Mensajes recientes

Mensajes recientes

Páginas: 1 ... 8 9 [10]
91
Crecimiento Personal / Rigidez mental: Cuando tu forma de pensar te impide crecer
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 10:09:43 pm »
Rigidez mental:
 Cuando tu forma de pensar te impide crecer


Albert Einstein dijo que “la mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a tu tamaño original”. Sin embargo, abrir la mente es un ejercicio complicado, mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir.

De hecho, la rigidez mental se comienza a construir desde que nacemos. Cada aprendizaje nos abre nuevas puertas pero también nos cierra otras. A medida que crecemos y nos vamos formando nuestra propia imagen del mundo, nos llenamos de estereotipos, creencias y prejuicios que son muy difíciles de eliminar. Sin embargo, la rigidez mental no se refiere únicamente a las ideas, sino y sobre todo, al modo de pensar.

El bucle malsano en el que nos sume la rigidez mental

La rigidez mental nos hace prisioneros, merma nuestra capacidad de adaptación, creatividad, espontaneidad y positividad. Nos ata a viejos modelos que nos impiden crecer en el plano intelectual y emocional.

De hecho, las personas rígidas mentalmente son aquellas que:

- Piensan que solo existe un “modo adecuado” de hacer las cosas.

- Asumen que su perspectiva es la única correcta y que el resto se equivoca.

- No están abiertas al cambio porque este les aterra.

- Se aferran al pasado y se niegan a avanzar.

Aunque si algo caracteriza a las personas con rigidez mental es el deseo de tener razón a toda costa. No se dan cuenta de que ese deseo es sumamente dañino porque la posibilidad de equivocarnos y cometer errores es en realidad nuestro principal instrumento de aprendizaje y crecimiento.

No podemos crecer, no podemos asimilar realmente un nuevo conocimiento, ya sea a nivel intelectual o emocional, si antes no nos damos cuenta de que lo que sabíamos o creíamos era erróneo o, al menos, insuficiente. Equivocarnos se convierte entonces en una especie de liberación, mientras que la rigidez mental y el deseo de tener razón solo esconden el miedo a descubrir qué podría pasar si fuésemos más libres, si nos atreviésemos a reconocer nuestros errores e ir más allá de ellos.

De hecho, una de las características principales de las personas que tienen cierta flexibilidad mental consiste precisamente en ser capaces de darse cuenta de que las decisiones erróneas no son “malas decisiones”, a la larga, cualquier decisión es buena si le sigue otra decisión a la que podamos sacarle provecho. La flexibilidad mental consiste precisamente en saber que sea cual sea la decisión que tomemos, siempre abrirá ante nosotros un mundo de posibilidades.

Por ende, la flexibilidad mental es estar dispuestos a equivocarnos, no tener miedo de los errores y abrazar e intentar comprender las cosas nuevas o los puntos de vista diferentes a los nuestros.

La rigidez mental como resistencia inconsciente

La persona que desarrolla una forma de pensar muy rígida, de cierta forma, se está protegiendo a sí misma. De hecho, la rigidez mental también se puede comprender como una resistencia psicológica. En cierto punto, cuando una idea va en contra de lo que piensas, experimentas una sensación rara que te confunde, paraliza y hace que te cierres a las razones.

Entonces muchas personas simplemente rechazan el argumento, sin analizarlo. Sin embargo, la buena noticia es que cuando eso sucede es porque algo en tu interior se está dando cuenta de que existe un problema, algo debe ser resuelto, aunque el proceso sea doloroso. De hecho, en muchos casos darse cuenta de que algo en lo que habías creído a pies juntillas durante años no es verdad, o al menos no es toda la verdad, puede causar un dolor enorme que dé paso a una crisis existencial.

¿Cómo abrir la mente?

La buena noticia es que la flexibilidad mental es una habilidad que puede ser desarrollada y aprendida.

1. Céntrate en tus emociones. Cuando estés tentado a rechazar de plano una idea, fíjate en cómo te sientes. Si te sientes incómodo con lo que escuchas, es probable que esa rigidez en tu forma de pensar esconda una resistencia inconsciente. Pregúntate a qué le tienes miedo. Si te respondes con sinceridad, descubrirás de muchas cosas. De hecho, mientras más miedo sientas, más te iluminará esa resistencia.

2. Alimenta el deseo de crecer. La curiosidad sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tenemos a nuestro alcance para crecer como personas. En vez de aceptar las viejas ideas, pregúntate más a menudo "por qué". Cuando comienzas a cuestionarte todo lo que siempre has dado por sentado, no solo encuentras nuevas respuestas sino que descubres un mundo nuevo, mucho más vasto del que conocías.

3. Desarrolla la empatía. En algunos casos, es probable que no estés de acuerdo con las ideas, formas de pensar o actitudes de otras personas. Sin embargo, en vez de rechazarlas de plano, intenta ponerte en su lugar para comprender de dónde provienen. Si rechazas lo que no conoces o no te gusta, seguirás siendo la misma persona de antes, pero si intentas comprender al otro, habrás ido un paso más allá y habrás crecido un poco.

4. Abraza los errores. Tener cierta flexibilidad mental significa no tenerle miedo a los errores, significa estar dispuestos a aprovechar nuevas oportunidades, aunque ello implique que nos equivoquemos. Se trata de comprender la vida como un aprendizaje continuo, donde cada error no es un paso atrás sino más bien un paso adelante en nuestra evolución porque nos permite deshacernos de viejos modelos y formas de hacer ya arcaicas.

5. No busques la verdad absoluta. La premisa más importante para deshacerse de la rigidez mental consiste en no buscar la verdad absoluta, simplemente porque no existe. Cada vez que asumimos una verdad como un hecho inamovible significa que hemos dejado de buscar en ese sentido y, por ende, que comenzamos a morir un poco cada día en esa área. Por eso, es importante no aferrarse a una sola forma de ver las cosas y mantener la mente abierta.

92
Autoayuda y automotivacion / 10 lecciones del Psicologo Wayne Dyer
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 09:59:58 pm »
10 lecciones del Psicologo Wayne Dyer


Wayne W. Dyer fue un psicólogo y escritor de libros de autoayuda muy popular. De hecho, se le conoce como “el padre de la motivación”. Su libro “Las zonas erróneas”, del cual se han vendido 35 millones de copias en el mundo, le llevó a la fama y le permitió viajar de un país a otro, dando charlas para ayudar a las personas que querían cambiar sus vidas. Después de esta obra, escribió 25 libros más, cinco de los cuales dedicados a los niños.

