Pautas para practicar Mindful Eating

Mindful Eating
El mindful eating nos enseña cómo disfrutar la comida de forma consciente y sin remordimientos. Su secreto: comer cuando aparece el hambre física y dejar de usar los alimentos como una anestesia emocional.
Comer de acuerdo al mindful eating

Existen cursos especializados que nos enseñan a poner en práctica las técnicas de Mindful Eating en apenas ocho semanas. Sin embargo, tal y como nos confirman Javier García Campayo y Pilar Casanova, reputados expertos en la materia, para iniciarnos en esta disciplina de forma progresiva es posible poner en práctica algunos consejos que nos ayudan a cambiar la forma en la que nos relacionamos con la comida poco a poco y en nuestra propia casa:

  • Preguntarnos si tenemos hambre antes de iniciar una comida. Resulta imprescindible pararnos a pensar si existe hambre física de comer. Si la respuesta es no, debemos preguntarnos para qué queremos comer y a partir de ahí tomar una decisión.
  • Dejar los cubiertos encima de la mesa entre bocado y bocado. De esta manera, frenamos el ansia de comer automáticamente, lo que nos permite ser más conscientes de lo que pasa en nuestro estómago. Parar entre bocado y bocado nos ayuda a detectar la sensación de saciedad que nos da el cuerpo para tomar la decisión de terminar.
  • Utilizar platos pequeños. Con ello conseguimos tener la sensación visual del plato lleno, pero controlando las proporciones. Si al terminar sigues con hambre, se puede repetir, pero de una forma consciente.
  • Dejar siempre algo de comida en el plato. Así acostumbramos a la vista y al inconsciente a que puede quedar comida sin la obligación de tomarlo todo. “Hay personas que tienen enraizada la idea de que hay que comer todo lo que se pone en el plato, incluso cuando ya no tienen más hambre y debemos romper con esa regla siempre y cuando nuestro cuerpo nos diga que ya no tiene la necesidad de seguir comiendo”, detalla Pilar Casanova.
  • Destinar al menos 20 minutos a comer. Está demostrado que la sensación de saciedad no llega hasta pasados los 20 minutos de comida, por eso es importante masticar despacio, siendo conscientes de lo que ingerimos y de lo que esos nutrientes significan para nuestro organismo.
  • Comer sentado y sin estímulos externos. Hay que evitar comer de pie, incluso cuando tomamos un aperitivo o un tentempié, ya que eso dificulta la tarea de ser consciente de lo que comemos. Además, es importante evitar el uso de la televisión, del teléfono móvil o del ordenador mientras lo hacemos, pues nos impide disfrutar de lo que ingerimos. La conversación relajada y pausada con otra persona es la mejor compañía.

Al seguir estos pequeños trucos en nuestro día a día podremos ser capaces de reconocer mejor las señales de hambre, saciedad o de sentirnos llenos que vamos a ir experimentando. “No hay manera correcta o incorrecta de comer, pero sí sabemos que las distracciones que no permiten llevar nuestra atención al acto de comer puede llevarnos a no alimentarnos conscientemente”, asegura Javier García Campayo.

 

Beneficios y desventajas del Mindful Eating

 

Chica ha perdido peso gracias al Mindful Eating

 

La alimentación es una pieza fundamental en el puzle de nuestra salud, por ello aprender a comer conscientemente aporta grandes ventajas para el organismo, pero también a nivel emocional, pues supone acabar con la lucha contra los kilos de más. “Ser más consciente de lo que comes te ayuda a estar más en contacto con tu cuerpo y con tus emociones, por lo que en definitiva te sientes mejor”, asegura Pilar Casanova, formadora en Mindful Eating.

