Consejos para superar la dependencia emocional

 

Cuando tu felicidad depende de otras personas, entonces eres una persona emocionalmente dependiente. Esta situación problemática provoca que te sientas adicto a tu pareja pese a que las cosas entre vosotros no vayan bien.

Y aunque ya sepas que no estás bien en tu relación desde hace tiempo, no tienes la fuerza suficiente para dar un paso al frente por el miedo a la incertidumbre o por no confiar en ti mismo/a a la hora de afrontar las situaciones que puedan aparecer en tu día a día. Te da miedo estar en soledad, y prefieres quedarte ahí a sabiendas que no eres feliz.

Si te sientes identificado con esto y crees que sería positivo salir de esta situación, en este artículo puedes ver algunas claves y consejos para convertirte en una persona emocionalmente independiente.

 

Cómo salir de esta situación tan dolorosa

Aunque los hombres suelen ocultar este problema por vergüenza a reconocer y expresar que dependen emocionalmente de otra persona, este fenómeno afecta por igual a ambos sexos.

La dependencia emocional provoca un gran sufrimiento porque quien la experimenta piensa que es incapaz de vivir sin la otra persona, y ocurre cuando ésta tiene una baja autoestima o unas creencias erróneas de lo que debería ser una relación. Es un tipo de amor inmaduro que no tiene futuro. Hace falta coraje y valentía para aprender a superar la dependencia emocional, pero vale la pena hacerlo para que uno sea finalmente capaz de tomar el control de su propia vida.

 

Consejos para superar la dependencia emocional

Si deseas superar la dependencia emocional y convertirte en una persona con mayor autonomía e independencia, puedes seguir los consejos que vas a encontrar a continuación:

1. Sé honesto contigo mismo y reconoce que hay un problema

Una de las cosas más complicadas de hacer cuando alguien se encuentra en esta situación es hacer una reflexión profunda sobre lo que está ocurriendo. Es más fácil mirar para otro lado o culpar a otras personas que mirar para adentro y reconocer que tenemos un problema.

Tomarse un tiempo para la autoobservación y reconocer de forma sincera que hay un problema es el principio para poder dar un paso al frente y acabar con la dependencia emocional.

2. No tengas miedo a la incertidumbre

Y es que, muchas veces, es el miedo a estar solos lo que nos hace volver y volver a esa relación tóxica que nos causa tanto dolor y sufrimiento. Cuando sentimos que el futuro solos es incierto, preferimos quedarnos ahí, en el lugar que ya conocemos. Por tanto, es necesario salir de la la zona de confort y adoptar una actitud positiva frente al cambio.

3. Aprende a decir “no”

Aprender a ser asertivo es esencial para gozar del equilibrio emocional necesario para disfrutar de un mayor bienestar. Ser asertivo significa decir lo que uno piensa respetando a la otra persona con la que interactúa. Es decir, se trata de respetar a la otra parte, pero también significa respetarse a uno mismo. Aprender a decir “no” es imprescindible para recuperar la autonomía emocional.

4. Trabaja en ti mismo

El principal problema de las personas que son emocionalmente dependientes es que están demasiado pendientes de la otra persona y se olvidan de quién son. Uno debe perseguir sus metas, tener sus aficiones y trabajar en crecer cada día un poco como ser humano, en otras palabras, autorrealizarse. Para dejar de ser una persona emocionalmente dependiente, una de las claves es luchar por el propio desarrollo personal.

5. Y… refuerza tu autoestima

Trabajar en uno mismo es el primer paso para reforzar la propia autoestima, que, como ya se ha dicho, es una de las principales causas por las que un individuo se encuentra en esta situación. Además, cuanto más tiempo se esté en esta relación tóxica, más se sufre las consecuencias en lo relativo a la autoestima.

 

6. Revisa tus creencias

Otra de las causas principales por las que alguien puede acabar en una situación de dependencia emocional son las creencias que uno mismo tiene sobre qué es el amor y cómo debe ser una relación de pareja.

Para evitar esto, es necesario cuestionarse las propias creencias y tener un pensamiento crítico respecto a éstas. En las películas el amor puede parecer muy bonito, pero la realidad es distinta. No hay que forzarse en estar en pareja por miedo a estar solo o por la necesidad de tener pareja y casarse.

