El vampiro emocional

 

Cómo detectar a un vampiro emocional: 9 claves

 

Los vampiros emocionales son aquellas personas que se “alimentan” de nuestras emociones positivas para aliviar su falta de ánimo y negatividad.

 

En esta lección encontrarás 9 claves sobre cómo detectar a un vampiro emocional.

 

 

Cómo es un vampiro emocional: ejemplo práctico

El término “vampiro” le da un aire ficticio e irreal, pero en realidad todos interactuamos con las emociones de los demás. A veces de forma positiva y otras de forma negativa.

Un ejemplo interacción emocional positiva ocurre cuando te alegras porque tu hijo ha marcado un gol en un partido de fútbol. Estás “alimentando” tu alegría gracias a la suya, pero sin necesidad de reducir la felicidad de la otra persona.

 

Una interacción emocional negativa ocurre cuando, por ejemplo, te entristece que tu vecino se haya comprado un coche nuevo. Tú llevas toda la vida con coches de segunda mano y te da una envidia su nuevo BMW que no puedes con ella.

 

En esta última situación, es fácil que te conviertas en un vampiro emocional. Para ello, bastaría con acercarte a tu vecino cuando baja de su coche para decirle:

 “He oído que estos BMW tienen mucho gasto de mantenimiento. Te va a salir caro a la larga. Deberías haberte comprado un Mercedes”.

 

Ahí estarías saboteando la elección de la otra persona, intentando crear una emoción negativa en ella y así reducir el malestar causado por la envidia. Esto es ser un vampiro emocional.

 

 

Características de los vampiros emocionales

Pueden ocurrir acciones aisladas de vampirismo emocional y esto no indica que la persona sea negativa o tóxica. Tampoco que te tengas que alejar de ella como si tuviera la peste. Todos, en un momento u otro, hemos realizado algún acto de este tipo. Somos humanos. Pero cuando estas conductas ocurren con frecuencia en una persona, suelen ser un indicador de un problema mayor en su personalidad.

Si crees que conoces a alguien así, a continuación tienes otras conductas que también puede tener un depredador emocional.

 

Comorbilidad del vampirismo emocional

Baja autoestima: las personas que necesitan bajar las emociones positivas de los demás suelen presentar una autoestima baja. Al no poder soportar el éxito ajeno, necesitan boicotear al otro. Una persona con una autoestima y personalidad sanas sólo sentirá felicidad y alegría cuando a los demás les va bien. No confundir una autoestima sana con la autoestima inflada y falsa de las personas narcisistas.

 

Negatividad, pesimismo: Suelen ver el mundo desde el peor ángulo posible. En consecuencia, no se ven capaces de conseguir lo que tienen los demás. Si ven a alguien feliz, no intentarán ser felices, esto no es una opción posible para ellos. Les resulta más fácil eliminar la felicidad de los demás.

 

Manipulación: el acto del vampirismo emocional es una manipulación. Por ejemplo, en el caso del vecino con el coche nuevo, el vampiro realiza un comentario aparentemente normal, en una ocasión circunstancial y justificada, pero en realidad las intenciones son otras y lleva a un resultado negativo para el vecino. Cuando hay comportamientos con intenciones “subliminales” y hay alguna consecuencia negativa para otros, se puede hablar de manipulación.

 

Utilizan el chantaje emocional: Otra característica manipuladora que pueden tener los vampiros emocionales. Pueden utilizar el cariño, el amor, el sexo o la amistad como moneda de cambio.

Se hacen la víctima: Esta es una gran defensa ante situaciones en las que una manipulación queda revelada. Si, por ejemplo, el vecino del coche nuevo responde al comentario del vampiro con un “¿Es que tienes envidia?”, el vampiro se enfadará y se sentirá ofendido por esa insinuación.

Así se convierte en la víctima de la conversación. Si el vecino cae en la táctica del victimismo, se sentirá mal por “haber dañado” al otro y querrá pedir perdón o reparar el daño, cayendo bajo el control del vampiro emocional.

 

Mentiras frecuentes: El tipo más básico de manipulación. Lo que más ocurre es que intenten mentir sobre las intenciones de los comentarios hirientes, inventando excusas para justificarlos.