Y esa consciencia pasa, en muchos casos, por la pérdida de peso, aunque adelgazar no es el objetivo del Mindful Eating, pues no se trata de una dieta. “El objetivo no es perder peso, pero sí es cierto que en muchos casos personas con sobrepeso u obesidad pierden kilos tras realizar un determinado cambio en los patrones de ingesta y al lograr un mayor control sobre su alimentación. Las expectativas en este sentido se trabajan desde la primera sesión y en nuestra experiencia muchas personas experimentan gran satisfacción inicial sólo ante la idea de un mayor control sobre su forma de comer”, confirma el psiquiatra del Hospital Miguel Servet, Javier García Campayo.

En este sentido, se logra perder peso de forma paulatina y sin esfuerzo porque empiezas a ser consciente de que comías más de lo que tu cuerpo necesitaba. “Cuando haces caso a tu organismo y sólo te alimentas cuando te hace falta, puedes adelgazar porque ya no es necesario que tu cuerpo guarde reservas en forma de grasa”, detalla Pilar Casanova, quien asegura que la práctica del Mindful Eating está más próxima a la teoría de “comer cinco veces al día, cada tres horas, en pequeñas proporciones, pero siempre y cuando el cuerpo te lo pida, y no por la obligación de tener que comer algo porque ha llegado la hora de hacerlo”.

La forma de practicar Mindful Eating en cursos de aprendizaje grupales tiene otras ventajas, pues tal y como asegura García Campayo, “hay estudios que hablan ya de una mejor adherencia en pacientes con diabetes o con riesgos cardiovasculares. Además, su formato original es en grupo, por lo cual el costo es menor y el apoyo terapéutico constituye un ejemplo y una herramienta de las que las personas pueden disfrutar”.

¿Cualquier persona puede practicar el Mindful Eating?

Todo el mundo puede beneficiarse de las ventajas que aporta el Mindful Eating, pues todos somos capaces de disfrutar de la comida, aunque pocos lo hacen de una manera plenamente consciente. “Hay mucho sufrimiento en la sociedad detrás de la alimentación y del peso corporal, no sólo complicaciones físicas, sino también problemas psicológicos y emocionales. Por ello, estaría especialmente indicado para personas cuya relación con la comida a menudo le sirve como relajante o para sentirse mejor comiendo para ello grandes cantidades. Personas que sientan que han perdido el control a la hora de comer, que han dejado de disfrutar y no tengan un buen manejo del peso, a pesar de llevar tiempo con dietas que les hagan tomar y perder el control de su alimentación una y otra vez, son las más indicadas para ponerlo en práctica”, especifica el profesor de la Universidad de Zaragoza.

Sin embargo, Pilar Casanova alerta de la necesidad de que las personas con tendencia anoréxica realicen estas prácticas bajo recomendación médica y tutelados por un especialista, “ya que estas técnicas les pueden llevar a comer menos, por lo que nosotros exigimos la certificación de un médico”.

En este sentido, Javier García Campayo puntualiza que “no se han observado ni se esperan inconvenientes o efectos secundarios de la terapia, como no se tienen de ningún programa de mindfulness general. Su eficacia está siendo validada por diversos grupos de investigación a nivel mundial con resultados positivos, pero lo cierto es que aún queda mucho por trabajar en ese aspecto. Se ha probado su eficacia en trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo en trastorno por atracón y bulimia, habiendo obtenido resultados esperanzadores, pero para trabajar con anorexia reduciría su aplicación como terapia coadyuvante”.

Qué puedo comer si practico Mindful Eating

Alimentos adecuados para Mindful Eating

El Mindful Eating no se trata de una dieta. Todo lo contrario, pues es la filosofía a la que acuden aquellas personas cansadas de hacer dietas porque saben que sólo funcionan a corto plazo. Este estilo de vida significa aprender a comer bien de manera definitiva y, por tanto, es una decisión definitiva.

Es por ello por lo que en el Mindful Eating no hay alimentos prohibidos, ni menús específicos. Todo dependerá del tipo de persona, de su estilo de vida, de cuánto ejercicio realice al cabo del día… Y, según todos esos parámetros, que a su vez pueden variar de un día para otro, nuestro organismo nos pedirá comer una cosa u otra según las necesidades de requerimiento de energía e hidratación de cada momento.