Gracias a su trabajo, muchas personas se han dado cuenta de su verdadero potencial y han logrado poner en práctica transformaciones positivas en sus vidas. Sin embargo, lo que pocos saben es que este exitoso psicólogo era huérfano y creció en un barrio pobre de Ohio. Intentó hacer una carrera militar pero se dio cuenta de que la Psicología era lo suyo. No alcanzó el éxito de la noche a la mañana, tuvo que luchar mucho. Pero al final su tesón y pasión fueron recompensadas.

Su forma de escribir lo lanzó a la fama mundial, aunque su espíritu libre le llevó lejos del bullicio y el caos urbano, a medida que se acercaba cada vez más al taoísmo. Por eso, su última morada se encontraba en la isla de Maui. Una de sus enseñanzas más valiosas consiste en recordarnos que no somos nuestro país, raza, religión o profesión, somos mucho más que eso. Cuando dejamos de colocarnos etiquetas, podemos descubrir quiénes somos en realidad, podemos desplegar nuestro potencial y cambiar el mundo, al menos el que se encuentra a nuestro alrededor.

Las frases que siempre deberíamos tener presente

1. “No puedes fallar siendo tú mismo”

Wayne Dyer, como exponente de la Psicología Transpersonal, estaba convencido de que el amor propio es fundamental para obtener lo mejor de nosotros mismos. Y para desarrollarlo debemos despojarnos del miedo al fracaso. Después de todo, no hay ningún patrón ni manual que nos enseñe a ser nosotros mismos. De hecho, aunque falles, habrás ganado porque has aprendido una lección. Nunca identifiques tu valía con lo que haces o logras en la vida, porque en realidad eres mucho más que eso.

2. “Lo que opinen los demás sobre ti, no es tu problema”

Nos preocupamos demasiado por las opiniones de los demás, hasta el punto que tomamos muchas decisiones, algunas incluso importantes, para buscar la aceptación social o, al menos, evitar el rechazo. Sin embargo, la verdadera libertad se encuentra cuando las opiniones de los demás no hacen mella en tus decisiones, cuando eliges lo que realmente te satisface y te hace feliz.

3. “La felicidad no es algo que te da la vida. La felicidad es algo que traes a tu vida”

Tu felicidad depende de ti, de nadie más. Cuando las necesidades básicas están cubiertas, la felicidad es un estado interior, una decisión personal que debes tomar todos los días, a despecho de los sinsabores y los conflictos. La felicidad no es un don que le toca en suerte a unos pocos afortunados, es algo por lo que se lucha.

4. “Encuentra la luz en los demás, y trátalos como si eso fuera todo lo que vieras en ellos”

Se trata de una de mis frases preferidas, también una de las más difíciles de aplicar ya que a menudo vamos por el mundo simplemente reaccionando ante la forma en que nos tratan las personas. Sin embargo, todos tenemos lados oscuros y luminosos, si aprendemos a centrarnos en los aspectos positivos hará que nuestras relaciones interpersonales sean mucho más fluidas, nos evitará conflictos y nos ayudará a mantener nuestra paz interior. Si tienes que elegir entre ser bondadoso y tener la razón, elige siempre ser amable.

5. “Hacer lo que amas es la antesala del éxito en la vida”

Si existe un ingrediente secreto para tener éxito en la vida es la pasión. Cuando te involucras en algo que realmente amas, antes o después tu esfuerzo se verá recompensado. De hecho, cuando abrazas un sueño, aunque haya momentos en los que desfallezcas, lograrás encontrar la fuerza en tu interior para seguir. Por eso, no copies a nadie, simplemente sigue tu instinto y haz lo que te apasiona.

6. “El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente”

Wayne Dyer no creía en el poder de las circunstancias. Para él no había excusas, somos nosotros, a través de nuestras decisiones, quienes vamos labrando el camino de nuestra vida. Por eso, no tiene sentido mirar atrás y buscar culpables fuera de nosotros mismos. Lo mejor es ser conscientes de que tenemos en nuestras manos el poder de cambiar lo que no nos agrada. Quizás no lo logremos de la noche a la mañana pero poco a poco podremos ir saliendo de esa situación que nos disgusta o podremos abandonar ese hábito dañino. Recuerda que tú creas tus pensamientos, tus pensamientos crean tus intenciones y tus intenciones moldean tu realidad.

7. “Cuando cambias la forma en que ves las cosas, las cosas que ves cambian”

Vemos el mundo como somos, nos resulta muy difícil abstraernos de nuestra historia, creencias, estereotipos y sistema de valores. Sin embargo, a veces es suficiente un cambio de perspectiva para que todo cambie, sin que nada haya cambiado. Cuando estés atrapado en un conflicto, intenta cambiar el prisma con el que ves las cosas, quizás la solución esté donde menos lo esperas. En todo caso, recuerda que hay situaciones o personas que no se pueden cambiar, así que solo nos resta cambiar la manera en que las enfrentamos.

8. “No tienes que saber hacia dónde vas, lo importante es estar en el camino”

En los últimos años, de mano de los gurús y los coaches de la productividad y el crecimiento personal, las metas se han puesto de moda. Y lo cierto es que no hay nada de malo en ellas, excepto que a veces pueden añadir una presión innecesaria. A veces, como decía Wayne Dyer, lo importante no es la meta sino el camino, lo esencial no es lo que has logrado sino la persona en la que te has convertido mientras recorrías ese sendero.

9. “Cualquier cosa puede ser una oportunidad para crecer o un obstáculo que te detenga. Tú eliges”

La vida no siempre es un lecho de rosas, a veces nos enfrentamos a desgracias, conflictos, reveses y pérdidas que nos causan sufrimiento. Sin embargo, podemos elegir salir fortalecidos de esa situación o dejarnos vencer. De hecho, las personas que han tenido que enfrentar muchos obstáculos en su vida son más resilientes porque saben que, pase lo que pase, todo pasa. Los problemas les han hecho madurar y crecer, desarrollando estrategias más eficaces para lidiar con la adversidad. De una u otra forma, la decisión siempre es tuya.