 

 

 

Cómo detectar a un vampiro emocional: 9 claves

Con las características anteriores y un poco de observación, serás capaz de reconocer a un vampiro emocional. Pero si necesitas más pistas, aquí tienes 9 claves que te pueden ayudar. Como siempre, no tienen por qué presentarse todas las claves en un vampiro emocional.

Toda persona es única y diferente.

 

1. Hablan mucho de ellos mismos

No escuchan, se limitan a hablar. Tienen mucho que decir de lo que han conseguido, y poco tiempo para escucharte a ti.

2. Tienen poca o ninguna empatía

Como ocurre con los psicópatas, los vampiros emocionales no piensan en el daño que están causando o las consecuencias que sus actos tienen para los demás. Se centran en lo que ellos sienten.

 

3. Tienen una vida personal vacía

A pesar de que hablen mucho de ellos mismos, sus palabras suelen estar vacías, plagadas de mentiras y de historias de otras personas. Además, no suelen tener relaciones duraderas ni amistades sanas.

4. Requieren de ti mucho más que otras personas

Siempre están pidiendo favores o ayuda. Se muestran necesitados y vulnerables, pero en realidad se aprovechan de tu buena voluntad.

5. Te controlan

Suelen contar con tu tiempo como si les perteneciera. Hablan de sí mismos durante horas cuando se reúnen, vas siempre al lugar que el vampiro emocional quiere y a la hora que quiere, le surgen imprevistos para abandonar la situación cuando ya no siente que controla la situación, etc. En definitiva, todo ocurre bajo su control.

6. Hablan sobre tus errores y sobre los errores de los demás

Su mayor afición es la crítica. Hablan de todo lo malo que tienen los demás, y si no lo tienen, se lo inventan. Tú no te salvas: remarcarán tus errores pasados y presentes para que te sientas vulnerable. Usan esta conducta para sentirse superiores a los demás.

7. Se quejan

Sus vidas son malas. Siempre tienen algo de lo que quejarse y hacerse la víctima. Dolores de articulaciones, malos días en el trabajo, peleas de amigos, enfrentamientos de vecinos… siempre hay algo. Con ello consiguen que te compadezcas, absorbiendo tu estado de ánimo positivo.

8. Te dejan vacío

Eso es lo que sientes cuando esa persona se marcha: agotamiento emocional, sensación de vacío y desgaste psicológico. Han conseguido su objetivo y te han quitado toda tu buena energía.

9. Dan malas vibraciones

Transmiten un sentimiento oscuro y poco agradable, aunque a menudo son hábiles escondiendo esta faceta con una elaborada y buena primera impresión.

Cómo enfrentar a un depredador emocional

Los actos de vampirismo emocional se manifiestan con más frecuencia en relaciones cercanas. Al tener un mayor contacto, es más fácil que las personas cercanas sean las más afectadas.

 

El vampiro emocional dispone de más información para utilizar en las manipulaciones y conoce dónde puede tocar, emocionalmente hablando, para tener un mayor efecto. Además, la confianza que suele haber en una relación cercana hace más difícil poder enfrentarlos.

 

Para poder dar una explicación más exacta, voy a marcar diferencias según la relación que tengas con el vampiro emocional.

Cómo vivir con ellos: padres

Esta es la situación más compleja de todas. Si la persona que crees que es un vampiro emocional es uno de tus padres, hay mucho por hacer.

 

El haberte dado cuenta es el paso más importante.

 

Muchos nunca llegan a ver que su núcleo familiar es tóxico o disfuncional. Lo creas o no, gran parte de la personalidad de tus padres ha pasado a formar parte de la tuya.

Si te han tratado constantemente con mentiras, chantajes y otros tipos de manipulación, tu personalidad habrá absorbido demasiadas pautas de comportamiento que serán un lastre en tu día a día. Puede que te sientas triste sin un motivo claro o puede que sientas que apartas a los demás de ti sin saber cómo.

