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Presentate / presentacion :)
« Último mensaje por xiorir123 en Enero 17, 2019, 11:43:23 pm »
hola chicos y chicas del este bello foro un placer me presento ante todo con un cordial saludo, para mi es todo un honor pertenecer a este foro, gracias por la oportunidad de pertenecer a esta comunidad soy Xiorimar madre soltera madre de un hermoso bebe de 5 meses ingeniera y lectora compulsiva.
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Pedidos de Carta Natal / Re:Pedidos de Carta Natal
« Último mensaje por lilerisa en Febrero 26, 2018, 03:20:27 am »
Solicito mi Carta Natal, NAMASTE.

Apellido y Nombres: Rios, Liliana Leonor
Fecha de Nacimiento: 04/7/1954
Hora de Nacimiento:05:10 am
Lugar de Nacimiento: Capital Federal, Buenos Aires Rep. Argentina
Lugar de residencia actual: San Miguel de Tucuman Rep Argentina

Mail: rioslilianaleonor@yahoo.com.ar

Muchas gracias, bendiciones a todos los miembros.
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Autoayuda y automotivacion / ¿Cómo ayudar a una persona "tóxica"?
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 01:03:20 pm »
¿Cómo ayudar a una persona "tóxica"?



En 1995 salió a la luz un libro que cambiaría la manera en que las personas entienden y asumen las relaciones interpersonales más cercanas. En ese libro, obra de Lillian Glass, especialista en comunicación interpersonal y lenguaje corporal, se hacía referencia el término “personas tóxicas”.

A partir de ese momento el concepto de personas tóxicas se popularizó para indicar a todos aquellos cuyo estilo relacional resulta dañino para los demás, ya sea porque recurren a la manipulación emocional, son excesivamente críticos o tienen actitudes egocéntricas y narcisistas.

El principal problema es que todos somos personas tóxicas en ciertas circunstancias, nadie está a salvo de estos comportamientos. Por eso, si bien es cierto que en algunos casos no queda más remedio que alejarse de esos contextos de interacción, para proteger nuestro equilibrio psicológico, no es menos cierto que el primer paso siempre debería ser intentar ayudar a la persona tóxica.

¿Cómo ayudar a una persona tóxica a desarrollar una actitud más asertiva?

1. Escúchale, de verdad

Todos necesitamos ser escuchados, sentir que existe alguien que se preocupa realmente por lo que nos sucede y saber que podemos contar con una persona que no nos criticará. De hecho, en algunos casos detrás de esa “toxicidad” se encuentra una actitud defensiva, el miedo al rechazo y la sensación de soledad.

Por eso, para ayudar a una persona tóxica a menudo hay que aprender a escuchar, no debemos centrarnos en sus palabras sino en lo que estas esconden, en lo que no se dice pero está latente. Se trata de una escucha activa en la que nos hacemos depositarios de sus miedos y preocupaciones, para brindarle un alivio momentáneo y aligerar sus tensiones.

2. Relaciónate desde el amor y la comprensión

Las personas tóxicas suelen tener tras de sí una historia difícil, normalmente han tenido que vivir experiencias adversas que han moldeado su personalidad y las han convertido en lo que son hoy. Por supuesto, no se trata de una excusa para soportar sus desplantes y críticas, pero a veces estas personas solo necesitan saber que el mundo no es tan gris como piensan.

Debemos recordar que calificar a alguien como “tóxico” ya implica juzgar y puede hacer que la persona se sienta atacada. Sin embargo, no se puede juzgar a nadie si antes no hemos caminado con sus zapatos, dice un proverbio budista. Al contrario, la aceptación y el amor pueden obrar milagros. Para ello debemos tomarnos el tiempo necesario para conectar con esa persona, conocer sus experiencias de vida y comprender cómo impactaron en ella.

3. Aconseja solo cuando te lo pidan

Uno de los peores errores que podemos cometer si deseamos ayudar a una persona tóxica consiste en dar “lecciones de moral”. A nadie le gusta que le den consejos cuando estos no son solicitados porque los asumimos como una intromisión y lo usual es que nos pongamos a la defensiva.

Por tanto, lo más inteligente es esperar el momento oportuno, y dar consejos valiosos que no encierren juicios de valor en el momento en que la persona pida nuestra opinión. Además, es importante elegir sabiamente las palabras porque las personas tóxicas a menudo son muy sensibles y fácilmente irritables.

4. Evita las críticas y la culpabilización

Culpabilizar implica atribuirle toda la responsabilidad de la situación problemática a la persona tóxica. Sin embargo, debemos recordar que en toda relación interpersonal hay dos partes, por lo que, de cierta forma, nosotros también estamos contribuyendo a mantener ese equilibrio malsano.

Lo mejor para todos es asumir una actitud madura y positiva evitando las críticas y la culpabilización de cualquiera de las partes. Por ejemplo, no es lo mismo decir “estoy harto de tu manipulación, eres una persona tóxica” a “cuando adoptas esa actitud me siento mal, me gustaría que habláramos para solucionarlo”. De esta forma no atacas a la persona sino que pones el énfasis en su comportamiento y te implicas en una posible solución. Nadie es simplemente una "persona tóxica", todos somos seres humanos complejos con múltiples facetas, algunas más oscuras y otras más luminosas.

5. Anímale a buscar ayuda psicológica

En algunas ocasiones la mejor manera para ayudar a una persona tóxica consiste en animarle a que se ponga en manos de un psicólogo. Debemos tener en cuenta que por muy buenas intenciones que tengamos, a veces nuestra ayuda puede causar más daño que bien o incluso puede hacer que carguemos con un peso que no podemos soportar ya que no tenemos las herramientas psicológicas adecuadas. En esos casos, lo mejor es animar a la persona a pedir ayuda psicológica.

Es importante que no presiones a la persona sino que aproveches los momentos de insight en los que reconoce que algo no funciona bien, para proponerle la idea. También ayuda hacerle comprender que el psicólogo no es un profesional que se limita a atender las psicopatologías sino que puede ayudarnos a superar ciertas dificultades en la vida o a sacar la mejor versión de nosotros mismos.
Convencer a alguien para ir al psicólogo no siempre es fácil, pero el resultado suele valer la pena.


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Psicologia Infantil / Niños nerviosos: ¿Cómo ayudarlos?
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 01:00:30 pm »
Niños nerviosos: ¿Cómo ayudarlos?