10. “Deja de actuar como si la vida fuera un ensayo. Vive cada día como si fuera el último. El pasado ya no existe y el futuro no está garantizado”

Aprecia cada día en su inmensidad. Cada día es un inmenso regalo, no lo desperdicies lamentándote por lo que ha pasado o añorando un futuro dorado que no sabes si llegará. Intenta ser feliz aquí y ahora, con lo que tienes. Porque cada día que malgastes para ser feliz, sonreir, ayudar o sentirte agradecido, es una oportunidad malgastada que no volverás a tener.
93
Crecimiento Personal / Las personas vacías necesitan hacer más ruido
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 09:52:19 pm »
Las personas vacías necesitan hacer más ruido


Las personas vacías son aquellas que no escuchan a los demás, que solo quieren oír su voz. Se rodean de mucha gente por temor a la soledad, pero en realidad no les interesa conocerlas profundamente. Algunos adoptan una actitud prepotente y otros presumen de sus logros, que a veces enmascaran bajo una falsa máscara de modestia. De hecho, la coletilla “en mi humilde opinión” no suele ser más que una muestra de orgullo disfrazado.

Generalmente estas personas necesitan hacer mucho ruido, necesitan imponer sus puntos de vista porque sienten una gran inseguridad, porque están vacías emocionalmente y cuando miran en su interior, les asusta lo que encuentran. Son personas que, en casa, siempre tienen encendido el televisor o la música, no porque les gusta, sino porque así se sienten menos solas. El ruido es un escudo que usan para protegerse del silencio y, por ende, de sí mismas.

Estas personas también suelen comportarse de forma egoísta y a menudo acumulan mucha frustración, envidia y rencor. Obviamente, esos sentimientos que no la llevan a ningún sitio, tan solo les hacen sentir mal y les alejan de los demás.

Están acostumbradas a priorizarse a sí mismas, a satisfacer sus necesidades por encima de las de los demás, dejándose llevar por un ritmo frenético de vida donde no hay espacio para la reflexión ni para establecer relaciones profundas.

Por consiguiente, construyen lo que se conoce como “relaciones líquidas”, es decir, mantienen relaciones de amistad o de pareja basadas en vínculos muy frágiles que terminan rompiéndose rápidamente. Tan pronto como una persona deja de satisfacer sus necesidades, deja de ser interesante y pasa a una nueva relación. Siempre están a la búsqueda de nuevos estímulos externos, porque así no tienen que mirar dentro de sí.

Mientras más vacía está la alcancía, más ruido hace

La humildad es una gran virtud. Las personas que realmente son exitosas y han crecido no necesitan ir por el mundo pregonando sus logros porque se sienten bien consigo mismas. No buscan aprobación, se aceptan y se gustan tal como son. Y eso les basta.

De hecho, la humildad no es simpleza, sino sencillez en la grandeza. Practicar la humildad significa asumir la responsabilidad por hacer las cosas, más que pregonar que las vamos a hacer, significa comprometerse y no esperar más satisfacción que la que se obtiene con el trabajo bien hecho.

Saber escuchar, ser receptivos a los mensajes de los demás e incluso respetar los silencios son signos de humildad y madurez. Son esas cosas las que inspiran confianza en los demás y las que nos convierten en buenas personas.

La humildad también implica el reconocimiento y la aceptación de nuestros defectos, debilidades y limitaciones. Nos predispone a cuestionar todo lo que habíamos dado por cierto. Si tenemos la tendencia a ser vanidosos o prepotentes, la humildad nos incita a mantener la boca cerrada y hablar de nuestros éxitos solo cuando nos pregunten. También nos conmina a ser breves y a no regodearnos demasiado, para darles a otros la oportunidad de hablar.

Lo interesante es que a medida que cultivamos la humildad, que dejamos espacio para el silencio, logramos aprender de los errores que cometemos, así crecemos. De repente ya no sentimos la necesidad de discutir, imponer nuestra opinión o tener la razón a toda costa. Nos abrimos a los puntos de vista de los demás y exploramos nuevas formas de ver y afrontar la vida que probablemente ni siquiera sabíamos que existían.

La humildad como una vía para llegar a tu esencia

Las personas que hablan mucho, que hacen mucho ruido, no muestran su esencia. En realidad lo que habla es su ego. Su esencia está escondida detrás de diferentes capas de rencor, inseguridad o vanidad.

La mejor manera para llegar a nuestra esencia, desarrollar una actitud humilde y enriquecernos como personas es escudriñar dentro de nosotros. Si la vida carece de sentido, reconócelo. Si sientes un vacío, asúmelo. Es importante que no sigas mirando hacia otro lado y escondiendo esos sentimientos porque el autoengaño no es más que un déficit de honestidad. Seguir engañándonos solo servirá para acrecentar los problemas.

Por supuesto, al principio la honestidad puede ser dolorosa. Es difícil reconocer que nuestra vida carece de sentido, que nos hemos equivocado o que nos sentimos vacíos. Sin embargo, a medio término es un paso liberador que nos permite enfrentar la verdad, nos desvela quiénes somos en realidad y cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.

Promover el conocimiento personal tiene un efecto terapéutico. Ante todo, reduce el miedo a escudriñar en nuestro interior y a reconocer nuestro “lado oscuro”. También nos impide seguir llevando una máscara con la que pretendemos agradar a los demás, nos libera de la necesidad de aceptación y alivia la presión social.

Por último, la humildad nos impide seguir ocultando debajo de la alfombra nuestros conflictos emocionales. Nos da la fuerza que necesitamos para cuestionarnos y crecer. De hecho, cuando emprendas este camino es probable que descubras que no necesitas justificarte ante los demás cuando estos señalan tus defectos, porque te sientes seguro de ti y te conoces.

Cuando te conoces no necesitas hacer ruido, porque quien lleva mucho dentro no tiene la necesidad de sacar todo fuera.
94
Sexualidad, amor y pareja / ¿Amas o dependes?
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 09:47:40 pm »
¿Amas o dependes?



El amor maduro es una de las experiencias más maravillosas que podemos experimentar. Sin embargo, a menudo lo confundimos con la pasión, el enamoramiento o la dependencia. De hecho, la línea entre el amor y la dependencia emocional es muy sutil, por lo que resulta muy fácil sobrepasarla y caer en una relación enfermiza donde una de las personas anula su personalidad para satisfacer al otro. ¿Cómo detectar si estás sufriendo una dependencia emocional?

