Audiolibro: Amate a Ti Mismo – Louise Hay

Louise Hay afirma que primero hay que diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices, luego tener compromiso y entrenarse. La vida de la escritora y oradora estadounidense, es un buen ejemplo de lo que puede sucederle a uno cuando cambia la manera de pensar: ella pasó de ser una niña maltratada, que creció en la pobreza, con muy poca autoestima y múltiples problemas, a convertirse en una mujer conocida y capaz de ayudar a otros.

Si te atreves a hacer este cambio te proponemos seguir sus 10 reglas para aprender a AMARTE.

 

 

 

Apreciar tu propio compañía ¿Sabes estar solo?

 

Soledad. Esta palabra no nos deja indiferentes. Para unos, la soledad se asocia con sentimientos de aislamiento, aburrimiento, tristeza, desilusión, dolor… Para otros, en cambio, la soledad se relaciona con tranquilidad, conexión con el entorno o con uno mismo, reflexión… Del mismo modo que el mismo alimento entusiasma a unos y desagrada a otros, la soledad también puede generar emociones muy distintas, que dependerán de la historia de aprendizaje vital que tengamos cada uno de nosotros. Historia que vamos cambiando y ampliando con cada paso que damos.

El ser humano es un ser eminentemente social. Necesitamos la cooperación con otras personas para sobrevivir, desarrollarnos, aprender, entretenernos, etc. y esto es especialmente cierto en una sociedad tan interconectada como la nuestra. Por ello, aprender a desarrollar y mantener relaciones con otras personas y disfrutar de ellas resulta esencial.

Al mismo tiempo, debemos reconocer que nuestra sociedad actual se caracteriza por un estilo de vida más individualista que el que ha predominado en otras épocas o culturas. Cada vez más personas viven solas o, al menos, tienen una habitación individual. Existen muchos puestos laborales en los que la relación con otras personas es mínima (pensemos por ejemplo en los típicos cubículos de oficina) y los desplazamientos al trabajo son largos y solitarios. El ocio también ha adquirido un carácter más individual (p. ej., televisor u ordenador personal en el cuarto, juegos de ordenador para un solo jugador o para multijugadores que se conectan a distancia, navegación por Internet…).

Este hecho gustará más a unas personas que a otras, pero lo que resulta claro es que si la soledad forma parte de nuestras vidas es importante que aprendamos no solo a asumirla y a gestionarla sino también a disfrutarla. Sin embargo, para muchas personas estos momentos en soledad resultan angustiosos o les pesan como una losa.

¿Qué consecuencias tiene no saber estar solo?

  • Evitar la soledad a cualquier precio, a veces con un gran coste personal. Así, por ejemplo, muchas personas sobrecargan su agenda de planes de todo tipo (o se quedan hasta tarde en la oficina) con el fin de pasar el menor tiempo posible en su casa, ya sea al volver del trabajo o durante el fin de semana. Este tipo de comportamientos, pese a que suele recibir bastante aprobación social, a la larga pueden acabar pasándonos factura, ya que acabamos agotados o estresados, hacemos planes que no nos gustan, gastamos más dinero del que podemos permitirnos, no dedicamos tiempo a otras cosas que tenemos que hacer (p. ej., estudiar en casa), etc.
  • Angustiarnos cuando estamos solos: Habrá ocasiones en las que no nos quede más remedio que quedarnos en casa o en alguna situación solitaria (p. ej., cuando me cancelan los planes a última hora, si me pongo enfermo, si estoy esperando a alguien en la calle…). Si no tengo experiencia en este tipo de situaciones es probable que me sienta “raro” y que incluso me llegue a resultar muy incómodo y hasta angustioso, tal y como nos pasa en cualquier situación que extraña. Esto en algunos casos puede afectar al sueño y a la alimentación. Además, no tendré ideas sobre qué actividades puedo hacer para entretenerme o disfrutar (o si las tengo, no tendré los recursos disponibles). Esto me llevará a tener aún más “manía” a la soledad y a tender a evitarla cada vez más, con lo que ya hemos formado un círculo vicioso.
  • Depender de los demás: Si busco estar con otras personas a toda costa, es más probable que esté dispuesto a aceptar planes que no me gusten. Tendré menos control para decidir cuándo un plan no me interesa o incluso para negociar con los demás y proponer actividades que a mí me apetecen o me hacen ilusión, ya que los demás probablemente sí se sentirán cómodos diciendo que no a aquello que no les compensa. Por el contrario, si me siento cómodo haciendo cosas en solitario, podré hacer aquellos planes que me apetezcan incluso cuando otras personas decidan no compartirlos conmigo. Por tanto, podré tener experiencias más gratificantes, ya que estaré menos limitado por los gustos de los demás, e incluso podré conocer nuevas personas por el camino.
  • Implicarme en relaciones poco saludables: Si mi prioridad es evitar la soledad, lo más probable es que prefiera cualquier compañía a ninguna. Esto me hace vulnerable a iniciar relaciones de amistad o de pareja con personas que no me tratan bien o que me hacen sufrir, ya que pensaré que la alternativa (estar solo) es mucho peor. O simplemente mantendré relaciones con otras personas incluso una vez pasada su “fecha de caducidad”, es decir, pese a que ya no queramos lo mismo o nuestra relación se haya deteriorado. Mantener o alargar relaciones poco saludables puede perjudicar mi autoestima e incluso llevarme a tomar peores decisiones vitales.