La ansiedad no es un problema exclusivo de la etapa adulta, también pueden sufrirla los niños. De hecho, el número de niños nerviosos y ansiosos ha crecido en los últimos tiempos, probablemente debido a que están sometidos a más presiones que hace algunas décadas.

Muchos padres no solo les llenan su agenda de actividades extraescolares sino que también les presionan para que obtengan buenas calificaciones, lo cual reduce el tiempo libre de los niños, que es fundamental para que jueguen y se relajen. Por supuesto, también influye el temperamento ya los niños con ansiedad rasgo suelen manifestar un mayor nerviosismo.

¿En qué se diferencian los niños nerviosos de los hiperactivos?

Ante todo, es importante tener en cuenta que muchos niños son activos por naturaleza. Eso no significa que tengan un problema. La infancia es una etapa de descubrimiento y los niños necesitan poner a prueba sus habilidades motoras, por lo que es normal que sean muy dinámicos y tengan una energía inagotable.

A esto se le suma que hasta los 7 años sus lóbulos prefrontales aún no se han desarrollado lo suficiente, lo cual significa que no pueden mantenerse concentrados en la misma actividad durante largos periodos de tiempo. Eso les lleva a aburrirse con facilidad y cambiar de una actividad a otra, dejando inconcluso lo que estaban haciendo.

Aún así, es cierto que existen niños que muestran un nivel mayor de actividad, que podría catalogarse incluso como hiperactividad. En ese caso, es probable que padezcan lo que se conoce como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. No obstante, es importante no confundir un niño nervioso con uno hiperactivo.

El niño con un trastorno de hiperactividad tendrá dificultades para concentrarse durante periodos de tiempo considerados adecuados para su edad. Y esa dificultad se manifiesta en diferentes áreas de su día a día, no solo en la escuela ya que en ese caso podría esconder en su base un problema de motivación.

 
Por otra parte, el niño hiperactivo muestra un patrón de movimiento excesivo para su edad, que suele manifestarse en situaciones inoportunas. Esto significa que el pequeño tiene problemas para mantenerse quieto incluso en aquellas situaciones que lo requieran.

¿Cómo es el niño nervioso?

A pesar de que el nerviosismo es una característica que puede ser más o menos acuciada según la perspectiva de la persona, no es menos cierto que existen algunos niños más nerviosos que otros.

Las tres características que distinguen a un niño nervioso:

1. Se molesta o irrita fácilmente por situaciones y estímulos que para el resto pasan prácticamente desapercibidos.

2. Se asusta con facilidad por cosas que a sus coetáneos no les provocan miedo.

3. Llora ante la menor provocación o se pone ansioso ante situaciones que no son estresantes para el resto de los niños.

Ese nerviosismo se puede manifestar de formas muy diferentes. Por ejemplo, algunos niños pueden comenzar a desarrollar tics nerviosos, otros somatizan esa ansiedad y comienzan a padecer síntomas psicosomáticos como dolores de cabeza y problemas gastrointestinales. También puede hacer que los niños se comporten de manera hiperactiva, que muevan nerviosamente manos y pies cuando deben esperar, por ejemplo, ya que ello les permite aliviar la tensión que experimentan.

¿Por qué los niños son nerviosos?

Básicamente, un niño nervioso es aquel que reacciona de manera exagerada ante los estímulos del medio. En algunos casos ese nerviosismo ha sido adquirido debido al entorno en el que han crecido. Entonces se puede hablar de un patrón de reacción aprendido, probablemente de la madre o el padre, quienes también reaccionan de manera nerviosa ante las situaciones cotidianas de la vida.

De hecho, no debemos olvidar que los padres son los primeros referentes de comportamiento de los niños. Ante las situaciones ambiguas, los niños siempre miran a sus padres buscando pistas que les indiquen cómo deben reaccionar. Si los padres dan muestras de miedo, ansiedad y nerviosismo continuamente, el niño asumirá que el mundo es un lugar peligroso y hostil, por lo que no es extraño que responda con nerviosismo.

Sin embargo, en otros casos el niño es nervioso debido a una característica de su sistema nervioso, que es mucho más sensible e hiperreactivo. Para entenderlo mejor, es necesario comprender la relación entre el sistema nervioso simpático y parasimpático. Ambos funcionan como un acelerador y desacelerador, la relación que se establece entre ambos determina no solo la rapidez con la que respondemos ante los estímulos sino también la intensidad de esa reacción y, sobre todo, la capacidad para calmarnos.

La buena noticia es que tanto si se trata de una respuesta aprendida como si es una característica del sistema nervioso del niño, es posible ayudarle a que gestione mejor sus reacciones. De hecho, en algunos casos los síntomas del nerviosismo desaparecen solos cuando el niño comienza en el colegio, en otros casos la presión escolar los agrava.

¿Cómo ayudar a un niño nervioso?


1. Valida sus emociones. Lo peor que podemos hacer es ignorar las emociones infantiles o minimizar su impacto porque de esta forma el niño puede asumir que lo que siente es inadecuado. En su lugar debemos validarlas. Por ejemplo, cuando notemos que está nervioso, podemos decirle: “veo que estás nervioso, ¿quieres que hablemos de lo que te sucede?”.

2. No refuerces su conducta nerviosa. Validar sus emociones no es lo mismo que reforzar la respuesta nerviosa. En algunos casos, el niño puede asumir el nerviosismo como una forma de llamar la atención, ya sea de manera consciente o no, por lo que es importante que no le des más importancia de la necesaria. También es fundamental huir de etiquetas como “eres un niño nervioso” ya que estas solo agravarán el problema, haciéndole pensar al pequeño que no puede hacer nada para solucionarlo.

3. Dale nuevas pautas de comportamiento. El miedo y la ansiedad son emociones adaptativas, pero cuando se presentan continuamente convirtiéndose en una pauta de reacción, provocan problemas. Por eso, es conveniente brindarles a los niños nuevas alternativas de comportamiento. Por ejemplo, puedes animarle a involucrarse en una actividad relajante, que le ayude a tranquilizarse, como el frasco de la calma. Por supuesto, es fundamental que des el ejemplo ya que si tu hijo nota que todo te genera ansiedad y estrés, responderá de la misma manera.

4. Promueve ratos de relajación. Los niños pueden comenzar a practicar técnicas de relajación y meditación desde que son pequeños, aproximadamente a los 4 años. Obviamente, se trata de técnicas de relajación y meditación infantil, adaptadas a su edad que se presentan como un juego. Su principal objetivo es estimular el sistema nervioso parasimpático, que promueve las respuestas de calma.