¿En qué se diferencia el amor maduro de una relación de pareja tóxica?

1. El amor es entrega, la dependencia es egoísmo

Cuando amas, te centras en hacer que la otra persona sea feliz. Siempre estás pensando en tu pareja, y buscas nuevas formas para sorprenderla y satisfacerla. No llevas la cuenta de quién aporta más a la relación y no te enfadas por detalles intrascendentes, porque eres consciente de que tienes a una gran persona a tu lado. No intentas manipularla ni pretendes dominar la relación porque te sientes seguro. Al contrario, le pides siempre su opinión, porque deseas que se sienta escuchado y amado. El amor maduro es aquel que da, sin esperar recibir nada a cambio, porque el acto de dar es gratificante en sí mismo.

El dependiente emocional, al contrario, se centra en la forma en que su pareja le hace feliz, establece una relación egoísta porque se entrega pero solo para recibir algo a cambio. Esa persona también tiene un miedo enorme a perder a su pareja, por lo que suele asumir una actitud manipuladora, intenta controlar la relación para que esta continúe siendo una fuente de satisfacción personal.

2. El amor libera, la dependencia aprisiona

El amor maduro implica que cada persona debe ser capaz de crecer en la relación. Implica que cada cual es libre de expresarse, que no tiene miedo a exponer sus defectos y debilidades. Esa confianza mutua es liberadora, y permite que ambas personas expresen al máximo su potencial. En ese tipo de relación no hay cabida para el control, porque cada quien anima al otro a plantearse nuevas metas y le apoya para lograrlas.

El amor maduro es una tierra fértil para el crecimiento personal. La dependencia emocional, al contrario, suele convertirse en una cárcel. La persona dependiente quiere que su pareja pase cada vez más tiempo a su lado, que le rinda cuentas y que se entregue completamente a la relación, olvidando sus propios sueños y proyectos. De esta forma, la relación termina agobiando, sacando lo peor de ambos.

3. El amor perdura, la dependencia es efímera

El amor soporta bien el paso del tiempo. De hecho, a diferencia de la pasión, el amor maduro se desarrolla y crece con los años. Como un árbol, profundiza sus raíces y le crecen nuevas ramas. Esto no significa que no existan desencuentros y discusiones pero cada una de las personas crece al lado de la otra, decidiendo cada día estar juntas, no porque se necesitan sino porque se quieren.

El amor se centra en la otra persona, en sus cualidades positivas que la hacen perfecta para ti. Al contrario, la dependencia emocional está basada en una sensación de vacío que se necesita llenar con cualquier persona. De hecho, muchos dependientes emocionales pasan rápidamente de una relación a otra, porque en el fondo lo que les interesa no es la persona en sí, sino cómo esta puede llenar esa carencia afectiva. Se trata de personas que no pueden estar solas y que no buscan a su alma gemela, sino tan solo a alguien que llene ese vacío.

¿Por qué las relaciones de dependencia son tan dañinas?

Las relaciones que generan una dependencia emocional terminan haciendo infelices a ambos. La persona dependiente siempre quiere más, no se siente satisfecha y vive con la zozobra continua que genera el miedo de la pérdida. La otra parte se siente cada vez más agobiada, sin poder desarrollar su potencial, atrapada en una relación que no le aporta nada. Como resultado, antes o después este tipo de relaciones llegan a su fin, no sin antes causar varias heridas emocionales.

Afortunadamente, si nos damos cuenta antes, podemos revertir la situación y canalizar esa energía de forma positiva, hacia un amor maduro que permita que ambas personas crezcan y se complementen de verdad, no de manera enfermiza.
95
Crecimiento Personal / Criticar es signo de pobreza emocional
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 09:45:07 pm »
Criticar es signo de pobreza emocional


Yo critico.

Tú criticas.

Nosotros criticamos.

Criticar se puede conjugar de diferentes maneras porque nadie escapa a esa tendencia que tan profundo ha calado en nuestra sociedad. De hecho, a veces ni siquiera conversamos, criticamos. En vez de aportar nuestras ideas, nos limitamos a criticar a los demás. El problema es que la crítica termina intoxicándonos, nos ahoga intelectualmente y provoca una enorme pobreza emocional.

¿Cuándo la crítica es destructiva?

La crítica es destructiva cuando:

- Se dirige a la persona, no a su comportamiento

- Genera sentimientos de culpa

- No permite crecer ni aprender

- Se basa en la “forma correcta” de hacer las cosas

- Se enfoca en menospreciar al otro

¿Qué esconde realmente la crítica?

En el fondo, criticamos para defender y alimentar nuestro ego. La crítica no proviene simplemente de un desacuerdo con determinados comportamiento, ideas o actitudes sino del deseo, a menudo inconsciente, de devaluar al otro, porque así aumentamos nuestro valor (o creemos que lo hacemos).

Cuando criticamos asumimos una postura de superioridad, así que la crítica se convierte en una manera para inflar nuestro ego, aunque sea de forma artificial. La crítica siempre implica un mensaje tácito: somos mejores.

Desde esta perspectiva, la crítica no es más que una falta de confianza en nosotros mismos, es la expresión de la necesidad de reafirmar nuestro ego, aunque ello implique descalificar a los demás.

De hecho, muchas de las personas excesivamente críticas a menudo también han sido muy criticadas en su infancia, por lo que han asumido la crítica como un patrón relacional. Como su autoestima ha sido muy dañada a golpe de críticas destructivas, tienen una profunda necesidad de alimentar su ego.

Lo curioso es que aunque criticamos para inflar nuestro ego, intentando que esa otra persona quede peor que nosotros, en realidad lo que estamos emitiendo es una imagen de inseguridad, soberbia y rigidez mental.

No podemos olvidar que la crítica siempre implica un juicio de valor. Hemos hecho un análisis y hemos llegado a la conclusión de que ese comportamiento o actitud no es aceptable, no se enmarca en nuestros patrones mentales ni encuadra en nuestro sistema de valores.

Cuando comenzamos a criticar, en nuestro interior se activa un patrón de agresión y desvalorización. Lo que olvidamos en esta ecuación es que, si realmente fuéramos mejores, no estaríamos criticando sino intentando ayudar. Porque lo cierto es que con la crítica destructiva no crece nadie, ni quien critica ni quien es criticado.

¿Cómo dejar de criticar?

