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Autoayuda y automotivacion / Zona de confort, cuándo y cómo salir de ella
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 04, 2017, 08:10:24 pm »
Zona de confort, cuándo y cómo salir de ella


En la actualidad las emociones están de moda, como también lo están los términos relacionados con la gestión de las mismas. Así por ejemplo, desde el ámbito del coaching se habla del término ‘zona de confort’ para hacer referencia a esa área de funcionamiento o forma de existir en la que nos encontramos bien, sin el malestar o la ansiedad que nos puede causar el hecho de asumir riesgos.

Tener una zona de confort no solo es bueno, sino también necesario. Sin embargo, no salir nunca de ella puede resultar peligroso para nuestro desarrollo personal.

Qué es la zona de confort


La zona de confort es un término empleado en el ámbito del coaching para referirnos a una serie de límites que la persona se ha impuesto a sí misma o ha aceptado como estilo de vida para evitar asumir riesgos y garantizarse la ausencia de miedo o ansiedad.
En 2009 White define la zona de confort como “un estado de comportamiento en el que la persona actúa desde una postura de ansiedad neutral, llevando a cabo una serie de comportamientos para conseguir un nivel constante de rendimiento sin sentido del riesgo”.


Permanecer, por lo tanto, en la zona de confort, no tiene por qué causarnos un bienestar derivado de la emocionalidad positiva (por ejemplo satisfacción, orgullo, o entusiasmo). En su lugar, el bienestar se deriva de la ausencia de la experiencia de emociones negativas como el miedo, la ansiedad, o la incertidumbre, ya que la zona de confort actúa como un refugio que nos hace sentir seguros por tratarse de un entorno bien conocido por nosotros.

Nuestra zona de confort engloba todo aquello que solemos hacer y no nos da miedo (por ejemplo aceptar solo un tipo de trabajos menos cualificados, y no otros para los que se requieran mayores conocimientos o aptitudes, por temor a no saber desarrollarlos; mantener una relación a pesar de preferir estar solo), así como las personas con las que convivimos o nos relacionamos, y en cuya compañía nos sentimos seguros a pesar de que no cumplan nuestras expectativas (por ejemplo, seguir con una pareja que no nos causa problemas, pero a la que no admiramos ni nos atrae).


Por qué nos refugiamos en la zona de confort y cuándo debemos hacerlo


No es de extrañar que queramos permanecer en el lugar en el que nos sentimos seguros, o junto a las personas que nos hacen sentir bien. En un primer momento, refugiarnos en nuestra zona de confort es una estrategia adaptativa que nos permite sentirnos fuertes ante la adversidad.
Imaginemos el caso de un niño; su primer refugio, su primera área de confort, es su familia y amigos más cercanos. El disponer de esta zona le permite sentirse fuerte para enfrentarse al mundo, al percibir que él es importante, que tiene un gran valor, a una edad tan temprana, para sus seres queridos. Especialmente en esta etapa de nuestra vida disponer de esa zona de confort en la que te sientes protegido, es fundamental para nuestro bienestar psíquico.

En la edad adulta, disponer de un área de confort nos permite estar más tranquilos y cubre una de las necesidades humanas más importantes: la necesidad de seguridad y protección. Al mismo tiempo, disponer de una zona de confort en el marco social (por ejemplo contar con familiares o amigos de confianza dispuestos a prestar su ayuda en el momento en que lo necesitemos) es un importante amortiguador de emociones negativas como el estrés, además de ser un factor de protección ante enfermedades físicas y psicológicas.

Es por ello que en algunas ocasiones es recomendable no salir del área de confort para poder beneficiarnos de la fortaleza que ésta nos aporta. Estas situaciones son todas aquellas en las que la persona está sufriendo elevados niveles de estrés o de malestar psíquico. Decía Santa Teresa que “en tiempo de tormentas no hagas mudanzas”, algo que desde la psicología traducimos como que en tiempos de crisis existencial, hay que esperar a que la presión se reduzca para pensar más tranquilamente. Así por ejemplo, no es el momento de irme de mi trabajo de toda la vida justo cuando acabo de tener un conflicto en el mismo, o no es del todo adecuado en mitad de la crisis de pareja empezar a valorar nuevas opciones.

Sin embargo, qué pasaría si ese niño no saliese nunca de esa zona de confort que le proporcionan su familia y amigos. La respuesta es evidente: no crecería. Y con el verbo crecer nos referimos al desarrollo personal al que contribuyen los conflictos, las dudas, los éxitos y los fracasos, y la forma en que nos enfrentamos a ellos. Y es que las personas que no salen de la zona de confort se quedan pequeñas para siempre.

Consejos para salir de la zona de confort


Las características personales hacen que salgamos más o menos de nuestra zona de confort, y los estudios sobre el ciclo vital y las emociones muestran que la edad es una de las variables más relevantes a este respecto.
Cuando somos jóvenes tenemos ganas de expandirnos, de que nuestra existencia modifique el medio, porque estamos seguros de poder cambiar el mundo, y nos permitimos más concesiones para salir de nuestra zona de confort a cambio de asumir ciertos riesgos. Sin embargo, a medida que nos vamos haciendo mayores, las personas preferimos asegurar lo que hemos conseguido antes que buscar nuevos méritos.