5. Resta estrés y suma juegos. La infancia debe ser una época de despreocupación donde el juego sea protagonista. Por eso, debemos asegurarnos de que los niños no estén sometidos a una presión escolar excesiva y que tengan tiempo para el juego libre, que es el más desarrollador y relajante. Asegúrate además de que en la casa pueda disfrutar de un ambiente relajante y tranquilo, el estrés y las peleas en el hogar no le facilitarán precisamente deshacerse del nerviosismo.


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Crecimiento Personal / Los 10 principios del Desarrollo Personal
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 12:56:55 pm »
Los 10 principios del Desarrollo Personal



Todos tenemos las potencialidades necesarias para crecer, pero en muchas ocasiones los malos hábitos, los comportamientos disfuncionales y las creencias desadaptativas se convierten en barreras para el desarrollo personal. En esos casos, es necesario realizar un trabajo psicológico profundo que nos permita convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

El Crecimiento Personal brinda una visión optimista del desarrollo

Durante muchos años la Psicología se rigió por un paradigma pesimista que se centraba exclusivamente en los defectos, limitaciones y trastornos. Fue Alfred Adler, a inicios del siglo XX, quien dio el impulso definitivo para cambiar esa manera de concebir la Psicología.

Adler vio más allá de los problemas y traumas del pasado, se saltó el determinismo de la infancia propuesto por Freud para mirar esperanzado al futuro. Este psicoterapeuta vienés se enfocó en las aspiraciones y potencialidades de las personas que acudían a su consulta. De hecho, fue quien introdujo el concepto de estilo de vida, para referirse a la manera individual de afrontar los problemas, relacionarse con nosotros mismos y, en términos generales, asumir la vida.

La Psicología Humanista, que siempre puso en el centro a la persona y su deseo de autorrealización, le dio un gran impulso a esta nueva perspectiva al hacer énfasis en las potencialidades y recursos, más que en las limitaciones.

A finales de la década de 1990 surgiría la Psicología Positiva, cuyo principal objetivo es identificar a través de estudios científicos los patrones emocionales, cognitivos y comportamentales que promueven el bienestar, ayudándonos a alcanzar nuestro máximo potencial.

Los principios del Desarrollo Personal

1. El crecimiento personal es un proceso de cambio continuo

El concepto de Crecimiento Personal hace referencia a un cambio continuo ya que siempre hay espacio para la mejora. A diferencia de la psicoterapia, que termina una vez que hayamos resuelto el problema que nos llevó a pedir ayuda, el Desarrollo Personal es un proceso de transformación que dura toda la vida, no termina nunca. De hecho, muchos psicólogos se refieren a un estilo de vida, más que a un proceso de intervención puntual. Eso significa que debemos asumir la mentalidad del alumno, de la persona que busca continuamente y que se plantea preguntas. Estamos en continua transformación. Por tanto, si hay algo que no nos gusta de nosotros, simplemente podemos cambiarlo.

2. El desarrollo es progresivo

El propio concepto de desarrollo incluye involuciones, aunque a menudo estas nos desaniman. Todo desarrollo atraviesa por fases de involución, que normalmente vienen seguidas de cambios cualitativos o grandes saltos en el desarrollo. De hecho, en la filosofía el desarrollo no se representa como una línea ascendente sino como una espiral. Es un concepto fundamental a tener en cuenta en el Crecimiento Personal ya que los cambios suelen producirse poco a poco y no estamos exentos de involuciones.

3. El auténtico Crecimiento Personal es integral

La verdadera superación personal implica una transformación integral que se extiende a todas nuestras esferas de actuación. Cuando se produce un cambio interior en nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, este se reflejará en nuestros distintos ámbitos de actuación. Por eso, un auténtico proceso de crecimiento personal suele involucrar toda la personalidad y genera transformaciones positivas en el resto de las áreas.

4. El Crecimiento Personal no es automático

El paso de los años y las experiencias no implican necesariamente desarrollo ni crecimiento. Para crecer y madurar es necesario trabajar conscientemente en nuestras habilidades de afrontamiento. Eso significa que todo proceso de Crecimiento Personal demanda implicación, esfuerzo y responsabilidad. Crecer es una elección.

5. No respondemos al mundo sino a nuestra percepción de este

Para crecer como personas debemos comprender que a pesar de que pretendemos ser racionales y objetivos, en realidad no reaccionamos ante la realidad sino a la representación que tenemos de esta. Todo lo que nos ocurre está mediatizado por nuestras experiencias pasadas, expectativas, necesidades y valores, por lo que en muchos casos no es la realidad lo que nos limita o nos da poder sino la representación de esa realidad que hemos elaborado en nuestra mente. Cuando comprendemos realmente esto, tenemos un enorme poder.

6. Es imprescindible abrirse a las nuevas experiencias

Uno de los principios del Desarrollo Personal más importantes se refiere a la apertura a las nuevas experiencias, un rasgo sin el cual es muy difícil crecer como personas. Según una investigación realizada en la Universidad de Wisconsin-Madison, una de las condiciones sine qua non del Crecimiento Personal es la capacidad para abrirse a las nuevas experiencias, unido al compromiso con el desarrollo continuo y el deseo de alcanzar el máximo potencial.

7. No hay errores, solo aprendizajes

Lo que catalogamos como fallos o errores, en realidad son solo aprendizajes. Todo depende de la perspectiva según la cual asumamos esas experiencias. Si queremos crecer como personas, en vez de quedarnos estancados en las recriminaciones y las culpas, lo más sensato es intentar aprender las lecciones para responder de manera mucho más asertiva la próxima vez.

8. La responsabilidad del Desarrollo Personal es solo tuya

Nadie puede ayudarnos a crecer si no ponemos de nuestra parte y nos responsabilizamos con el cambio. No valen excusas ni tirar balones fuera porque la responsabilidad por el Crecimiento Personal es solo nuestra. Por muy mala que haya sido nuestra infancia y por muchas experiencias traumáticas que hayamos atravesado, siempre tenemos la opción de decidir si utilizamos esas vivencias para fortalecernos y crecer o si las usamos como excusa para explicar nuestra infelicidad y fracasos.