Dejar de criticar es difícil. Lo hemos hecho durante tantos años, así que prácticamente se ha automatizado. Además, el hecho de que las personas a nuestro alrededor critiquen constantemente tampoco nos ayuda. Es como dejar de fumar en un entorno de fumadores. Sin embargo, puedes comenzar por un día. Propónte dejar de criticar

1. Asume que el mundo es como es. Y punto. Recuerda un refrán budista: “es más fácil ponerte unas pantuflas que alfombrar el mundo”. Si algo no te gusta, criticándolo no lo cambiarás, lo que cambia el mundo son las acciones, no las palabras.

2. Deshazte de las expectativas. Tener expectativas irreales sobre el mundo hace que nos decepcionemos, por lo que seremos más propensos a criticar. Aprende a vivir menos dentro de tu mente y más en la realidad.

3. Sé empático. Antes de criticar, ponte en el lugar de la otra persona. Quizás no compartas sus comportamientos ni actitudes pero al menos los entenderás. Recuerda que criticar es fácil, caminar con los zapatos de otro es más complicado.

Por último, haz de este principio budista tu mantra: “No le prestes atención a las cosas que hacen o dejan de hacer los demás, préstale atención a lo que tú haces o dejas de hacer”.

¿Qué se siente cuando dejas de criticar?

Las personas más infelices del mundo son las que critican constantemente, las que viven volcadas hacia el exterior para convertirse en jueces, porque mirar dentro de sí las aterra. Por eso, dejar de criticar es un gran paso en el camino del Crecimiento Personal. ¿Qué genarás con este cambio?

- Una enorme paz. Cuando dejas de criticar, comienzas a sentirte más tranquilo porque de repente dejas de mirar el mundo como si fueras un juez y comienzas a disfrutar realmente de las cosas bonitas que te suceden.

- Te redescubres. Si en vez de criticar te preguntas qué hubieses hecho tú en una situación similar y respondes sinceramente, descubrirás facetas de ti que probablemente ni siquiera sabías que existían. Son facetas que normalmente negamos pero que nos demuestran que no somos tan perfectos como pensábamos.

- Te sientes más seguro. Curiosamente, cuando dejas de criticar, te deshaces del influjo que las críticas de los demás ejercen sobre ti. Cuando liberas a los demás de tu aprobación, te liberas a ti mismo. Por eso, te sentirás más seguro, confiarás más en tus capacidades y te dejarás influir menos por las opiniones de los demás.
96
Autoayuda y automotivacion / Las emociones positivas y cómo aumentarlas
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 08:43:03 pm »
Las emociones positivas y cómo aumentarlas


Según Barbara Fredrickson, una de las principales investigadoras de las emociones positivas, este tipo de emociones enchanchan nuestra mente y nuestra visión, ampliando nuestros horizontes y haciendo posible que veamos una amplia gama de posibilidades y formas diferentes de actuación, mientras que las emociones negativas nos suelen empujar a actuar de modos más determinados (por ejemplo, el miedo nos empuja a huir, la ira a atacar, etc.).

Esto hace que estemos más dispuestos a explorar tanto el mundo que nos rodea como las nuevas ideas.

Las emociones positivas nos ayudan también a estar más orientados hacia otras personas, aumentar nuestras redes de apoyo social y mejorar nuestras relaciones. Las emociones positivas nos permiten reírnos y divertirnos con los demás, amar a otras personas y unirnos a ellos para explorar el mundo, crear cosas nuevas y mejorar nuestras vidas.

En el pasado se pensaba que las emociones negativas eran más importantes que las positivas porque nos ayudan a protegernos de amenazas, defendernos o librarnos de experiencias negativas. En cambio, en la actualidad está claro que las emociones positivas tienen una utilidad muy importante.

Las emociones positivas incluyen emociones como el amor, la gratitud, la esperanza, la alegría, el orgullo, a inspiración, la curiosidad o la serenidad, entre otras. Ellas nos ayudan a tener más éxito en la vida, ya sea a nivel de relaciones, trabajo, salud, dinero, etc. Según las investigaciones que Fredrickson ha realizado durante varias décadas, las emociones positivas amplían el alcance de nuestra atención, nos hacen absorber más información, ver más conexiones entre las cosas y ser más creativos.

Además, nos permiten ver la escena completa en toda su amplitud en vez de ver solo los detalles (al contrario que las emociones negativas), nos vuelven más generosos y nos hacen pensar más en términos de “nosotros” en vez de “yo”. En definitiva, nos llevan a tener vidas mejores y ser mejores personas.

El sesgo de la negatividad

Ignorar una emoción negativa puede tener un resultado catastrófico inmediato para cualquier especie (por ejemplo, no tener miedo a un depredador puede suponer la muerte) mientras que ignorar las emociones positivas no tiene unas consecuencias tan negativas a corto plazo. Por tanto, no es raro que las respuestas a las amenazas y a las cosas desagradables sean más intensas, rápidas y difíciles de inhibir que las respuestas a las oportunidades y las cosas placenteras.

Por este motivo, tenemos tendencia a ver antes lo negativo y a reaccionar con más fuerza cuando aparece. Así, nos damos cuenta en seguida del más mínimo signo de enfermedad y apenas somos conscientes de nuestra excelente salud cuando la tenemos.

La relación entre positividad y negatividad

La relación que existe entre el número de emociones positivas y negativas que experimentamos es tan importante que puede incluso decirnos si una persona está destruyéndose o creciendo. Para poder crecer, es necesario experimentar tres emociones positivas por cada emoción negativa. Dado que el cuerpo responde con más intensidad a las emociones negativas, necesitamos, por término medio,  tres emociones positivas para contrarrestar el efecto de una emoción negativa. Por desgracia, según los estudios de Fredrickson, la mayoría de las personas tiene una relación de dos emociones positivas por cada emoción negativa y en muchos casos esta relación es incluso peor. El exceso de emociones negativas hace que las personas se vayan consumiendo.

Aumentar las emociones positivas

Cómo hemos visto, es muy importante que hagamos algo para aumentar el número de emociones positivas que experimentados cada día. Esto no significa que debamos intentar eliminar las emociones negativas; ellas también tienen una función importante.