¿Cómo puedo aprender a estar solo y disfrutarlo?

  1. Anticipa los beneficios: Antes de cambiar cualquier comportamiento, primero tengo que tener claro para qué quiero hacerlo y por qué esto va a ser una mejora. ¿Por qué quieres aprender a estar solo? ¿Para poder descansar en casa? ¿Para no sentir angustia cuando te quedas sin planes? ¿Porque el miedo a la soledad te está impidiendo cortar ciertas relaciones que te hacen daño? Cada persona tiene sus motivos y solo partiendo de ellos tendremos la motivación suficiente para hacer cambios.
  2. Busca actividades en solitario que te gusten: Haz un listado de todo aquello que se te ocurra que podrías disfrutar. Piensa en actividades que hayas disfrutado en el pasado, que te hayan llamado la atención en algún momento o pregunta a tus conocidos qué hacen ellos cuando están solos en casa. ¿Manualidades? ¿Juegos? ¿Lectura? ¿Ir al cine o a conciertos por tu cuenta? ¿Ejercicio físico? ¿Ver películas? ¿Escuchar música? ¿Cantar a voz en grito o bailar solo? ¿Cuidar de tu cuerpo? La lista puede ser larguísima. Es posible que inicialmente ninguna actividad te resulte atractiva porque… no te gusta estar solo. No importa: anota todo aquello que se te ocurra sin filtrar.
  3. Elige un par de actividades y ponlas en práctica: Escoge aquellas actividades que te den menos pereza, te resulten más atractivas, más sencillas, etc. Hazte con todo aquello que vas a necesitar para ponerlo en práctica (p. ej., materiales, programas…). Busca un momento en tu rutina cotidiana en que puedas dedicarles tiempo. Al principio es normal que no las disfrutes, porque no estás acostumbrado o tienes que familiarizarte con ello, pero sigue practicando. Si tras cierta práctica ves que no te funcionan, cambia y elige otras actividades que te apetezcan más o que encajen mejor en tu estilo de vida.
  4. Crea un clima agradable: Asegúrate de elegir un momento en el que vayas a poder estar tranquilo, sin prisas, sin tener muchas tareas pendientes que hacer a continuación… Si haces una actividad dentro de casa, busca un sitio en el que estés a gusto, ponte música de fondo, ropa cómoda, prepárate alguna bebida que te guste… Si haces una actividad fuera de casa, planifícala para que te resulte más agradable (p. ej., si vas al cine, elige una sala cómoda o que esté en un barrio o zona que te guste).
  5. El tiempo no es para aprovecharlo: Un pensamiento que a veces nos frena es la sensación de que “estamos perdiendo el tiempo”. Es posible que cuando estemos en casa generalmente dediquemos este tiempo a cumplir con nuestras obligaciones (p. ej., fregar, estudiar, cocinar…) y esto nos lleve a sentirnos culpables si dejamos estas tareas de lado y nos dedicamos al ocio. Sin embargo, los tiempos de descanso y disfrute son necesarios e incluso te ayudarán a ser más productivo durante tu tiempo de trabajo u otras obligaciones con las que tengas que cumplir. Si dedico todos mis tiempos libres a hacer obligaciones es más probable que me agote, me estrese o me deprima. Y que incluso el propio tiempo libre adquiera un matiz desagradable para mí. Recuerda que tienes derecho a disfrutar y a descansar y que tan legítimo es hacerlo dentro de casa como fuera, en compañía que en solitario.
  6. Hacer cosas solo no significa no tener amigos: Otro pensamiento que nos impide disfrutar de la soledad es la creencia de que tener que divertirme solo es señal de no tener amigos o pareja. Esto hará que cada vez que me encuentre en esa situación, en vez de centrarme en disfrutar me acuerde de aquello que creo que me falta y me sienta mal. Sin embargo, tener una vida social saludable y activa es perfectamente compatible con tener aficiones en solitario. De hecho, tener tiempos de descanso y desconexión nos prepara para disfrutar mejor de nuestras interacciones sociales. Asimismo, es saludable tener hobbies al margen de nuestra pareja, para poder aportar más a la relación y que esta no consuma todos nuestros espacios y tiempos.
