¿Cómo superar una ruptura amorosa?

Las decepciones amorosas nunca son fáciles y nadie está preparado para que le rompan el corazón. Puede ser doloroso y difícil de superar, pero hay ciertos puntos importantes que tienes que tomar en cuenta para salir adelante y olvidarte de esa persona.

 

Amor propio

Esto es lo más importante que debes tomar en cuenta, no importa como terminaron las cosas, no debes sentirte culpable o inferior. Puedes hacer una lista con todas las virtudes que tienes, eso puede ayudarte a sentirte más valiosa.

También debes recordar que llegará una persona que será la indicada para ti, no te preocupes por tus defectos personales o físicos, tienes que creer en ti misma y quererte mucho. 

Cosas positivas

Sabemos que no es fácil dejar a ir a esa persona, menos cuando te han decepcionado, pero no para evitar un mayor sufrimiento no te atormentes con las cosas negativas.

Valora los momentos felices y los detalles que esa persona tuvo contigo, aprende a perdonar y quédate con las cosas buenas, no vale la pena amargarse por cosas del pasado, solo dile adiós.

Hobbies

Una manera efectiva de superar las cosas es enfocándote en las cosas que más te gustan, ya sea libros, alguna serie, música, amigos, o algún proyecto que tengas pendiente. Ocupa tu mente en otra cosa, verás que el tiempo pasa más rápido y cuando menos te des cuenta, esa decepción solo será un rasguño en tu corazón.

¿Quién eres y qué quieres?

Siempre recuerda qué es lo que buscas, si las cosas no funcionaron con esa persona fue por algo. También date cuenta qué tipo de persona eres y nunca cambies tu forma de ser o tus gustos por tratar de reparar esa decepción. Mantente tal y como eres, solo aprende de los errores y nunca te culpes por ser quién eres.

Mantener la distancia.

Si las cosas terminaron mal, lo mejor es mantener tu distancia, no tienes que arriesgarte a salir más lastimada y eso te ayudará a irte desprendiendo de esa persona. Si quieres, bloquea a dicha persona de tus redes sociales, date un tiempo para ti misma sin pensar en alguien más. Lo mejor es ya no mirar atrás.

 

Las consecuencias de romper con tu pareja

Una ruptura no es algo que influya únicamente a las dos partes, sino que si era una relación larga seguro que tu pareja también estableció vínculos con familiares y amigos. A veces, esa ruptura es igual de dolorosa, por lo que se ha de tener cautela a la hora de comunicar la noticia. Puedes empezar por algún amigo o familiar más cercano para ver el efecto que tiene la nueva situación y seguir su consejo a la hora de compartirlo con el resto.

Es posible que, aunque hubiera razones de peso para acabar la relación, las primeras semanas no te sientas mejor sino al contrario. No pasa nada, es normal. Tu cabeza debe acostumbrarse a la nueva situación y no hay que tener prisa. Poco a poco lo irás asumiendo y no recordarás con nostalgia el pasado, sino que mirarás al futuro con fuerzas renovadas y nuevos objetivos.

Consejos para no hundirte (demasiado)

  • Date un tiempo para curar las heridas. No hay que apresurar las cosas y mucho menos cuando hay sentimientos de por medio. Seguramente, tendrás días malos y días mejores, pero solo el tiempo podrá ayudarte a ser el que eras.
  • No te refugies en las drogas. Muchas personas buscan una vía de escape fácil, y es muy tentador evadirse durante unas horas mediante el consumo de sustancias que, en realidad, son perjudiciales para nuestro organismo. De hecho, algunos depresores como el alcohol pueden acabar haciéndote sentir peor, así que no es nada recomendable.
  • Expresa lo que sientes. Reprimir tus sentimientos nunca es buena, pero ahora están a flor de pie y seguro que tienes ganas de hablar con alguien para explicar lo que te está pasando. No pienses que es un signo de debilidad, sino que es una ventaja poder tener a tu alrededor personas que se preocupan por ti.
  • No le des más vueltas. Intentar recuperar a la otra persona puede parecer algo factible en tu cabeza, pero en la mayoría de los casos la ruptura es irreversible y no tiene sentido hacerse ilusiones con una posible reconciliación. Pasa página, mira hacia delante.

