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"La armonÃa llega a tu interior a través de tu mente. El predecesor de toda acción es el pensamiento".
Wayne W. Dyer
Los trastornos de ansiedad son los más concurridos dentro de la patologÃa neurótica del ser humano. En las salas de urgencias de PsiquiatrÃa de cualquier hospital general suele observarse a diario cuando surge la crisis.
El episodio de crisis de pánico es quizás el más paralizante para la persona que lo vive porque el poder de los pensamientos en esos momentos es tan grande que la sensación de la persona es "ser atrapada por sà misma". La reacción: la huida del propio yo; algo realmente imposible.
Pero vamos a intentar ordenar el tema para vuestra comprensión, empezando por la definición de trastornos de ansiedad. La ansiedad es aquella emoción que sentimos cuando creemos vernos amenazados por algo o alguien. Es una respuesta innata en el ser humano que de niño le preserva de muchos peligros y es normal que se experimente en determinadas situaciones.
Cuando la ansiedad surge sin que haya ningún estÃmulo temerario que justifique su presencia, entonces es una respuesta innecesaria que debe tratarse como trastorno psicológico.
Según la clasificación psiquiátrica de las diferentes enfermedades mentales, DSM IV, los trastornos de ansiedad se clasifican en:
Trastorno de angustia sin agorafobia
Trastorno de angustia con agorafobia
Agorafobia sin historia de trastorno de angustia
Fobia especÃfica
Fobia social
Trastorno obsesivo-compulsivo
Trastorno por estrés post-traumático
Trastorno por estrés agudo
Trastorno de ansiedad generalizada
Trastorno de ansiedad debido a?
Trastorno de ansiedad no especificado.
Pero como el objetivo de este artÃculo no es académico, hablaremos puramente de las crisis de pánico y las obsesiones.
Las denominadas crisis de pánico son episodios desbordantes de ansiedad en los que la persona deja de actuar paralizada por el miedo. No hay estÃmulo aparente que lo justifique, al menos en la realidad, porque ella cree que puede desvanecerse, sufrir un infarto o cualquier otra situación de pérdida de control. Los pensamientos se suceden rápidamente invadiendo todo criterio lógico y racional. A partir de aquel momento ya nada es lo que parece y la duda inunda todo raciocinio.
El sujeto sufridor de pánico teme cualquier acción y ningún lugar es seguro porque es su pensamiento el que le desborda, le descontrola. Los pensamientos que se suceden para desequilibrarlo siguen unos mismos esquemas:
Parecen taquigrafiados
Son repetitivos
Son especÃficos
Contienen palabras clave
Son irracionales, a pesar de lo cual casi siempre son creÃdos
Suelen ser difÃciles de detener o desviar.
Dramatizan utilizando términos del tipo: "deberÃa de", "y sÃ?"
Se viven como espontáneos.
La persona escucha atentamente esos mensajes que se envÃa a sà misma, se los cree y asume el descontrol y el miedo que la paralizan queriendo escapar a toda costa de sà misma, es decir de sus pensamientos. Los pensamientos automáticos al ser creÃdos se asientan con más fuerza en la persona formando parte de su cotidianeidad. Este hecho reduce la socialización en la persona que los sufre, quien limita salidas y contactos por el temor de que se vuelva a producir la crisis. Empieza por evitar aquellos lugares en los que sintió que le invadÃan esos pensamientos automáticos y poco a poco, con la generalización de sus ataques, se convierte en alguien incapaz de salir de su propia casa.
La solución a esta conducta tan limitativa está en trabajar los pensamientos que provocan esa desagradable emoción. Para ello contamos con diferentes técnicas dentro de la psicologÃa cognitivo-conductual como la detención del pensamiento, la detección previa de esos pensamientos, la confrontación de esos con la realidad, etc.? La consecuencia que se pretende con ese intento de confrontar los pensamientos distorsionados con lo racional es para que uno mismo se crea lo absurdo del pensamiento paralizante y asà eliminarlos del lenguaje interior.
Vamos a analizar un pensamiento distorsionante y su confrontación con la realidad para comprender mejor el proceso:
"Soy una persona que por motivos de mi trabajo suelo tener reuniones en los que dirijo a un grupo de subordinados cómo hacer su trabajo. Suelen ser rutinas que por mi propia y amplia experiencia no me suponen ningún temor. El problema surge el dÃa en que como otros tantos dÃas voy a una reunión más general de la firma y estando tranquilamente conversando con unos y otros, siento que se pronuncia mi nombre en alto y la sala queda en silencio en espera de que yo acuda a la "invitación" para contestar la pregunta en cuestión que se me hace y de la que no puedo acordarme. El miedo paraliza mis piernas y siento desfallecer, no soy capaz de moverme y mucho menos de mediar palabra, ¿qué me sucede? No puedo explicarlo pero aquel dÃa hice totalmente el ridÃculo" -
Estas son las palabras introductoras del problema de pánico frente a situaciones sociales que padece un paciente de 38 años -.