  7. Si los demás me ven solo pensarán mal de mí: Muchas personas se frenan de hacer planes solitarios en público por miedo a qué pensarán los demás. Y esto es un problema, ya que no podemos controlar lo que piensen los demás, y estar a expensas de sus hipotéticas opiniones nos impedirá tener el control de nuestra vida. En cambio, debemos recordar que los demás no suelen estar analizando continuamente nuestro comportamiento y que hacer actividades en solitario es compatible con tener otros momentos más sociales. Es más, muchas personas eligen hacer ciertas actividades en solitario (p. ej., senderismo) porque así pueden disfrutarlo más, ir a su aire e incluso estar más abiertas a conocer nuevas personas.
  8. Hacer cosas solo es compatible con hacer planes sociales: Recuerda que el objetivo no es que te conviertas en un ser huraño e insociable. Relacionarnos con los demás y disfrutar de su compañía sigue siendo algo muy beneficioso que debemos cultivar. El objetivo no es reemplazar una cosa por la otra, sino ampliar nuestro repertorio y nuestras posibilidades: poder elegir cuándo me beneficia estar solo y cuándo acompañado, para evitar sufrir las consecuencias negativas que comentábamos anteriormente.
  9. Estar solo no es sentirse solo: Tendemos a asociar estos dos conceptos, que son muy lejanos en realidad. Una persona puede estar físicamente sola y experimentar emociones muy positivas (desde la tranquilidad hasta la risa). Sentirse solo tiene que ver con la sensación de no tener apoyos o personas que me cuidan, con las que puedo contar o en quienes puedo confiar. Sentirse solo estando rodeados de gente es tan posible (o incluso más) como estando físicamente solos. La forma de combatir esta emoción no es rodearnos de más personas, sino mejorar la calidad de estas relaciones (p. ej., ejerciendo nuestra asertividad) e incluso aprendiendo que podemos estar solos y en buena compañía (la nuestra propia). Por tanto, paradójicamente, aprender a estar solo y a disfrutarlo también te puede ayudar a sentirte menos solo (ya que no dependerás tanto de la compañía o de la disponibilidad de los demás para estar bien).
  10. Practica la meditación: En ocasiones, lo que más nos cuesta de estar solos es quedarnos a solas con nuestros pensamientos, que a veces nos bombardean con emociones negativas y nos impiden estar tranquilos. La meditación es una práctica que consiste en aprender a prestar atención al aquí y ahora, como contraposición a dejarla vagar indefinidamente por nuestras preocupaciones cotidianas. Realizar este ejercicio de manera diaria puede ayudarte a manejar mejor tu atención y tus pensamientos y a sentirte más cómodo en tu propia compañía, sin necesidad de recurrir a algo externo (personas u otras fuentes de entretenimiento). Esta habilidad requiere práctica y debe hacerse en las condiciones adecuadas. Contacta con un profesional si deseas que te ayude a entrenarla o te asesore, así como si compruebas que está teniendo algún efecto perjudicial o te está resultando muy difícil de aplicar.

Adaptar estas pautas a tus necesidades y estilo de vida particular te ayudará a ganar mayor libertad y a conquistar espacios y tiempos vitales. Te permitirá ser más independiente de los planes o decisiones de otras personas y a ganar autonomía. También es posible que te ayude a afrontar tus miedos y a ponerlos a prueba.