La ayuda de la terapia psicológica tras rupturas amorosas

En terapia psicológica es una de las causas de demanda más comunes, pues pasar por esta situación no es fácil y muchas veces, nos encallamos en el camino y nos estancamos en la tristeza y la obsesión. Es por esto que intentaré daros unas pautas generales para poder pasar por todo esto de la mejor manera posible e intentar superarlo de forma sana y adaptativa.

 

 

Pasos para superar una ruptura amorosa

  1. Llora, llora y vuelve a llorar: Desahógate, grita, saca el dolor fuera, compártelo con los demás hasta que no te queden más lágrimas que sacar. Una ruptura es un proceso de duelo, así que uno tiene que pasar por diferentes etapas. Llorar te ayudará a pasar a los siguientes pasos.
  2. Escribe: Puede ayudarte a ver las cosas de forma más objetiva, a estructurar y a no olvidarte de las cosas, tanto las buenas como las malas.
  3. Manténte ocupado: Pensar en lo sucedido está bien, pero no dejes que te obsesione. Haz cosas, sal con gente, trabaja, haz deporte, intenta tener tu mente ocupada.
  4. Piensa de forma positiva: Pues sí, estar así es un rollo y todo esto duele mucho, pero intenta ser positivo. De todo lo malo se aprende y con el tiempo, incluso te das cuenta de que romper la relación era lo mejor. No te preocupes, te volverás a enamorar. En esta vida, todo pasa y las cosas irán a mejor.
  5. Sé racional: Claro que hubo cosas buenas, pero si se terminó fue porque las cosas malas pesaban más. No te olvides de lo malo, por eso lo dejasteis.
  6. No te castigues ni culpabilices: No sirve para nada excepto para sentirte peor. Elimina esos “y si…” de tu vocabulario. Ya no puedes tirar para atrás, lo que pasó, pasó y por mucho que te machaques, las cosas no cambiarán. Actuaste como lo hiciste porque en cada momento creíste que era lo mejor, así que, mira para adelante y continúa con tu vida.
  7. Piensa en ti: Es momento de ser egoísta. Olvídate del otro y de si lo está pasando mal o no. Ahora es tiempo de preocuparte por ti.
  8. En momentos de crisis no tomes decisiones importantes: Estás confuso y no tienes las ideas claras. Hay muchos cambios ya como para hacer más de los necesarios. En estos momentos estás en una nube y es mejor no tomar decisiones importantes porque no es el momento. Más adelante, cuando estés un poco mejor ya tendrás tiempo de decidir con más claridad.
  9. Déjate ayudar: Tus amigos y tu familia están contigo, pídeles ayuda, déjate cuidar, no renuncies a ellos. Si, con el tiempo, ves que no mejoras, consulta a un psicólogo, haz yoga o meditación. Si ves que no puedes tu solo, no te avergüences ni seas orgulloso, pide ayuda.
  10. Deja pasar el tiempo de luto: Desgraciadamente este proceso lleva tiempo, así que durante días, semanas o meses estarás mal. Tómatelo con calma, pues necesitas tiempo para digerir todo esto. No te impacientes.
  11. Continúa con tus responsabilidades y obligaciones: Pero tampoco te auto exijas. La vida continúa y no puedes dejarlo todo. Aun así, no te agobies, sé compasivo y comprensivo contigo mismo.
  12. Cuídate y quiérete mucho: Haz cosas por ti, ve a la peluquería, cómprate algo bonito, date un masaje. Mímate y quiérete, tú eres lo más importante.
  13. Cierra el capítulo: La vida continúa, esto no es el fin. En el libro de tu vida, esto es tan solo un capítulo más. Con el tiempo dejará de doler y pasará a ser un recuerdo más.

El vampiro emocional

 

Cómo detectar a un vampiro emocional: 9 claves

 

Los vampiros emocionales son aquellas personas que se “alimentan” de nuestras emociones positivas para aliviar su falta de ánimo y negatividad.

 

En esta lección encontrarás 9 claves sobre cómo detectar a un vampiro emocional.

 

 

Cómo es un vampiro emocional: ejemplo práctico

El término “vampiro” le da un aire ficticio e irreal, pero en realidad todos interactuamos con las emociones de los demás. A veces de forma positiva y otras de forma negativa.