Se puede gozar de una gran satisfacción y bienestar estando soltero.

 

7. Relaciónate con otras personas

También puede suceder que la persona emocionalmente dependiente tenga un vida social pobre, pocos amigos o se sienta aislada. Esto provoca una situación complicada, porque la persona no tiene a nadie con quien hablar y explicarle lo que le sucede. Además, tener una vida social activa hace que disfrutemos de relaciones mucho más sanas y no dependamos tanto de una sola persona.

8. Sé valiente

Para salir de esta situación es necesario asumir la responsabilidad, porque tu puedes elegir entre quedarte ahí y dar un paso al frente para acabar con el problema. Hay que ser valiente y no temer al futuro. Para ello, no hay nada como marcarse objetivos a corto plazo y que estén muy claros desde el principio. Los cambios requieren un periodo de adaptación, y con el tiempo no te arrepentirás de haber tomado la decisión de dejar atrás esta relación tóxica.

9. Resiste a la tentación de volver atrás

Evidentemente, habrá momentos más fáciles y momentos más difíciles al dar un paso al frente. Pero debes saber que el cambio nunca es fácil y que pueden haber altibajos en el camino. Entender esto puede hacer que seas consciente de que debes resistir la tentación de volver atrás.

10. Aprende a amar de forma saludable

Para comenzar a sanear nuestra relación debemos amar de forma saludable y dejar atrás muchas creencias limitantes que llevamos incorporadas y que nos impiden disfrutar de las relaciones en su plenitud. Como dicen los expertos en desarrollo personal, se trata de una mochila muy pesada. Pasar de la dependencia emocional a la autonomía afectiva es una de las claves para lograr el bienestar en pareja, y para ello, es necesario amar de forma madura.

 

11. Evita las expectativas de otras personas

Es probable que muchas de las personas emocionalmente dependientes tengan expectativas poco realistas y excesivamente intensas acerca de lo que pueden esperar de los demás. Esto suele provocar una idealización hacia la otra parte, y no es una decisión acertada suplir el vacío que podemos sentir con nosotros mismos con la necesidad de tener a alguien a nuestro lado a toda costa.

Vivir con esta imagen ilusoria de otra persona puede ser peligroso, porque incluso ante la evidencia de que las expectativas que tenemos no son ciertas, dichas expectativas pueden mantenernos aferrados a algo imaginario, a una imagen irreal de lo que es la otra persona. Darse cuenta de esto puede ayudar a superar la dependencia emocional.

12. Busca ayuda profesional

En algunos casos, estos consejos pueden ayudarte a superar esta situación y a darte cuenta de cuál es el problema. Ser consciente de que eres emocionalmente dependiente, reconocer que tienes miedo a estar en soledad y trabajar para crecer y desarrollarte como persona, son estrategias que van a ayudarte a mejorar tu bienestar y empoderarte frente a la vida y la incertidumbre.

Sin embargo, salir de este oscuro lugar, la relación tóxica, no siempre es fácil. La mejor manera de lograrlo es buscando ayuda profesional, pues un psicólogo puede ayudarte a adquirir herramientas para mejorar tu autoestima, tus habilidades interpersonales y, por tanto, tu bienestar.

Cuando el amor se convierte en adicción

Cuando el amor se convierte en adicción

Cuando una persona no logra liberarse de una relación sentimental que le produce daño y perjudica su salud física y mental, la relación se convierte en obsesión.

La persona no es feliz ni con la pareja ni sin ella, pues ha ingresado a un círculo vicioso similar al que ingresan aquellos individuos adictos al alcohol, las drogas, el juego u otras. Así como aquellos necesitan y toleran cada vez más cantidad de tóxicos para poder funcionar, la persona “adicta al amor” soporta increíbles cantidades de sufrimiento en la relación que ha establecido.

Estos individuos que por una u otra razón tienden a manejar sus problemas a través de la manipulación y el control de otros, se “enganchan” en una relación sentimental con personas inadecuadas que por lo general son incapaces de comprometerse emocionalmente en la relación. El individuo la percibe desvalida, necesitada o que requiere de alguna transformación y se erige como responsable de su “salvación” o de su transformación, creándose así una codependencia o adicción.

