Causas psicológicas de la obesidad

Causas psicológicas de la obesidad

 

Desde el punto de vista simbólico, las personas que engordan, en realidad lo que hacen es “protegerse” de los demás, o de algún tipo de situación o trauma instaurado en su cabeza.

En la obesidad no se acumula masa ósea, ni muscular, ni se agranda ningún órgano, ni se llena ninguna cavidad de aires malignos. Lo único que se acumula bajo la capa de la piel es una cantidad de grasa (energía estancada) que no se va a usar y se retiene una cantidad de líquido (emociones tóxicas), que el organismo no puede eliminar.

Las células del cuerpo de una persona obesa, obedecen una orden de acumular grasa, y como sea, de no soltarla, “no quemarla”.

Desde la perspectiva de Naska Groppaglio, la obesidad, así como la delgadez, las jorobas, etc. se utilizan para integrarse en el “clan familiar”. Cuando no hay suficiente espacio en familias con muchos hijos, cuando uno nace no deseado, del sexo opuesto al esperado, es posible que el cerebro más primitivo encuentre estrategias de supervivencia que responden a estos patrones.

También hay personas que establecen su prioridad en el ahorro, en no gastar ni un centavo. Son las personas que no invierten, sólo acumulan. La obesidad podría ser un síntoma de esa disposición, del miedo a que le falte. Como un seguro a todo riesgo, donde la grasa es “el seguro”.

Detrás de la obesidad también puede haber una madre dominante, posesiva, que ejercía un control estricto sobre su alimentación, sus pensamientos, sus sentimientos y su creatividad. En este sentido, la obesidad representa una oposición inconsciente a la autoridad materna que abusó de nosotros.

Según un estudio que elaboró la psicóloga Cynthia G. Last, hay personas a quienes les gustan los dulces. Hay quienes no prestan importancia a lo que comen, y lo hacen en cualquier parte, a toda prisa. Otros comen para sentirse con energía. Y otros, cuando se sienten estresados, no pueden parar de comer. Incluso algunos, utilizan la comida para escapar de los problemas cotidianos.

Nos guste o no, engordamos porque comemos más de lo que necesitamos. Pero ¿Cuál es tu motivo?: ansiedad, aburrimiento, placer…

Last afirma que existen cinco razones predominantes para comer en exceso, cinco perfiles psicológicos que conducen al exceso de peso, cada uno con un tratamiento psicológico distinto:

La impulsividad: comer sin dedicarle demasiada atención a lo que comen, a menudo también hacen algo más cuando comen, teniendo prisa normalmente.

El hedonismo:buscan el placer en la comida, prefieren la calidad antes que la cantidad, centrándose en temas de comida.

La reducción de estrés:comen ante la sensación de nervios, ansiedad,…para calmarse, lo que les lleva a comer en exceso.

La evasión:evitan enfrentarse a los problemas a través de la comida, comiendo a cualquier hora y lugar, lo que le facilita no pensar.

La búsqueda de energía: estas personas comen ante la percepción de decaimiento. Logran activarse y se sienten en armonía usando la comida.

Para muchas personas ingerir en exceso es su mayor enemigo y a la vez su refugio emocional, en estos casos, el problema no se resuelve controlando los alimentos que se ingieren, además hay que conocer y poder hacer frente a otras variables.

Por este motivo, para muchas personas bajar de peso no es sólo una batalla física, sino también una lucha profundamente personal y emocional.

Si no se afrontan los problemas emocionales y conductuales subyacentes, una dieta no servirá de nada, porque aunque de momento nos haga adelgazar, no logrará mantenernos en el peso deseado.

Sólo después de ser conscientes y asumirlo es posible cambiar la conducta alimentaria, reducir peso y contribuir a mejorar nuestra calidad de vida.

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