¿Cómo superar una ruptura amorosa?

Las decepciones amorosas nunca son fáciles y nadie está preparado para que le rompan el corazón. Puede ser doloroso y difícil de superar, pero hay ciertos puntos importantes que tienes que tomar en cuenta para salir adelante y olvidarte de esa persona.

 

Amor propio

Esto es lo más importante que debes tomar en cuenta, no importa como terminaron las cosas, no debes sentirte culpable o inferior. Puedes hacer una lista con todas las virtudes que tienes, eso puede ayudarte a sentirte más valiosa.

También debes recordar que llegará una persona que será la indicada para ti, no te preocupes por tus defectos personales o físicos, tienes que creer en ti misma y quererte mucho. 

Cosas positivas

Sabemos que no es fácil dejar a ir a esa persona, menos cuando te han decepcionado, pero no para evitar un mayor sufrimiento no te atormentes con las cosas negativas.

Valora los momentos felices y los detalles que esa persona tuvo contigo, aprende a perdonar y quédate con las cosas buenas, no vale la pena amargarse por cosas del pasado, solo dile adiós.

Hobbies

Una manera efectiva de superar las cosas es enfocándote en las cosas que más te gustan, ya sea libros, alguna serie, música, amigos, o algún proyecto que tengas pendiente. Ocupa tu mente en otra cosa, verás que el tiempo pasa más rápido y cuando menos te des cuenta, esa decepción solo será un rasguño en tu corazón.

¿Quién eres y qué quieres?

Siempre recuerda qué es lo que buscas, si las cosas no funcionaron con esa persona fue por algo. También date cuenta qué tipo de persona eres y nunca cambies tu forma de ser o tus gustos por tratar de reparar esa decepción. Mantente tal y como eres, solo aprende de los errores y nunca te culpes por ser quién eres.

Mantener la distancia.

Si las cosas terminaron mal, lo mejor es mantener tu distancia, no tienes que arriesgarte a salir más lastimada y eso te ayudará a irte desprendiendo de esa persona. Si quieres, bloquea a dicha persona de tus redes sociales, date un tiempo para ti misma sin pensar en alguien más. Lo mejor es ya no mirar atrás.

 

Las consecuencias de romper con tu pareja

Una ruptura no es algo que influya únicamente a las dos partes, sino que si era una relación larga seguro que tu pareja también estableció vínculos con familiares y amigos. A veces, esa ruptura es igual de dolorosa, por lo que se ha de tener cautela a la hora de comunicar la noticia. Puedes empezar por algún amigo o familiar más cercano para ver el efecto que tiene la nueva situación y seguir su consejo a la hora de compartirlo con el resto.

Es posible que, aunque hubiera razones de peso para acabar la relación, las primeras semanas no te sientas mejor sino al contrario. No pasa nada, es normal. Tu cabeza debe acostumbrarse a la nueva situación y no hay que tener prisa. Poco a poco lo irás asumiendo y no recordarás con nostalgia el pasado, sino que mirarás al futuro con fuerzas renovadas y nuevos objetivos.

Consejos para no hundirte (demasiado)

  • Date un tiempo para curar las heridas. No hay que apresurar las cosas y mucho menos cuando hay sentimientos de por medio. Seguramente, tendrás días malos y días mejores, pero solo el tiempo podrá ayudarte a ser el que eras.
  • No te refugies en las drogas. Muchas personas buscan una vía de escape fácil, y es muy tentador evadirse durante unas horas mediante el consumo de sustancias que, en realidad, son perjudiciales para nuestro organismo. De hecho, algunos depresores como el alcohol pueden acabar haciéndote sentir peor, así que no es nada recomendable.
  • Expresa lo que sientes. Reprimir tus sentimientos nunca es buena, pero ahora están a flor de pie y seguro que tienes ganas de hablar con alguien para explicar lo que te está pasando. No pienses que es un signo de debilidad, sino que es una ventaja poder tener a tu alrededor personas que se preocupan por ti.
  • No le des más vueltas. Intentar recuperar a la otra persona puede parecer algo factible en tu cabeza, pero en la mayoría de los casos la ruptura es irreversible y no tiene sentido hacerse ilusiones con una posible reconciliación. Pasa página, mira hacia delante.