 

 

 

Como acciones principales te aconsejo las siguientes:

  • Intenta hablar con ellos sobre cómo te sientes: a veces queremos que nos entiendan telepáticamente. Esto no funciona. Marca un momento y ten una conversación con ellos sobre cómo te sientes. Sin acusaciones, sólo comunica tu punto de vista.
  • Sé asertivo: Si no funciona la conversación, sólo marca tu límite, comunicando qué no te gusta y qué no vas a permitir. Ten paciencia y no intentes cambiarlos. En lugar de ello, cambia tu reacción ante ellos.
  • Toma distancia: Pasa el menor tiempo con tus padres. Independízate tan pronto como puedas. Ellos llevan mucho tiempo siendo como son y les será difícil cambiar. La mejor manera de salir de su influencia es salir de casa.

 

 

 

Cómo escapar de una relación de pareja con un vampiro emocional

Las relaciones de pareja forman un microcosmos único que sólo entienden las personas dentro de la relación. Hay infinidad de normas no escritas que no se ven desde fuera. Por tanto, los consejos generales que te puedo dar son muy vagos. En general, lo más importante es la comunicación. Intenta trasmitir cómo te sientes con sus comportamientos dañinos. Da alternativas que te gustarían a esos actos y ten mucha paciencia.

 

Si la persona que crees que es un vampiro emocional es alguien con una relación más lejana, como amigos o vecinos, la situación suele ser más sencilla. Sólo necesitas no intentar cambiar a los demás y preocuparte por tu reacción ante ellos. Si pones distancia y límites ante personas que hacen daño, tu vida mejorará rápidamente.

En definitiva, el vampirismo emocional no es otra cosa que vivir a costa de las emociones de los demás. Son comportamientos egoístas y degenerativos que si no los reconoces a tiempo tu salud mental y física pueden verse comprometidas. Tratarlos frecuentemente causa desgaste y estrés, tanto emocional como físico. Es prudente recordar que los problemas de desgaste emocional inciden con el tiempo en la aparición de algunas enfermedades. De ahí la importancia en aprender a reconocer este tipo de personas y tomar cartas en el asunto lo antes posible.

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El dependiente emocional

Trastorno dependiente, la personalidad ausente

El trastorno dependiente es una trastorno de la personalidad. Las personas que lo sufren se sienten inseguras, les cuesta expresar sus pensamientos y buscan la aprobación de los demás constantemente. Sienten que no son capaces de hacerse cargo de sí mismos. Es considerado un trastorno de personalidad ya que se ven afectados todos los hábitos, comportamientos y pensamientos de la persona.

 

 

 

La personalidad dependiente

Las necesidades emocionales y físicas de las personas dependientes requieren de la presencia de otras personas: un amigo, un familiar o una pareja. Se sienten incompletos si están solos. De alguna manera una persona que padece el trastorno dependiente es comparable a un niño.

Por lo general, tienen gran desconfianza de sus habilidades, necesitan sentirse atendidos, no creen en ellos mismos, son incapaces para tomar decisiones y necesitan de otra persona para motivarse o decidir algo.

 

 

Características del trastorno de personalidad dependiente

Excesiva docilidad

Las personas que padecen este trastorno tienden a ser muy dóciles y pasivas, evitan confrontaciones asumiendo la culpa para no ser abandonadas. Se disculpan en las disputas aun cuando tengan la razón o estas no hayan comenzado por su culpa.

Ingenuidad

Son muy confiados e ingenuos, pueden sufrir abusos por parte de personas aprovechadas. Su actitud parece relajada pero prefieren no enfrentar sus problemas. Se entregan por completo en sus relaciones sin permitirse ni siquiera pensar en ellos. Son los objetivos ideales para manipular y aprovecharse de ellos.

Son introvertidos

Su comportamiento es como el de un niño durante los primeros días de escuela, el tono de voz de los pacientes del trastorno de personalidad dependiente es bastante bajo y carecen de autoconfianza. Pueden ser infantiles para generar lástima y parecer vulnerables, provocando que otras personas cuiden de ellos.

 

Temor a las decisiones

Su falta de confianza los hace dudar de sus capacidades. Tienen pánico a tomar decisiones. Siempre tienen dudas de lo que van hacer o decir o hacer y tienen mucho miedo a equivocarse. Algunas decisiones importantes como renunciar a un trabajo para tomar otro, invitar a salir a alguien o escoger una carrera para estudiar pueden ser traumáticas para ellos. Suelen buscar el apoyo y aprobación de los demás para no abrumarse, incluso los demás suelen decidir por él.

