¿Es tu vida injusta? El complejo de víctima

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Desconectado Marcelo Aguirre

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¿Es tu vida injusta? El complejo de víctima
« en: Octubre 03, 2013, 12:22:13 pm »
¿Es tu vida injusta? El complejo de víctima



Si sientes frustración con frecuencia, te quejas enseguida cuando las cosas no salen a la primera como esperas que salgan, tienes la sensación de que los demás o la vida en general comete una injusticia contigo (no te tratan todo lo bien que deberían, no son lo bastante amables o considerados, no atienden tus necesidades como deberían), si te quejas a menudo de tu mala suerte o de lo "negativo" que pareces ser, es posible que estés teniendo lo que podríamos llamar un complejo de víctima.

Sentirse una víctima es algo muy extendido en la actualidad, pero no por ello es menos dañino, pues genera frustración y amargura. La persona con complejo de víctima crónico es una persona crónicamente amargada.

Cuando tienes complejo de víctima piensas que:


Dado que los demás o la vida cometen una injusticia contigo, tienes todo el derecho del mundo a estar irritado, frustrado o enfadado y piensas que si las circunstancias fueran diferentes tú también serías diferente, de modo que no te haces responsable de tus sentimientos o conducta. De este modo te permites seguir en este estado emocional que no solo es negativo para ti sino también para los demás.

Dado que la vida es dura y te ha tratado mal, tú no tienes por qué portarte bien con los demás, ni ser amable, ni compasivo, ni preocuparte por sus sentimientos, pues bastante tienes ya con los tuyos. Y no es raro que creas que mereces más cosas que los demás, que mereces que los demás te den más de lo que tú les das a ellos, como si la vida (y, por consiguiente las demás personas) estuviera en deuda contigo para compensar las injusticias.

El problema con esta actitud es que te hace desgraciado, te hace tratar mal a las personas a tu alrededor y que acaben teniendo una mala opinión de ti, te amarga la vida y te trae más de lo mismo porque, por lo general, lo que das al mundo es lo que acabas recibiendo. Si eres desconsiderado con los demás, ellos lo serán contigo, y como ellos lo son contigo, te creerás con derecho a serlo con ellos, de manera que nada cambiará.

¿Qué puedes hacer?


Para romper este círculo vicioso del complejo de víctima es necesario que empieces por cambiar tú.

El complejo de víctima se debe a que no aceptamos la vida tal y como es, no aceptamos que el mundo es injusto, que a veces tenemos problemas, que nos pueden salir mal las cosas, que podemos tener mala suerte y podemos equivocarnos. Pensamos que la vida debería ser fácil, que debería ser agradable, mejor, diferente o maravillosa.

Por tanto, para dejar de tener complejo de víctima:

1. Aceptar la vida tal y como es, con sus injusticias, sus golpes, sus penas y también sus alegrías y sus buenos momentos, pues la vida es y será siempre una mezcla de todo esto.

2. Escribe las cosas buenas que te pasan. Si durante un tiempo escribes en un diario las cosas buenas que te pasan, verás que la vida no está tan llena de desgracias e injusticias como crees. El problema es que a veces damos por sentado lo bueno y le hacemos menos caso, mientras que nos obsesionamos con lo malo, pensando lo terrible que es que haya sucedido. Es como si en tu memoria guardaras los tiempos duros y dejaras de lado los buenos momentos. Eso no es culpa tuya. Tu cerebro está programado para recordar mejor lo malo para poder defenderse si vuelve a suceder. Por eso un diario puede servirte de gran ayuda para recordar de forma más realista.

3. Hazte responsable de tus sentimientos y actos. Esto significa pensar cosas como:

"Yo me he enfadado con lo que me ha dicho esta persona" en vez de pensar "esta persona me ha hecho enfadar"

"A veces algunas cosas salen mal" en vez de "todo me sale siempre mal"

"No he logrado hacer esto, intentaré analizar lo que ha pasado para volver a intentarlo y tener éxito" en vez de "si no se hubiera metido por medio ese idiota, lo habría logrado"

"A veces no salen las cosas a la primera, y hay que hacerlo dos veces" en vez de "todo tengo que hacerlo dos veces, es injusto, debería salir bien a la primera siempre"

En las frases de arriba, el pensamiento que aparece en segundo lugar es el típico de la persona con complejo de víctima y es, por tanto, el que hay que cambiar, y eso es algo que puedes lograr con un poco de práctica.