Cómo y cuándo quitar el chupete

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Desconectado Marcelo Aguirre

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Cómo y cuándo quitar el chupete
« en: Octubre 28, 2013, 06:22:20 pm »
Cómo y cuándo quitar el chupete




Cómo y cuándo quitar el chupete

El chupete es uno de esos objetos que acompañan a la mayoría de los niños durante la primera parte de su infancia. El reflejo de succión está presente en los bebés incluso antes de nacer, y ya se ha podido determinar a través de ecografías que el feto empieza a chuparse los dedos entre la semana 13 y la semana 14 de embarazo. Y es que la succión no sólo tiene un papel nutritivo, sino que también proporciona al bebé tranquilidad y sosiego, incluso aunque no trague nada. Esta “succión no nutritiva” es el origen del chupete, aunque a muchos niños no les gustará el plástico de la tetina y lo que chupen sea su dedo. En cualquier caso, ya sea chupete o dedo, no hay que preocuparse, ya que la necesidad de succionar del bebé es algo completamente normal, incluso en niños mayores de uno o dos años.

Con el chupete ocurre lo mismo que con la costumbre de chuparse el dedo, es difícil establecer una “fecha mágica” a partir de la cual se debería retirar, ya que cada niño tiene sus propio ritmos y marca sus propios tiempos. De todas formas, es más fácil eliminar la costumbre del chupete que la de chuparse el dedo; a fin de cuentas, es un objeto ajeno al niño, del cual se puede separar físicamente.

¿A partir de qué edad hay que quitar el chupete?

De la misma forma que existe el debate “chupete sí-chupete no”, también hay opiniones encontradas respecto a la edad en la que los padres deberían de quitarle el chupete a su hijo. La mayoría de odontopediatras recomiendan quitarlo antes del año, para que no interfiera en el desarrollo mandibular y de erupción de los dientes. Sin embargo, para la mayoría de los niños el año de edad es demasiado pronto, ya que la necesidad fisiológica de succión se mantiene.

Para que la interferencia con la dentición y las deformidades del paladar sean mínimas, existen en el mercado múltiples tetinas adaptadas a las distintas edades y con distintas formas (anatómica, fisiológica, plana…) y materiales (silicona y caucho o látex).

La mayoría de niños a partir del año y medio o dos años utilizarán el chupete sólo para ir a dormir, ya que les ayuda a calmarse, y la retirada nunca se debe hacer de forma brusca, sino poco a poco. Por ello, una recomendación aceptable sería empezar a retirarlo a partir de los dos años (si no lo ha dejado antes), y que el niño deje de utilizarlo antes de los tres, que es cuando comienzan la escuela o Educación Infantil. No olvidemos que aunque a muchos niños les cuesta desprenderse de él, otros lo hacen por sí solos, ya que la necesidad de succionar se va perdiendo progresivamente; al crecer se hacen más autónomos e independientes y dejan de necesitarlo.


¿Qué problemas puede conllevar el uso del chupete?





La conveniencia de utilizar o no chupete es una cuestión muy debatida y con varias corrientes de opinión. Los niños alimentados con leche materna con frecuencia rechazan el chupete al principio, ya que están habituados al pecho de la madre y la tetina es un elemento extraño para ellos. Entre sus ventajas, es innegable que ayuda a calmar al bebé (y también a los padres), ya que en la succión encuentran consuelo. Además, un estudio de la Academia Americana de Pediatría determina que la utilización del chupete podría incluso prevenir la muerte súbita del lactante en un 90% de los casos.

Entre los inconvenientes del chupete, los más importantes son la interferencia con la lactancia materna, el mayor riesgo de candidiasis y alteraciones en el crecimiento del maxilar y el desarrollo de los dientes, sobre todo si es una costumbre que se mantiene a largo plazo.

En cualquier caso, los pediatras recomendamos siempre no introducir el chupete desde el mismo momento del nacimiento, sino esperar al menos un mes, cuando la lactancia materna ya está más establecida y se minimiza el riesgo de confusión entre tetina y pezón.

