Arrebatos de ira

 

Los arrebatos de ira pueden afectar de forma negativa a distintas áreas de nuestra vida. Las relaciones personales se deterioran o se rompen y las laborales pueden verse afectadas y comprometer nuestro empleo.

 

Qué son los arrebatos de ira

La ira es una emoción normal que resulta adaptativa en cuanto a que nos avisa de que están atacando nuestra integridad, vulnerando nuestros derechos o dejando de satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo, cuando se apodera de nosotros o es desproporcionada al daño sufrido, sufrimos un arrebato de ira.

Estos arrebatos de ira son perjudiciales para nosotros mismos y para nuestro entorno. No solo deterioran las relaciones sociales, con todo lo que eso conlleva, sino que afecta a nuestra salud mental y habitualmente también a la salud física.

Causas de los arrebatos de ira

Como hemos mencionado, la ira aparece cuando algo nos frustra, nos duele o nos parece injusto. En ese tipo de situaciones lo adaptativo es sentirse enfadado, dolido, frustrado o decepcionado, pero en ocasiones sentimos rabia, cólera o furia. Estas reacciones se deben fundamentalmente a una serie de creencias erróneas o irracionales acerca de nosotros mismo, de los demás y del mundo en general, que hemos adoptado como ciertas:

  • Yo debo hacer las cosas bien y ganarme la aprobación de los demás. En caso contrario, soy malo.” Esta creencia a menudo conduce a la ansiedad, la depresión, la vergüenza y la culpa.
  • Los demás deben tratarme bien. Deben ser amables y justos conmigo. Deben tratarme como yo quiero. En caso contrario, son malos y merecen un castigo.” Esta creencia conduce a la ira, la agresión pasiva y la violencia.
  • El mundo debe darme lo que quiero y no lo que no quiero. En caso contrario, es terrible y no lo puedo soportar.” Esta creencia conduce a la postergación.

Comprender que no es posible ser perfectos ni exigir a los demás que lo sean, que no podemos agradar a todos y que las cosas no van a salir siempre como nos gustaría; es el primer paso para responder de manera adaptativa y disminuir los arrebatos de ira.

Cómo controlar los arrebatos de ira en adultos

Para aprender a controlar nuestra ira de manera efectiva y a largo plazo trabajaremos sobre nuestros pensamientos, ya que son los causantes de las reacciones desproporcionadas y está en nuestras manos cambiarlos por otros racionales y adaptativos.

La terapia racional emotivo conductual (TREC) de Albert Ellis proporciona excelentes resultados. Esta técnica propone que un acontecimiento (A) activa nuestros pensamientos o creencias (B) que causan nuestras emociones o conductas (C). Es decir que no es el acontecimiento (A) en que causa las emociones y conductas (C), sino que son nuestros pensamientos o creencias (B) los causantes. Y estos pensamientos y creencias (B) se pueden modificar.

Los pensamientos más comunes asociados a las creencias irracionales que generan nuestra ira son:

  • Calificar de terrible una situación. Ej: “Es terrible que me haya pasado esto”.
  • Pensar que alguien o algo debería ser distinto a como es. Ej: “no debería haber hecho eso”, “no debería actuar de esa manera”.
  • Pensar que lo sucedido es insoportable o intolerable. Ej: “es intolerable que me traten así”, “no soporto esa situación”.
  • Generalizar y etiquetar a alguien por un hecho concreto. Ej: “Ha actuado mal, así que es una mala persona y debe ser castigada”.

Una vez que identificamos los pensamientos o creencias irracionales, debemos analizar si son tan ciertos como creemos.  Luego los sustituiremos por otros pensamientos más reales y beneficiosos.

Poco a poco y con práctica conseguiremos ir modificando esos pensamientos y tendremos la habilidad necesaria para calmarnos y reaccionar ante un arrebato de ira inminente. Sabremos al fin manejar nuestra ira.

Otras ideas para manejar la ira:

  • Practicar la relajación para reducir nuestra activación ante un arrebato de ira.
  • Utilizar el humor para restar importancia a la situación que nos genera la ira.
  • Practicar el cambio de pensamientos y la relajación exponiéndonos a situaciones que nos provocan ira.
  • Aceptarnos a nosotros mismos nos aportará seguridad y también nos ayudará a que no nos afecten tanto los acontecimientos que no nos gustan.
  • Tiempo fuera. Salir de la situación que nos provoca ira, para reducir nuestra activación, cuando esto sea posible.