Lo que debemos hacer es contrarrestar sus efectos con emociones positivas para que las negativas no nos hagan daño. Estas son algunas cosas que puedes hacer:

1. Lleva registros de tus emociones. Puedes usar un diario donde anotes las emociones positivas y negativas que has sentido a lo largo del día. Al mismo tiempo, anota qué es lo que te hizo sentir dichas emociones. Esto te ayudará a darte cuenta de las cosas que te hacen sentir vivo y a las que deberías dedicar más tiempo.

Presta atención sobre todo a las emociones positivas, pues pueden ser un indicio de un área de crecimiento personal e indicarte un camino a seguir.

2. Realiza actividades que fomentan las emociones positivas. A menudo, las personas no se dan permiso a sí mismas para hacer cosas solo por placer. Pero estas son las cosas que te hacen sentir emociones positivas, de modo que las necesitas si deseas sacar el mejor partido de ti y de tu vida. Por tanto, saca tiempo de cualquier parte y haz cosas que te hagan sentir todo tipo de emociones positivas.

3. Sé consciente. El sesgo hacia lo negativo puede hacer que seas menos consciente de las emociones positivas o que las olvides demasiado pronto. Por tanto, intenta ser más consciente de ellas.

Por ejemplo, si haces algo de lo que puedes sentirte orgulloso, siente dicho orgullo y mantén esa emoción presente en tu mente el mayor tiempo posible; si amas a alguien, piensa a menudo en esa persona y en los sentimientos que te inspira; etc.

4. Saborea las pequeñas emociones positivas. Pequeñas cosas como una sonrisa o un gesto de amabilidad son a menudo los mejores desencadenantes de emociones positivas.

Presta atención a estas pequeñas cosas, empápate de ellas y saboréalas; no las dejes pasar olvidándolas con rapidez como si no importaran; importan mucho. Si prestas atención, verás que son muy abundantes y puedes sacar de ellas una gran cantidad de positividad. Ten en cuenta que las emociones positivas no necesitan ser intensas. Tan solo tienen que ser sinceras y sentirse en su plenitud.

5. Busca significados positivos. Cualquier cosa puede tener un lado positivo. Al encontrar significados positivos con más frecuencia en las cosas que te suceden, no solo aumentarás tus emociones positivas sino que estarás aprendiendo a pensar de un modo más realista. El lado positivo puede ser a veces sutil y no necesariamente va a neutralizar el lado malo pero ten en cuenta que tu objetivo no es eliminar lo negativo sino aumentar las emociones positivas.

97
Documentos, trabajos y apuntes / Aprende a comunicarte de manera efectiva
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 12, 2016, 08:31:56 pm »
Aprende a comunicarte de manera efectiva


Ser capaz de comunicarnos con los demás de un modo eficaz es esencial para mantener buenas relaciones con ellos y nos sirve de ayuda para reducir el estrés, la ansiedad y los conflictos interpersonales.

La comunicación adecuada ayuda también a aumentar la red de apoyo social con la que cuentas, lo que contribuye a mejorar la salud mental en general al tener buenos amigos con los que puedes contar.

Las estrategias de comunicación efectivas pueden dividirse en tres áreas principales:

* Comunicación no verbal
* Habilidades de conversación
* Asertividad
Comunicación no verbal

La comunicación no verbal está formada por todo aquello que comunicamos sin palabras, a través de los gestos, la mirada, la postura, etc. Una comunicación no verbal inadecuada puede crear problemas en las relaciones. Por ejemplo, si evitas el contacto ocular y hablas tan bajo que cuesta entenderte, das la sensación de que no deseas comunicarte.

Asimismo, tu cuerpo puede transmitir un nerviosismo que ponga tensa a la otra persona y desee alejarse de ti. Si te acercas demasiado estarás invadiendo su espacio personal y generando incomodidad en tu interlocutor, etc.

Tu lenguaje no verbal aporta información importante. Por ejemplo, al observarte, tu interlocutor se hará una idea de tu estado emocional (miedo, ansiedad, aburrimiento, etc.), tu actitud hacia él o ella (rechazo, sumisión, dominancia, etc.) e incluso se formará una impresión de tu nivel de honestidad o si eres una persona digna de confianza.

¿Qué puedes hacer para mejorar tu comunicación no verbal?

Lo primero que tienes que hacer es observarte cuando hablas con alguien y anotar lo que haces para saber qué tienes que cambiar.

ambién puedes grabarte en vídeo o preguntar a las personas que conoces qué creen que haces mal y qué creen que haces bien o practicar delante de un espejo. Así conocerás tus puntos fuertes y débiles.

Para mantener una comunicación verbal efectiva:

1. Mantén una postura relajada, sin encorvarte ni tener una postura demasiado rígida o demasiado erguida.

No agaches la cabeza y mira directamente a los ojos de tu interlocutor. Mantén una distancia apropiada, sin invadir su espacio ni alejarte demasiado.

2. Haz un buen uso de la mirada: mira directamente a los ojos a la otra persona mientras te habla. Cuando hables tú, desvía de vez en cuando la mirada. Por lo general, la persona que escucha, mantiene la mirada en su interlocutor y la que habla la va alternando entre mirar a la otra persona a los ojos y desviarla para pensar en lo que está diciendo (no para mirar otra cosa o persona que llame su atención, pues eso da la impresión de falta de interés en la conversación).

3. Ten cuidado con la sonrisa. Algunas personas sonríen demasiado porque están nerviosas o bien se ponen excesivamente serias. Sonríe de modo apropiado, cuando haya un motivo, no por nervios. Intenta transmitir calidez y amabilidad.

4. Usa un tono de voz apropiado, ni demasiado alto ni demasiado bajo. Asegúrate de que se te oye bien y de que hablas con una velocidad adecuada.

5. No mantengas los brazos cruzados, pues es como una especie de barrera que transmite la sensación de incomodidad con la otra persona o deseo de no comunicarse.

Habilidades de conversación

Al igual que en el apartado anterior, el punto de partida consiste en observarte para saber qué haces bien y qué necesitas cambiar. Algunos de los problemas más típicos son los siguientes:

1. Problemas para iniciar una conversación. Para iniciar una conversación echa un vistazo al artículo El arte de iniciar conversaciones con desconocidos.

2. No se te ocurren cosas que decir. Una vez que has iniciado la conversación, puede suceder que no se te ocurra nada más que decir.

Para evitar esto:

- Revela algo personal. No hace falta que sea demasiado personal. Nadie quiere oírte decir: “He tenido una enfermedad de transmisión sexual pero ya se me ha curado”. Si has ido al cine, puedes hablar de la película que has visto o bien habla de algún tema de actualidad.