Y prosigue asÃ:
"A partir de aquel dÃa no he podido seguir desarrollando mi trabajo con la comodidad que me caracterizaba. Ahora temo cualquier reunión por más simple que sea y ha llegado un punto mi temor que no soy capaz de ir al trabajo por miedo a que soliciten mi presencia y mis palabras en una improvisada reunión."
Le pregunto cómo se siente y describe: "Me siento un fracasado, alguien poco cualificado y ridÃculo, sé que la gente se rÃe de mà por incompetencia."
¿Qué crees te pasó aquel dÃa? - solicito - "Vi demasiados ojos pendientes de mà y creà que no sabrÃa que decir"
¿Acaso no eres alguien competente en tu trabajo? - cuestiono - "Antes sÃ, ahora ya no."
¿Qué te lleva a pensar asÃ? - pregunto - "No haber podido abrir la boca aquel dÃa".
¿Crees que la competencia en un trabajo se valora por un dÃa y no por un cúmulo de situaciones? - insisto - "Vi sus caras y supe lo que pensaban".
Si tú hubieras pertenecido al grupo que estaba a la escucha, te hubieras preocupado en pensar que alguien que no respondÃa a una demanda era clasificado de incompetente - increpé yo - "Eso es algo diferente, yo era quién no pronunció respuesta".
Lo único cierto es que no diste respuesta a la solicitud de opinión, lo demás son conjeturas que tú mismo te haces sin ningún apoyo racional. Si en vez de ello no le hubieras dado importancia porque en definitiva todos podemos tener un mal dÃa, no dejarÃas que un episodio sin más importancia que la que tu pretendas darle te estropee la vida. Si te hubieras reÃdo de tu "pánico" en el instante en que sucedió considerando como normal el acontecimiento, ahora no estarÃas aquÃ. Te sentiste incómodo interpretando los pensamientos de los demás asistentes para ridiculizarte. Son tus pensamientos de aquel instante los que han mantenido tu conducta de pánico actual. - manifesté -.
* * *
En la vida, a diario, nos encontramos con situaciones que nos provocan el pánico. Si los pensamientos automáticos que nos invaden en aquel momento son irracionales y dramáticos tendemos con ello a prolongar la emoción desagradable, generalizándola en otras situaciones posteriores. El pensamiento genera una emoción que se mantiene si la situación que provocó el pensamiento fue vivida como amenazante.
ImagÃnate resbalando en plena sala de juntas cuando estás sirviendo un café. Ante el gran resbalón, los jefes se rÃen y tú piensas: "Menudo ridÃculo acabo de hacer, seguro que han pensado que soy una inútil y tonta." La emoción sentida es de vergüenza y en un futuro evitarás servir el café en la sala de juntas. Si además, cada vez que te cruzas con uno de los que presenciaron el "desastre" piensas seguro que aún se rÃe de mÃ, el pánico invadirá diferentes áreas de tu vida, evitando situaciones de tu entorno cotidiano. Cuanta más negatividad e irracionalidad le dieras a tus pensamientos, más agudo serÃa el pánico. "Lo que piensas" se traduce en tus acciones, por ello es importante que se intente mantener un buen contacto con la realidad a la hora de expresar el lenguaje interior.
Las obsesiones son pensamientos deformantes que se mantienen constantemente en tu mente creando una obsesión continua. La obsesión es un fenómeno que aparece en tu conciencia contra la voluntad del sujeto. Se vive como absurdo, ilógico, ajeno al yo. El fenómeno obsesivo puede ser: una idea, un recuerdo, un temor, un impulso, un acto, ?puede tener un contenido indiferente para el sujeto pero lo normal es que sea algo vivido como intolerable y desagradable. Debido a ello, el sujeto tiende a desarrollar unas conductas defensivas y rituales para vencer la obsesión, es lo que denominamos "compulsión". Los obsesivos con personas con tendencia a la pulcritud y al orden, son perfeccionistas que exigen mucho de los que forman su entorno.
Pánico y obsesión corresponden a luchas internas de la persona que se siente continuamente amenazada por sà misma y sus pensamientos. La primera acumula una gran dosis de ansiedad paralizando toda reacción. La segunda, más rÃgida y controladora, manifiesta rituales para eliminar la obsesión que no puede evitar. Los dos sufren pero la clave para vencer ambos está en la detección de los pensamientos distorsionantes.
Trabaja tus pensamientos, confrontándolos con la realidad para vencer estos trastornos.