Cómo controlar los arrebatos de ira en niños

Lo más importante y a la vez lo más difícil ante el arrebato de ira de un menor es mantener la calma. Los niños y niñas aprenden por imitación. Además, si nos enfadamos o mostramos agresivos favoreceremos la rabieta.

Cuando el niño o niña se calme intentaremos hablar con él o ella. Preguntaremos qué causó su enfado y cómo se sintió durante y después del arrebato. Debemos utilizar palabras adecuadas a su edad.

El saber qué causó su ira nos permitirá enseñarle soluciones alternativas que le harán sentir mejor si se diera una situación similar. Reforzar las conductas aceptables las mantiene.

Técnicas que ayudan a los niños a manejar la ira

Podemos enseñar las siguientes técnicas y estrategias a los infantes para que aprendan a gestionar la ira adecuadamente.

  • Trabajar la empatía. Puedes ayudarte de muñecos, o historietas mientras le cuentas cómo se va sintiendo el protagonista.
  • Canalizar su ira. Proponerle una actividad que le permita canalizar su ira en ella en lugar de hacerlo contra las cosas que le rodean. Puede ser colorear, jugar con plastilina… Cuando son más mayores escribir sobre cómo se sienten es muy recomendable.
  • Entrenamiento en relajación utilizando técnicas apropiadas para su edad y haciéndolo con ellos y ellas como un juego
  • Liberar tensiones a través de juegos o deportes. Los deportes de equipo además favorecen las relaciones sociales.
  • Inteligencia emocional. Aprender sobre las distintas emociones les resultará de utilidad para lograr manejarlas
Bibliografía
  • Buela-Casal, G. Sierra, J.C. (2009). Manual de evaluación y tratamientos psicológicos. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Ellis, A. (2007). Controle su ira antes de que ella lo controle a usted. Barcelona: Paidós.
  • Vallejo Pareja, M.A. (1998). Manual de terapia de conducta. Madrid: Dykinson.

Audiolibro: 101 formas de transformarse – W Dyer

 

En este audiolibro el Dr. Wayne W. Dyer le ofrece 101 maneras de hacer su vida más satisfactoria y agradable. Le encantará escuchar los pensamientos de transformación.

Tema principal: el poder creativo del pensamiento y como cambiando estos podemos cambiar nuestras vidas.

El doctor Wayne W. Dyer (nacido el 10 de mayo de 1940 en Detroit, Míchigan) es un escritor estadounidense de libros de autoayuda.

Este video contiene muchas ideas valiosas sobre la convivencia conmigo mismo, con los demás y con Dios.

Es recomendable que se estudie una por día o quizás 10 debido a si las escuchas todas rápidamente no podrás aprenderlas y mucho menos ponerlas en práctica, este es el tipo de libro que tienen que ser digeridos, absorbidos y masticados.

Cada una de estas 101 formas deben ser analizadas para luego reflexionar sobre cómo ponerlas en práctica. La base principal de Wayne Dyer para crear este libro fue el amor, pues la mayor parte del libro es sobre como estar en paz con los demás y como demostrar amor incluso a las plantas, este audiolibro te lleva a un estado de paz bastante impresionante.

Es un audiolibro que no querrás escucharlo sólo una vez… Si alguna vez te faltan ánimos para hacer algo te recomiendo ver y escuchar este video pues sus enseñanzas son invaluables y sus beneficios por igual.

A mi parecer Wayne Dyer es uno de los maestros más grandes de la psicología humana y filosofía.

 

Audiolibro: Amate a Ti Mismo – Louise Hay

Louise Hay afirma que primero hay que diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices, luego tener compromiso y entrenarse. La vida de la escritora y oradora estadounidense, es un buen ejemplo de lo que puede sucederle a uno cuando cambia la manera de pensar: ella pasó de ser una niña maltratada, que creció en la pobreza, con muy poca autoestima y múltiples problemas, a convertirse en una mujer conocida y capaz de ayudar a otros.

Si te atreves a hacer este cambio te proponemos seguir sus 10 reglas para aprender a AMARTE.

 

 

 

El cuerpo nos habla

 

El día de hoy hablaremos de las somatizaciones, ese momento tan especial cuando el cuerpo nos habla. El cuerpo nos suele mandar un mensaje que deberíamos escuchar. Algunas de nuestras emociones que no llegamos a verbalizar encuentran su vía de escape a través de una enfermedad o malestar corporal.

Muchos pacientes terminan siendo derivados a médicos especialistas para que termine de averiguar cuál es la causa que genera ese malestar. En ciertas ocasiones detrás de estos problemas existen dificultades que no tenemos la capacidad de verbalizar, la somatización termina siendo una vía de escape.