Un ejemplo interacción emocional positiva ocurre cuando te alegras porque tu hijo ha marcado un gol en un partido de fútbol. Estás “alimentando” tu alegría gracias a la suya, pero sin necesidad de reducir la felicidad de la otra persona.

 

Una interacción emocional negativa ocurre cuando, por ejemplo, te entristece que tu vecino se haya comprado un coche nuevo. Tú llevas toda la vida con coches de segunda mano y te da una envidia su nuevo BMW que no puedes con ella.

 

En esta última situación, es fácil que te conviertas en un vampiro emocional. Para ello, bastaría con acercarte a tu vecino cuando baja de su coche para decirle:

 “He oído que estos BMW tienen mucho gasto de mantenimiento. Te va a salir caro a la larga. Deberías haberte comprado un Mercedes”.

 

Ahí estarías saboteando la elección de la otra persona, intentando crear una emoción negativa en ella y así reducir el malestar causado por la envidia. Esto es ser un vampiro emocional.

 

 

Características de los vampiros emocionales

Pueden ocurrir acciones aisladas de vampirismo emocional y esto no indica que la persona sea negativa o tóxica. Tampoco que te tengas que alejar de ella como si tuviera la peste. Todos, en un momento u otro, hemos realizado algún acto de este tipo. Somos humanos. Pero cuando estas conductas ocurren con frecuencia en una persona, suelen ser un indicador de un problema mayor en su personalidad.

Si crees que conoces a alguien así, a continuación tienes otras conductas que también puede tener un depredador emocional.

 

Comorbilidad del vampirismo emocional

Baja autoestima: las personas que necesitan bajar las emociones positivas de los demás suelen presentar una autoestima baja. Al no poder soportar el éxito ajeno, necesitan boicotear al otro. Una persona con una autoestima y personalidad sanas sólo sentirá felicidad y alegría cuando a los demás les va bien. No confundir una autoestima sana con la autoestima inflada y falsa de las personas narcisistas.

 

Negatividad, pesimismo: Suelen ver el mundo desde el peor ángulo posible. En consecuencia, no se ven capaces de conseguir lo que tienen los demás. Si ven a alguien feliz, no intentarán ser felices, esto no es una opción posible para ellos. Les resulta más fácil eliminar la felicidad de los demás.

 

Manipulación: el acto del vampirismo emocional es una manipulación. Por ejemplo, en el caso del vecino con el coche nuevo, el vampiro realiza un comentario aparentemente normal, en una ocasión circunstancial y justificada, pero en realidad las intenciones son otras y lleva a un resultado negativo para el vecino. Cuando hay comportamientos con intenciones “subliminales” y hay alguna consecuencia negativa para otros, se puede hablar de manipulación.

 

Utilizan el chantaje emocional: Otra característica manipuladora que pueden tener los vampiros emocionales. Pueden utilizar el cariño, el amor, el sexo o la amistad como moneda de cambio.

Se hacen la víctima: Esta es una gran defensa ante situaciones en las que una manipulación queda revelada. Si, por ejemplo, el vecino del coche nuevo responde al comentario del vampiro con un “¿Es que tienes envidia?”, el vampiro se enfadará y se sentirá ofendido por esa insinuación.

Así se convierte en la víctima de la conversación. Si el vecino cae en la táctica del victimismo, se sentirá mal por “haber dañado” al otro y querrá pedir perdón o reparar el daño, cayendo bajo el control del vampiro emocional.

 

Mentiras frecuentes: El tipo más básico de manipulación. Lo que más ocurre es que intenten mentir sobre las intenciones de los comentarios hirientes, inventando excusas para justificarlos.

 

 

 

Cómo detectar a un vampiro emocional: 9 claves

Con las características anteriores y un poco de observación, serás capaz de reconocer a un vampiro emocional. Pero si necesitas más pistas, aquí tienes 9 claves que te pueden ayudar. Como siempre, no tienen por qué presentarse todas las claves en un vampiro emocional.

Toda persona es única y diferente.

 

1. Hablan mucho de ellos mismos

No escuchan, se limitan a hablar. Tienen mucho que decir de lo que han conseguido, y poco tiempo para escucharte a ti.