De esta manera, practicar el Mindful Eating no implica seguir ninguna dieta o restricción alimentaria. Y tampoco se habla de hábitos prohibidos. “En Psicología y Psiquiatría sabemos que allí donde hay restricción hay deseo, y ahí es cuando se producen la mayoría de los desencadenantes de los atracones al comer. A casi todos nos gusta el chocolate, ¿qué pasa cuándo nos dicen que no lo podemos comer? El chocolate en ese instante se convierte en una pensamiento continuo en nuestra mente, algo atractivo de lo que no puedo librarme. Si tomo la decisión de comerlo está bien, pero la forma en que lo haga será importante. Con consciencia plena de ese momento en el que opto por ese alimento, su color, su forma, su aroma, su textura, el sabor en la boca, su dureza, cómo el cuerpo entero reacciona a él, lograremos un mayor disfrute de él y con una menor cantidad del mismo”, explica Javier García Campayo, coordinador del Máster de Mindfulness de la Universidad de Zaragoza.

La base del Mindful Eating es que nuestro cuerpo sabe lo que le conviene, por eso tan sólo hay que dejarle “hablar” o, más bien, “aprender a escucharlo”, pues ese es el mejor camino para darle lo que realmente necesita. “Trabajamos desarrollando esta atención en qué y cómo nos lo dice. Tomar decisiones conscientes junto con cuándo parar de comer se convierte en un elemento clave del programa. A menudo en las sesiones la gente se sorprende con la cantidad tan justa de comida que requieren para disfrutar y sentirse bien”, explica García Campayo.

Mindful Eating, un estilo de vida saludable para toda la vida

Pero, además de aprender a comer conscientemente, nunca está de más acompañar esos nuevos aprendizajes con un estilo de vida saludable, que pasa por hacer ejercicio físico de forma habitual, como caminar al menos 30 minutos al día, y por aprender a meditar o desconectar la mente. “Hay que ser pacientes y constantes. Con la meditación tenemos una nueva herramienta para manejar nuestros pensamientos y emociones. Sin aferrarnos a un problema o a un pensamiento que tengamos o por el contrario a rechazarlo de nuestra mente. Nos centramos en el momento presente para tratar de ser lo más felices que nos permitamos ser”, concluye el profesor de la Universidad de Zaragoza.

Somatizaciones, lo que nos dice el cuerpo

¿Cuántas veces nos ha dolido la cabeza ya que hemos tenido un día sumamente estresante? ¿Cuándo nos ha costado digerir algo que nos ha pasado y hemos acabado con dolores o molestias en el estómago? ¿y esa sensación de cansancio aunque no hayamos hecho nada? En psicología, hablamos de somatizaciones cuando alguna persona nos habla de ello y no hay causa médica que justifique estas molestias.

¿Qué son las somatizaciones?

Entendemos que una persona está somatizando cuando tiene molestias en el cuerpo como consecuencia de algún problema de tipo emocional o psicológico. En cierta manera, podríamos decir que es un mensaje que nos da el cuerpo para resolver la situación y aprender a gestionarlo de manera diferente.

Algunos ejemplos de somatizaciones frecuentes son:

  • Dolor de cabeza
  • Sensación de cansancio
  • Problemas estomacales y/o intestinales
  • Contracturas en la espalda o cervicales
  • Bruixismo o rechinar de los dientes mientras dormimos
  • Alteraciones en la menstruación
  • Afonía o perder la voz

¿Qué podemos hacer?

Primero de todo, es importante es identificar los detonantes. ¿Qué situaciones han pasado ese día o en el último tiempo que puedan explicar esa molestia? Para ello, puede ser interesante escuchar el propio cuerpo y el propio malestar para ver qué nos quiere decir. Por ejemplo, cuando nos duele la espalda puede significar que estamos cargando muchos temas e, incluso, temas que no nos corresponden. Por ello, es necesario valorar el dolor y el mensaje que nos está proporcionando.