La ayuda de la terapia psicológica tras rupturas amorosas

En terapia psicológica es una de las causas de demanda más comunes, pues pasar por esta situación no es fácil y muchas veces, nos encallamos en el camino y nos estancamos en la tristeza y la obsesión. Es por esto que intentaré daros unas pautas generales para poder pasar por todo esto de la mejor manera posible e intentar superarlo de forma sana y adaptativa.

 

 

Pasos para superar una ruptura amorosa

  1. Llora, llora y vuelve a llorar: Desahógate, grita, saca el dolor fuera, compártelo con los demás hasta que no te queden más lágrimas que sacar. Una ruptura es un proceso de duelo, así que uno tiene que pasar por diferentes etapas. Llorar te ayudará a pasar a los siguientes pasos.
  2. Escribe: Puede ayudarte a ver las cosas de forma más objetiva, a estructurar y a no olvidarte de las cosas, tanto las buenas como las malas.
  3. Manténte ocupado: Pensar en lo sucedido está bien, pero no dejes que te obsesione. Haz cosas, sal con gente, trabaja, haz deporte, intenta tener tu mente ocupada.
  4. Piensa de forma positiva: Pues sí, estar así es un rollo y todo esto duele mucho, pero intenta ser positivo. De todo lo malo se aprende y con el tiempo, incluso te das cuenta de que romper la relación era lo mejor. No te preocupes, te volverás a enamorar. En esta vida, todo pasa y las cosas irán a mejor.
  5. Sé racional: Claro que hubo cosas buenas, pero si se terminó fue porque las cosas malas pesaban más. No te olvides de lo malo, por eso lo dejasteis.
  6. No te castigues ni culpabilices: No sirve para nada excepto para sentirte peor. Elimina esos “y si…” de tu vocabulario. Ya no puedes tirar para atrás, lo que pasó, pasó y por mucho que te machaques, las cosas no cambiarán. Actuaste como lo hiciste porque en cada momento creíste que era lo mejor, así que, mira para adelante y continúa con tu vida.
  7. Piensa en ti: Es momento de ser egoísta. Olvídate del otro y de si lo está pasando mal o no. Ahora es tiempo de preocuparte por ti.
  8. En momentos de crisis no tomes decisiones importantes: Estás confuso y no tienes las ideas claras. Hay muchos cambios ya como para hacer más de los necesarios. En estos momentos estás en una nube y es mejor no tomar decisiones importantes porque no es el momento. Más adelante, cuando estés un poco mejor ya tendrás tiempo de decidir con más claridad.
  9. Déjate ayudar: Tus amigos y tu familia están contigo, pídeles ayuda, déjate cuidar, no renuncies a ellos. Si, con el tiempo, ves que no mejoras, consulta a un psicólogo, haz yoga o meditación. Si ves que no puedes tu solo, no te avergüences ni seas orgulloso, pide ayuda.
  10. Deja pasar el tiempo de luto: Desgraciadamente este proceso lleva tiempo, así que durante días, semanas o meses estarás mal. Tómatelo con calma, pues necesitas tiempo para digerir todo esto. No te impacientes.
  11. Continúa con tus responsabilidades y obligaciones: Pero tampoco te auto exijas. La vida continúa y no puedes dejarlo todo. Aun así, no te agobies, sé compasivo y comprensivo contigo mismo.
  12. Cuídate y quiérete mucho: Haz cosas por ti, ve a la peluquería, cómprate algo bonito, date un masaje. Mímate y quiérete, tú eres lo más importante.
  13. Cierra el capítulo: La vida continúa, esto no es el fin. En el libro de tu vida, esto es tan solo un capítulo más. Con el tiempo dejará de doler y pasará a ser un recuerdo más.

Cómo combatir y controlar la ansiedad

La ansiedad es algo normal y muy común en nuestras vidas. Sin embargo, las personas con un trastorno de ansiedad son esencialmente fóbicos sobre el estado emocional de la ansiedad, y hacen todo lo posible para evitarla.

 

Algunas personas experimentan un trastorno de ansiedad generalizada, ansiedad excesiva acerca de las preocupaciones de la vida real, como el dinero, las relaciones, la salud y problemas profesionales y académicos, problemas familiares, etc.

Otros padecen de ansiedad social, preocupándose continuamente sobre la percepción de sí mismos para los demás, anticipando situaciones incómodas o embarazosas, etc.