2. Tienen poca o ninguna empatía

Como ocurre con los psicópatas, los vampiros emocionales no piensan en el daño que están causando o las consecuencias que sus actos tienen para los demás. Se centran en lo que ellos sienten.

 

3. Tienen una vida personal vacía

A pesar de que hablen mucho de ellos mismos, sus palabras suelen estar vacías, plagadas de mentiras y de historias de otras personas. Además, no suelen tener relaciones duraderas ni amistades sanas.

4. Requieren de ti mucho más que otras personas

Siempre están pidiendo favores o ayuda. Se muestran necesitados y vulnerables, pero en realidad se aprovechan de tu buena voluntad.

5. Te controlan

Suelen contar con tu tiempo como si les perteneciera. Hablan de sí mismos durante horas cuando se reúnen, vas siempre al lugar que el vampiro emocional quiere y a la hora que quiere, le surgen imprevistos para abandonar la situación cuando ya no siente que controla la situación, etc. En definitiva, todo ocurre bajo su control.

6. Hablan sobre tus errores y sobre los errores de los demás

Su mayor afición es la crítica. Hablan de todo lo malo que tienen los demás, y si no lo tienen, se lo inventan. Tú no te salvas: remarcarán tus errores pasados y presentes para que te sientas vulnerable. Usan esta conducta para sentirse superiores a los demás.

7. Se quejan

Sus vidas son malas. Siempre tienen algo de lo que quejarse y hacerse la víctima. Dolores de articulaciones, malos días en el trabajo, peleas de amigos, enfrentamientos de vecinos… siempre hay algo. Con ello consiguen que te compadezcas, absorbiendo tu estado de ánimo positivo.

8. Te dejan vacío

Eso es lo que sientes cuando esa persona se marcha: agotamiento emocional, sensación de vacío y desgaste psicológico. Han conseguido su objetivo y te han quitado toda tu buena energía.

9. Dan malas vibraciones

Transmiten un sentimiento oscuro y poco agradable, aunque a menudo son hábiles escondiendo esta faceta con una elaborada y buena primera impresión.

Cómo enfrentar a un depredador emocional

Los actos de vampirismo emocional se manifiestan con más frecuencia en relaciones cercanas. Al tener un mayor contacto, es más fácil que las personas cercanas sean las más afectadas.

 

El vampiro emocional dispone de más información para utilizar en las manipulaciones y conoce dónde puede tocar, emocionalmente hablando, para tener un mayor efecto. Además, la confianza que suele haber en una relación cercana hace más difícil poder enfrentarlos.

 

Para poder dar una explicación más exacta, voy a marcar diferencias según la relación que tengas con el vampiro emocional.

Cómo vivir con ellos: padres

Esta es la situación más compleja de todas. Si la persona que crees que es un vampiro emocional es uno de tus padres, hay mucho por hacer.

 

El haberte dado cuenta es el paso más importante.

 

Muchos nunca llegan a ver que su núcleo familiar es tóxico o disfuncional. Lo creas o no, gran parte de la personalidad de tus padres ha pasado a formar parte de la tuya.

Si te han tratado constantemente con mentiras, chantajes y otros tipos de manipulación, tu personalidad habrá absorbido demasiadas pautas de comportamiento que serán un lastre en tu día a día. Puede que te sientas triste sin un motivo claro o puede que sientas que apartas a los demás de ti sin saber cómo.

 

 

 

Como acciones principales te aconsejo las siguientes:

  • Intenta hablar con ellos sobre cómo te sientes: a veces queremos que nos entiendan telepáticamente. Esto no funciona. Marca un momento y ten una conversación con ellos sobre cómo te sientes. Sin acusaciones, sólo comunica tu punto de vista.
  • Sé asertivo: Si no funciona la conversación, sólo marca tu límite, comunicando qué no te gusta y qué no vas a permitir. Ten paciencia y no intentes cambiarlos. En lugar de ello, cambia tu reacción ante ellos.
  • Toma distancia: Pasa el menor tiempo con tus padres. Independízate tan pronto como puedas. Ellos llevan mucho tiempo siendo como son y les será difícil cambiar. La mejor manera de salir de su influencia es salir de casa.

