La mayorÃa de los padres y madres de adolescentes a lo que más temen es a que sus hijos consuman drogas, o más bien a que se conviertan en adictos a estas sustancias. Es normal que esa posibilidad provoque el miedo o el pánico en los padres de chicos y chicas porque la adicción a las drogas puede destruir sus vidas y dañar gravemente a toda la familia.
Algunos padres viven obsesionados con la posibilidad de que sus hijos se droguen. Deben saber que eso no es bueno ni para su hijo ni para ellos. Lo correcto y lo más sano es no permitir que esa posibilidad nos obsesione. Estar cerca de nuestros hijos, conocer a sus amigos, charlar habitualmente con ellos y seguir de cerca cómo van en la escuela suelen ser comportamientos que permiten detectar a tiempo la aparición de problemas, incluido el consumo de drogas.
Hablar con el adolescente. Para que un tratamiento contra la adicción funcione es fundamental que el adicto reconozca que lo es y quiera curarse. Por eso es imprescindible que los padres hablen con su hijo y traten de hacerle ver la situación tal y como es. No es fácil, la mayórÃa de los adictos niegan su adicción y la presión no ayuda a que lo reconozcan. Suele ser mucho más efectivo tener paciencia, huir de las regañinas continuas y establecer una estrategia para no ceder en el intento. Apoyarle y darle amor. En el difÃcil proceso de salir de una adicción, el adolescente va a nacesitar la ayuda y el amor de sus padres.