Cómo manejar la ira en los demás

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Desconectado Marcelo Aguirre

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Cómo manejar la ira en los demás
« en: Diciembre 14, 2013, 11:19:18 am »
Cómo manejar la ira en los demás

Todos nos hemos encontrado alguna vez con una persona que reacciona de una forma especialmente airada, con gritos, amenazas, preguntas o comentarios hostiles, y no siempre es fácil saber cuál es el mejor modo de actuar en dichas situaciones. En este artículo veremos lo que es la ira, los cambios que produce en el cuerpo y la mente de las personas y cómo reaccionar ante una persona airada.

Entender la ira

Cuando una persona siente ira, se debe a que se siente amenazada, ya sea a nivel físico o psicológico. Por ejemplo, una humillación suele percibirse como una amenaza a nuestra autoestima y a nuestra sensación de valor personal. Una persona con una autoestima baja puede reaccionar con más ira cuando dicha autoestima se ve amenazada que alguien con una alta autoestima. Por tanto, cuando una persona reacciona con ira significa que considera que otro trata o ha tratado de hacerle algún tipo de daño, sea físico o emocional, e intenta defenderse para recuperar el equilibrio (recuperar su autoestima, recuperar un derecho u objeto sustraído, etc.)

Por supuesto, las personas pueden equivocarse en la interpretación que hacen de determinadas situaciones, de manera que, tras escuchar un comentario que era bienintencionado, pueden interpretarlo erróneamente como un insulto, amenaza, intento de manipulación, etc.

Los efectos de la ira

La ira produce cambios fisiológicos y cognitivos en la persona que la siente. A nivel físico, se produce una activación del sistema nervioso, con un aumento de la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea, el nivel de glucosa (azúcar) en sangre y el flujo de sangre a los músculos. También se produce un aumento de adrenalina.  Es decir, el cuerpo se prepara para defenderse de la amenaza mediante la lucha o la huida.

A nivel cognitivo también hay cambios que es importante conocer y tener en cuenta: la persona airada no piensa de un modo normal, sino que su pensamiento se ve afectado por la ira. Dado que estamos reaccionando ante una amenaza (sea real o imaginada), nuestro cerebro considera que debe pensar con rapidez; para lograrlo, convierte la información compleja en simple, de manera que pasamos a pensar de un modo mucho más simple, de blanco o negro, y poco racional: por ejemplo, o está bien o está mal, o salgo corriendo o te ataco, o haces lo que yo diga de inmediato o trato de destruirte. En una emergencia, este modo de pensar menos racional y más dominado por la emoción o el instinto de supervivencia, puede ser útil, puesto que es rápido y no perdemos el tiempo en sopesar todas las posibilidades o en analizar la información que no está afectando a nuestra seguridad inmediata. No obstante, muchos de los enfados de las personas suceden en circunstancias sociales, que no implican una amenaza para nuestras vidas o seguridad, y que incluso pueden deberse a interpretaciones erróneas o malentendidos. En estos casos, ese modo de pensar tiende a empeorar las cosas.

Cuando alguien es víctima de la ira de otra persona, se encuentra, por tanto, en una situación que puede resultarle desconcertante, puesto que no sabe lo que esa persona ha pensado y cómo ha interpretado lo sucedido, y tampoco suele tener en cuenta los cambios que la ira produce en el modo de pensar, de manera que nos quedamos desconcertados ante la cantidad de cosas absurdas que puede llegar a decir una persona dominada por la ira. Esto nos puede llevar a reaccionar de un modo que resulte despreciativo para la otra persona (como burlas) o bien con más ira, al sentirnos insultados y atacados. Esta reacción agrava aún más la situación.

Las personas que sienten ira a menudo, no solo van a tener problemas en sus relaciones, sino también suelen tomar peores decisiones, asumir más riesgos y recurrir al abuso de sustancias más a menudo que el resto de las personas. Además, la ira se ha asociado a problemas psicológicos como depresión, ansiedad y autoagresión, así como enfermedades físicas (hipertensión, problemas cardiacos, gripes y resfriados, cáncer o problemas gastrointestinales, entre otras).

Qué puedes hacer ante la ira de otra persona

En primer lugar, ten en cuenta todo lo que has leído aquí arriba, pues entender el significado de la ira puede ayudarte a reaccionar mejor. Es importante no dejarte arrastrar por la ira de esa persona y mantener la calma. Por ejemplo, aunque esa persona te esté hablando a gritos, tú puedes responderle con tranquilidad, escuchando lo que está diciendo y tomándole en serio, pero actuando como si lo dijera en un tono normal.

En algunos casos, la persona airada buscará provocar una reacción de ira en ti y tu tranquilidad puede hacer que sienta aún más ira cuando la interpreta como una señal de que no le tomas en serio. En ese caso, reacciona con más severidad e intensidad, mostrando tu enfado, sin dejarte amedrentar, pero sin dejar que la ira te domine (algo así como el actor que interpreta a una persona enfadada pero sin sentirlo realmente).

Si ves que esa persona sigue sintiendo una ira intensa y no entra en razones, dile que hablaran cuando se haya calmado y márchate.