Pánico a la soledad

Le tienen terror a la soledad, los diagnosticados con trastorno dependiente siempre quieren compañía, no importa quién sea ni el lugar. Si están en una relación sentimental pueden sobrecargar de problemas a su pareja, haciendo que al cabo de un tiempo los abandonen. Se deprimen cuando pierden a alguien que consideren importante en su vida. Pueden llegan al límite de permitir cualquier clase de maltrato pensando que de esta manera nadie los va a abandonar.

 

 

 

No comunican sus opiniones

Muchas veces no dicen lo que opinan o sienten por temor a ser rechazados. Prefieren seguir la corriente a los demás sin importar cuál sea el tema de discusión. Por ello, puede decirse que estas personas no tienen personalidad o su personalidad está ausente, ya que su opinión y sus decisiones serán siempre influenciadas por otras personas.

 

 

 

Causas del trastorno dependiente

Aunque no se conocen con certeza las causas que provocan el trastorno de personalidad dependiente, hay indicios que apuntan a problemas en la infancia.

El principal problema relacionado con la dependencia es una crianza sobreprotegida.

La sobreprotección provoca en el niño una incapacidad para afrontar la realidad.

Los padres intentan cuidarlo con tanto empeño que no le dejan asumir riesgos ni decisiones. Se ven obligados a pedir permiso para hacer cualquier cosa y tienen que pedir opinión sobre todo lo que hacen.

 

Los padres sobreprotectores no fomentan la independencia de su hijo. Su idea es protegerlo, evitar que su hijo sufra o que se haga daño. Pero no se dan cuenta que lo único que consiguen con ello es hacer de su hijo alguien que no puede enfrentarse por si mismo a los problemas, alguien que depende de otras personas para vivir.

Esto puede deberse a unos padres inseguros, neuróticos, con baja autoestima y pesimistas, que ven un mundo muy negativo y peligroso para su hijo. Por ello, intentan protegerlo de todos los males que, subjetivamente, ellos ven en la vida.

 

En definitiva, el trastorno por dependencia es un problema muy grave, que requiere un gran esfuerzo para tratarlo y superarlo. La terapia psicológica y el tratamiento se pueden prolongar durante mucho tiempo.

 

Cómo reconocer a un manipulador emocional

Cómo reconocer a un manipulador emocional

Un manipulador emocional es alguien que maneja los sentimientos y emociones de las personas con las que se relaciona en su propio beneficio. La manipulación, al igual que la mentira, es una táctica social que todos realizamos en algún momento de nuestras vidas.

 

Ejemplo común de una manipulación “piadosa”

Te dejo una situación cotidiana en la que ocurre una manipulación leve:

 

Juan se encuentra con Alberto, un amigo cercano que hace tiempo que no ve. Alberto acaba de encontrar trabajo y ahora no dispone de tanto tiempo como antes. A Alberto le apetece quedar para ponerse al día con Juan y le dice:

-“¿Quedamos mañana a las 9 de la tarde y hablamos más mientras cenamos?”

 

Juan también quiere quedar, pero a las 9 de la tarde empieza el partido de fútbol y quiere verlo. Juan piensa que quedará mal al preferir ver un partido que quedar con su amigo. En lugar de ser asertivo y comunicar la verdad, Juan le dice:

-“A las 9 es un poco tarde ¿no? Lo digo porque mañana trabajas temprano y no quiero que vayas cansado por mi culpa.”

 

Juan parece ser empático y atento con Alberto, pero en realidad está manipulándolo porque cree que quedará mal si dice su motivo real. Estas situaciones son frecuentes y podrían considerarse “manipulaciones piadosas” porque no suponen un gran daño para nadie.

 

En el ejemplo anterior, Juan es una persona poco segura de si misma, que piensa demasiado en cómo lo ven los demás. Es una característica de una posible personalidad dependiente.

 

¿Quién no ha realizado alguna vez algún acto similar? Hay infinidad de situaciones en las que existe alguna manipulación sutil. Es algo que acompaña al ser humano desde que tenemos conciencia y razón. Lo que quiero decir es que alguien que realiza una manipulación puntual NO es una persona tóxica. Simplemente es una persona normal. El problema surge cuando una persona utiliza la manipulación con demasiada frecuencia y sin tener en cuenta el daño que causa a los demás.