Aunque el uso del chupete tenga muchas ventajas (de hecho, la palabra en inglés “pacifier”, significa precisamente “pacificador”), no hay que olvidar los problemas que puede conllevar su utilización más allá de los dos o tres años:

Alteraciones maxilofaciales: una utilización continua del chupete puede producir maloclusión dental y deformidades del paladar y de la dentición, con protusión de la arcada dentaria superior hacia delante. Si se mantiene durante mucho tiempo, estos cambios pueden ser permanentes y dificultar también el desarrollo del lenguaje.

Candidiasis oral: los chupetes y tetinas deben de limpiarseadecuadamente y seguir unas normas de higiene estrechas, especialmente durante los primeros meses de vida. Candida albicans es un hongo ubicuo que los bebés pueden contraer a través de un chupete o tetina que no se han lavado correctamente, apareciendo placas blanquecinas en la boca, una afección denominada “muguet”.

Otitis media aguda: la succión continuada aumenta la salivación, que es el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de distintos microorganismos. Además, puede alterar el funcionamiento de la trompa de Eustaquio, cuya función es mantener aireado el oído medio. Si el bebé tiene una infección respiratoria, el chupeteo constante puede favorecer el reflujo de las secreciones hacia el oído medio, produciendo otitis, que en ocasiones requerirán de tratamiento antibiótico.

Problemas con el habla: si el niño se acostumbra a tener continuamente el chupete en la boca tendrá dificultades para la correcta fonación y pronunciación de las primeras palabras, algo que suele ocurrir precisamente a partir de los dos años de edad.

Consejos para quitar el chupete sin traumas


Lo habitual es que a partir de los 15 o 18 meses el bebé quiera sólo el chupete para ayudarse a dormir, aunque puede seguir queriéndolo hasta los dos años. A partir de esta edad, si todavía continúa utilizándolo, es cuando podemos empezar a aplicar distintas estrategias para que poco a poco vaya olvidándose de él. Una aceptable “meta” es que haya dejado de utilizarlo antes de los tres años, que es cuando ya empiezan el “cole de mayores”.

En cualquier caso debe ser un proceso gradual, nunca brusco, y adaptado a los ritmos del niño. Algunos trucos y consejos que te pueden ser de utilidad para quitar el chupete a tu hijo son los siguientes:

Elegir el momento adecuado, que sea un periodo de estabilidad para el niño y sin otros cambios a la vista. Es decir, unos meses antes de empezar el colegio, o en vacaciones. No hay que hacerlo coincidir con otro momento crucial de la vida del pequeño, como puede ser la llegada de un hermanito. A fin de cuentas, la separación del chupete es uno de los grandes acontecimientos de su corta vida.

Hablar con él y explicarle la situación si ya es un niño más mayor y comprende. A veces el problema no es que los niños no nos entiendan, sino que nosotros no nos explicamos bien. Le podemos hacer ver que ya es mayor y que ya no lo necesita. Una bonita forma de hacerlo es inventarse un cuento cuyo argumento gire en torno al chupete en el que, al final, éste desaparece.
Sustituirlo por algún otro juguete o peluche que le pueda ayudar a conciliar el sueño.

Ofrecerlo como regalo para otro bebé más pequeño: “ahora que ya eres mayor, debes regalarle tu chupete al bebé pequeño, que sí lo necesita…”.
Un buen periodo del año para deshacerse de él es la Navidad, con la llegada de Papá Noel o de los Reyes Magos. Se le puede decir al niño que, en lugar de dejar ese año leche y galletas a los camellos, les deje su chupete, para que así le traigan los regalos que ha pedido.

También pueden utilizarse métodos de refuerzo positivo o recompensas: “si esta tarde no utilizas el chupete saldremos al parque…”

Los métodos no aconsejables son aquellos que consisten en hacer al chupete “menos atractivo”: impregnarlo de una sustancia amarga, hacerle un corte para que al succionarlo se quede “vacío” de aire… Aunque a los padres les parezca algo inocente, para el niño puede ser una experiencia traumática.

Lo que nunca haremos será quitarlo de repente, ridiculizarle, o castigarle si llora. Ante todo, debemos respetar el ritmo de nuestro pequeño y entender que la separación del chupete puede ser para ellos causa de gran ansiedad.

Y, por último, hay que recordar que antes o después los niños se deshacen ellos solos del chupete…todavía nadie ha visto a un adolescente de doce o trece años enganchado al “pupo”.