Pero si bien en determinadas etapas de la vida o circunstancias es mejor sentirse seguros, conservando lo que tenemos y manteniendo nuestro nivel de calma y bienestar personal, refugiándonos en nuestro área de confort, no salir nunca de ella, como hemos explicado, puede tener consecuencias muy negativas, por lo que te ofrecemos algunos consejos para ayudarte a perder el miedo y salir de ese entorno protegido en el que a veces nos encerramos:

* Asume que la vida tiene sus riesgos, y que no se trata de no decidir, sino de elegir la solución ‘menos mala’ en cada caso.

* Acepta los sentimientos de ansiedad e inseguridad como parte de la evolución vital del ser humano.

* Relativiza tus pensamientos negativos que buscan inmovilizarte.

* Plantéate nuevos retos, y sub-retos que te dirijan a los mismos. Aunque sea muy poco a poco, felicítate por avanzar, pero continúa avanzando.

* Conciénciate de que los cambios conllevan incertidumbre y de que esta sensación no es mala, sino que te ayuda a prevenir posibles errores.

* Plántale cara a tu vida: ¿es así cómo esperabas verte? Si no es así, constrúyete un plan de futuro con objetivos a corto, medio, y largo plazo.

* Cuando no te sientas capaz de hacerlo tú mismo, recuerda que la psicoterapia es un procedimiento eficaz para ayudarte a salir de tu zona de confort. Un psicoterapeuta puede ayudarte a tomar conciencia de tus miedos o inseguridades ayudándote a descubrir aquellos retos a los que te da miedo mirar. Cuando salimos de nuestra área de confort se activan todas las barreras que nos obligaban a seguir en ella. Ten en cuenta que para alcanzar tus éxitos y metas es necesario atravesar dos zonas: la de los miedos, y la de los aprendizajes. La psicoterapia te ayudará a romper ese miedo al cambio y acabar con esas ideas irracionales que pueden hacerte creer incapaz de superar un miedo porque una vez lo intentaste y no supiste cómo hacerlo.

Así mismo, al enfrentarte a nuevas realidades, tu terapeuta te ayudará a aceptar nuevos desafíos adoptando estrategias para hacerles frente.

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Sexualidad, amor y pareja / Síndrome de Alienación Parental
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Enero 03, 2017, 12:51:37 pm »
Síndrome de Alienación Parental



Los problemas de pareja causan daño a todos los miembros de la familia, y mucho más a los hijos. El afecto que sienten hacia ambos progenitores, unido al temor de perder su cariño, hacen que los campos de batalla afecten de forma importante al desarrollo infantil, trayendo consigo emociones a los más pequeños como el miedo, la inseguridad e, incluso, la culpa.

Cuando ambos miembros de la pareja son respetuosos el uno con el otro pueden conseguir reducir el impacto que sus problemas tienen sobre sus hijos, intentando que el litigio quede entre ambos y manteniendo a un lado a los niños. Sin embargo, existen casos en los que, desafortunadamente, ambos miembros de la pareja, o uno de ellos, utiliza a sus propios hijos de balín para hacer daño al otro, o para calmar sus propias inseguridades.

Esta forma de maltrato infantil puede tomar diversas formas, y una de ellas es la desvalorización de una de las figuras (madre o padre), que se conoce como Síndrome de Alienación Parental (SAP) y que, como todo tipo de maltrato, manifiesta un desequilibrio evidente por parte de quien lo ejerce.

El SAP fue descrito por primera vez en los años 80 por Gardner, con el fin de destacar un conjunto de manifestaciones por parte de los hijos entre las que destacan el desprecio, la crítica, y el rechazo a uno de sus progenitores, de forma injustificada o exagerada, y que se da en rupturas de la pareja conflictivas. Según palabras de Gardner, uno de los progenitores ejerce un lavado de cerebro sistemático y consciente, en forma de discurso continuo, para desacreditar al otro progenitor ante los hijos.

El SAP no solo lo puede ejercer uno de los progenitores, sino que pueden ser ambos padres quienes quieran ejercerlo, convirtiendo en una auténtica angustia la mera existencia del pequeño, quien no está aún emocionalmente capacitado para hacer frente a este tipo de presión emocional.

En otras ocasiones, el SAP puede estar ocasionado por los abuelos maternos o paternos, que ejercen su influencia para desvalorizar a uno de los progenitores (normalmente el que no es su hijo). En ningún caso hablaríamos de SAP cuando es el hijo el que desacredita al otro progenitor por una causa-efecto de la conducta de este último (por ejemplo, negligencia en los cuidados, actitudes agresivas con el pequeño, etcétera).

Si bien actualmente, y debido a la falta de evidencia científica y a no ser reconocido por los principales manuales diagnósticos (CIE y DSM) de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y APA (Asociación Americana de Psiquiatría), este síndrome está en desuso, durante muchos años se ha considerado como una forma de maltrato infantil, siendo considerado incluso a nivel judicial.

Síntomas del Síndrome de Alienación Parental (SAP)


Los principales signos o síntomas que pueden alertar de que un niño está sufriendo un Síndrome de Alienación Parental (SAP) por alguno de sus progenitores o personas cercanas, como los abuelos maternos o paternos, son los siguientes:

* Dificultar por parte de uno de los progenitores que el otro progenitor vea a sus hijos, o pueda convivir o compartir determinadas actividades con ellos.

* Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia del hijo, aludiendo a aspectos o problemas de pareja que no tienen que ver con el pequeño.

* No dar valor, ignorar, o ridiculizar, los sentimientos o muestras de afecto de los niños hacia el otro progenitor, a la vez que se premian las muestras de rechazo ante el mismo.