9. El camino de Crecimiento Personal es único

Los psicólogos y coaches pueden elaborar un plan de desarrollo personal que nos oriente a lo largo del camino, pero no debemos olvidar que cada persona tiene su propio ritmo, que no debe ser violentado. Nuestras experiencias de vida son únicas, y único también debe ser el camino que emprendamos para descubrir quiénes somos. Eso significa que, en el fondo, existen diferentes caminos, no hay un sendero correcto y otro incorrecto. A veces necesitamos perdernos para encontrarnos, y eso forma parte del sendero.

10. El objetivo es ser la mejor versión de ti mismo y disfrutar del camino

Muchos consideran que el objetivo principal del Crecimiento Personal es alcanzar la felicidad y el bienestar. Sin embargo, un estudio realizado en la Universidad de Denver descubrió que quienes se esforzaban más por ser felices reportaban un 50% menos de emociones positivas, un 35% menos de satisfacción con su vida y un 75% más de síntomas depresivos que las personas que tenían otras prioridades. Por eso, un objetivo mucho más relajante es lograr la mejor versión de ti mismo e intentar disfrutar del camino mientras lo haces. La felicidad y el bienestar serán consecuencias lógicas que vendrán por sí solas.


Fuentes:
Mauss, I. B. et. Al. (2011) Can seeking happiness make people unhappy? Paradoxical effects of valuing happiness. Emotion; 11(4): 807-815.
Ryff, C. D. & Keyes, C. L. M. (1995) The structure of psychological well-being revisited. Journal of Personality and Social Psychology; 69: 719-727.
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Autoayuda y automotivacion / Resolución de conflictos familiares
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 12:53:24 pm »
Resolución de conflictos familiares




Los conflictos familiares ocurren en el seno de todas las familias, por muy bien avenidas que sean y por muy buena relación que mantengan sus miembros. Es perfectamente normal ya que todos los núcleos familiares están compuestos por personas que tienen sus propias opiniones y expectativas, por lo que en algunas situaciones sus deseos, necesidades y puntos de vista no coincidirán, sobre todo cuando hay diferencias generacionales.

De hecho, los conflictos ni siquiera son negativos sino que pueden representar una oportunidad para crecer y hacer que la familia sea más resiliente. El problema comienza cuando en vez de enfocarse en la resolución de los conflictos familiares, se producen luchas de poder, de manera que el problema se enquista y termina debilitando la relación entre los miembros, haciendo que una familia funcional termine desarrollando comportamientos y formas de relacionarse disfuncionales.

¿Cómo resolver los conflictos familiares de manera que todos crezcan?

1. Ataca el problema, no a la persona

Si cambias la naturaleza de la lucha, cambiarás su dinámica. Esto significa que debes dejar de lanzar piedras disfrazadas de argumentos. El uso de la culpa, la vergüenza y los reproches para lograr que el otro haga lo que deseamos será cada vez menos eficaz y terminará dañando la relación ya que cada persona estará menos dispuesta a hacer las pequeñas concesiones necesarias para resolver el conflicto.

Si no mantienes el problema separado de la relación corres el riesgo de tener que resolver un conflicto aún mayor. Por eso, en vez de culpar al otro, es mejor atacar el problema. Para lograrlo, debes considerar que el conflicto siempre es una cuestión de dos y lo tendréis resolver juntos. Por tanto, en vez de decir “estoy harto/a de que hagas siempre lo mismo”, una afirmación acusatoria y vaga, es mejor precisar: “no me gusta que hagas eso, creo que deberíamos hablar para encontrar una solución mejor”.

2. Muérdete la lengua

Cuando dos personas que son partes interesadas en una relación tienen un desacuerdo, a veces dicen cosas irracionales de las que después se arrepienten. Sin embargo, las palabras dichas no se pueden borrar y pueden crear heridas emocionales muy difíciles de sanar. Por eso, es fundamental que antes de responder, reflexiones un momento sobre lo que estás a punto de decir.

Recuerda que para mantener una discusión, son necesarias dos personas. Si rechazas convertirte en un contrincante, simplemente no habrá discusión. Eso no significa darle la razón al otro, sino tan solo tomar el control para expresarse de manera más asertiva, en aras de contribuir a la resolución del conflicto familiar en vez de empeorarlo.

3. Usa bien los pronombres personales

Las palabras que elijas son muy importantes, así como los pronombres personales que uses. Hay un momento para el "yo" y otro para el "tú", aunque como norma general es preferible usar el "nosotros" ya que en todo conflicto siempre hay dos partes.

Por ejemplo, en vez de decir “tienes que solucionarlo” puedes decir “tenemos que decidir cómo solucionarlo”. Al utilizar el nosotros en vez del tú, mostramos nuestra implicación emocional y evitamos que la otra persona se sienta atacada. Sin embargo, cuando necesites hablar de tus opiniones y emociones, es fundamental que hables en primera persona, en vez de utilizar frases impersonales. De esta forma podrás implicar mucho más a la otra persona.

4. Ponte en los zapatos del otro, y haz que se ponga en los tuyos

Uno de los principales obstáculos en la resolución de conflictos familiares es que cada quien se atrinchera en su posición. Sin embargo, si cada quien solo piensa desde su perspectiva, jamás solucionarán el problema, o al menos no encontrarán una solución satisfactoria para ambos. A veces solo es necesario salir de ese espacio y ponerse en el lugar del otro.

En vez de realizar suposiciones, pídele a la otra persona que te explique cómo se siente. Cuando se trata de alguien cercano, los sentimientos nos acercan más que las opiniones. Es probable que le estemos haciendo daño a esa persona sin darnos cuenta, por lo que a veces solo tenemos que dejar de interpretar tanto y escuchar un poco más. Se trata de cambiar la actitud: no escuches al otro con el objetivo de rebatir sus argumentos sino con la intención de entenderlo. De la misma forma, puedes hablar desde tus sentimientos, para lograr que esa persona se ponga en tu lugar.

5. Encuentra puntos de acuerdo

Cuando dos personas se enfrentan, a veces corren el riesgo de encerrarse tanto en sus puntos de vista que no se dan cuenta de que están diciendo lo mismo con palabras diferentes o que, en el fondo, persiguen la misma meta pero difieren en las vías para alcanzarla.

La parte positiva de los conflictos familiares es que casi siempre existen muchos puntos en común a partir de los cuales podemos trabajar, aunque en un primer momento el enfado la frustración no nos permita verlos. Una buena estrategia consiste en resaltar esos puntos de vista comunes o la meta conjunta ya que ambos sentirán que se encuentran de la misma parte, en vez de sentir que están tirando cada uno del extremo de una cuerda.