- Pregúntale algo para conocer a esa persona pero que no sea demasiado personal.

Por ejemplo, puedes hacerle alguna pregunta sobre sus preferencias o aficiones.

- Ten preparados temas de conversación con antelación. Mira en Internet y busca temas actuales, interesantes o curiosos. Mira las carteleras de los cines (tal vez la otra persona haya visto una película que te estás planteando ver y pueda darte su opinión). Lee periódicos o revistas. Anota ideas que se te ocurran durante el día (tal vez algo que has leído en un libro que te ha llamado la atención).

- Orienta tu mente hacia compartir experiencias. ¿Qué significa esta extraña frase? Hay personas que, cada vez que tienen una experiencia, ya sea leer una frase curiosa, ser testigos de algo interesante, ver un vídeo divertido en Internet o cualquier otra cosa, lo “anotan y registran” en su mente como algo para compartir.

Otras personas, en cambio, se limitan a olvidarlo con rapidez. Si tu mente está orientada hacia compartir, recordarás con más facilidad todas esas cosas, estarán más disponibles en tu mente para contárselas a otros y tendrás muchas más cosas de las que hablar. Puedes empezar por usar un bloc de notas donde anotar todas estas “cosas para compartir” a lo largo del día.

Así irás entrenando tu mente.

98
Religiones / ¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Diciembre 22, 2015, 12:41:05 pm »
¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?



El verdadero significado de la Navidad es el amor. Juan 3:16-17 dice: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” El verdadero significado de la Navidad es la celebración de este increíble acto de amor.

La verdadera historia de la Navidad es la historia de Dios hecho hombre en la Persona de Jesucristo. ¿Porqué hizo Dios tal cosa? ¡Porque nos ama! ¿Porqué fué necesaria la Natividad de Cristo? ¡Porque necesitábamos un Salvador! ¿Porqué nos ama Dios tanto? Porque Él mismo es amor. (1 Juan 4:8)
¿Porqué celebramos la Navidad cada año? Por gratitud hacia Dios por lo que hizo por nosotros, conmemoramos y celebramos Su nacimiento obsequiándonos regalos unos a otros, para adorarlo y también para acordarnos de los pobres y los menos afortunados.

El verdadero significado de la Navidad es amor. Dios amó a los suyos y proveyó el camino – el único Camino – para que pasemos la eternidad con Él. Dios dio a Su único Hijo para ejecutar en Él el castigo por nuestros pecados. Él pagó el precio completo y por eso estamos libres de condenación cuando aceptamos este regalo gratuito de amor. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)


La Navidad es la época más especial del año, en donde disponemos del permiso para  expresar nuestros más nobles sentimientos por medio de detalles, caricias y palabras amables…Una épo­ca especial de acercamiento y compartida con los amigos y la familia para reforzar y alimentar el vínculo de amor y amistad.

La Navidad es tiempo de celebración, regalos, ni­ños, alegría y familia, pero también la Navidad es época propicia para el reencuentro con nosotros mismos, con la Divinidad y con los demás. 

 También es tiempo para dejarse llevar por los sentimientos de solidaridad, dejando fluir libre­mente nuestro afecto, cariño y comprensión  con alguien que necesite un poco de nosotros.

Frases que hemos repetido a lo largo de muchos años, pueden cobrar un nuevo y profundo signi­ficado, al tener una actitud mas abierta y positi­va que nos lleve a vivir con Amor!!!   

Que esta Navidad, sea el co­mienzo de una nueva y ma­ravillosa etapa en tu vida. Sumérgete en el espíritu na­videño y disfruta de las mil y una manifestaciones de su magia y las señales que de­notan su presencia. Vamos, ¡muévete!, vence la apatía y pon en marcha tu imaginación para llenar tu vida y la de los tuyos con sentimientos y pen­samientos alegres y positivos.

Que los buenos sentimientos que encierra la Navidad, se queden contigo y te acompa­ñen a vivir cada día a lo largo del nuevo año. 

Que sea un tiempo para nuevos comienzos, para el fortalecimiento de tus rela­ciones a través del amor, para que tus sueños se cumplan y para que vuelvas al reencuentro con­tigo mismo y con la presencia de Dios.

 

NAVIDAD ES TIEMPO DE FAMILIA. 

Reúne los tuyos para compartir momentos de ca­lidad.  Eviten el enfrentamiento, las discusiones y los recuerdos tristes o los reclamos. Comparte con tus hijos, eventos propios de la celebración de la Navidad y participa junto con ellos.

NAVIDAD ES FELICIDAD. 

Rescata alguna de las ceremonias que forma­ron parte de la Navidad feliz que más recuer­das. La Navidad mágica es para todos aquellos que sean niños de corazón. El pesebre, el arbo­lito las guirnaldas, las velas, la cena, las nueces, los adornos, los postres,  la música de Navidad.  Escucha música navideña, rescata los sonidos y cantos propios de la navidad.

LA NAVIDAD ES TIEMPO DE PERDON Y RECONCILIACION.

Toma la decisión valiente de perdonar y llenarte de amor. No olvides que es la vida quien suelta los nuditos que nos mantuvieron atados al pasa­do, cuando perdonamos desde el corazón. Perdó­nate a ti mismo, por los errores y las equivoca­ciones del pasado y levántate para comenzar un presente nuevo y renovado.

NAVIDAD ES TIEMPO DE DAR.

Abre tu corazón y déjate llevar por el espíritu amoroso de la navidad y comparte  un jugue­te, un plato de comida caliente, una visita,  una sonrisa, una acción amorosa y desinteresada di­rigida a suavizar su condición de limitación, soledad,  necesidad o dolor. Si tienes niños, acompáñate de ellos, cuéntales sobre tu inicia­tiva e invítalos a participar. 

NAVIDAD, TIEMPO DE REFLEXION.

Encuentra un espacio para la re­flexión.  No te juzgues, ni presio­nes. Simplemente obsérvate, una vez que definas las áreas que vas a mejorar, asume el compromi­so contigo mismo de cambiar o transformar ese hábito, esa actitud o esa creencia que te causa daño a ti, o a través de ti a otros.

NAVIDAD, TIEMPO DE CONECTAR CON LA DIVINIDAD.