Nuestro cuerpo nos manda mensajes

Un error común dentro de la medicina occidental fue dividir las distintas enfermedades en mentales y físicas. Esta diferenciación nace con René Descartes, filósofo que estableció una línea divisoria entre el cuerpo humano y la mente.

Tradicionalmente muchos médicos siguen este paradigma y para que una enfermedad sea considerada como orgánica tiene que ser comprobada o verificada en la estructura del organismo. En los casos en que no se encuentre respuesta se suele interpretar5 que la enfermedad no existe y que la enfermedad se debe buscar dentro de la salud mental.

En el momento en el que nace el psicoanálisis se vio por primera vez la importancia de aquello que no dice el cuerpo. Los primeros pacientes fueron casos de conversación y de somatización. Las personas comenzaron a referirse a sus angustias y a sus miedos, y no hablaban de los síntomas físicos, esto fue gracias a la psicología

Todas las personas han somatizado en determinado momento de su vida, el problema está cuando esta somatización impide que se realicen las actividades de la vida cotidiana. Dentro del lenguaje común, una enfermedad que se puede considerar como psicosomática puede tener tres significados diferentes:

  • Es un tipo de enfermedad totalmente mental, y por esa razón, es controlable.
  • Es un trastorno inexistente, producto de la imaginación de quien la padece.
  • El paciente es el responsable de sus síntomas y de padecer ese sufrimiento que lo agobian.

La forma en que se manifiestan las emociones y sus conflictos es muy diferentes, algunas personas pueden padecer:

  • Problemas sexuales
  • Problemas respiratorios
  • Problemas y dolores abdominales
  • Patologías neurológicas

Dentro de los trastornos que están completamente vinculados a las emociones enfatizamos las enfermedades dermatológicas y muchas de las patologías relacionadas a los intestinos.

Investigaciones realizadas recientemente vinculan la psiconeuroinmunología con este tipo de problemas, relacionando al sistema inmune como el eslabón perdido que existe entre lo físico y lo mental.

Los impactos de tipo emocional tiene una relación a lo que sucede en el cuerpo manifestándose en el sistema inmunitario, además del sistema nervioso y hormonal.

Se ha podido comprobar que el estrés también es muy importante en estos casos. Existen diferentes modalidades de estrés que se pueden dividir a su vez en diferentes factores que afectan a las diferentes zonas cerebrales.

Contar con un apoyo social y unas relaciones cálidas y positivas y amorosas con amigos, familia y compañeros permite ayudar a reducir el estrés notablemente.

A esta altura casi nadie puede negar que el cuerpo intenta hablar y nos habla, esto es, sin lugar a dudas, cada vez más evidente. Será necesario crear diferentes técnicas que permitan traducir a un lenguaje más claro y cotidiano lo que nos dicen los órganos, las funciones y las vísceras. Así se podrán tratar de forma exitosa muchas enfermedades, con un diagnóstico más claro y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen.

Crisis de angustia o pánico, qué son y cómo enfrentarlas

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Una crisis de angustia, también conocida como ataque de pánico es una sensación muy intensa de miedo y angustia que no son causados por una cognición o idea racional y que nos inmoviliza y bloquea de manera excesiva.

Estos episodios aparecen repentinamente y nos llevan a un estado de paralización, ya que las personas sienten que no pueden controlar la situación.

Los ataques de pánico suelen aterrorizar a las personas ya que suelen confundirse a menudo con ataques al corazón; la idea de morir o no poder controlarse es la base común de este tipo de ataques que son mucho más frecuentes de lo que parece. Sufrir un ataque de pánico aislado es algo común, sin embargo, si los ataques se dan con cierta frecuencia, podemos estar hablando de un trastorno de pánico.

Síntomas del ataque de pánico o angustia

Los ataques de pánico suelen aparecer en unos 10 minutos aproximadamente y no suelen durar más de 20 o 30 minutos. Pueden ocurrir sin ningún desencadenante externo aunque también pueden ser causa de algo que nos produce un terror desmesurado e irracional, como una fobia. Los síntomas más comunes suelen ser:

  • Hiperventilación
  • Sensación de palpitación en el corazón
  • Dolor o sensación molesta en el pecho
  • Sudoración excesiva
  • Temblores
  • Miedo a la muerte
  • Mareos y nauseas
  • Dolor estomacal

Causas de las crisis de angustia o pánico

Las causas de este tipo de ataques no están claras, sin embargo se suele afirmar que hay cierto componente familiar importante. Los eventos estresantes como sucesos traumáticos que causan un fuerte estrés, hacen que ciertas personas puedan ser más propensas a sufrir este problema.