6. Ve directo al punto y céntrate en el futuro dejando atrás el pasado

La comunicación interpersonal es compleja, no es necesario hacerla más difícil con juegos de palabras e indirectas que generan malentendidos, sobre todo cuando ya existe un conflicto de base y las emociones están a flor de piel. Debemos tener en cuenta que nuestras palabras siempre serán interpretadas según las experiencias, necesidades y expectativas de nuestro interlocutor, por lo que si realmente queremos resolver el conflicto familiar, debemos asegurarnos de que esa persona entienda exactamente lo que queremos decir.

Es fundamental no irse por las ramas trayendo a colación situaciones que no vienen al cuento o aprovechando la discusión para airear los trapos sucios. Para resolver un conflicto es necesario mirar al futuro, no quedarse atrapado en el pasado creando un círculo vicioso de reproches. Céntrate en lo que podéis hacer para solucionar el conflicto.

7. Comprométete

Tirar la pelota hacia el tejado ajeno no es la mejor estrategia de resolución de conflictos familiares. Sin embargo, la aplicamos continuamente, como si fuera responsabilidad del otro solucionar todos los problemas que existen. De esta manera la otra persona se siente culpable e intentará defenderse, por lo que la distancia entre ambos se acrecentará. Sin embargo, cuando una persona se siente segura y sabe que no será culpada, puede pensar de manera más estratégica y racional, en vez de ponerse a la defensiva.

Asumir el conflicto desde una postura comprometida lo cambia todo. Aunque en algunos casos gran parte de la responsabilidad puede ser de la otra persona, comprometerse en buscar una solución y llevarla a cabo juntos implica demostrarle que le queremos y que estamos involucrados al 100% en la relación.

8. Cede, no tengas miedo dar un paso atrás si ayuda a dar dos adelante

Existen diferentes estrategias de resolución de los conflictos familiares, una de las más comunes es la competitiva, en la cual cada persona se ubica en un bando contrario y lucha por ganar. Lo curioso es que no se dan cuenta de que en una relación, la supuesta victoria de uno no solo implica la derrota de otro sino además una pérdida para la relación.

Por eso, la mejor estrategia es la colaborativa, donde ambos ganan. Y para que ambos ganen, ambos deben ceder algo. Con esta estrategia no solo gana cada persona individualmente sino que la relación se enriquece y fortalece. De hecho, las relaciones de pareja más sólidas no son aquellas que no han tenido conflictos sino precisamente las que han sabido superar esos desencuentros.

9. Acepta y respeta

En la base de muchos conflictos familiares se encuentran expectativas irreales que no son satisfechas. En otras palabras, esperamos que los demás se comporten de cierta manera o satisfagan ciertas necesidades. Cuando no lo hacen, nos sentimos desilusionados y defraudados.

Sin embargo, la solución de los conflictos familiares siempre debe pasar por la aceptación y el respeto. Esto significa que, si bien es necesario tener puntos comunes que garanticen una buena convivencia, también es imprescindible respetar la individualidad del otro y dejarle espacio para que sea la persona que desea ser. Por tanto, a veces debemos preguntarnos si se trata de un conflicto real o es un pseudoconflicto creado y alimentado por nuestras expectativas irreales.

10. Cambia la perspectiva, ni los conflictos son tan malos ni no tener conflictos es tan bueno

Por último, pero no menos importante, es fundamental aprender a lidiar con los conflictos familiares y verlos como oportunidades de crecimiento. Un problema no es necesariamente un obstáculo, también es una oportunidad de cambio. Todo depende de la perspectiva con que se mire.

Muchas parejas, por ejemplo, asumen los conflictos como sucesos negativos, creen que tener puntos de desencuentro les distancia. Sin embargo, esas diferencias también pueden enriquecer la relación y hacer que madure. De hecho, ningún buen marinero se forjó en un mar calmo. Al contrario, en las parejas que se han distanciado mucho emocionalmente a menudo no hay conflictos, simplemente porque ni siquiera existe el roce humano. Y eso es mucho peor que tener conflictos.
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Crecimiento Personal / No pierde quien da amor, pierde quien no sabe recibirlo
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 12:49:33 pm »
No pierde quien da amor, pierde quien no sabe recibirlo


Hay quienes se arrepienten de haber amado, ya sea porque una relación no fructificó o porque terminó rompiéndose en mil pedazos. Muchos que piensan que ha sido un amor derrochado, tirado en saco roto. Sin embargo, nunca pierde quien da amor sino quien no sabe apreciarlo y recibirlo.

Amar significa abrirse. Quien ama no guarda nada para sí, pero en esa entrega se produce una maravillosa contradicción ya que al dar, recibimos. De hecho, pierde quien se recluye dentro de sí, quien construye muros a su alrededor para protegerse porque así no entrará la alegría, pero el sufrimiento puede colarse igualmente por los resquicios.

Lo peor que puedes hacer es cerrarte

Cuando alguien que amamos nos desilusiona o abandona, nos vemos obligados a realizar grandes reestructuraciones a nivel psicológico. No solo tenemos que hacerle frente a los sentimientos que estamos experimentando sino que también debemos procesar lo sucedido a nivel cognitivo.

El dolor por la pérdida, la frustración e incluso la ira terminan matizando nuestros pensamientos. A veces ese dolor es tan grande que duele físicamente y se siente como si nos estuviera rompiendo en pedazos, literalmente. Y dado que a nadie le gusta sufrir, podemos terminar recriminándonos, pensando que no debíamos haber amado tanto porque así podríamos haber evitado ese sufrimiento.

Es cierto. Es un razonamiento perfectamente válido y racional: si no amamos, no sufrimos. No obstante, ¿de verdad vale la pena vivir anestesiados emocionalmente? ¿Es eso lo que quieres?

Es perfectamente comprensible que después del primer impacto emocional pensemos que no vamos a volver a amar de la misma manera o que debemos protegernos para no sufrir de nuevo, porque las emociones que estamos experimentando son como unas gafas grises que nos impiden ver los colores del mundo.

De hecho, de cierta forma esos pensamientos son un mecanismo de defensa. Cuando el sufrimiento nos desborda intentamos buscar un consuelo. Y puede consolarnos la idea de que no volveremos a sufrir de esa manera en el futuro. Es como pensar: “Vale, ahora mismo estoy sufriendo mucho, pero cuando lo supere no volverá a pasar”. Ese pensamiento puede ser reconfortante y nos puede ayudar a salir del agujero.