Si tienes ansiedad ocasional o generalizada, la buena noticia es que puedes dar pasos pequeños, eficaces y sencillos cada día para gestionar y minimizar tu ansiedad.

Hacer algunos cambios básicos en el estilo de vida puede suponer cambios drásticos en nuestro estado de ansiedad.

 

13 pasos sobre cómo combatir la ansiedad

  1. Respirar profundamente

    La respiración profunda diafragmática activa nuestra respuesta a la relajación, el cambio de nuestra respuesta de lucha o huida del sistema nervioso simpático, la respuesta relajada y equilibrada de nuestro sistema nervioso parasimpático.
    Respira lento, respira profundamente y de manera regular. El Biofeedback te puede ayudar de manera rápida a controlar tu respiración. Las ventajas de mejorar tu respiración son infinitas, no solamente desde el punto de vista fisiológico sino también mental y emocional.

  2. Haz ejercicio

    El ejercicio cardiovascular regular libera endorfinas que dan lugar a una reducción de la ansiedad. Un simple paseo de 30 o 40 minutos es suficiente para conseguir los efectos beneficiosos y ayudarte a controlar tu estado anímico.
    Puedes comenzar hoy dando ese pequeño paseo. O crear una lista de actividades físicas que te gusten, y practicarlas de manera regular: correr, remar, patinar, caminar, bicicleta, bailar, nadar, hacer surf, hacer ejercicios aeróbicos, kickboxing y los deportes como el fútbol, el tenis y el baloncesto. Las opciones son numerosas…¡no hay excusa!

  3. Dormir bien

    No dormir lo suficiente puede provocar ansiedad. Si tienes problemas para dormir, esta noche intenta participar en una actividad relajante antes de dormir, como tomar un baño caliente, escuchar música relajante o tomar varias respiraciones profundas.
    Y si eres como muchas personas con ansiedad cuyos cerebros comienzan a “zumbar” justo antes de acostarse, anota sus preocupaciones al principio del día durante 10 a 15 minutos, o haz un ejercicio mental de distracción para evadir tus pensamientos, como pensar en cosas que empiecen por la misma letra o juegos similares.

  4. Desafía tu pensamiento ansioso

    Afortunadamente, podemos cambiar estos pensamientos. El primer paso es identificarlos.
    Los pensamientos negativos por lo general vienen en forma de “qué pasaría si”, el pensamiento de “todo o nada “, o “catastrofismo excesivo”, del tipo: “¿Qué pasa si no paso este examen?” o “¿Y si el avión se estrella?”, “¿Qué pasa si hago el ridículo?”
    Es importante autopreguntarse:
    “¿Esta preocupación es realista?” “¿Es realmente probable que suceda?” “Si ocurre el peor resultado posible, ¿qué sería tan malo?”, “¿Puedo hacerlo?”, “¿Qué podría hacer?”, “Si algo malo sucede, que podría significar para mí? “, “ ¿Es esto realmente cierto o solo me lo parece a mí? “ ,”¿Qué podría hacer para prepararme para lo que pueda pasar?”
    Entonces, reencuadra o corrige lo que crees que sería más preciso, realista y adaptable. El Biofeedback de conductancia te puede ayudar a controlar tu ansiedad y trabajar sobre la eliminación de pensamientos obsesivos o recurrentes.

  5. Declaraciones positivas

    Las declaraciones precisas positivas pueden ayudar a poner las cosas en perspectiva. La ansiedad es un sentimiento, como cualquier otro sentimiento y aunque te sientas mal, puedes utilizar algunas estrategias para hacer frente a los estados en que esa ansiedad nos domina.
    ¿Cómo? Mediante nuestro Método encontrarás respuestas concretas, pautas claras y precisas para que puedas aprender a Recuperar el control.

  6. Conéctate con los demás.

    El apoyo social es vital para el manejo del estrés y la ansiedad. Llama a un ser querido, programa una cita por Skype o come con un amigo cercano. Hablar con los demás puede hacer mucho bien.

  7. Evita la cafeína

    La gestión de la ansiedad trata tanto de lo que haces como de lo que no haces. Y hay algunas sustancias que exacerban la ansiedad. La cafeína es una de esas sustancias.

  8. Evita sustancias alucinógenas

    Mientras que las drogas y el alcohol pueden ayudar a reducir la ansiedad en el corto plazo, a menudo hacen justo lo contrario a largo plazo. Incluso el efecto a corto plazo puede ser perjudicial para la ansiedad. No es la solución a tus problemas.