* Utilizar a otros miembros del entorno (amigos, familiares, nueva pareja, etcétera) para atacar o menospreciar al otro progenitor.

* Mentir al niño sobre el otro progenitor, revelarle aspectos negativos de él, asustarle, etcétera.

* Impedir la convivencia con el otro progenitor, o no permitirle tomar decisiones respecto al pequeño.

* Un niño alienado intenta explicar el rechazo que siente por su padre/madre con motivos absurdos (por ejemplo “no le quiero porque me compra demasiados juguetes”, “es tonto porque no sabe vestirse”), incoherentes (por ejemplo “qué pesado que le gusta ir a …” cuando en realidad a él también le gusta hacerlo), o empleando frases o términos que proceden del progenitor alienador.


Cómo actuar si sospechas que tu hijo sufre Síndrome de Alienación Parental (SAP)

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) supone un tipo de maltrato psicológico hacia un menor. La primera actitud ante cualquier tipo de violencia es alejarse del agresor que, en este caso, no solo agrede al niño, sino también al otro progenitor.

Por ello, imaginarás que ante la presencia de SAP lo mejor es alejarse; primero, para que el pequeño deje de sufrir, y segundo, para que la imagen que proyectas sobre él no pueda continuar viéndose amenazada por el otro progenitor, ya que las personas que ejercen el chantaje emocional necesitan dos cosas para conseguir su objetivo: proximidad y tiempo.

No obstante, a veces las circunstancias personales no hacen posible la separación.

Si ese es tu caso, te ofrecemos algunos consejos para que puedas ayudar a tu hijo:

* Habla con tu pareja o ex pareja, o el familiar que trata de desvalorizarte frente a tu hijo, de lo que te parece que está haciendo. Muestra tu desaprobación al respecto, y pídele que te explique el por qué de su comportamiento.

* Apóyate en tu familia, amigos cercanos…, personas en las que puedas confiar. Es posible que lo estés pasando mal, y no tienes por qué afrontar esta situación en soledad.

* Cada vez que el otro progenitor te desacredite, si estás presente defiéndete para que tu hijo no asuma ese mal concepto sobre ti. Defiéndete delante del niño, pero sin recurrir a insultos ni salidas de tono.

* No entres en su juego ni cedas a sus provocaciones hablando mal al niño del otro progenitor. No lavarás tu imagen con ello, y al niño le harás más daño. Simplemente dile que puede confiar en ti y contarte lo que el otro progenitor dice de ti, pero nunca traiciones su confianza. Debes conocer la situación para defenderte diciéndole: “bueno, es posible que papá/mamá piense eso de mí, pero sabes que las cosas no son de esa manera (ponle ejemplos que lo demuestren), y a veces los mayores nos confundimos”.

* No te canses de decirle cuánto le quieres. No es necesario que seas excesivamente complaciente para ganarte el afecto del niño con un estilo educativo demasiado flexible, porque a la larga los límites se agradecen, siempre que hayan estado combinados con un cariño incondicional.

* No fuerces a hablar al niño si no quiere; probablemente lo haga de forma espontánea cuando esté relajado bañándose, dibujando, o jugando.

* Pide ayuda especializada de un profesional si consideras que tu hijo está sufriendo por esta situación y no sabes cómo ayudarle.

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Salud / ¿Qué es el Coaching Nutricional?
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Diciembre 12, 2016, 08:37:38 pm »
¿Qué es el Coaching Nutricional?


El Coaching nutricional,  es un proceso a través del cuál el  consultante identifica y vence sus obstáculos, crea el entorno adecuado y adopta la actitud y la determinación necesaria para conseguir el cambio en su alimentación, logrando a su vez mejorar otros aspectos de su persona y de su estilo de vida.

Con el Coaching nutricional se trabaja más allá del plan alimentario. Se trabaja en la definición del objetivo que se desea alcanzar, la motivación por este objetivo, los posibles obstáculos y barreras que pueden aparecer durante el tratamiento, las emociones relacionadas con los alimentos, el entorno de la persona,  la práctica de actividad física… Es decir, no se centra únicamente en los alimentos y los menús semanales, sino que se tratan diversos temas que por algún motivo interfieren en la alimentación de la persona que está queriendo llevar a cabo un cambio en su alimentación.

Lo que se pretende es que la persona sea protagonista de su plan, tome conciencia de lo que quiere y qué es lo que necesita para lograrlo. El Coaching nutricional enfoca al paciente hacia las soluciones, manteniendo la motivación y buscando recursos en él mismo que tal vez desconocía que poseía.

Hay que dejar una cosa muy clara, el coaching nutricional no sustituye, ni lo pretende, el conocimiento técnico del dietista-nutricionista. Es decir, por un lado está el saber técnico del que dispone el Dietista Nutricionista que le permite hacer una valoración del estado nutricional del paciente, y diseñar la pauta nutricional adecuada a cada situación particular, y por otro está el enfoque del coaching nutricional que viene a sumar para lograr que el paciente lleve a cabo dicha pauta.

El coaching nutricional no habilita para realizar prescripción dietética, es decir, para diseñar una pauta nutricional o dieta como se la conoce popularmente.

El coaching nutricional es una especialidad del coaching que trabaja con el paciente para conseguir los objetivos deseados en el proceso de una dieta.

Una vez el cliente ya empieza la dieta más adecuada según sus necesidades, un coach nutricional puede guiarle en el camino, viendo qué es lo que le limita, potenciando aquello que le motiva y haciendo un seguimiento más cercano de sus cambios emocionales.

