¿Alguna vez has echado a perder completamente una nueva camisa la primera vez que te la pusiste? Y justo cuando pensabas... - No quiero ensuciar esta camisa nueva tan bonita - tu birome empezaba a chorrear tinta dentro del bolsillo superior....
¿Cuántas veces alguien dice: "En los siete años que tuve el Citroen no le hice ni un rasguño. Y en cuanto me entregaron mi automóvil nuevo, me empezaron a chocar" Me contaba un amigo que cierta dama sufrió cinco accidentes en siete años. Al final, se dio cuenta de que habÃa albergado temores a tal extremo, que atrajo lo que deseaba evitar.
Incluso si pensamos: "No quiero que pase equis cosa" gravitaremos justamente hacia eso.
Nuestra mente no puede desplazarse en sentido negativo con respecto a las cosas; no puede más que moverse hacia ellas.
Puede haberte sucedido que al salir con tu nueva pareja pensaras " Que pena si de pronto apareciera mi ex novia" No hace falta decir lo que pasó.
¿Alguna vez se te ha ocurrido pensar, en vÃsperas de un evento especial o de una fiesta: "Espero no enfermarme porque esto no me lo quiero perder"? Y al final resultó que te enfermaste y te lo perdiste. ¿No es cierto?
Este mismo principio se manifiesta en la pobreza y la mala salud. Si no paramos de comentar, pensar y leer acera de "cosas malas", gravitaremos subconscientemente – o aun conscientemente – hacia ellas.
SerÃa absurdo ir a la tienda de la esquina y decir al dependiente " No quiero leche, no quiero mantequilla y no quiero queso" y suponer que regresaremos a casa con la misión cumplida. Buno pues asà vivimos centrando nuestra atención (y poder) en lo que NO queremos.
El Universo no escuha la palabra “NOâ€, asà es que cuando piense no quiero un coche viejo; quitele el No al mensaje que usted emite y entonces queda centrado y focalizado en el coche viejo.
Al abordar en este tema descubrimos el principio llamado "miedo a las perdidas". Cuando tememos perder algo, nos colocamos en posición de perderlo. Esto se aplica a esposos, novias, carteras , raquetas, tenis y autoestereos.
De cuando en cuando nos enteramos en los diarios de personas que frecuentemente sufren asaltos en sus domicilios. A pesar de cerrojos, sistemas de alarma, cadenas y dobermans sus casas parecen estar abiertas de par en par para los ladrones.
Enfoca tu atención en lo que deseas. Si dejas que tus temores te obsesionen, estos te abrumarán. En realidad, el principio de atraer lo que se teme es hermoso. Implica el reto de enfrentar nuestro miedos y , mediante ello, superarnos. ¿Cómo podremos evolucionar si las cosas que tememos se alejan de nosotros?
¿Cómo desarrollarnos si nunca enfrentamos lo que nos atemoriza?
En cuanto el temor de perder algo, las leyes universales nos instan a mantenernos firmes.
En cuanto hacemos acopio de valor para realizar una difÃcil llamada telefónica, suele suceder que, de pronto, desaparece la necesidad de hacerla.
Sufrimos semanas enteras pensando que tenemos que despedir a la secretaria, y cuando finalmente se lo comunicamos, ¡resulta que ella estaba ansiosa por irse! Naturalmente, las cosas no siempre se presentan de esta manera, y en ocasiones es necesario enfrentar la situación con todas sus consecuencias.
Seguramente, alguna vez te has visto en la necesidad de hacer algo que te pareciera difÃcil o particularmente bochornoso. Sin embargo, al momento de llevarlo a cabo advertiste que no era ni la mitad de terrible que habÃas pensado.
¿Cuántas veces has notado que pensar en alguna actividad es mucho más doloroso que realmente llevarla a cabo?
Espero que este escrito te ayude a clarificar que tu poder de co-creación se centra en dónde enfocas tu atención, entonces centrate en lo que SI deseas.