Aprender a ser asertivo.
El bienestar en nuestras relaciones sociales

Quizá hayas escuchado la palabra “asertividad†en algún momento, ya que se está convirtiendo en un término cada dÃa más empleado. Los expertos la definen como “la capacidad de expresar nuestros sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación en la que nos encontramos, respetando esos mismos comportamientos en los demás (contenido) y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación, mientras minimiza la posibilidad de futuros problemas (consecuencias)â€.
Esta forma de comunicarse se puede aprender, al igual que aprendemos a utilizar un Smartphone, a hablar un idioma o a montar en bicicleta, por ejemplo.
¿Cómo se hace?
El primer paso es identificar cómo sueles comunicarte en determinadas situaciones o ante determinadas personas para saber en qué puedes mejorar.
Las personas nos comunicamos de 3 formas:
Pasiva --- Asertiva --- Agresiva
Todos tenemos tendencias hacia esos estilos de comunicación, dado que nadie es puramente agresivo, asertivo o pasivo. Lo que marca esa tendencia es nuestra historia de aprendizaje, es decir, nuestra forma de comunicarnos la hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida.
¿Cómo puedo identificar la forma en la que me expreso?
Las personas pasivas. En la mayorÃa de las ocasiones, las personas “pasivas†no suelen defender sus derechos e intereses personales, respetando a los demás pero no asà mismas. Su tono de voz a la hora de hablar suele ser bajo, rehuyendo el contacto ocular y manteniendo una postura tensa e incómoda. Normalmente, no suelen saber qué decir o cómo comportarse. Este tipo de comportamientos suelen llevar asociados pensamientos del tipo: “Lo que yo siento, pienso o deseo, no importa. Es necesario ser querido o amado por todo el mundo.†Estos pensamientos traen consigo sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, ansiedad, frustración, pudiendo llegar a sentirse agresivos y manifestar, en ocasiones dicha agresividad. Como consecuencia, se produce una pérdida tanto de propia autoestima como del aprecio de los demás. La persona no asertiva hace sentir a los demás culpables (“es tan buena...â€) o con poder sobre ellas para aprovecharse de su “bondadâ€. Además, muchas veces aparecen problemas somáticos, dado que van acumulando tensiones que no exteriorizan.
Las personas agresivas. En el otro extremo tenemos a personas con un estilo de comunicación agresivo, que defienden en exceso sus derechos e intereses sin tener en cuenta los de los demás, bien debido a la indiferencia hacia los derechos de los otros o por carecer de las habilidades sociales necesarias para afrontar ciertas situaciones. Su volumen de voz es alto, empleando insultos o amenazas. El contacto ocular suele ser retador y su postura suele invadir el espacio del otro. Tienen pensamientos del tipo: “Ahora solo importo yo. Lo que tú piensas o sientes no me interesaâ€. Suelen plantear las situaciones en términos de “ganar-perderâ€. Estos pensamientos les generan sentimientos de soledad, culpa, incomprensión y frustración, con la consiguiente baja autoestima. Consideran que su forma de expresar lo que sienten es “Honesta. Sin engañar a nadie. Yo soy como soy…â€. Esta forma de comportarse tiene como consecuencia el rechazo o la huida por parte de los demás. Su conducta entra en un “cÃrculo viciosoâ€. Animan a los demás a comportarse de forma hostil, lo que hace que aumente aún más su agresividad.
Estas dos formas de comportarse tienen un denominador común: la situación es la que manda u orienta la forma de comportarse. Ambos se sienten sin control y no suelen ser efectivos a la hora de comunicarse con los demás.
Las personas asertivas. En el término medio se sitúa el estilo asertivo. Esta forma de comunicación se orienta hacia los objetivos, por lo que la probabilidad de conseguir éstos es mayor. Incluso cuando no les es posible conseguir lo que quieren, las personas asertivas generalmente se sienten mejor por haber sido capaces de expresar, al menos, su opinión.
Cuando una persona asertiva se expresa, habla de forma fluida, empleando un tono cálido y volumen medio, mostrando seguridad en sus argumentos. No presenta bloqueos ni emplea muletillas. Mantiene el contacto ocular directo pero no desafiante, adquiriendo una postura relajada. A la hora de mostrar sus sentimientos, tanto positivos como negativos, lo hace con honestidad y sin herir al otro. Muestran una buena capacidad para hablar de los propios gustos e intereses, señalan su discrepancia de forma abierta, piden aclaraciones, saben decir “no†y aceptan los errores que pudieran darse. Sus pensamientos están relacionados con el conocimiento, tanto de sus derechos como de los demás. Esto genera sentimientos agradables y sensación de control emocional, buena autoestima, dado no se sienten ni inferiores ni superiores a los demás, satisfacción en sus relaciones y respeto por uno mismo.
