Los expertos en cromoterapia asocian los colores y emociones del siguiente modo:
AZUL: Es el color de la tranquilidad. Actúa como calmante, ayuda a conciliar el sueño, además de atenuar los dolores menstruales, las migrañas y los trastornos estomacales. Por su efecto relajante es muy recomendable para pintar las paredes de la habitación y consigue serenar. VERDE: Proporciona mayor actividad cerebral, calma el estado de ánimo y actúa como desintoxicante. Es el color de la relajación por excelencia, reduce la tensión.
AMARILLO: Estimula la capacidad intelectual y el aparato digestivo, remedia las dolencias hepáticas y los dolores musculares, eleva el ánimo, proporciona optimismo y alegrÃa, por lo tanto se convierte en un color imprescindible para las personas con tendencia a la melancólica y a la tristeza.
VIOLETA O LILA: Intensifica la capacidad intelectual de las personas, ambos son colores muy relajantes. En terapia ayuda a solucionar problemas de bazo, circulatorios y nerviosos, además de reducir la angustia.
NARANJA: Es el color de la vitalidad, alegrÃa y felicidad. En terapia ayuda a deshacerse del miedo, los estados depresivos y obsesivos. Resulta tonificante, despierta el apetito y favorece las relaciones sexuales.
ROSA: Despeja la mente de pensamientos negativos, proporciona energÃa y suaviza el carácter, tendiendo hacia la dulzura, la constancia y la delicadeza.