En segundo lugar, una vez identificado los detonantes, es importante buscar maneras alternativas para poder hacerle frente.

  • ¿Me estoy encargando de demasiadas cosas? Hay que valorar la opción de delegar y/o priorizar aquellos aspectos más importantes y urgentes desestimando aquellos que puedan ser secundarios.
  • ¿Me he enfadado, pero no he dicho nada? La rabia, como las demás emociones, la hemos de dejar salir y expresar. En caso de que resulte difícil comunicarlo a la otra persona, buscar alternativas saludables para externalizar esta emoción activa como puede ser el deporte, el arte, la escritura, etc.
  • ¿Estoy pasando una época con más ansiedad por algún tema del entorno? En ocasiones, las circunstancias que nos rodean no las podemos modificar pero sí nuestra actitud a ella. En este sentido, es conveniente hacer un trabajo de los propios pensamientos limitante así como aprender o ejercicios de relajación y respiración.

Para acabar, pero no menos importante, es necesario aprender a cuidarse a uno mismo. Buscar válvulas de escape propias y actividades agradables que nos permitan equilibrar la balanza para disminuir el propio malestar.

10 alimentos buenos para la diabetes

Alimentos ricos en vitaminas y minerales con índice glicémico bajo

Las naranjas son buenas para la diabetes

Entre las frutas cítricas buenas para tu diabetes se destacan: las naranjas, toronjas, limas y limones. Estos frutos están cargados de fibra soluble y vitamina C, buena para el control de tu diabetes. La fibra soluble ayuda a regular tus niveles de glucosa en la sangre y la presión sanguínea. La fibra te ofrece sensación de saciedad; una naranja mediana contiene aproximadamente 62 calorías y 3.1 gramos de fibra. Es una merienda nutritiva que te mantendrá lleno hasta tu próxima comida ayudándote en el control de peso.

La vitamina C es necesaria para el crecimiento y reparación de tejidos a través del cuerpo. Ayuda a sanar más rápido las heridas y a formar tejido cicatricial. También ayuda a reparar cartílagos, tendones, ligamentos, vasos sanguíneos, huesos y dientes.

La vitamina C es hidrosoluble, lo que significa que se disuelve en agua. El cuerpo no la almacena, la utiliza y las cantidades sobrantes las elimina a través de la orina. Es por esto que tu cuerpo necesita un suministro continuo de vitamina C diaria. Los suplementos vitamínicos ayudan, pero la mejor manera de consumir vitamina C es a través de la fruta para así obtener la fibra.

 

Vegetales de hoja verde oscuro

Espinacas
Toshihide Sato/Getty Images

Las espinacas, coles verdes o berzas y coles rizadas son bajísimas en contenido calórico y carbohidratos. Puedes comer hasta la saciedad y aún mantener tu peso.

Las espinacas son muy nutritivas. Entre sus vitaminas se destacan la vitamina A, B2, B6, C, E y K. La vitamina A ayuda a tu diabetes ya que es buena para la salud visual, la piel y combate las infecciones. La espinaca también es fuente de minerales: hierro, calcio, sodio, fósforo, magnesio y potasio. El hierro ayuda a fortalecer la sangre y el calcio es bueno para los huesos.

Bayas

Bayas para el control de la diabetes
pippalou/morgueFile

Se le consideran frutos del verano ya que el pico de su cosecha ocurre en los meses cálidos. Las variedades más comunes son: arándanos, fresas, frambuesas y moras. Las bayas están cargadas de antioxidantes, vitamina C, potasio y fibra.

La vitamina C es uno de muchos antioxidantes o nutrientes que bloquean el daño causado por los radicales libres. Los radicales libres son responsables del proceso de envejecimiento y enfermedades como el cáncer, la cardiopatía y la artritis. El consumo de bayas ofrece protección al cuerpo contra éstas enfermedades a la vez que ayuda a reducir los daños de químicos y contaminantes que se encuentran en el medio ambiente, como el humo del cigarrillo.