Sin embargo, llegados a cierto punto, es necesario reestructurar esos pensamientos y volverse a abrir al mundo. Debemos ser conscientes de que los mecanismos de defensa que en cierto momento pueden ser funcionales y nos protegen, más tarde son desadaptativos y nos hacen daño.

Cambiar la perspectiva o condenarse a la esterilidad emocional

Amar nunca es tiempo perdido, es una experiencia que podemos atesorar para toda la vida. Solo es necesario estar atentos al momento en que pase el proceso de duelo y el dolor se atenúe para reprocesar nuestros pensamientos.

La primera señal de que nuestras heridas emocionales están sanando es que al mirar atrás ya no vemos solo los malos momentos sino que aparecen destellos de los buenos momentos. Entonces hemos llegado al punto en el que debemos reflexionar sobre nuestros pensamientos. A partir de ese momento podemos comenzar a abrirnos de nuevo al mundo.

Nos ayudará pensar que, aunque no nos guste aceptarlo, en la vida todo tiene un costo. Para obtener algo, debemos dar algo a cambio. Eso significa que la alegría del amor también encierra el dolor del sufrimiento. Negar uno significa negar el otro y condenarse a una esterilidad emocional, que es mucho peor que el dolor por la pérdida.
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Salud / Comer por ansiedad
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 12:44:59 pm »
Comer por ansiedad:
¿Cómo detectar y controlar el hambre emocional?


Todos somos vulnerables a la ansiedad. Cuando vivimos una situación que desborda nuestros recursos psicológicos, lo más usual es que respondamos con ansiedad. En algunos casos, para calmar esa sensación aprensiva podemos recurrir a la comida. Sin embargo, comer por ansiedad terminará causándonos grandes problemas, tanto en el plano físico como emocional.

¿Qué es la alimentación emocional?

La alimentación emocional, a lo que la mayoría de las personas le denomina comer por ansiedad o estrés, aunque también puede estar desencadenado por otros estados emocionales como la tristeza y depresión, implica recurrir a los alimentos para sentirse mejor. Significa que no sentimos un hambre física sino que comemos para satisfacer las necesidades emocionales.

De hecho, aunque no siempre nos damos cuenta, caemos en la alimentación emocional cuando hemos tenido un día estresante, cuando estamos aburridos o nos sentimos deprimidos y decidimos comernos una pizza o un helado. Esos pequeños caprichos son refugios a los que recurrimos cuando necesitamos cierto consuelo emocional.

Por supuesto, recompensarse de vez en cuando con la comida o buscar un poco de alivio en ella no es necesariamente negativo. El problema surge cuando se convierte en el principal mecanismo de afrontamiento emocional, cuando nuestro primer impulso al sentirnos estresados, aburridos, frustrados o tristes es dirigirnos a la cocina. Entonces caemos en un ciclo poco saludable en el que no abordamos el problema emocional que se encuentra en la abse.

El hambre emocional no se puede saciar con comida. Comer puede hacer que nos sintamos bien momentáneamente pero cuando terminemos, los sentimientos seguirán ahí, y lo que es aún peor, se añadirá la culpa por las calorías innecesarias que acabamos de consumir.

¿Cómo diferenciar el hambre emocional del hambre física?

El hambre emocional puede llegar a ser muy intensa, por lo que es fácil confundirla con el hambre física. Pero hay algunos signos que pueden indicarnos que estamos tentados a comer por ansiedad, estrés o depresión.

- El hambre emocional se activa repentinamente. Nos golpea en un instante y la percibimos como una necesidad abrumadora y urgente. El hambre física, al contrario, se produce de manera más gradual a medida que nuestro organismo consume sus recursos, por lo que el impulso de comer no se siente de manera tan intensa. A menos que no hayamos comido durante mucho tiempo.

 
- El hambre emocional anhela alimentos específicos que generan confort. Cuando tenemos hambre física, prácticamente cualquier alimento puede saciar nuestra necesidad. Sin embargo, el hambre emocional hace que anhelemos comida basura, generalmente rica en azúcar y grasa ya que son los ingredientes que más recompensan al cerebro. Por tanto, cuando necesitamos comer por ansiedad, desearemos alimentos muy específicos.

- El hambre emocional conduce a una alimentación automática. Antes de que nos demos cuenta, nos habremos comido una bolsa entera de patatas fritas o una tarrina de helado. El hambre emocional hace que comamos automáticamente y no nos sintamos saciados, mientras que el hambre física nos permite ser más conscientes de la alimentación y de las señales de saciedad.

- El hambre emocional no se satisface. Al comer por ansiedad, no existe una señal física tan evidente de saciedad, mientras nos sintamos estresados o deprimidos seguiremos comiendo, a menudo hasta llegar a sentirnos mal. Al contrario, el hambre física se sacia.

- El hambre emocional no se desata en el estómago. Cuando tenemos hambre física, a menudo lo sentimos en el estómago. En el caso del hambre emocional la señal proviene de la mente, generalmente en forma de fantasías con las texturas, olores y sabores de determinados alimentos.

- El hambre emocional a menudo conduce al arrepentimiento, la culpa o la vergüenza. Cuando comemos para satisfacer el hambre física, es poco probable que nos sintamos culpables o avergonzados, simplemente porque le estamos proporcionando a nuestro organismo algo que necesita. Cuando nos sentimos culpables después de comer, es probable que se deba a que estamos intentando satisfacer unas necesidades emocionales y, en el fondo, lo sabemos.

3 causas de la ansiedad de comer

1. Exceso de autocontrol. En la mayoría de los casos, comer por ansiedad no se debe a una falta de autocontrol sino precisamente a que hemos depletado nuestros recursos. De hecho, no es casual que los episodios de atracones ocurran por las noches o los fines de semana. Somos más propensos a comer por ansiedad cuando durante todo el día hemos tenido que mantener un férreo autocontrol ya que este no es un recurso infinito y, llegado a cierto punto, simplemente se agota.

2. Comida como única fuente de placer. Todos necesitamos “alimentar” el sistema de recompensa del cerebro. Sin embargo, cuando no hay otras fuentes de placer, aficiones y pasiones, es bastante común refugiarse en la comida. No debemos olvidar que los azúcares y las grasas estimulan la liberación de opiáceos en el cerebro. Los opiáceos son los ingredientes activos de la cocaína, la heroína y muchas otras drogas, lo cual significa que tiene efectos calmantes y relajantes.