 

 

Ejemplo de manipulación emocional grave

 

Aquí describo una situación en la que ocurre una manipulación grave:

Carla y Julia comparten casa. Ayer, Carla le dio 2 $ a Julia para comprar el boleto de tren. Julia, con las prisas, había olvidado el monedero en casa. Carla siempre es muy amable. Incluso a veces se ofrece a pagar el café que toman juntas.

Hoy Julia quiere hacer una pequeña compra y Carla se ha apuntado para acompañarla al supermercado de la esquina. Carla no tenía intenciones de comprar nada, pero en el supermercado recuerda que necesita un nuevo desodorante. Y ya que está allí, toma un champú y un gel porque pronto se le acabarán.

 

A la hora de pagar, Carla pone sus 3 cosas junto a lo que Julia va a comprar.

Carla piensa que siempre ha sido buena con Julia y que ya es hora de que le devuelva el favor. Por tanto, espera que Julia pague toda la cuenta. Julia se siente en deuda con Carla porque ella le ayudó ayer con el boleto de tren. A pesar de que el boleto costó 2 $ y los objetos de Carla cuestan 14 $, Julia se sentiría egoísta al pedirle el dinero y se ofrece a pagar toda la cuenta.

 

En este caso ya hay un daño psicológico. Julia se ve obligada emocionalmente a comprar lo que Carla necesita. Si no lo hace, es posible que sienta culpa y que se crea egoísta.

Por lo general, el manipulador (Carla) no manipula conscientemente. En lugar de ello, lo que ocurre es que Carla ha aprendido a manipular en todos los ámbitos de su vida. Es posible que haya tenido una infancia difícil o que haya tenido una madre tóxica de la que haya copiado estos comportamientos.

 

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Qué es un psicópata y cómo reconocerlo

Qué es un psicópata y cómo reconocerlo

 

La particular personalidad de los psicópatas despierta nuestra curiosidad, pero no sabemos qué significa ser psicópata con claridad. En el cine y la tele aparecen a diario. Pero lo que sale en la pantalla es ficción y, a veces, genera una idea equivocada de lo que son los psicópatas. Con este artículo aprenderás qué es un psicópata y cuáles son sus características.

¿Qué es un psicópata?

Este tipo de personalidad se ha visto mitificado y malentendido en la sociedad. A través del cine y la televisión nos han vendido a psicópatas asesinos, apartados de la sociedad, fríos y sin normas.

 

Creemos que un psicópata es un tipo solitario sentado en el bar, esperando a su próxima víctima.

Pero los datos dicen otra cosa: Robert Hare estimó que el 1% de la población es psicópata. Martha Stout aumenta la cifra en occidente hasta el 4%. Además, el 99% de los psicópatas no llegan a ser detectados. Por tanto, este tipo de personalidad está mucho más extendido de lo que creemos.

También es muy posible que en tu círculo de conocidos haya un psicópata.

Además, la psicopatía es más frecuente entre personas con un cargo importante. O sea, que tu jefe tiene más puntos para ser psicópata que el de mantenimiento. Esto no quiere decir que tengas que llevar un chaleco anti-balas la próxima vez que tu jefe te mande al despacho. Porque ser psicópata no significa ser asesino.

Si conocemos las características de un psicópata, podremos reconocerlos y saber actuar ante uno.

 

Entonces ¿Cómo es un psicópata?

En pocas palabras: una persona que tiene déficits emocionales (falta de culpa, empatía, compasión, felicidad, etc.) y que actúa bajo sus propias normas. Como ves, no incluye la palabra asesino ni crimen por ningún lado.

 

El mito social de la psicopatía

La siguiente frase es de un psicópata:

“No siento compasión por ellos. Soy como una maquina fría y sin corazón, me hago con el escalpelo, taladro y sierro. La emoción va muy mal para el negocio.”

 

Es una frase típica de psicópata: sin sentimientos, sin compasión, frío. Seguro que has pensado en un asesino con un taladro y un delantal lleno de sangre. Pero la realidad es totalmente distinta: la frase la pronunció uno de los mejores cirujanos de Reino Unido.