Es necesario acudir a un profesional de la salud cuando se dan este tipo de síntomas para asegurarnos y descartar cualquier patología física.

Diferencias entre ataques de pánico y ataques de ansiedad

Los ataques de pánico y los ataques de ansiedad pueden confundirse muy a menudo y a veces no sabemos diferenciar bien cuales son exactamente las diferencias, ya que hay algunos síntomas que son comunes a los dos tipos de ataques, como las palpitaciones, el miedo o las dificultades en la respiración. Sin embargo, hay algunas diferencias:

Cuando ocurre un ataque de ansiedad, podemos sentir preocupación y miedo, anticipándonos a una situación o evento que nos produce un gran malestar, es decir, el ataque suele estar relacionado con algo que nos estresa o da miedo; además, los síntomas del ataque de ansiedad suelen ser graduales y darse en distintos niveles.

 

Los síntomas del ataque de pánico sin embargo, pueden ocurrir sin un estímulo concreto que los desencadene y suelen ser percibidos como más graves, además de aparecer de forma más repentina. Cuando ocurren por algún estímulo externo, este puede ser una fobia. Esto hace que el ataque lleve a las personas a tener comportamientos evitativos, como no ir a un lugar concreto como un supermercado o hacer algo como conducir, cuando la persona ha experimentado otro ataque en esos contextos. El ataque de pánico o angustia suele confundirse con un ataque al corazón muy a menudo.

¿Qué podemos hacer para controlar las crisis de angustia?

Sufrir una crisis de angustia o pánico en un momento determinado de nuestras vidas puede ser normal. Cuando esta situación se repite, es necesario buscar la ayuda de un profesional para ahondar en nuestra situación e identificar si estamos sufriendo un trastorno de pánico. A través de la terapia cognitiva conductual, podemos enfrentarnos al temor de sufrir estos ataques y aprender a mantenernos en control ante ellos.

Si sufres un ataque de pánico, seguir los siguientes consejos puede ser muy útil para volver al estado de tranquilidad;

1. Respirar profundamente

Uno de los síntomas más comunes en las crisis de angustia es la hiperventilación. Respirar de forma rápida y descompasada nos mantiene en estado de alerta y no nos permite actuar con racionalidad, ya que el oxígeno en nuestro cerebro es insuficiente. Esforzarnos por llevar a cabo una respiración profunda inhalando el aire lentamente, manteniéndolo durante unos segundos para expulsarlo posteriormente con la misma regularidad, consigue que nuestro sistema nervioso se estabilice y la ansiedad se vaya evaporando.

2. Concentrarnos en la realidad

Cuando estamos teniendo un ataque de pánico, es común sentir desrealización o despersonalización, es decir, contemplar la situación como si no fuera real y como si todo estuviera fuera de control. Centrar la atención en sensaciones físicas familiares como el tacto de nuestra ropa o focalizarnos en un objeto que tenemos cerca, como un teléfono o un reloj, pues hacer que nuestra consciencia vuelva a sentir la realidad y saber que tiene el control.

3. Detectar que sufrimos una crisis de angustia

Reconocer lo que nos está ocurriendo a través de la identificación de nuestros propios síntomas  es muy importante ya que aleja poco a poco las ideas erróneas de que estamos sufriendo otro tipo de ataque físico o de que vamos a morir, algo que caracteriza al ataque de pánico. Al darnos cuenta de lo que realmente nos está ocurriendo, las otras ideas se van diluyendo consiguiendo que nos relajemos cada vez más.

4. Técnicas de relajación

Aprender ciertas técnicas de relajación es muy útil cuando sufrimos ataques de pánico. Cuando manejamos estas técnicas con fluidez, podemos ser capaces de relajarnos de manera cada vez más automática, repitiendo ejercicios como la relajación muscular, en la que nos centraríamos en ir soltando la tensión de cada uno de nuestros músculos poco a poco y de manera progresiva. Junto con la respiración, la relajación es muy importante para salir de este tipo de crisis.

5. Utiliza tu imaginación… para bien

Cuando sufrimos crisis de angustia, en nuestro habla interna se repiten una y otra vez ideas devastadoras sobre lo que nos está sucediendo. “Voy a morir”, “no puedo controlarlo”, “está ocurriendo otra vez”… estas frases se repiten como mantras negativos que nos mantienen en un bucle de ansiedad. Conseguir visualizar una idea o situación que nos tranquiliza, ya se a a través de frases o pensamientos, es muy bueno para desviar los mensajes que nos llegan constantemente y nos causan pánico.