Cómo sé si necesito un proceso de coaching nutricional


* ¿Te falta motivación o fuerza de voluntad para seguir la dieta?

* ¿Te cuesta seguir una dieta porque te saboteas?

* ¿Crees no tener tiempo para ir a comprar o cocinar?

* ¿Sientes demasiado estrés y estás poco presente en tu día a día?

* ¿Crees que hay otros factores de tu vida que pueden incidir en el éxito de tu dieta?



BENEFICIOS Y RESULTADOS DEL COACHING NUTRICIONAL


Con el coaching descubrirás los patrones de conducta que marcan los actos de tu vida personal y alimenticia.

Te ayudará a sacar la información del inconsciente: valores, creencia o conductas que te limitan para conseguir tu objetivo. El coaching nutricional te proporcionará las herramientas necesarias para que sepas autogestionar tu alimentación y tus comportamientos y generarás hábitos nuevos que te llevarán a:


* Perder peso y mantenerlo en el tiempo

* Aprender que alimentos te sientan bien o mal observando tu cuerpo como no lo habías hecho antes.

* Obtener un mayor conocimiento de ti mismo y tu entorno.

* Diversificar tu dieta e introducir alimentos nuevos que favorecerán tu salud mental   y física

* Acabar con la culpabilidad al comer y saber darte esos caprichos que te encantan

* Recuperar tu autoestima. Aprender a quererte y cuidarte

* Mejorar tu salud y tu estado de bienestar. Tu alimentación será completa a nivel de nutrientes y, como consecuencia, estarás enérgico, dormirás mejor y estarás mas equilibrado.




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Autoayuda y automotivacion / Falta de ilusión
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Agosto 14, 2016, 03:20:51 pm »
Falta de ilusión


La ilusión es un estado emocional positivo caracterizado por la combinación entre el deseo por conseguir un objetivo y la creencia de que dicho objetivo puede llegar a conseguirse.

Se trata por lo tanto de una emoción positiva que impulsa o motiva nuestras conductas. Dicha emoción está altamente mediada por elementos de carácter mental o cognitivos, como es el caso de nuestras expectativas (la creencia de lo que va a ocurrir si llevamos a cabo determinados actos) y de las atribuciones (la causa que atribuimos a las consecuencias que han seguido a nuestros actos).

No perder la ilusión depende de la motivación personal (motivación intrínseca) y de las ofertas que nos sugieren los otros (motivación extrínseca). La falta de ilusión es causa y consecuencia de la falta de motivación que da como resultado la no consecución de nuestros objetivos. Este hecho puede asociarse con problemas emocionales como ansiedad, ira o tristeza.


¿De qué depende que nos sintamos o no ilusionados?


Como acabamos de decir, las expectativas y las atribuciones son los dos elementos de carácter cognitivo que tienen un mayor peso a la hora de marcar un grado de ilusión elevada en el termómetro de la ilusión.

Para entenderlo mejor imaginemos el siguiente ejemplo: un alumno, después de haberse presentado a un examen de la carrera muy importante, ha suspendido ¿De qué dependerá que dicho alumno tenga ilusión por intentar aprobar esa asignatura en la recuperación o, por el contrario, tire la toalla? La respuesta está en la explicación causal (atribuciones) que da a ese suspenso y a las expectativas que le genera dicha atribución. Así por ejemplo, si el alumno hace atribuciones de carácter permanente (“da igual lo que estudie, siempre suspenderé”), generales (“y será así en el resto de las asignaturas”) e incontrolables (“el profesor me tiene manía”), perderá la ilusión de aprobar porque se sentirá indefenso ante la situación acaecida. Por el contrario, si el alumno hace atribuciones de carácter temporal (“esto ha ocurrido en este examen y no tiene por qué ocurrirme en el siguiente”), específicas (“además no me ocurre en todas las asignaturas”) y controlables (“voy a estudiar más”), tendrá ilusión por aprobar el siguiente examen e intentarlo de nuevo.


También la motivación aumenta los niveles de ilusión; bien porque sea yo mismo quien deseo sin más un objetivo (motivación intrínseca): por ejemplo, quiero ser un buen médico porque es la ilusión de mi vida; quiero participar en esta ONG porque creo en el altruismo; o porque obtenga recompensas externas por haber conseguido mi objetivo (motivación extrínseca): por ejemplo, quiero ser un buen médico porque de esta manera ganaré mucho dinero; quiero participar en esta ONG porque está bien visto y la gente me admirará.

La motivación intrínseca es la más potente a la hora de aumentar nuestro nivel de ilusión, pero en muchas ocasiones la falta de la misma puede suplirse con refuerzos externos.

Determinados rasgos de personalidad como el optimismo o la búsqueda de nuevas sensaciones pueden aumentar nuestro nivel de ilusión, así como también lo hace una historia previa de éxitos personales.

El trabajo y las relaciones de pareja o familiares suelen ser las principales áreas donde la falta de ilusión es más impactante a la hora de reducir nuestra satisfacción vital. La falta de ilusión en el trabajo puede estar motivada, además de por los factores anteriormente descritos, por factores inherentes al puesto de trabajo como la ambigüedad de rol (no tener claro cuáles son nuestras funciones), o la incompatibilidad de rol (tener funciones incompatibles entre sí dentro del mismo puesto de trabajo). También los bajos incentivos económicos, los contratos precarios, o el desempeño de labores que infravaloran la capacidad del trabajador pueden reducir la motivación profesional.