En base a esta premisa falsa, tiene la creencia de que con el “poder de su amor” logrará retener a la pareja, satisfacer sus carencias o lograr su transformación y busca cualquier pretexto para mantener la relación, a pesar del maltrato y rechazo que recibe. Temen enfrentar la realidad y las consecuencias que un cambio de actitud o de comportamiento produciría en sus vidas.

Relaciones de este tipo se caracterizan por ser dramáticas, caóticas, llenas de excitación, sufrimiento y un alto grado de erotismo y sexualidad.

Por lo general, la seducción, y la sexualidad definen la relación. Hay una supuesta “buena sexualidad en una mala relación sentimental”. El esfuerzo por complacer se centra particularmente en esta área, que probablemente es utilizada como “disfraz” para esconder carencias afectivas y la necesidad de ser abrazado, protegido, amado. Por esta razón los encuentros sexuales, especialmente al inicio de la relación o después de un distanciamiento o cuando no hay formalidad en la relación (amantes) , se suelen distinguir por el encanto, romanticismo, erotismo y sensualidad En la dinámica de la “adicción al amor”, los intentos por retener y/o cambiar al otro, vinculados con el manejo y el control, se convierte en una lucha continua en la que uno es el que “soporta” ser herido, humillado, violentado, mientras el otro desprecia, maltrata, se deprime, llora, suplica o provoca mayor alejamiento emocional. Muchos siguen juntos pero distantes, sin romper totalmente la relación, causando con esto, mayor dependencia y adicción.

La relación adictiva es progresiva. El intento de controlar y dirigir la transformación de la pareja, va haciendo que poco a poco quede a merced de ésta. El controlador pasa a ser controlado, mientras va abandonando sus intereses personales.

En este estado, siente enojo, ira, impotencia, frustración. Sus pensamientos se vuelven obsesivos, con celos irracionales, ideas de venganza, planes imaginarios para someter a la pareja o lograr su atención, inclusive puede realizar actuaciones que provoquen o estén encaminadas la atención o el acercamiento de la pareja. No logra manejar sus emociones ni resolver sus conflictos y presenta síntomas físicos y psíquicos de estrés. Baja su autoestima, pierde la confianza en sí mismo, reprime sus emociones, no logra poner límites, se muestra poco asertivo, no logran comunicar lo que piensan y siente. Pierde el control de su vida y funciona alrededor de las decisiones y la voluntad del otro.

Si la pareja se distancia o romper la relación, puede presentarse el “síndrome de abstinencia” similar a cualquier adicto, con un estado físico y mental de profundo dolor, sensación de vacío, insomnio, llanto, angustia, culpa, humillación, creada por el miedo a la soledad, al abandono, a ser rechazado e ignorado. La autoestima se encuentra gravemente lesionada, la salud deteriorada, mientras la dependencia se va haciendo mayor y más perjudicial.

Recuperarse o prevenir esta adicción es posible con voluntad y esfuerzo. A modo general señalamos algunos pasos a seguir:

* Acepta que tienes un problema y que debes buscar la solución…

* Enfrenta la realidad de la situación con honestidad, sin fantasías, engaños o mentiras.

* Procesa y resuelve el dolor que llevas por dentro.

* Libérate de la carga que tienes por dentro, hablando de tus sentimientos y emociones con alguien de tu confianza. Busca ayuda profesional si es necesario.

* Analiza tus patrones de conducta y ten la disposición y el valor de cambiar aquellos comportamientos que te perjudican y perjudican a otros.

* Ten siempre presente que cada persona es responsable de sí misma y no necesita cambiar o controlar a los demás para sentirse bien, pues para sentirnos bien solo necesitamos controlarnos y cambiarnos a nosotros mismos.

* Hay que vivir la vida plenamente y dejar vivir a los demás con libertad, con respeto, cuidándonos y amándonos primero a nosotros mismos para así tener la capacidad de amar a los demás.

Miedo a la Soledad

Miedo a la Soledad

 

¿Por qué tantas personas tienen tal miedo a la soledad, que incluso las hace aceptar relaciones de abuso, o maltrato de amigos o parejas?