 

 

 

Cómo escapar de una relación de pareja con un vampiro emocional

Las relaciones de pareja forman un microcosmos único que sólo entienden las personas dentro de la relación. Hay infinidad de normas no escritas que no se ven desde fuera. Por tanto, los consejos generales que te puedo dar son muy vagos. En general, lo más importante es la comunicación. Intenta trasmitir cómo te sientes con sus comportamientos dañinos. Da alternativas que te gustarían a esos actos y ten mucha paciencia.

 

Si la persona que crees que es un vampiro emocional es alguien con una relación más lejana, como amigos o vecinos, la situación suele ser más sencilla. Sólo necesitas no intentar cambiar a los demás y preocuparte por tu reacción ante ellos. Si pones distancia y límites ante personas que hacen daño, tu vida mejorará rápidamente.

En definitiva, el vampirismo emocional no es otra cosa que vivir a costa de las emociones de los demás. Son comportamientos egoístas y degenerativos que si no los reconoces a tiempo tu salud mental y física pueden verse comprometidas. Tratarlos frecuentemente causa desgaste y estrés, tanto emocional como físico. Es prudente recordar que los problemas de desgaste emocional inciden con el tiempo en la aparición de algunas enfermedades. De ahí la importancia en aprender a reconocer este tipo de personas y tomar cartas en el asunto lo antes posible.

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El dependiente emocional

Trastorno dependiente, la personalidad ausente

El trastorno dependiente es una trastorno de la personalidad. Las personas que lo sufren se sienten inseguras, les cuesta expresar sus pensamientos y buscan la aprobación de los demás constantemente. Sienten que no son capaces de hacerse cargo de sí mismos. Es considerado un trastorno de personalidad ya que se ven afectados todos los hábitos, comportamientos y pensamientos de la persona.

 

 

 

La personalidad dependiente

Las necesidades emocionales y físicas de las personas dependientes requieren de la presencia de otras personas: un amigo, un familiar o una pareja. Se sienten incompletos si están solos. De alguna manera una persona que padece el trastorno dependiente es comparable a un niño.

Por lo general, tienen gran desconfianza de sus habilidades, necesitan sentirse atendidos, no creen en ellos mismos, son incapaces para tomar decisiones y necesitan de otra persona para motivarse o decidir algo.

 

 

Características del trastorno de personalidad dependiente

Excesiva docilidad

Las personas que padecen este trastorno tienden a ser muy dóciles y pasivas, evitan confrontaciones asumiendo la culpa para no ser abandonadas. Se disculpan en las disputas aun cuando tengan la razón o estas no hayan comenzado por su culpa.

Ingenuidad

Son muy confiados e ingenuos, pueden sufrir abusos por parte de personas aprovechadas. Su actitud parece relajada pero prefieren no enfrentar sus problemas. Se entregan por completo en sus relaciones sin permitirse ni siquiera pensar en ellos. Son los objetivos ideales para manipular y aprovecharse de ellos.

Son introvertidos

Su comportamiento es como el de un niño durante los primeros días de escuela, el tono de voz de los pacientes del trastorno de personalidad dependiente es bastante bajo y carecen de autoconfianza. Pueden ser infantiles para generar lástima y parecer vulnerables, provocando que otras personas cuiden de ellos.

 

Temor a las decisiones

Su falta de confianza los hace dudar de sus capacidades. Tienen pánico a tomar decisiones. Siempre tienen dudas de lo que van hacer o decir o hacer y tienen mucho miedo a equivocarse. Algunas decisiones importantes como renunciar a un trabajo para tomar otro, invitar a salir a alguien o escoger una carrera para estudiar pueden ser traumáticas para ellos. Suelen buscar el apoyo y aprobación de los demás para no abrumarse, incluso los demás suelen decidir por él.

Pánico a la soledad

Le tienen terror a la soledad, los diagnosticados con trastorno dependiente siempre quieren compañía, no importa quién sea ni el lugar. Si están en una relación sentimental pueden sobrecargar de problemas a su pareja, haciendo que al cabo de un tiempo los abandonen. Se deprimen cuando pierden a alguien que consideren importante en su vida. Pueden llegan al límite de permitir cualquier clase de maltrato pensando que de esta manera nadie los va a abandonar.