Los arándanos son ricos en fitonutrientes. Los fitonutrientes son sustancias que poseen algunos alimentos que ayudan a que las células del cuerpo puedan comunicarse mejor entre si, evitan las mutaciones a nivel celular y previenen la formación de células cancerosas. Los arándanos también ayudan a reducir los niveles de colesterol.

Pescados ricos en ácidos grasos omega 3

Filete de salmón en una sartén con ajo y hierbas
 Malorny/Getty Images

Los ácidos grasos omega 3 se encuentran entre los llamados pescados azules: el salmón, el atún, la sardina, la trucha, la anchoa y el hígado de bacalao.

Se ha comprobado científicamente que el consumo de ácidos grasos omega-3 ofrece una disminución de riesgo de padecer diabetes tipo 2. Si ya sufres de diabetes tipo 2, puedes estar en riesgo de afecciones cardíacas. Los ácidos grasos ayudan a reducir la presión arterial, bajar los niveles de triglicéridos en la sangre y reducir las enfermedades coronarias.

Lácteos bajos en grasa

Yogur con arándanos
 Westend61/Getty Images

Ya conoces que los productos lácteos ayudan a construir huesos y dientes fuertes, por ser fuente de calcio. Muchos de los productos lácteos están fortificados con vitamina D para ayudar a la absorción de éste mineral.

Según la más reciente investigación científica, el consumo de vitamina D aumentó la función de las células productoras de insulina en pacientes pre-diabéticos y ayudó a mejorar los niveles de hemoglobina A1C. En los resultados quedó demostrado que la ingesta de vitamina D mejora las células beta, productoras de insulina y responsables de metabolizar los azúcares, entre un 15 y a un 30 por ciento.

Tomates

Tomates
(CC BY-SA 2.0) by Maya83

De la familia de las frutas, regularmente servido junto con otros vegetales en ensaladas, son una fuente excelente de vitaminas C y A. Ambas vitaminas son buenas para la piel, si eres diabético es importante incluirlas en la dieta diaria ya que hacen que sanen rápido tus heridas y ayudan a formar tejido cicatricial.

Por su parte, la vitamina A es importante para tu salud visual. La vitamina A ayuda a mejorar la visión y los trastornos oculares tales como la degeneración macular senil, el glaucoma y las cataratas.

Nueces

Nueces en un cuenco
Emilija Manevska/Getty Images

Se ha comprobado científicamente que incluir nueces, al natural o tostadas, en la dieta diaria ayuda al control de la glucosa y los lípidos en la sangre. De acuerdo a la investigación, consumir dos onzas de nueces al día en sustitución de carbohidratos ayuda al control de la glucosa en la sangre sin afectar tu peso.

Batata

Trozos de batata
 Melinda Podor/Getty Images

La batata es un tubérculo rico en hidratos de carbono, por esto es un alimento de alto valor energético, con la ventaja de poseer un índice glicémico más bajo que el de la papa. Este almidón posee fibra, potasio, y como todo vegetal amarillo y naranja, es alto en vitamina A.

Frijoles

Frijoles
ncognet0/Getty Images  

No importa la variedad que prefieras—pintas, rojas, blancas o negras—los frijoles son altos en fibra, proteína, magnesio y potasio. Media taza de frijoles contiene la cantidad de proteína equivalente a una onza de carne sin las grasas saturadas que pueda tener la carne.

Los frijoles por sí solos no son proteínas completas, pero combinados con otros granos pueden ser una comida completa. Lleva a tu mesa, al menos dos veces en semana, frijoles en sustitución de carne para una dieta alta en proteínas y fibra.

Granos integrales

Pan tostado de grano entero
Laura Leyshon/Getty Images

El germen de trigo y el salvado que encuentras en los granos sin refinar te ofrecen magnesio, cromo, ácidos grasos omega 3 y ácido fólico.