 

Un psicópata no tiene por qué tener instintos asesinos ni ser “mala persona”. En cambio, la falta de emociones como la culpa, los remordimientos o el miedo, se traduce en personas con características idóneas para ser “alguien importante” en la sociedad actual. En su mayoría, se ven como personas seguras, directas, ambiciosas y sin escrúpulos.

Son personas que no se ven influidas por sus emociones para tomar decisiones (ya que no tienen o apenas las sienten). Sus actos se basan en un análisis racional de las posibles opciones. Siempre mantienen la calma y tienen la mente despejada de emociones como la ira o la tristeza.

Todo esto explica por qué suelen tener éxito en negocios y empresas. También explica por qué no tienen tanto éxito en las relaciones humanas.

 

Cómo reconocer a un psicópata

Con los rasgos descritos arriba, supone difícil reconocer a alguien psicópata. La visión del psicópata asesino como Jason de “Viernes 13” o Hannibal Lecter de “El silencio de los corderos” era más sencilla, ¿verdad?

 

Pero en la realidad, reconocer a un psicópata es una tarea compleja hasta para los profesionales que los estudian durante años.

Sin embargo, a continuación tienes varias características y rasgos de los psicópatas que te ayudarán a identificarlos.

 

10 características de los psicópatas

1. Tienen cierto encanto cuando los conoces, aunque sólo a nivel superficial. Su personalidad es atrayente, se notan diferentes, incluso encantadores en un primer momento. Saben adaptarse a las normas sociales.

2. Son racionales. Verás que no hacen nada movidos por la culpa. No se dejan chantajear o manipular. Las emociones no tienen efecto en su juicio racional.

3. Son impulsivos. Tienden a tener conductas temerarias: conducir a gran velocidad, apostar mucho dinero o hacer deportes de alto riesgo.

4. El fin justifica los medios. Si quieren conseguir algo y deben pasar por encima de alguien, lo harán. No sienten compasión ni pena. Dañar a otras personas no supone una carga en su conciencia.

5. Se les da bien mentir y manipular. Lo ven todo de forma fría, por lo que pueden manejar a una persona a su antojo.

6. No tienen empatía. Son incapaces de ponerse en el lugar del otro y saber cómo se siente.

7. Tienen una alta autoestima, pudiendo llegar a ser narcisistas.

8. Tienen pocas y malas relaciones íntimas. No mantienen relaciones de confianza cercanas. Sus relaciones de pareja suelen durar poco tiempo.

9. Son muy promiscuos. Su lista de parejas y “amigos con derecho” es enorme.

10. Tienden a aburrirse y a buscar estimulación constante.

 

 

No todos son iguales

No todos los psicópatas tienen todos los rasgos de antes, ni sufren el trastorno con la misma intensidad.

Por supuesto, algunos psicópatas podrán reaccionar de forma agresiva y serán incapaces de controlar los impulsos. Estos serán los que acabarán cometiendo algún crimen.

Otros, en cambio, se ven beneficiados por su falta de emociones y están entre las personas más influyentes de la sociedad.

La próxima vez que te preguntes qué es un psicópata, imagínate a alguien con mucho éxito, con una alta autoestima, que tenga unas relaciones personales superficiales y que sea ambicioso, racional y sin escrúpulos.

 

¿Qué hago con mis celos?

¿Qué hago con mis celos?

 

Aceptar que se es celoso/a es todo un desafío y corresponde el primer gran paso. Sin embargo, no podemos quedarnos con la excusa de que se sufre de celos sin hacer nada al respecto. Vale la pena decir que este sentimiento es destructivo para nosotros mismos y para nuestras relaciones (ya sean de pareja, familiares, de amistad, etc).

Las personas celosas “por naturaleza” no suelen aceptar que padecen este problema, por ello es que hacer un “mea culpa” y admitirlo es para valientes, sin duda. La mayoría de estos individuos indican que no les agrada ser así, que sufren y que se sienten mal por hacer sufrir a los demás.

Todo radica en la poca auto-confianza, no en la desconfianza en el otro. Esta es la gran diferencia que debemos hacer para poder enfrentar a los celos y ganar la batalla. No será fácil, pero tampoco imposible.

¿Cómo dominar los celos?

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