 

 

 

No comunican sus opiniones

Muchas veces no dicen lo que opinan o sienten por temor a ser rechazados. Prefieren seguir la corriente a los demás sin importar cuál sea el tema de discusión. Por ello, puede decirse que estas personas no tienen personalidad o su personalidad está ausente, ya que su opinión y sus decisiones serán siempre influenciadas por otras personas.

 

 

 

Causas del trastorno dependiente

Aunque no se conocen con certeza las causas que provocan el trastorno de personalidad dependiente, hay indicios que apuntan a problemas en la infancia.

El principal problema relacionado con la dependencia es una crianza sobreprotegida.

La sobreprotección provoca en el niño una incapacidad para afrontar la realidad.

Los padres intentan cuidarlo con tanto empeño que no le dejan asumir riesgos ni decisiones. Se ven obligados a pedir permiso para hacer cualquier cosa y tienen que pedir opinión sobre todo lo que hacen.

 

Los padres sobreprotectores no fomentan la independencia de su hijo. Su idea es protegerlo, evitar que su hijo sufra o que se haga daño. Pero no se dan cuenta que lo único que consiguen con ello es hacer de su hijo alguien que no puede enfrentarse por si mismo a los problemas, alguien que depende de otras personas para vivir.

Esto puede deberse a unos padres inseguros, neuróticos, con baja autoestima y pesimistas, que ven un mundo muy negativo y peligroso para su hijo. Por ello, intentan protegerlo de todos los males que, subjetivamente, ellos ven en la vida.

 

En definitiva, el trastorno por dependencia es un problema muy grave, que requiere un gran esfuerzo para tratarlo y superarlo. La terapia psicológica y el tratamiento se pueden prolongar durante mucho tiempo.

 

El Amor sin Compromiso

El Amor sin Compromiso

 

El amor sin compromiso es una posición social inventada con el propósito de no tener objetivos y para no resistir el paso del tiempo.
Toda relación humana, aún la aparentemente más efímera, implica un compromiso, aunque no existan papeles firmados, ni contratos, porque por el solo hecho de establecer un vínculo exige responder a ciertas expectativas.
Por otro lado, todos deseamos encontrar una pareja para siempre, aunque esto sea una quimera y no llegue a concretarse nunca.

En el ámbito comercial también exige compromiso personal, porque tanto el amor como el dinero tienen mucho en común a la hora de las definiciones y los hechos concretos; y si hablamos de afectos, más aún, porque involucra a los sentimientos, que son mucho más difíciles de mantener encubiertos.

Por eso, aunque una pareja no tenga el propósito de formalizar un compromiso formal, igualmente será una relación que no estará exenta de reglas y condiciones.

El hecho de no vivir juntos ni de no compartir todos los ámbitos de la vida, obligará a ambos a respetarse mutuamente sus respectivos espacios familiares y sus anteriores compromisos.

Aunque en una relación de pareja, tres son una multitud, no es condición suficiente para alcanzar una plena intimidad, porque al no poder compartir sus correspondientes relaciones con otros, cada uno tendrá que restarle tiempo e importancia a ese vínculo para poder responder a los requerimientos de sus respectivos grupos.

Porque si una nueva relación de pareja se atreve a monopolizar la atención, sin la intención de crear el consecuente compromiso, quedará descalificado de plano por los que los rodean aunque jamás lo hayan conocido.

En el caso de parejas con hijos de relaciones anteriores, será aún peor, se mantendrán al margen de toda cuestión e indiferentes a las situaciones personales y entonces será una relación casi virtual, solamente para ellos dos.

Cada festividad tradicional y evento familiar no podrán ser compartidos, porque es una relación sin identidad, que se caracteriza por las ausencias, la evitación y el desencuentro, y por el miedo a ser absorbido por la situación, sin haberlo querido.

Algunas parejas de este tipo tienen un teléfono celular exclusivo que les permite la ilusión de estar conectados, aunque sea por teléfono, como un modo de evitar inútilmente de caer en el tedio y la sensación de vacío.
El celular se transforma entonces en el instrumento mediático que intenta infructuosamente que la endeble conexión no se interrumpa y se mantenga pendiendo de un hilo.