3. Dificultad para gestionar las emociones. Nuestra sociedad nos enseña a evitar todo aquello que nos haga sentir mal. Por desgracia, no nos enseña a gestionar las emociones “negativas” sino a reprimirlas y esconderlas, para lo cual recurrimos a comportamientos que brindan una gratificación inmediata pero que no son la solución. La ansiedad de comer está causada en gran parte por esa incapacidad para gestionar de una manera más asertiva las emociones desagradables.

¿Cómo dejar de comer por ansiedad?

1. Identifica los gatillos emocionales. Los gatillos emocionales son todas aquellas situaciones o estados que despiertan el deseo de comer. Cada persona suele tener sus propios gatillos. El estrés es uno de los más comunes ya que el aumento del nivel de cortisol suele generar antojos por alimentos salados, dulces o fritos. No obstante, el aburrimiento y la soledad, la sensación de vacío interior e insatisfacción con la vida también pueden actuar como desencadenantes del hambre emocional.

2. Busca otras alternativas de recompensa. Es probable que en tu mente hayas asociado ciertos alimentos con las recompensas. Pasa sobre todo en las personas cuyos padres las premiaban con caramelos y helados. Es importante cambiar esa asociación y buscar recompensas mucho más saludables que no terminen generando la sensación de culpa. Cada persona debe encontrar aquellas cosas que más le motivan y satisfacen.

3. Aprende a gestionar tus sentimientos. Cualquier estrategia que no incluya un proceso de crecimiento emocional implicará irse por las ramas. Es fundamental que no asumas esas emociones desagradables como negativas sino tan solo como señales de que necesitas cambiar algo en tu vida. Debes encontrar otras maneras más asertivas y saludables de encauzar esas emociones, de manera que no te desequilibren. Si no tienes la necesidad de esconder lo que sientes, tampoco sentirás la necesidad de comer por ansiedad, depresión o insatisfacción. La técnica de aceptación radical te ayudará a lidiar con esas emociones y sentimientos.

4. Practica una alimentación mindfulness. Aunque puede parecer un contrasentido, para dejar de comer por ansiedad no es necesario luchar contra la comida sino aprender a disfrutarla. La alimentación mindfulness es el mejor antídoto ante el hambre emocional. Comienza desde el mismo momento en que haces la compra, evitando la comida basura, y sigue mientras cocinas los alimentos, disfrutando del proceso. El paso final es disfrutar y apreciar de los platos que has preparado con todos tus sentidos. Cuando eres plenamente consciente de lo que comes, te sacias más rápido y evitas la alimentación automática que se halla en la base del hambre emocional. La meditación midnfulness te ayudará a desarrollar esa actitud.

5. Busca ayuda. En algunos casos, cuando el hambre emocional se ha instaurado como un patrón de respuesta, es difícil deshacerse de ese hábito. De hecho, los alimentos ricos en grasas, sal y azúcar pueden generar una adicción. En esos casos es necesario recurrir a la ayuda de un psicólogo que pueda descubrir la causa que se encuentra en la base de ese trastorno de alimentación y te brinde pautas de comportamiento más específicas.



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Sexualidad, amor y pareja / Rutina en la pareja
« Último mensaje por Marcelo Aguirre en Noviembre 03, 2017, 12:14:03 pm »
Rutina en la pareja



Principales causas de rutina en la pareja



La vida tiene elevadas dosis de rutina y esto resulta muy positivo, puesto que sería un caos vivir al compás de la improvisación absoluta. Un compromiso de pareja también implica la aceptación de una rutina. Sin embargo, la monotonía no es un valor universal, sino que deja espacio a la creatividad de poder sorprender a la pareja con pequeños gestos y acciones en el día a día.

El primer paso es identificar cuáles son las principales causas de rutina en la pareja:

1. El cansancio físico y psicológico que en ocasiones produce el trabajo, puede ser la causa por la que no se dedica la suficiente atención a la pareja. Cuando el trabajador arrastra preocupaciones y elevadas dosis de estrés, su vida personal se ve afectada por los asuntos laborales. En el caso de tener horarios profesionales incompatibles se añade la dificultad de tener poco tiempo para compartir por seguir ritmos totalmente distintos.


2. Uno de los errores más importantes que se puede cometer en el plano de la comunicación interpersonal es el de dar por hecho el amor y no decir "te quiero" a la pareja, dando por supuesto que ya lo sabe. Esta suposición puede derivar en un estancamiento en la relación. Conviene cambiar esta actitud recordando que el proceso de conquista no termina nunca y que el amor se crea día a día y es un sentimiento que es necesario demostrar.


3. Una de las causas principales de la rutina en la pareja es la falta de comunicación que se demuestra, por ejemplo, en los largos silencios compartidos. Cuando el individualismo hace acto de presencia en la relación, es decir, cuando cada uno va a lo suyo, se produce una fisura interna en ese amor.


4. Existen causas externas que también pueden propiciar la aparición de la rutina en la relación. Por ejemplo, existen parejas que cuando tienen hijos tienden a perder el contacto con sus amistades. En ese caso, la falta de relaciones sociales también reporta una gran sensación de monotonía.


5. Las dificultades de la conciliación laboral representan el gran esfuerzo que las parejas actuales tienen que hacer para gestionar su tiempo y llegar a todo. En medio de esta urgencia por atender los asuntos importantes del trabajo y de los hijos, algunas personas olvidan que cuidar de la pareja también es esencial.


6. Dos personas se conocen en un momento determinado de su vida y se enamoran. Sin embargo, cada una evoluciona a su ritmo. Puede ocurrir que después de varios años de relación ambas se encuentren en puntos muy distintos, con expectativas diferentes e intereses poco semejantes.


7. Una de las causas principales de rutina en la pareja es la comodidad que proporciona vivir inmerso en una 'zona de confort' que aporta sensación de seguridad emocional. Existen personas que se sienten seguras cuando controlan lo que es previsible que ocurra, y no dejan espacio para la improvisación, ni permiten que se introduzca el más mínimo cambio en sus costumbres.


8. Otra causa frecuente de monotonía en la relación es la actitud pasiva que adoptan aquellas personas que esperan a que sea siempre el otro quien tome la iniciativa de romper la rutina con algún plan romántico. Cuando cada uno delega la responsabilidad de la iniciativa en el otro, se produce un bucle emocional.


Cómo afecta la rutina a una relación de pareja

Además de conocer cuáles son las causas principales de la rutina en la pareja, es importante entender que toda causa produce un efecto determinado:

Tedio. Cuando la rutina en la pareja se prolonga durante mucho tiempo produce sensación de aburrimiento, la pareja deja de disfrutar de planes en común, los silencios van ganando terreno a la conversación, y puede llegar el día en que uno o ambos miembros de la pareja se pregunten por qué siguen juntos.


