La evitación experiencial

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Desconectado Marcelo Aguirre

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La evitación experiencial
« en: Agosto 24, 2013, 04:34:38 pm »
La evitación experiencial




La evitación experiencial consiste en tratar de evitar tus propias experiencias internas (pensamientos, sentimientos, recuerdos, sensaciones corporales…) incluso aunque el hecho de hacerlo te acabe causando problemas.

Se trata de experiencias que, en principio, resultan dolorosas o perturbadoras, pero cuya evitación, aunque te aporte alivio a corto plazo, te acaba perjudicando a largo plazo. Por ejemplo, la persona que evita ir a una fiesta a la que desearía ir, debido al malestar que le produce su ansiedad social; o bien, la persona que evita hacer ejercicio porque le resulta pesado y frustrante. En realidad, lo que está evitando no es hacer ejercicio, sino el sentimiento de frustración que eso le produce. Y la persona con ansiedad social que no acude a esa fiesta no lo hace para evitar la fiesta en sí misma, sino que es la experiencia de sentir ansiedad la que desea evitar.

La evitación experiencial se produce cuando las personas se plantean como objetivo sentirse bien y evitar todo malestar. El problema es que las reglas que usamos para el mundo exterior no funcionan en nuestro mundo interior. En el mundo exterior, querer librarnos de aquello que nos molesta parece una buena idea y a menudo funciona.

Por ejemplo, si tienes la ropa manchada te la quitas y te pones otra limpia. Pero en el interior de tu mente las cosas funciona al revés, rigiéndose por una norma parecida a esta: si no estás dispuesto a tener algo, entonces lo vas a tener. Es decir, si no estás dispuesto a sentir ansiedad, entonces la vas a sentir, y además con más intensidad. Si no estás dispuesto a sentir frustración, entonces te vas a sentir aún más frustrado. Y lo mismo podemos decir del resto de experiencias internar negativas. Esto es así porque, por el modo como funciona la mente humana, cada vez que intentas evitar, eliminar o suprimir una experiencia interna, el mismo intento de librarte de ella hace que dicha experiencia crezca, aumentando en intensidad y frecuencia.

Esto hace que, con el tiempo, la vida de una persona se vaya "encogiendo" cada vez más, ya que las situaciones que se evitan son cada vez numerosas, y los pensamientos, recuerdos o emociones que tratan de evitarse se hacen cada vez más abrumadores e insoportables. Es decir, cuanto más luchas contra ellos, más crecen. Con el tiempo, la capacidad para estar en el momento presente y disfrutar la vida se va desvaneciendo, porque tu vida se centra en evitar lo malo, en vez de salir en busca de lo bueno.

La mayoría de las personas no logran superar sus problemas emocionales porque las estrategias que están utilizando para intentar hacerlo consisten en modos de tratar de evitar sus experiencias. Es decir, buscan desesperadamente la manera de tratar de evitar sentir lo que sienten y de evitar pensar lo que piensan o recordar lo que recuerdan.

Si suena el despertador por la mañana y tu mente se llena de pensamientos y emociones desagradables sobre el horrible día que te espera, las pocas ganas que tienes, o lo desgraciada que es tu vida y no estás dispuesto a experimentar y sentir esas emociones y pensamientos, entonces te deprimirás aún más, no te levantarás de la cama y nada cambiará.

Qué puedes hacer

Lo contrario de la evitación experiencial es la aceptación. Y es que con tus experiencias internas solo puedes hacer una cosa: aceptarlas, sentirlas, experimentarlas. El primer paso para hacer esto consiste en ponerle nombre, porque eso te ayuda a ser consciente de lo que está pasando dentro de ti. Por ejemplo, cuando te das cuenta de que estás recordando algo que te ha sucedido y te ha hecho sentir muy mal, pones nombre a la emoción o emociones que estás sintiendo (vergüenza, miedo, tristeza…) o haces una pequeña descripción de tus pensamientos (por ejemplo, "estoy teniendo pensamientos de desprecio hacia esta persona"Wink. De este modo, estás aceptando lo que sucede dentro de ti, en vez de tratar de evitarlo a toda costa, como si pudieras hacer que se desvanezca. Cuando luchas contra tu experiencia interna la alimentas y la intensificas, pero cuando la aceptas le quitas fuerza.

Por ejemplo, imagina que está nevando y que esos copos de nieve representan tu propia experiencia interna (sentimientos, pensamientos, etc.). Cuando ves caer los copos de nieve empiezas a luchar contra ellos, tratando de golpearlos con fuerza para evitar que te toquen, pero cuanto más luchas contra ellos, más te agotas y, demás, tu lucha no impide que sigan cayendo, sino que en realidad nieva cada vez con más intensidad. Entonces, decides cambiar de estrategia y te propones aceptar los copos de nieve, dejas de luchar contra ellos, te quedas inmóvil bajo la nieve y sientes cómo los caen lentamente sobre ti. En ese momento te das cuenta de que apenas los notas, de que puedes soportarlos, puedes seguir caminando a pesar de ellos, e incluso puedes llegar a tu destino a pesar de la nieve cayendo sobre ti.

Con tu experiencia interna has de hacer lo mismo que con los copos de nieve: obsérvala, sé consciente de lo que sientes, ponle nombre y deja que caiga sobre ti y, como los copos de nieve, se desvanezca al tocarte.