En lo que respecta a las relaciones de pareja y familiares, los conflictos frecuentes y repetidos que parecen no llegar a resolverse nunca, la rutina, o la falta de dedicación al otro, se encuentran entre los principales motivos que restan ilusión en este aspecto de la vida, y pueden llegar provocar la ruptura de la pareja o la separación entre los miembros de la familia.

Cómo fomentar y recuperar la ilusión

Es preferible sentirse desilusionado por no haber conseguido un objetivo concreto, que carecer de ilusión. A continuación te ofrecemos algunos consejos para fomentar o recuperar la ilusión:

¿Te has planteado alguna vez si en tu vida haces lo que te gusta o lo que debes? ¿Crees que haces aquello que realmente deseas? Es importante que la respuesta a estos interrogantes sea afirmativa. En caso contrario, deberías plantearte cómo hacer que lo sea. Seguro que algo puedes cambiar.

* Intenta que las personas que te rodean te refuercen de alguna manera o valoren más tus esfuerzos. No se trata de prepotencia, sino de quererse a uno mismo. Así por ejemplo, si consideras que tu trabajo está mal remunerado, házselo saber a tus jefes. Lo que nos pagan por lo que hacemos se relaciona con el valor que sentimos que le dan los demás. Otro ejemplo tiene que ver con las relaciones sentimentales; si consideras que tu pareja no te valora, y no te dice explícitamente las cosas que haces bien, no dudes en decírselo y pedirle que lo haga. Tal vez tu pareja no sea consciente de cómo te afecta su falta de atención.

* Plantéate unas metas en la vida con expectativas reales en cuanto a plazos y herramientas para conseguirlas (aprender un idioma en un plazo de tiempo determinado, prepararte para participar en una carrera, organizar con tu pareja ese viaje soñado…).

* Piensa en los objetivos, pasos o submetas que debes realizar antes de llegar a tu meta final, y refuérzate o felicítate cada vez que consigas uno de ellos.

Los fracasos debes encararlos con el mayor sentido del humor posible. Piensa qué puedes hacer tú para que no se vuelvan a repetir, e intenta explicar tus fracasos como algo temporal, específico y controlable por ti.

Cuídate: ponte guapo, haz deporte, vístete bien… sentirse bien con uno mismo repercute en nuestra autoestima y hace que nos sintamos capaces de conseguir muchas más cosas.

En tu trabajo: piensa en qué te gustaría progresar, cómo se harían más amenas tus funciones, adecúa el puesto de trabajo de forma que te encuentres más cómodo, intenta mejorar tus relaciones con tus compañeros de trabajo y, sobre todo, incorpora aquello que crees que te falta para poder desempeñar la función que te gusta.

En la pareja: cuida la relación día a día, no te saltes un aniversario, dedica tiempo a tu pareja, piensa en cómo sorprenderla, no descuides las relaciones sexuales, e intenta que estas sean de calidad; dile a tu pareja lo que te gusta de ella, y pídele que ella te lo diga, organizad planes en común a medio/largo plazo, etcétera.

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Autoayuda y automotivacion / Codependencia
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Agosto 14, 2016, 03:08:34 pm »
Codependencia


La codependencia es un conjunto de emociones y actitudes que conducen al individuo que la sufre (codependiente) a involucrarse en los problemas de otra persona a la que se vincula afectivamente (hijo, pareja, amigo, familiar, compañero…), preocupándose en exceso por el bienestar de ésta, y olvidándose de sí mismo y de sus propias necesidades. Es por ello que el codependiente parece estar siempre vinculado a personas con dificultades a quienes él cree poder ayudar llegando a hacerse cargo, al menos emocionalmente, de sus problemas.

A pesar de que aparentemente este hecho podría parecer una conducta altruista sin más, en realidad no lo es. Al cuidar del otro, el codependiente hace que éste le necesite pudiendo de esta manera ejercer un control indirecto sobre la otra persona, ya que en algunos casos, el codependiente puede llegar a chantajear emocionalmente a su protegido, retirándole la ayuda que le estaba dando si la conducta de éste no se ajusta a lo que él considera que debería ser. Sin embargo, cuando el otro no responde a sus generosos gestos de ayuda, o no lo hace como el codependiente desea, este último experimenta unas grandes dosis de frustración y emociones negativas (por ejemplo, angustia, tristeza, sensación de vacío…) pudiendo incluso llegar a sufrir problemas emocionales como trastornos de ansiedad o depresión.

Perfil de la persona codependiente

La codependencia puede darse en cualquier ámbito de relación afectiva de la persona que padece esta condición, aunque lo más frecuente es que aparezca en la relación de pareja o con los hijos, padres, o hermanos. Por lo general, la persona codependiente no sabe poner límites en la relación con el otro (no sabe dónde acaban los intereses del otro y donde empiezan los suyos), asumiendo a veces fuertes niveles de soledad y de frustración ya que, en algunas ocasiones, son víctimas de chantaje emocional de la persona de la que codependen.

Su perfil psicológico suele caracterizarse por:

* Bajos niveles de autoestima.

* Elevada necesidad por sentirse aceptado (necesitan sentirse excesivamente queridas o valoradas).

* Altamente sensibles a la crítica del otro.

* Dependientes afectivamente.

* Con temor a ser abandonadas.