Sensación de añoranza de la etapa del noviazgo aumenta, en tanto que cada uno echa de menos ciertas actitudes que el otro tenía entonces. De este modo, las personas sienten que su pareja ha cambiado mucho en poco tiempo, y no precisamente para mejorar.


Sentimientos desagradables como la frustración interna y el enfado. Aunque algunas personas tienden a reprimir estos sentimientos, es frecuente que pongan excusas para no compartir ciertos planes con la pareja ante la falta de interés personal.


Comunicación escasa o deficiente. La rutina también se muestra en el plano de la comunicación, y es frecuente que se traten de forma recurrente temas similares, sin profundizar en otros más personales como, por ejemplo, los proyectos e ilusiones de cada uno. Así, muchas parejas centran la mayor parte de sus conversaciones en hablar de los hijos, en aspectos de la economía familiar, o en temas de trabajo.


Baja autoestima y tristeza. La rutina en una relación de pareja influye significativamente en el estado de ánimo de quien se siente poco valorado por su pareja y siente que ésta no le dedica el tiempo suficiente. En muchos casos las personas no son capaces de describir qué ha ocurrido exactamente entre ellas, pero sí saben que algo no va bien porque la relación ha cambiado.


Soledad en compañía. Existe un signo muy evidente de que la pareja se encuentra inmersa en la rutina y es el sentimiento de soledad que surge incluso mientras se está acompañado por la otra persona. Es una sensación de aislamiento emocional que demuestra la profunda desconexión del otro que se ha producido.



Consejos para evitar la rutina en pareja

Romper la rutina es un acto de higiene mental. La vida es cambio y evolución y, por lo tanto, el amor también requiere de dosis de novedad. Una sorpresa agradable también es una demostración de amor. Si te preguntas qué puedes hacer para evitar la rutina en pareja, aquí tienes unos consejos muy prácticos que te ayudarán:

En primer lugar, conviene evitar excusas del tipo: "no tengo tiempo". Cuando una persona de verdad tiene interés en lograr un objetivo, es capaz de encontrar ese tiempo.

Es positivo celebrar las fechas señaladas: aniversario de noviazgo o matrimonio, día de San Valentín, cumpleaños..., pero también es fundamental recordar que cualquier motivo es bueno para convertir en especial un día cualquiera. ¡Celebra la vida con tu pareja! Por ejemplo, podéis celebrar en común un éxito profesional.

Recuerda qué planes de pareja solíais hacer en el inicio de la relación. Puede que haya llegado el momento de volver a disfrutar de planes similares en el presente.
Una escapada romántica de fin de semana es una buena medida para crear un espacio de intimidad diferente que puede marcar un punto de inflexión en la rutina cotidiana. En caso de haber formado una familia, también es muy necesario continuar haciendo planes como pareja de vez en cuando. Por ejemplo, es posible contratar a una canguro para que cuide de los niños durante unas horas el viernes por la tarde mientras la pareja disfruta de un plan para dos, o se reúne con amigos para charlar tranquilamente.

Piensa en qué pequeños detalles puedes tener para que la vida de tu pareja sea más agradable. De este modo, te pones en el lugar del otro y se reducen los límites del individualismo. Por ejemplo, puedes ir a buscarle de forma inesperada a la salida del trabajo para volver juntos a casa dando un paseo, o sorprenderle preparando o encargando su plato favorito para cenar.

Actualmente las tecnologías ofrecen muchas posibilidades de comunicación interpersonal, y de vez en cuando puedes enviar un WhatsApp a tu pareja con frases bonitas que le recuerden que te importa. Un simple gesto, como desearle que tenga un buen día, puede ser especial. Si vivís juntos, también puedes escribir notas románticas y colocarlas en un lugar visible de la casa.
Es fundamental que cada uno tenga su propio espacio que le permita cultivar sus aficiones y mantener el contacto con sus amistades de siempre. El bienestar individual también aporta bienestar común, ya que la relación con el otro mejora a partir del vínculo que estableces contigo mismo.
Existen detalles sencillos que propician una convivencia agradable, y es muy positivo establecer horarios similares para reforzar los puntos de encuentro.
Podés ser dos turistas en vuestra propia ciudad y disfrutar de la experiencia de conocer lugares especiales juntos. También puedes sorprender a tu pareja con un regalo inesperado un día cualquiera. En este caso lo importante no es el valor económico del obsequio, sino haber puesto interés en encontrar algo que le ilusione.

Elabora una lista con diez planes especiales que te gustaría llevar a cabo con tu pareja durante los próximos tres meses. Podés realizar este ejercicio en pareja, ya que lo ideal es negociar en la elección de los planes comunes.


Actitud proactiva en la vida y en la pareja

Es fundamental tener una actitud proactiva en la relación de pareja y asumir el rol de protagonista en la búsqueda de la felicidad personal. Puedes comenzar por entrenar el hábito de romper la rutina en tus costumbres cotidianas. Por ejemplo, recorrer un itinerario distinto para volver desde el trabajo a casa, modificar el orden en el que realizas las gestiones en la oficina, o probar distintas alternativas de ocio.

Una historia de amor tiene distintas etapas, y cada día es una nueva página de esa historia de amor por escribir: ¿cómo quieres que sea el argumento de tu historia? Es cierto que no todo depende de ti, pero existen factores que sí puedes controlar.


Disfruta de la ilusión de sorprender a tu pareja con planes, ideas y sugerencias que sean una puerta abierta hacia la novedad de vivir el amor de un modo diferente. Y no esperes a que tu pareja adivine siempre lo que te gusta o apetece, dale ideas sobre los gestos que te gustaría que tuviera contigo.

Los mejores regalos son gratis: un beso, tu atención y tu tiempo, tu buen humor y tu compañía. Recuerda que los regalos emocionales son los que más se valoran.


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Autoayuda y automotivacion / Re:Cuando lo que piensas te enferma
« Último mensaje por Gapi199522 en Septiembre 22, 2017, 01:41:19 pm »
Me interesa mucho esta tematica ya que se relaciona con las leyes de la Física (Ley de Atracción), muchas veces pensamos en cosas malas y sin querer las atraemos, por eso es muy importante el pensamiento optimista y positivo :)
Saludos desde Argentina <3 :)
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