Estudios científicos confirman que el intercambio de granos integrales en lugar de arroz blanco podría reducir el riesgo de diabetes en un 36 por ciento.

Valeriana, tranquilizante natural 

La valeriana (Valeriana officinalis) es, sin duda, el tranquilizante natural más conocido. Su principal uso está relacionado con los trastornos del sueño y su consumo es habitual, sobre todo, entre quienes padecen insomnio.

Se trata de una planta originaria de Europa y de ciertas zonas de Asia, aunque en la actualidad está muy presente en América del Norte. Su cultivo es propio de las zonas húmedas y está tan extendido que encontramos plantaciones en países tan dispares como Bélgica, Holanda, India, Japón, Colombia o las regiones andinas de Chile y Argentina.

Para la elaboración de los productos que contienen dicha planta, lo que se emplea en la preparación es el aceite esencial que se obtiene de su raíz y que posee una potente acción sedante.

Propiedades comunes de la valeriana

La valeriana actúa como un agente sedante, relajando el sistema nervioso y el cerebro. Al contrario que sucede con otros tranquilizantes, esta planta no agota ni debilita a quienes la consumen, por lo que se suele recomendar su toma principalmente en personas que tengan problemas para conciliar el sueño.

También se recomienda para aquellas afecciones relacionadas con el estrés y la ansiedad que cursan con otras reacciones tales como la histeria, dolores de cabeza y migrañas, dolores estomacales o hipocondría.

Del mismo modo, alivia los síntomas de angustia, emotividad o tristeza, así como el nerviosismo. A la vez que ayuda a estabilizar el ritmo cardíaco, por lo que su ingesta puede estar recomendada para aquellas personas que padecen arritmias.

Usos médicos de la valeriana

Además de sus reconocidas propiedades como calmante y sedante, la valeriana puede ser utilizada para tratar otra serie de afecciones tales como:

Dolores musculares y de articulaciones.
Temblores leves.
Síndrome de fatiga crónica.
Depresión.
Trastorno de déficit de atención e hiperactividad.
Síntomas de los cólicos menstruales o los asociados con la menopausia como, por ejemplo, los sofocos o la ansiedad.

Otra de sus propiedades, quizá menos conocida, es su capacidad antiinflamatoria. Gracias a ella, la valeriana también es utilizada para el tratamiento de enfermedades como:

Diverticulitis (inflamación de los divertículos que se produce en el colon).
Enfermedad de Crohn (inflamación crónica del intestino).
Intolerancia al gluten o celiaquía.

En último lugar, también está recomendada para aquellas personas que están dejando de fumar o que están siendo tratadas por alcoholismo, ya que evita la ansiedad y el nerviosismo que conllevan dejar estos hábitos, al mismo tiempo que produce un sabor desagradable al mezclarse con el tabaco.

Cómo tomar la valeriana
Aunque lo más común para consumirla son las cápsulas de valeriana, existen diferentes presentaciones y formas para el consumo de esta planta.

Si optas por tomarla en cápsulas, deberás saber que la dosis recomendada es de entre dos y seis pastillas, como máximo, al día. Si las ingieres para dormir, deberás hacerlo entre 30 minutos y dos horas antes de acostarte.

También encontramos extracto seco y fluido de valeriana. En el primer caso basta con consumir entre uno y dos gramos al día repartidos en dos o tres tomas. Para el segundo, lo recomendable es unas gotas (entre 2 y 8 gramos) repartidas también en dos o tres tomas, según prefieras.

Otra forma de presentación de la valeriana es en aceite esencial, ya que no debemos olvidar que, en realidad, es así como se obtiene de la raíz de la planta. Debido a su concentración basta con un par de gotas repartidas, también en dos o tres tomas diarias, para conseguir el efecto deseado.

Por último, es posible encontrar infusiones de valeriana. Para obtener todas sus propiedades, habrá que dejarla infusionar durante cinco minutos y tomar entre dos y tres tazas al día.