Para muchos terapeutas y expertos en el tema, el miedo central que reside en una persona con Autofobia es el miedo o la sensación de abandono. La persona que tiene temor a estar sola no confía en sus capacidades personales para salir adelante.

Muchas veces, según los investigadores, este temor viene desde la primera infancia, cuando el bebé tenía alguna necesidad que no fue atendida o satisfecha. De niños, se reforzó el temor al no ser atendidos debidamente por sus padres. El niño abandonado teme estar solo.

Pero estar solo es una realidad de la vida; las personas nacemos solas y aunque creamos lazos afectivos durante nuestra vida, esencialmente debemos valernos por nosotros mismos.

Lo más importante es que, cuando aprendemos a conectar con nosotros mismos, nos damos cuenta de que no estamos solos. La soledad como tal no existe en quien sabe estar consigo mismo, y sabe asumir esa responsabilidad.

Consejos Para Manejar La Soledad

Estos son apenas 5 consejos para aprender a estar a gusto y feliz con uno mismo, y poder superar el miedo a estar solo.

Dar este paso, te ayudará entonces a conectar con otras personas más fácil y sólidamente, pues te relacionarás ya no desde una perspectiva de temor al abandono, sino desde la de un individuo completo en sí mismo, tan completo que tiene para compartir con otros.

1.- Busca momentos de soledad

Aprovecha el tiempo que tienes a solas para meditar, conocerte y reflexionar sobre quién eres. Al principio será difícil y habrá temor, pero con el tiempo podrás ver que eres tu mejor compañía.

Comienza con períodos cortos, trata de hacer cosas solo, como ir a la tienda o a los encargos sin compañía. Aumenta esos tiempos cada semana.

2.- Evita las distracciones

En este mundo tecnológico es fácil sentirse acompañado por la televisión, el radio, Internet o el teléfono celular. Trata de no llenar el vacío con distracciones externas.

La lectura por otro lado, es una actividad que puedes realizar perfectamente a solas y que nutrirá tu espíritu además de que ejercita la imaginación.

3.- No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

Date cuenta de la diferencia. Estar solo es un estado temporal, nadie está realmente solo. Sentirse solo es más bien un estado mental que describe como te sientes.

El que se siente solo puede estar rodeado de una muchedumbre y aún así sentirse triste y abandonado. La persona que sabe estar sola, también disfruta estar acompañada cuando el momento lo amerita.

4.- Trabaja en tu vida social

Trata de hacer y crear amistades duraderas, no busques sólo compañía superficial con tal de no estar sol@. Las conexiones íntimas con otras personas te nutren como individuo y te llenan aún cuando estés sin compañía, pues sabes que esas personas estarán ahí para ti cuando las necesites, aún cuando estén lejos. Aprende a crear relaciones nuevas.

5.- Acude a terapia

Si tu problema es muy serio y no soportas estar sol@, un terapeuta te puede ayudar a darte cuenta de la raíz de tu problema, enfrentar la soledad sin sufrirla y, eventualmente, a construir lazos fuertes con otras personas.

El apego

EL APEGO

 

El desapego no es una condición negativa, sino una condición vigilante, positiva, que nos libera de algo que impide en nosotros el contacto con el alma, ese algo es el miedo de la libertad. Tenemos apego cuando tenemos miedo de la libertad. Tenemos apego cuando perdemos el poder interior. Tenemos apego cuando nos volvemos dependientes de una persona, de un evento, de una circunstancia; inclusive de la religión como una muleta exterior, no como un punto de apoyo interior.

El apoyo nos hace perder el poder, porque nos hace perder el punto de apoyo interior y este es autonomía. La autonomía es la condición del alma, del contacto de la personalidad con el alma. Solamente cuando seamos autónomos, nos aceptemos, nos reconozcamos, tengamos autonomía interior y seamos nosotros mismos; entonces recién el alma podrá anclarse en nuestro vehículo.

Nosotros somos fundamentalmente el alma que utiliza la personalidad. Pero el alma es virtual, es potencial, es como un futuro incierto cuando nosotros no somos libres. El alma solo se puede asentar, en medio de la libertad.
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