  9. Haz algo con lo que disfrutes

    Participar en actividades agradables ayuda a calmar tu ansiedad. Por ejemplo, dar ese paseo distractor, escuchar música o leer un libro.

  10. Descansa durante tu jornada

    También es útil crear pausas en tu día a día. Basta con un simple cambio de ritmo o de paisaje, disfrutando de un hobby, pararte a respirar, una vez más, hacer determinadas tareas “no obligatorias”, etc. Un receso después del esfuerzo puede ser muy refrescante para tu estado de ánimo.

  11. Resolver problemas

    Una manera rápida y sencilla de hacer frente a los factores de estrés que están causando tu ansiedad es hacer una lista de estos factores o estímulos de estrés y al lado de cada uno, anotar una o dos soluciones. Parece básico y absurdo, pero el hecho de escribir te obliga a racionalizar las cosas y descubrirás que muchas veces no todo es tan oscuro como parece o como queremos verlo.

  12. Aprende a relajarte

    Aprende técnicas de relajación. Actualmente existen muchas maneras de conseguir la desactivación emocional y física deseada. Recomendamos el Biofeedback por su objetividad y rapidez, pero puedes combinar este Método y sus fases iniciales más basadas en la desactivación fisiológica con las técnicas más efectivas de control de estrés y ansiedad. Eso es lo que ofrecemos en Nascia, de nuevo insistimos en nuestro objetivo: Ayudarte a recuperar el control.

  13. Acepta tu ansiedad

    Aprende técnicas de relajación. Actualmente existen muchas maneras de conseguir la desactivación emocional y física deseada. Recomendamos el Biofeedback por su objetividad y rapidez, pero puedes combinar este Método y sus fases iniciales más basadas en la desactivación fisiológica con las técnicas más efectivas de control de estrés y ansiedad. Eso es lo que ofrecemos en Nascia, de nuevo insistimos en nuestro objetivo: Ayudarte a recuperar el control.
    La aceptación de la ansiedad no significa renunciar a mejorar y tener una vida de continuo estado anímico afectado por la ansiedad. Simplemente significa convivir con determinados estados emocionales desagradables que son inevitables, pero que tenemos que convertir en transitorios.

Así que si experimentas ansiedad hoy, simplemente obsérvala, deja que pase, experiméntala, y sobrellévala. Al menos en un primer momento, evitarás que una crisis leve de ansiedad se convierta en un ataque agudo o desemboque en ataque de pánico.

Tomando pequeños pasos – como los anteriores – se puede minimizar la ansiedad y enfrentarse a ella con eficacia. Y recuerda, la solución está a tu alcance. Aumentar tu autocontrol y reducir tu ansiedad te ayudará a mejorar de manera exponencial tu salud y tu calidad de vida.

Otras técnicas para calmar la ansiedad

  • Terapia del no lo sé: Si identificáis un pensamiento repetitivo de preocupación del tipo “¿y si….?”, lo mejor es dejarlo seguir, pensando o diciendo en alto “no lo sé, ya se verá”. Nunca se sabe lo que va a ocurrir en el futuro, así que no hay que preocuparse con antelación. Ejemplo: ¿Y si me quedo sin trabajo? En vez de decirte que es una tontería o parar el pensamiento es mejor decir “no lo sé, ya se verá”
  • Lugar seguro: Piensa en un lugar real o imaginario que te traiga paz, tranquilidad, seguridad. Descríbelo en tu imaginación con todos los detalles, intentando sentir que sentirías con cada uno de tus sentidos si estuvieras realmente allí. Quédate en él hasta que te encuentres mejor.
  • Los cuatro elementos: Tierra, frota los pies contra el suelo y las manos contra alguna superficie, siente, sólo siente. Agua: crea y traga saliva. Aire: haz respiraciones lentas y profundas. Fuego: el fuego de tu imaginación, puedes traer el lugar seguro o cualquier otra imagen que te traiga paz.

21 Frases inspiradoras para superar la ansiedad y preocupación

La ansiedad y los trastornos de ansiedad son los más frecuentes de los problemas psicológicos que pueden experimentar las personas, y superarlos no siempre resulta fácil. A veces, es necesaria la ayuda de una psicoterapia, mientras que en otros casos puede ser de gran utilidad estar informado sobre el problema que te afecta y aprender y practicar determinadas técnicas de autoayuda.