* Su fuerza reside en la fortaleza frente a los que ayudan (se sienten seguros cuando están al lado de personas que ellos creen más débiles y que, por lo tanto, las necesitan).

* Tendencia a la autoculpa e inseguridad.

Consecuencias de la codependencia

Si te preguntas qué consecuencias trae consigo la codependencia la respuesta es clara y concisa: nada bueno para nadie. No sólo es el codependiente el que puede verse afectado por este tipo de relación, sino que la otra persona también puede salir muy perjudicada, ya que dependiendo de su fortaleza puede acabar siendo víctima del chantaje emocional del codependiente que le presiona mediante un “te retiro lo que te doy”, a lo que se le une que mientras el codependiente le resuelve sus problemas, él no desarrolla habilidad alguna de afrontarlos.

Pero si alguien puede verse realmente afectado por este tipo de relación enfermiza es el codependiente. Las consecuencias que sufrirá son emocionales, sociales y físicas:

Consecuencias emocionales: ansiedad, frustración, y tristeza cuando el otro no hace lo que él cree que tiene que hacer. Soledad y desvalorización cuando el otro no acepta su ayuda. Estas reacciones emocionales pueden dar lugar a graves problemas psicológicos, que pueden a su vez ser causa y consecuencia de la codependencia, como es el caso de la baja autoestima, los trastornos de ansiedad, depresiones, etcétera.

Consecuencias sociales: el codependiente depende de la otra persona como si ésta fuera una droga y, como tal, ocupa gran parte de su vida dedicándose a cubrir todas sus necesidades y preocupándose por él. Es por ello, que a veces el codependiente se aísla socialmente de otras personas, o su comportamiento interfiere en el trabajo o en otros proyectos personales porque no les dedica suficiente tiempo.

Consecuencias físicas: la intensidad emocional que sufre el codependiente conlleva una importante activación psicofisiológica, que puede dar lugar a una elevada sensación de cansancio o fatiga, problemas para dormir, dolores de cabeza o musculares, hipertensión arterial y problemas digestivos, entre otros.

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Crecimiento Personal / Consejos para Escuchar tus Emociones
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Agosto 14, 2016, 02:44:25 pm »
Consejos para Escuchar tus Emociones


No siempre resulta sencillo encontrar espacios de silencio para poder escuchar nuestros sentimientos y emociones ante el ruido del entorno que nos rodea pero también, ante ese miedo interno marcado por ideas irracionales, miedos, sentimientos negativos, fantasmas psicológicos y ladrones de energía que minimizan nuestro potencial y que incluso, nos absorben.

¿Cómo escuchar tus emociones y vivir mejor?

1. Durante el otoño y el invierno, cuando los días son más cortos, es una necesidad emocional aprovechar las horas de luz solar para estar en contacto con entornos naturales, pasear y hacer recados. Lo ideal es que cada día encuentres diez minutos para estar en contacto con una zona verde. Este pulmón de oxígeno natural es vital para conectar con tu yo interno.

2. No es necesario tumbarte en la cama para echarte una siesta. Es suficiente con tumbarte en el sofá o en la cama, simplemente, para descansar durante un rato e intentar dejar la mente en blanco. Este ejercicio puede ser útil para estar a solas y tener tu propio espacio.

3. Las bibliotecas son centros culturales que están llenas de la vida de las palabras de tantos autores que dejaron su huella en la historia. El silencio de las bibliotecas resulta inspirador para el crecimiento personal. Especialmente, cuando al bucear entre las estanterías y consultar los libros disponibles, encuentras una joya que te inspira gracias a un título que llama tu atención.

4. Valora el lado positivo de las redes sociales como una forma de comunicación que permite a las personas decirse mensajes que tal vez, no se dirían personalmente. La escritura resulta más creativa para decir mensajes que tal vez nos cuesta más decir cara a cara.

5. Toma tu cámara de fotos y anímate a hacer fotografías de paisajes de tu ciudad que llaman tu atención. Una imagen tiene un gran poder de información, sugiere sin necesidad de utilizar palabras.

6. Aparca el presente y el pasado para concentrarte plenamente en este instante. Puedes realizar movimientos corporales y centrarte en ellos para conectar con el ahora.

7. Utiliza un diario personal para anotar por escrito ideas que vienen a tu mente de un modo recurrente. Por ejemplo, pensamientos automáticos que envían una información negativa y que roban la paz.
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Autoayuda y automotivacion / La Angustia del Perfeccionismo
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Agosto 14, 2016, 02:30:29 pm »
La Angustia del Perfeccionismo


El perfeccionismo es una losa en muchos momentos de la vida pero lo sufrimos todavía más en situaciones concretas que, de por sí, resultan más estresantes. Por ejemplo, la angustia del perfeccionismo aumenta cuando una persona afronta un nuevo trabajo y se exige el mismo nivel de perfección en las tareas que aquellos profesionales que llevan en su puesto mucho tiempo. Lo normal es que el aprendizaje, en cualquier ámbito de la vida, no sea automático. Es positivo tener paciencia con uno mismo y respetar los propios ritmos.

La angustia del perfeccionismo también aumenta en una filosofía de vida marcada por la presión por los resultados (un contexto en el que viven muchos emprendedores y trabajadores). Estos resultados externos obligan a la persona a mostrar constantemente que está superando ese examen de perfección. ¿Quieres ser feliz o prefieres ser perfecto? Yo creo que el dilema no es tan complicado de resolver.

