Terrores nocturnos

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Desconectado Marcelo Aguirre

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Terrores nocturnos
« en: Febrero 03, 2015, 09:29:57 pm »
Terrores nocturnos


Como su nombre indica los terrores nocturnos son un acontecimiento que sucede durante la noche, asociado a una de las fases del sueño, es decir, se trataría de un tipo de trastorno del sueño, que en este caso afecta principalmente a los niños, y consiste en una vivencia terrorífica que lleva a quien la padece incluso a gritar y despertarse angustiosamente, y que tiene como característica destacable que desaparece espontáneamente con el tiempo.

Generalmente surge a una edad temprana, entre los tres y los siete años, tiene mayor incidencia entre los niños, y presenta la peculiaridad de que, al igual que surge sin que exista ni medie causa aparente, desaparece sin precisar para ello ninguna intervención farmacológica o terapéutica; es por ello que algunos profesionales lo han asociado a un aspecto madurativo del cerebro.

La gravedad de los terrores nocturnos no se encuentra tanto en el hecho en sí mismo, sino en las consecuencias que puede tener sobre la salud del menor la interrupción repentina y repetida del sueño durante la noche. El número de veces que se produce a lo largo de la semana, las lesiones que pueda sufrir el niño al golpearse contra muebles u objetos o al caerse de la cama, o los síntomas asociados, van a indicar la gravedad del trastorno y, con ello, la necesidad de tomar medidas para evitar esos efectos secundarios.

Síntomas y manifestaciones de los terrores nocturnos


Varios son los síntomas característicos de estos terrores durante el sueño, pero el principal es precisamente la vivencia de imágenes y sensaciones terroríficas durante la noche, que van acompañadas de una gran excitabilidad e hiperactividad por parte del menor, en ocasiones con verbalizaciones o gritos, e interrupción brusca del sueño.

Esta sintomatología, a pesar de ser más habitual entre los niños, se puede producir también en adultos, sin que sea necesario que éstos la hayan experimentado durante su infancia o adolescencia, y en su caso aparece sobre todo cuando se encuentran sometidos a fuertes tensiones emocionales asociadas al estrés, o bien como la consecuencia indeseada de una importante ingestión de alcohol.

Los síntomas más frecuentes asociados a los terrores nocturnos son los siguientes:

* Vivencia del terror nocturno con imágenes y sensaciones desagradables.

* La duración de los episodios suele oscilar entre 2 y 40 minutos como máximo.

* Se produce una activación del niño, con respiración acelerada, sudores y taquicardia.

* En ocasiones, habla o grita durante el episodio de terror nocturno.

* Puede gemir, sollozar, e incluso llorar aunque siga dormido.

* Se mueve en exceso, lo que le puede ocasionar lesiones por golpes o caídas.

* Los episodios suelen empezar a primera hora de la noche, tras acostarse.

* Al día siguiente el pequeño no tiene conciencia de lo sucedido.

* Cuesta mucho despertar al niño en mitad de un episodio y, cuando se consigue, puede llegar a agredir a quien le despierta, no recordando lo que estaba viviendo, y mostrando desorientación y confusión.

Consejos para prevenir los terrores nocturnos


Los consejos que se dan para prevenir los terrores nocturnos, son los mismos que para cualquier otra alteración del sueño; es decir, lo que se busca con estas recomendaciones es que el pequeño consiga conciliar el sueño plácidamente, eliminando para ello cualquier elemento que pueda excitarle y activarle antes de irse a la cama, ya que ello va a incrementar la posibilidad de sufrir terrores nocturnos.

Consejos para los padres:

* Aprenda a distinguir entre los terrores nocturnos y las pesadillas y, si tiene alguna inquietud sobre a qué se debe el problema de su hijo, acuda al especialista.

* No trate de despertar al niño mientras sufre el episodio de terror nocturno, ya que puede mostrarse violento con quien le despierta.

* Recuerde que su hijo no está sufriendo, y que al día siguiente no se acordará de lo ocurrido.

* Quite cualquier objeto que pueda estar cerca de la cama y separe ésta un poco de la pared, para evitar que se pueda lesionar cuando se mueva.

* No demuestre su preocupación por lo que está viviendo su pequeño, porque éste lo notará y pensará que está haciendo algo mal, pudiendo así aumentar su nivel de ansiedad.

Consejos para mejorar la calidad del sueño del niño:


* Evite las cenas inmediatamente antes de acostarse, e intente que éstas sean ligeras.

* Deje que su hijo exprese todas sus preocupaciones y las experiencias que quiera compartir para evitar que se acumulen y puedan desencadenar algún tipo de problema.

* Procure que el niño realice una actividad relajante antes de dormir, por ejemplo leyendo un cuento, y evitando ver la televisión o jugar con videojuegos en las últimas horas de la tarde.

* Darle un baño con agua templada antes de acostarse.

* Cuando tenga edad para ello, acostúmbrele a que escriba en un diario las actividades que tiene que hacer al día siguiente, de forma que no le vaya a preocupar el olvidarse de algo.

* Mantenga una regularidad en cuanto al horario de sueño, procurando que diariamente duerma ocho horas como mínimo.