Contraindicaciones de la valeriana

Bajo ningún concepto es recomendable mezclar valeriana y alcohol ya que dicha combinación intensifica el efecto de somnolencia que genera la valeriana. Del mismo modo, no debe combinarse con medicamentos sedantes tales como depresores del sistema nervioso central o benzodiazepinas, ya que ambas combinaciones también pueden incrementar en gran medida los efectos de somnolencia producidos por la valeriana.

En la misma línea de lo expuesto anteriormente, no debe combinarse con otras hierbas o suplementos que posean propiedades sedantes como, por ejemplo, el cálamo, la amapola californiana, la hierba gatera, el lúpulo, la melatonina o la salvia.

Su consumo no está recomendado durante el embarazo, la lactancia ni en los niños menores de 3 años.

Tampoco está recomendada su ingesta durante el embarazo, la lactancia ni en los niños menores de 3 años.

Respecto a su uso externo, no debe aplicarse el aceite esencial de valeriana en niños menores de 10 años ni en personas que padezcan alergias respiratorias.

La valeriana también disminuye la rapidez con la que el hígado descompone algunos medicamentos. Por tanto, si se mezclan con esta planta, esto podría aumentar los efectos secundarios de dichos fármacos. Nuestro consejo es que, si vas a tomar valeriana y al mismo tiempo estás tomando otra medicación, preguntes a tu médico o a tu farmacéutico si dichas medicinas son sintetizadas a través del hígado o no.

En cualquier caso, no debe administrarse nunca de forma continuada durante más de diez días seguidos, ya que puede producir adicción, y es recomendable dejar un período de descanso entre tomas de, aproximadamente, 15 a 20 días.

El boldo: digestivo, depurativo y sedante 

El boldo: digestivo, depurativo y sedante 

El boldo, boldú cimarrón o Peumus boldus es un árbol de la familia de las monimiáceas. Originario de Sudamérica, crece en zonas silvestres y templadas de las regiones andinas de Chile y Argentina y en la sierra sur de Perú.

El fruto de este árbol se come –crudo y cocinado– desde la época precolombina, y de la planta se aprovechan tanto su corteza como sus hojas; precisamente estas últimas son las más utilizadas en las infusiones.

Su composición es rica en aceites esenciales como el cineol, eucaliptol y el ascaridiol (también presente en la quinoa), así como en flavonoides y taninos. El primero de estos aceites es el que aporta al boldo su aroma a limón, además de poseer propiedades sedantes y expectorantes, mientras que los otros dos son antiinflamatorios y carminativos, es decir, reducen los gases presentes en el tubo digestivo.

Los flavonoides son beneficiosos para nuestro organismo porque disminuyen el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y en cuanto a los taninos –presentes en la corteza del boldo– son reconocidos por sus importantes propiedades antioxidantes.

Además de los aceites esenciales, el boldú contiene alcaloides como la boldina, que posee importantes propiedades diuréticas (eliminación de líquidos), protectoras del hígado, y se utiliza para activar la producción y expulsión de la bilis.

Beneficios y aplicaciones del boldo

 

Debido a sus beneficios, el boldo es una planta utilizada desde la época precolombina con muy diferentes aplicaciones, entre las que se encuentran, por supuesto, las medicinales. Su uso más popular es el de tratar dolencias digestivas, además de emplearse como un antiséptico y analgésico natural.

Las infusiones de hojas de boldo (té de boldo) son muy útiles para tratar el estreñimiento además de favorecer la expulsión de los gases, es decir, está recomendado para aquellas personas que padecen cólicos y flatulencias. También reduce el riesgo de padecer cálculos biliares y depura el hígado.

Sus propiedades diuréticas y depurativas permiten eliminar los líquidos acumulados en el organismo y las toxinas de la sangre, por ello suelen tomarlo pacientes con infecciones urinarias, nefritis y cistitis.