Cómo relativizar el deseo de ser perfecto


1. Ser perfecto sería muy aburrido. Las dificultades que encontramos en el aprendizaje también nos aportan esa satisfacción de haber comprendido algo que previamente no entendíamos.

2. Tener defectos no es algo personal sino universal. Las personas perfeccionistas deberían analizar en qué forma observar los defectos ajenos. Seguro que no son tan duras con los demás como lo son consigo mismas. En ese caso, se trata de incrementar esta comprensión para ganar también objetividad interior.

3. Poner en perspectiva si realmente compensa ese desgaste producido por la autoexigencia de ser el mejor y la calidad de vida presente. Si eres una persona perfeccionista te hago la siguiente pregunta: ¿Te gustaría llegar a los 60 años con la sensación de no haber disfrutado plenamente de tus logros? (esto es lo que ocurre en el caso de ser un eterno insatisfecho).

4. El perfeccionismo puede traer consigo otras dificultades añadidas, por ejemplo, la ansiedad. Una persona perfeccionista se preocupa mucho por aquello que dirán los demás. Lo cierto es que vivir pendiente del juicio ajeno es una forma de vida muy superficial. La verdadera felicidad depende de uno mismo y es un riesgo poner la dicha en el lugar equivocado.

5. A veces, sufrimos más por cómo nos ha hecho sentir una persona determinada ante un error (pero es su responsabilidad no la nuestra). Existen humillaciones que duelen mucho en este contexto. Sin duda, tener un buen jefe en el trabajo es uno de los mejores premios que puede tener cualquier empleado.

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Autoayuda y automotivacion / Cómo Tener la Valentía de Hacer lo que Quieres
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Agosto 14, 2016, 02:29:11 pm »
Cómo Tener la Valentía de Hacer lo que Quieres


Existen distintas formas de miedo que pueden condicionar nuestro estado de ánimo: el temor a la soledad, el miedo al qué dirán, el temor al rechazo social, el miedo al fracaso… Cada persona puede tener una disposición mayor o menor hacia cada uno de estos temores (y otros muchos posibles). Sin embargo, la esencia de la vida y de la felicidad se resume en tener la valentía de hacer lo que quieres.

Muchas personas viven con la lucha interior de desear reivindicarse a sí mismas en determinado ámbito y, sin embargo, a nivel externo no se atreven a dar el paso. En muchos casos, por el vértigo que produce lo desconocido ante la seguridad de aquella zona de confort conocida, que aunque no sea ideal, produce cierta estabilidad. ¿Cómo tener la valentía de hacer lo que quieres?

Consejos de superación


1. En primer lugar, es muy importante que te comprometas con tu felicidad y asumas que hacer cambios en tu presente depende, únicamente, de ti. Tú no puedes tomar decisiones por otras personas pero sí puedes influir en tu destino personal. Tampoco puedes modificar tu pasado pero sí puedes influir en tu presente a través de acciones concretas.

2. A veces, quedamos bloqueados por el miedo cuando en realidad, deberíamos pensar qué nos espera más allá de ese temor. Si saltas el muro que te aleja de tus sueños alcanzarás esa libertad que es más fuerte que cualquier límite.

3. Para superar los miedos, en muchos casos, tenemos que dar el primer paso incluso con el miedo en el estómago por no saber qué pasará después. Convivimos con la incertidumbre. Sin embargo, el miedo no dura eternamente, a los pocos minutos de haber dado ese primer paso observarás cómo la realidad fluye poco a poco.

4. Para tener la valentía de hacer lo que quieres en el plano profesional o personal, debes tener muy claro qué es lo que quieres y qué es importante para ti. Tómate el tiempo que consideres oportuno para reflexionar sobre tu dirección a seguir ya que este es el principio del cambio. El  2016 puede traer a tu vida nuevas experiencias. Por tanto, enfócate en aquello que es verdaderamente importante para ti.

5. De todos los miedos posibles, el que menos te debe condicionar es el miedo al qué dirán ya que no puedes controlar la opinión de otras personas. De hecho, no debe preocuparte lo que otros puedan pensar de ti (al menos, no debe preocuparte aquello que personas que no te conocen de verdad y que no son tus amigas, opinen).

6. Toma este tiempo como un periodo de reflexión que a modo de anclaje emocional puede ser ese trampolín para dar el salto hacia la conquista de tus sueños. La autenticidad es un principio importante.

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La compatibilidad en la pareja.
¿Es realmente importante?


Muchas personas que terminan una relación de pareja atribuyen la ruptura a una falta de compatibilidad, afirmando que son demasiado diferentes como para poder llevarse bien o que tienen visiones del mundo, de la vida o de la pareja totalmente distintas. Sin embargo, los investigadores han visto que estas personas no están del todo en lo cierto.

A pesar de que parece lógico pensar que si encuentras una persona que comparte tus gustos y aficiones y tu visión de la vida y con quien eres altamente compatible, puedes tener una relación más duradera y feliz, la compatibilidad apenas influye en la felicidad o duración de una relación de pareja, según el doctor Ted Hudson, de la Universidad de Texas, quien realizó un estudio longitudinal con parejas.

Lo curioso de esta investigación es que vieron que las parejas que se sentían satisfechas y felices en sus relaciones decían que la compatibilidad (o falta de ella) no era importante, mientras que las parejas que son infelices suelen echarle la culpa a la falta de compatibilidad. Al fin y al cabo, tratamos de buscar una explicación para entender por qué la relación no ha funcionado y recurrir a la falta de compatibilidad parece la explicación más sencilla aunque no la más acertada, puesto que una pareja puede ser feliz a pesar de ser muy diferentes.