Cómo ayuda el leer las frases

Las siguientes frases no van a hacer que tu ansiedad desaparezca, pero sí pueden aportarte otros puntos de vista que te ayuden en tu camino hacia la superación de la ansiedad. Si algunas de estas frases te producen un efecto positivo o crees que pueden ayudarte, escríbelas en un papel, guárdalas en tu bolsillo y llévalas contigo. ¿Por qué hacer esto? Porque, como se explica en este artículo, de este modo las frases que hayas escrito y guardado contigo ejercerán una mayor influencia en ti, del mismo modo que escribir y tirar a la basura tus pensamientos indeseados o negativos, te ayudará a librarte de ellos.

No obstante, la superación de cualquier problema psicológico implica esfuerzo, porque supone cambiar nuestro modo habitual de pensar y comportarnos, aprendido en la infancia y que ha formado parte de lo que somos posiblemente durante toda la vida. Pero que algo sea complicado no significa que sea imposible. La ansiedad puede superarse, al igual que la depresión u otros problemas emocionales, si te lo propones y te esfuerzas por tener éxito, o si estás dispuesto a reconocer que no puedes superarlo sin ayuda y acudes a un psicólogo.

Frases inspiradoras

  • No tienes que controlar tus pensamientos; solo tienes que dejar de permitirles que te controlen a ti. Dan Millman.

 

  • No te creas todo lo que piensas. Anónimo.

 

  • Cuando cambias el modo en que ves las cosas, las cosas que ves cambian también. Wayne Dyer.

 

  • El único modo de salir es a través. Robert Frost.

 

  • Actúa del modo en que deseas sentirte. Gretchen Rubin.

 

  • Si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre obtendrás lo que siempre has tenido. Steven Hayes.

 

  • Si no estás dispuesto a tenerlo, lo tendrás. Steven Hayes. (Es decir, si tratas de evitar la ansiedad a toda costa, en vez de aceptarla, sentirás más ansiedad).

 

  • La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino que elimina la fuerza del hoy. Corrie ten Boom.

 

  • Respirar lentamente es como un ancla en medio de una tormenta emocional: el ancla no hará que la tormenta se vaya, pero te mantendrá firme hasta que pase. Russ Harris.

 

  • Si un problema puede solucionarse, si la situación es tal que puedes hacer algo al respecto, entonces no hay necesidad de preocuparse. Si no puede arreglarse, entonces preocuparse no tiene utilidad alguna. Dalai Lama.

 

  • La vida es un diez por ciento lo que experimentas y un noventa por ciento cómo respondes a ello.» Dorothy M. Neddermeyer.

 

  • No anticipes los problemas ni te preocupes por lo que pueda suceder: mantente bajo la luz del sol. Benjamin Franklin.

 

  • Un día de preocupación es más agotador que un día de trabajo. John Lubbock.
  • No puedes retorcerte las manos y arremangarte al mismo tiempo. Pat Schroeder.

 

  • Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron. Michel de Montaigne.

 

  • La regla número uno es: no te preocupes por las cosas pequeñas. La regla número dos es: todo son cosas pequeñas. Robert Elliot.

 

  • Cuando uno siente un gran temor de lo que es inminente, uno siente cierto alivio cuando el problema ha llegado. Joseph Joubert.

 

  • El buen humor es un tónico para la mente y el cuerpo. Es el mejor antídoto para la ansiedad y la depresión. Grenville Kleiser.

 

  • Miedo, ​ansiedad​ y neurosis: simplemente los llevas en la maleta cuando eres un actor. Laura Linney.

 

  • En el momento en que empecé a tratar mi trastorno de ansiedad social, empecé a sentirme mejor. Ricky Wolliams.
  • ¿Cómo puede una persona afrontar la ansiedad? Puedes intentar lo que hizo este tipo. Se preocupaba tanto que decidió contratar a alguien para que se preocupara por él. Encontró a un hombre que aceptó por un sueldo de 200.000 dólares al año. Tras aceptar el trabajo, la primera pregunta que le hizo a su jefe fue: «¿De dónde vas a sacar 200.000 dólares al año?» Y éste le contestó: «Esa es ahora tu preocupación». Max Lucado.