También es adecuado para tratar el insomnio gracias a sus propiedades sedantes y su capacidad para actuar sobre el sistema nervioso, y la presencia del cineol en su composición permite que se aplique por vía externa para descongestionar el pecho y para aliviar las dolencias reumáticas.

Además de todas estas aplicaciones del boldo, el sabor dulce de su fruto y su aroma a limón hacen que sea una especia muy utilizada no sólo como planta medicinal sino con fines gastronómicos, sobre todo en la cocina chilena, donde se utiliza en la elaboración de platos típicos o para bebidas como el chicho de boldo.

Sin olvidar que sus aceites esenciales también están presentes en muy diversos productos tales como perfumes o insecticidas, y los taninos de su corteza suelen ser usados como colorantes. Hay incluso quien utiliza las frutas secas del boldo para la realización de artesanías o bisutería.

Cómo tomar el boldo

Del boldo pueden utilizarse tanto sus hojas como la corteza del árbol y, por supuesto, sus frutos, que pueden consumirse tanto crudos como cocinados.

La forma más frecuente de tomar esta planta es en infusión. Para preparar el té de boldo utilizaremos un par de cucharadas de hojas secas que se infusionarán en un litro de agua. Justo antes de que el agua empiece a hervir, pondremos las hojas secas de boldo y, a continuación, dejaremos hervir durante tres minutos.

Después de esto, apagamos y cubrimos el recipiente, dejando en reposo durante dos minutos más. Una vez transcurrido este tiempo, colamos la infusión, y ya está lista para tomar.

Además de para hacer infusiones, es bastante frecuente encontrar el boldo en otro tipo de presentaciones como, por ejemplo, las cápsulas o el aceite esencial.

En cualquier caso, y para evitar riesgos innecesarios, las dosis recomendables –tanto para las infusiones como para las cápsulas y las gotas de aceite– deben ser prescritas por el especialista médico que haya aconsejado su consumo.

Contraindicaciones del boldo

A la hora de consumir el boldo es importante saber que tiene contraindicaciones, y que no se recomienda su uso durante períodos largos de tiempo. De hecho, los tratamientos con esta planta no deben ser, bajo ningún concepto, superiores a cuatro semanas.

Debido a sus propiedades coleréticas, colagogas y carminativas, a veces puede llevar asociados efectos laxantes, por lo que se desaconseja su ingesta en el caso de personas que tengan tendencia a padecer diarreas.

A pesar de que entre los beneficios anteriormente mencionados se encuentra el de reducir las molestias ocasionadas por los cálculos biliares, existe el riesgo de que contribuya a la expulsión de dichos cálculos por lo que, de suceder así, podrían obstruirse las vías biliares.

Los tratamientos con la planta del boldo no deben ser, bajo ningún concepto, superiores a cuatro semanas

Su ingesta no está recomendada para mujeres embarazadas porque en dosis altas puede resultar abortivo, tampoco se debe tomar durante la lactancia, ni en el caso de niños menores de 12 años. No deben consumirlo personas que padecen problemas hepáticos, ni aquellas a las que se les han diagnosticado enfermedades renales ya que, en ocasiones, tiene asociada irritación en los riñones. Por último, en grandes cantidades, el cimarrón también resulta hipnótico y convulsionante.

Boldo: interacción con medicamentos

Al igual que sucede con numerosas plantas medicinales, las propiedades y efectos del boldo pueden variar o alterar su efecto al interactuar con determinados fármacos, e incluso reducir el efecto de estos. La principal interacción se produce en aquellas personas que toman medicación anticoagulante. Ello se debe a que en el boldo está presente una sustancia llamada cumarina, que es un anticoagulante natural, por lo que se incrementa notablemente el riesgo de hemorragias.

Por ello, tanto si tomamos alguna medicación como si no, lo primero que debemos hacer antes de consumir el boldo, o cualquier otra planta medicinal, es seguir las recomendaciones de un especialista y realizar la ingesta en las dosis y plazos que él determine.