Conéctate a la presencia de lo Sagrado dentro y fuera de ti.  No olvides que estás hecho de Es­píritu Divino.  Muchas veces has sentido que el Señor Dios se ha alejado de ti… cuando en reali­dad lo que ha sucedido es que tú te has separado de El por algunas de las experiencias vividas con dolor o con confusión.  Conéctate de nuevo a su presencia y practica algunos momentos de reco­gimiento, oración y reflexión.

NAVIDAD ES EPOCA DE AGRADECER

Haz una lista de todas aquellas personas que alguna vez hicieron algo especial por ti, aún a pesar de no haber hablado con ellas en mucho tiempo.  Elige un par de ellas y hazles una lla­mada para desearles una Feliz Navidad.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien!!!
99
Autoayuda y automotivacion / Como incrementar la Memoria Positiva
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Diciembre 05, 2015, 02:58:33 pm »
Como incrementar la Memoria Positiva


Al enfrentarnos a  las situaciones nuevas que nos depara el día a día,  nuestro cerebro se sumerge en los vastos almacenes que conforman nuestra memoria, buscando información que le ayude a decidir cómo actuar. Desafortunadamente  en esta búsqueda,  actúa como un pequeño destructor de la  felicidad al destacar  los fallos y experiencias negativas del pasado, minimizar  nuestras habilidades presente, sembrando de obstáculos nuestro futuro.

Todos los sucesos que nos rodean van conformando nuestra memoria, incluso hechos de los que no somos conscientes.

Normalmente nuestro cerebro detecta más rápidamente la información negativa que la positiva, así por ejemplo las caras de miedo se perciben con mucha más rapidez que las de felicidad o neutrales. Estas seguramente son detectadas por la amígdala, parte más primitiva de nuestro cerebro , al poder  ser fuente de información vital ante una posible amenaza o peligro (Yang, Zald y Blake 2007). Más vale huir y salvar la vida, que quedarse detrás echando unas risas.

Como estrategia de supervivencia ha demostrado ser un sistema muy eficaz, no en vano hemos llegado hasta hoy en día, pero en el terreno de las emociones, nos genera  una inclinación al sufrimiento. En la lucha por permanecer en este mundo a nuestro cerebro no parece importarle que suframos.

Los sucesos negativos dejan una impronta más fuerte en nuestra memoria que los positivos. Por ejemplo es fácil adquirir una creencia de inutilidad aprendida tras una serie de fallos, difícil e revertir incluso con un mayor número de éxitos (Seligman 2006).

Incluso cuando se ha superado una experiencia negativa, deja un rastro en el cerebro que queda almacenado esperando que un suceso posterior desencadene un mecanismo de búsqueda en nuestro pasado a partir del cual poder modelar nuevas emociones.

Si queremos que nuestra mente encuentre una buena cantidad de recuerdos positivos y felices tendremos que, de forma consciente incrementar la cantidad de experiencias positivas.

Rick Hanson y Richard Mendius nos proponen tres pasos para interiorizar lo positivo:

 

1.- Convertir los hechos positivos en experiencias positivas. Todo el tiempo están pasando cosas buenas a nuestro alrededor a las que apenas les damos importancia, y cuando lo hacemos apenas lo sentimos.  Encontrar un amigo por casualidad, ser destinatario de un gesto amable, acabar  con éxito un desafío planteado, o ser testigo de un atardecer de gran belleza,… pasamos por estas experiencias sin hacerles caso. En vez de esto,  proponen buscar activamente experiencias positivas que nos generen memorias felices.

 

2.- Disfrutar la experiencia regodeándose en ella.  Prolongar su duración, hacerla consciente viviéndola con todos los sentidos. Quedarse unos segundos disfrutando del aroma a flores que se respira en el parque, rememorar la cara de felicidad de tu hijo cuando ha encontrando aquello que buscaba, paladear el sentimiento de satisfacción del trabajo bien hecho.

Cuanto más tiempo permanece algo en la consciencia y más estimulante emocionalmente es, más neuronas se conectan dejando una huella más profunda en nuestra memoria (Lewis 2005).

3.- Imaginar y sentir que la experiencia penetra profundamente en tu mente y cuerpo transformándola en una experiencia casi física  como el calor del sol en una caminata, relajando las tensiones y absorbiendo las emociones, sensaciones y pensamientos de la experiencia.

Tomar consciencia de tus sentimientos, tus pensamientos, prolongándolos en el tiempo.

El objetivo es sencillo, abastecer la mente con  experiencias positivas y felices, buscar momentos de satisfacción, que nos hagan sonreír, disfrutar, reír.

En definitiva atesorar un bagaje de felicidad al que poder acudir ante nuevas situaciones para que se repitan,  todas las que podamos vivir, cuantas más, mejor.
100
Meditaciones y Canalizaciones / RA-MA-DA-SA. Mantra de Sanación Universal
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Octubre 24, 2015, 04:30:22 pm »
RA-MA-DA-SA.
Mantra de Sanación Universal


Esta meditación puede ser hecha en grupo o individualmente para la auto-sanación, y para sanar a otros y al mundo. Aquellos que practican esta meditación participan en el anclaje de la vibración de sanación en el planeta.
Puedes hacer esta meditación cuando quieras que sientas la necesidad y la inspiración o la puedes hacer durante 40 días o más.
 
RA MA DA SA SA SE SO HUNG es uno de los mantras de sanación más potentes del planeta El poder de este mantra proviene de su habilidad para conectar tierra y éter.
RA MA DA SA es el mantra de tierra. Esta parte del mantra atrae la vibración sanadora al plano físico.
SA SE SO HUNG es el mantra de éter. Esta parte del mantra resuena con la frecuencia de sanación universal.
 
RA – Sol
MA – Luna
DA – Tierra
SA – Infinito
SE – totalidad del Infinito
SO HUNG – Yo soy Vos.
 
ENTONAR EL MANTRA
Inhala profundamente y entona el mantra en una sola respiración. Ra Ma Da Sa Sa Se So Hung. Ajusta la velocidad para que puedas entonar el mantra en una sola respiración.
 
Otra oración que puedes hacer es sentir el Sol o una luz dorada en tu corazón. Cantar RA crea esta energia. Expándela para llenar cada célula de tu cuerpo.
 
 


Cierra la oración repitiendo "Dios bendice esta Tierra con paz." Repite cinco veces.

Páginas: 1 ... 8 9 [10]