Sin embargo, saber por qué no ha funcionado una relación te aporta una información muy valiosa para no cometer los mismos errores en el futuro y es importante conocerla en vez de recurrir siempre al cliché de la falta de compatibilidad.

Si no es la compatibilidad ¿qué hace que funcione una relación?

Lo que hace que funcione no es lo similares o compatibles que sois, ni las cosas que tenéis en común sino cómo os tratáis el uno al otro y, sobre todo, vuestra propia capacidad para esforzaros por hacer que la relación funcione.

Las parejas que se apoyan el uno al otro, que apoyan los sueños de su pareja, que se tratan con respeto, se admiran y se hablan bien, funcionan mejor que el resto de las parejas aunque sean muy diferentes y parezcan incompatibles.

Al fin y al cabo, si tu pareja piensa de ti que eres una persona maravillosa, te admira como persona, reconoce y admira tus cualidades, acepta tus defectos, te ayuda a perseguir tus sueños y te habla con respeto y tú haces lo mismo por tu pareja, parece muy difícil que esa relación no funcione. Es más, parece la relación perfecta.

Por desgracia, las personas no somos perfectas. Es inevitable que haya malos momentos, decepciones, malentendidos o discusiones. Y ahí es donde entra el juego el compromiso de permanecer unidos y el esfuerzo para lograrlo. Cuando una pareja acepta estos malos momentos como algo normal (sin esperar que sea todo color de rosa siempre) y se esfuerza por arreglar los problemas desde el respeto mutuo y sin olvidar que sigues teniendo delante a la persona a la que admiras y amas, entonces permanecerá junta mucho más tiempo y tendrá una relación mucho más satisfactoria.

Por tanto, a la hora de entablar una relación seria con alguien que te atrae, pregúntate si admiras a esa persona, si la valoras de verdad como persona, si ves en él o ella cualidades positivas y si te valora a ti como persona, te admira, te trata con respeto incluso cuando estáis discutiendo, apoya tus sueños y te ayuda a crecer.

Hay muchos motivos por los que las personas inician relaciones de pareja pero no todos ellos son buenos motivos. Comenzar una relación con alguien que “no está mal” para no sentirte solo mientras esperas que aparezca alguien mejor no es el mejor motivo y es muy probable que una relación con una base tan frágil como esa acabe siendo insatisfactoria. Pero, a pesar de que te va a resultar extraño lo que voy a decirte, lo que hace que una relación así sea insatisfactoria no es que estés con alguien de quien piensas simplemente que “no está mal” sino que sigas esperando algo mejor sin esforzarte lo más mínimo por convertir lo que tienes en algo bueno. Los investigadores han visto que incluso los matrimonios concertados pueden ser felices. Lo único que necesitan es comprometerse y esforzarse por hacer que la relación funcione.

Por tanto, si un matrimonio concertado puede llegar a ser feliz simplemente porque ambos se lo han propuesto, se tratan bien y se respetan, con más motivo podría ser feliz una pareja que decidió unirse por amor.

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Trastornos de Ansiedad / Técnicas para superar la ansiedad generalizada
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Agosto 14, 2016, 02:16:26 pm »
Técnicas para superar la ansiedad generalizada


Si una persona padece ansiedad generalizada, está sintiendo ansiedad con gran frecuencia en múltiples situaciones, generalmente cuando siente incertidumbre en una situación o no está del todo segura de algo.

Las preocupaciones de las personas con ansiedad generalizada pueden dividirse en dos tipos:

1. Preocupaciones sobre problemas que están experimentando. Por ejemplo, preocupaciones por la falta de dinero (“¿Y si este mes no consigo suficiente para pagar todas mis facturas?”).

2. Preocupaciones acerca de situaciones hipotéticas, que podrían (o no) suceder en el futuro pero que no están sucediendo actualmente ni hay nada que indique que vaya a suceder (por ejemplo, “¿Y si hay un terremoto y pierdo mi casa”? “¿Y si me despiden y me quedo sin trabajo?”).

A la hora de manejar tus preocupaciones, es importante que tengas claro a qué tipo pertenece cada una para usar la estrategia más adecuada.

Por ejemplo, las preocupaciones sobre problemas reales pueden requerir la búsqueda de soluciones mientras que las preocupaciones sobre cosas que no están sucediendo y que no puedes controlar requieren otro tipo de estrategias.

Lista de estrategias que puedes utilizar


De las siguientes estrategias, selecciona aquellas que consideres más adecuadas según el caso:

1. Aprende a relajarte. Esta debería ser la estrategia principal, para usarla como punto de partida para calmarte un poco antes de usar otras estrategias. Para relajarte puedes hacer dos cosas:

Centra tu atención en tu respiración. Haz inspiraciones y espiraciones profundas y lentas, siente el movimiento de tu pecho al respirar, siente cómo entra aire por tu nariz y va llenando tus pulmones, presta atención a su temperatura, nota cómo te relaja.

2. Aprende a manejar la incertidumbre. Uno de los principales desencadenantes de la ansiedad generalizada es precisamente el miedo a la incertidumbre. Eso se produce cuándo no estás seguro al 100% de algo. Dado que muy rara vez en la vida podemos estar seguros a ese nivel, no es raro que sientas ansiedad con tanta frecuencia.

Por tanto, necesitas aprender a tolerar mejor la incertidumbre.
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