¿Qué puedes conseguir mostrándote asertivo?
Si te muestras asertivo conseguirás, en la mayorÃa de las ocasiones:
- Frenar y desarmar a la persona que te ataque.
- Aclarar equÃvocos.
- Permitir que los demás se sientan respetados y valorados.
- Generar que los demás te consideren una persona “buena†pero no tonta.
- Lograr tus objetivos sin ofender a los demás.
¿En qué situaciones puedes desear ser asertivo?
1. Expresar una crÃtica. Si hay algo que te molesta y quieres cambiarlo:
a)
Describe el comportamiento. De esta forma informamos, describiendo la conducta objeto de la crÃtica y expresando cómo nos afecta en primera persona: “Cuando tú haces/dices... yo me siento...â€
b)
Empatiza. Expresa algo positivo del comportamiento de la otra persona (“Normalmente haces muy bien...â€), tratando de no deteriorar la relación (“Entiendo que para ti es importante...â€) y llegando a aceptar, si es el caso, parte de la responsabilidad (“Tal vez yo no deberÃa haber dicho...â€). Esta estrategia permite que ambas personas se relajen en una situación cargada de cierta tensión.
c)
Pide un cambio. Propón alguna solución (“PodrÃamos solucionarlo si...â€), haciendo la petición de cambio (“Me gustarÃa...â€) o intenta llega a un acuerdo.
2. Recibir una crÃtica
Puedes hacer uso de este tipo de estrategias para tratar de reducir al mÃnimo las respuestas emocionales negativas y, de esta manera, evitar las reacciones automáticas defensivas. Es importante que dejes que la otra persona termine de hablar, sin interrumpir, tratando de no contraatacar, puesto que iniciarÃas una escalada de crÃticas que no te llevará a nada.
Las técnicas más útiles son:
- Banco de niebla. Mediante esta técnica convengo únicamente con la parte verdadera (“Es posible....â€, “Puede que tengas razón.....â€), haciendo que se diluya el resto de la crÃtica (lo que dicha crÃtica lleva implÃcito). 

- Interrogación negativa. Consiste en suscitar activamente, mediante preguntas, una mayor explicación o elaboración de la crÃtica, obligando a la persona que está emitiendo la crÃtica a dar más información y de forma más especÃfica (“¿Qué quieres decir con.....?â€, “¿PodrÃas explicarme mejor....?â€), con un doble objetivo: agotar la crÃtica si es manipulativa y enriquecernos con la crÃtica si está justificada.
¿Cómo lo hago?
- Relájate respirando hondo.
- Mantén el contacto visual, repitiéndote frases como “Calma†o “TranquilÃzateâ€.
- Utiliza un tono firme con un volumen audible.
- Muestra seriedad en el rostro.
3. Negarte a hacer algo. En ocasiones, puedes verte en la tesitura de querer “decir no†pero no saber cómo o no sentirte capaz.
Es importante que recuerdes que todos tenemos el derecho personal a decir NO. Esto no conlleva una crÃtica, ni quiere decir que la persona nos caiga mal o tengamos algo contra ella. Cuando vamos acumulando situaciones en las que no somos capaces de hacerlo o no sabemos cómo, se acumulan sentimientos de frustración o ira, lo que repercute negativamente en nuestra autoestima, haciendo que disminuya.
En este caso, la técnica más utilizada es:
El disco rayado. Consiste en repetir una y otra vez lo que quieres, sin enfadarte, irritarte, ni levantar la voz, acabando las frases siempre con tu objetivo. No tienes porqué justificarte, si no quieres, dado que tienes todo el derecho de no hacerlo. Es importante que te mantengas en tu objetivo, lo que posibilita llegar a un acuerdo, mejorando la relación o, al menos, no empeorándola. Puedes combinarla con el banco de niebla para hacer frente a intentos de manipulación o chantajes emocionales, sin apartarnos de nuestro objetivo.
¿Cómo lo hago?
- Mantén el contacto ocular.
- Emplea un tono firme con un volumen audible.
- Muestra seriedad en el rostro.
- No olvides cuál es tu objetivo.
- Recuerda que la capacidad de ser asertivo se aprende. Este aprendizaje se produce de forma progresiva, dado que una persona no aprende de la noche a la mañana a comportarse de esta manera. Cualquier cambio conlleva esfuerzo, por lo que cada dÃa es una oportunidad para conseguir mostrarte asertivo ante las diversas situaciones de tu vida.