a alguien para castigarla y coaccionarla.

De esta manera, hacerla sentir incómoda, angustiada y generar culpabilidad en la otra persona.

Con esto, lograr que la persona busque pedir disculpas, aun cuando no haya razones sólidas para hacerlo.

Es un patrón indirecto de agresión que se puede alternar con  los de ataque directo.

  1. La mirada como coacción:

Es otra forma sutil pero efectiva de control, del repertorio de intimidación de la pareja tóxica.

Puede hacerlo disimuladamente, pero la víctima entiende la señal de una mirada amenazante y sus posibles consecuencias cuando se encuentren en privado, si no actúa conforme a lo que desea  el victimario.

  1. Empleo del Sarcasmo:

La persona en este caso emplea con frecuencia la ironía para mostrar su molestia.

Es un una forma indirecta de desahogarse en la que emplea palabras de sorna como ataque camuflado para hacer daño y ridiculizar a su pareja.

  1. La Manipulación y victimización:

Es una táctica clásica: saber envolver  y convencer sobre su perspectiva y razones de su conducta, de su temor a que pase lo peor, como el abandono, la infidelidad o bien el rechazo.

Puede dar muestras abrumadoras de sentimentalismo, desamparo, emplear argumentos emotivos y traer a colación episodios desgarradores de su vida para justificar su temor y conductas controladoras y convencer a la víctima de que debe quedarse con él.

En este sentido,  la pareja tóxica se hace la víctima, aparentan  estar heridos y hacen sentir culpable a la pareja de ello.

Así,  pueden conseguir compasión y continuar controlándote.

  1. Acusarte de perder el juicio:

Es el tipo de abuso emocional más sutil, que consiste en emplear la manipulación consciente o inconscientemente,  para que la víctima dude de su propio criterio.

Esencialmente, es cuando alguien trata de hacerte dudar de tu memoria, percepción y cordura. Por lo cual, la persona puede sentir confusión, angustia y hasta depresión.

 

Conocer estas tácticas, puede ayudarte a reconocer la violencia, saber  distanciarte y dejar de ser una víctima de abuso.

 

El bullying

El bullying

 

La intervención de los padres, tanto del acosado como del acosador, frente al fenómeno del acoso escolar o bullying es muy necesaria. Estar a uno u otro lado de la barrera es estar en el problema y tan importante es impedir que el acosador siga acosando como que la víctima siga sufriendo acosos.😕

Es muy difícil para muchos padres reconocer algo negativo en la conducta de sus hijos, por eso es muy importante, cuando se detecta el caso, que ellos trabajen directamente con la escuela para resolver este problema, de una forma inmediata, ya que normalmente el problema de una mala conducta suele crecer como una bola de nieve. Lo que jamás deben hacer los padres del acosador es usar la violencia para reparar el problema. Pueden ser acusados de malos tratos hacia su hijo.

Estos consejos pueden ayudarte a canalizar la situación hacia un lado positivo:

1. Investiga por qué tu hijo es un acosador.

2. Habla con los profesores, píeales ayuda, y escucha todas las críticas sobre tu hijo.

3. Acércate más a los amigos de tu hijo y observa qué actividades realizan.

4. Establece un canal de comunicación y confianza con tu hijo. Los niños necesitan sentir que sus padres les escuchan.

5. Vigílate para no culpar a los demás por la mala conducta de tu hijo.

6. Colabora con el colegio dando seguimiento al caso y registrando las mejoras.

7. Canaliza la conducta agresiva de tu hijo hacia algún deporte de competición, por ejemplo.

8. Señala a tu hijo que la conducta de acoso no está permitida por la familia.

9. Déjale claro lo que ocurrirá si el acoso continúa.

10. Enséñale a practicar buenas conductas.

11. No ignores la situación. Mantén la calma y procura saber como ayudar a tu hijo.

12. Ayuda a tu hijo a manifestar sus insatisfacciones y frustraciones sin agresión.

13. Demuestra a tu hijo que le sigues amando tanto o más que antes. Pero que desapruebas su comportamiento.

14. Anímale a que reconozca su error y a que pida perdón a la víctima. Elogia sus buenas acciones.

La personalidad neurótica

 

La personalidad neurótica: el trastorno del 95% de la población

 

Seguro que has oído la palabra neurosis en muchas ocasiones, incluso puede que hayas llamado a alguien neurótico, pero si te preguntan qué significa ser neurótico ¿sabrías responder? Las conductas neuróticas afectan a la mayoría de la población, ya que la sociedad actual las fomenta. Vamos a ver qué características tiene la personalidad neurótica.

 

 

La personalidad neurótica

El término neurosis se utilizó por primera vez en 1777 para describir enfermedades emocionales. Actualmente se usa como comodín para llamar a todas aquellas afecciones emocionales que no tienen un origen físico. En otras palabras, neurosis se refiere a alteraciones mentales que nos provocan problemas emocionales.

Esto te puede parecer “raro” y que sólo le pasa a unos pocos, pero no es así. Por ejemplo, cuando perdemos el control de nuestras emociones, estamos siendo neuróticos. Y perder el control es tan fácil como dejar que otras personas dominen tus reacciones, ya sea enfadándonos, molestándonos o poniéndonos tristes por cosas que hacen los demás.

  • Enfadarse porque tu equipo de fútbol ha perdido es ser neurótico.
  • Sentir culpa porque no has comprado un regalo de cumpleaños es ser neurótico.
  • Sentir envidia porque tu vecino tiene un coche más grande es ser neurótico.
  • Sentirse triste por no tener pareja es ser neurótico.

Esos son sólo unos ejemplos de la enorme cantidad de conductas neuróticas que ocurren a diario. Como ves, todos tenemos en algún grado cierto tipo de neurosis, todos dejamos que otras personas nos afecten y nos influyan de alguna manera.

Las emociones surgieron para adaptarnos al entorno, y como animales de manada que somos, nuestro entorno siempre ha sido en grupos. Por eso tenemos emociones que reaccionan con conductas de otras personas.

 

 

Emociones que inmovilizan a los neuróticos

Si bien todos tenemos este tipo de comportamientos, hay personas cuya neurosis llega a impedirles tener una vida normal, tomar decisiones y ser felices.

 

Estas personas tienen dificultades para controlar sus emociones o se ven abordadas por fenómenos negativos constantemente como:

  • Culpa
  • Remordimientos
  • Necesidad de aprobación
  • Miedo a lo desconocido
  • Preocupación
  • Obligaciones sociales
  • Dependencia

 

 

Como ves, son muy comunes en la actualidad. Un neurótico vivirá por y para ellas, incluso las fomentará. Si lo unimos a que la sociedad incita los comportamientos neuróticos, tenemos un círculo vicioso del que es difícil salir.

En definitiva, una persona neurótica está muy lejos de tener una personalidad sana.

 

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