Pero este estado de cosas tan frágiles y perecederas, con el tiempo se desgastan, las ausencias se acentúan, los llamados telefónicos no se contestan, los compromisos de ambos se multiplican y se hacen cada vez más difíciles los encuentros que se comienzan a convertir en obligaciones forzadas.

Ambos podrán valorar esa relación pero aquellos que los rodean no lo harán, porque para el grupo social de cada uno no existen.

Constituidas bajo estas condiciones las parejas se enfrían, no resisten el paso del tiempo y terminan separándose; porque en definitiva se trata de dos extraños que no se llegan a conocer, que intentan lo imposible, mantener una relación que no se sostiene por falta de historia, de significados y de presencias, convertidas en personas circunstanciales cuyo recuerdo borrará el olvido.

El símbolo de la pareja tradicional está en el inconsciente colectivo, es inútil tratar de ignorarlo pretendiendo un cambio de estructuras y el miedo al compromiso convierte a una persona en alguien aislado, sin la posibilidad de crear lazos afectivos genuinos.
Además es difícil llegar a conocer a alguien fuera de contexto, porque las relaciones son parte de uno mismo, forman nuestra historia y en gran medida define nuestra identidad y nuestro estilo.

Adictos al amor

Adictos al amor

 

El temor a ser engañado o de perder al ser querido y pensar que uno no puede vivir sin él crea una relación de dependencia y se convierte en una obsesión.

Recientemente hemos constatado hasta dónde es capaz de llegar un amor obsesivo, con la noticia de la muerte de un niño en manos de su madre, cegada por la venganza por haber sido engañada.

No se trata solamente de la pérdida de una persona, un adicto al amor pierde también el sentido de su vida; porque el apego amoroso es una adicción, cuando el otro se convierte en la razón para existir.

Estos apegos no se reducen a la relación de pareja sino que es la forma en que una persona ha aprendido a relacionarse con los afectos desde la infancia más temprana, enajenando la propia identidad para vivir a través del otro; y la falta de esa otra persona puede llegar a provocarle síntomas físicos como ansiedad, depresión, angustia, malestar, infelicidad, falta de concentración, dolores migratorios, etc.

Este modo de relación dependiente hace que no se pueda romper el vínculo aunque se padezca de maltrato y provoque solamente sufrimiento, porque sin ese vínculo la persona no es nada.

La persona adicta al amor puede tener conductas irracionales y también volverse paranoica, revisar bolsillos de su pareja, el teléfono celular, controlar señales de otra persona en la vestimenta, etc.

El miedo básico al abandono es el miedo a sufrir que es el que provoca la distorsión de la realidad.

Para el adicto al amor, amar es poseer, celar, dominar y estar pendiente del otro, ser un esclavo y tratar de que el otro también lo sea.

Muchos creen ser felices con el sufriendo que les produce lograr lo que quieren, sin darse cuenta si lo que desean realmente vale la pena.

Una relación sana implica la libertad de ambos como condición básica, para crecer y desarrollarse, porque si no es así esa relación no tiene futuro.

El amor tiene que ser recíproco y la confianza debe ser mutua, porque la servidumbre amorosa dura poco.

La gente tiene demasiado miedo a la soledad y a veces muchos son capaces de involucrarse en una relación solamente para no estar solos.

Ese tipo de vínculo no es sincero porque se está usando al otro para estar acompañado.

La pérdida de la persona amada, ya sea por abandono o por muerte, es una realidad que hay que aceptar, porque cuando el amor se va no hay vuelta atrás porque mendigar amor aumenta el rechazo, y la muerte es inevitable.

La vida es cambio y aunque sea difícil aceptarlo siempre llega el día en que se puede empezar de nuevo sin esa persona.

La separación es más fácil cuando no ha sido un vínculo dependiente sino la unión de dos personas libres que se amaron y respetaron mutuamente; porque la felicidad no está en los otros sino en uno mismo, única condición que permite disfrutar del amor del otro y de su compañía.

Nada es seguro en esta vida, porque sólo existe la incertidumbre, pero hay mucho por qué vivir y son los apegos los que no nos dejan ver otra cosa.