Hace algunos años Jesús negoció con la empresa su despido, dinero con el cual se dedicó a especular en bolsa con la esperanza de incrementarlo.
Por las mañanas se levantaba temprano y a eso de las 11 de la mañana se daba una vuelta de una media hora. Pero esta vez la vuelta se alargó y no pudo trabajar esa mañana delante de la pantalla, aunque de todas formas pareció excesivo su mal humor. Explicó que esa mañana podÃa haber ganado mucho dinero y estaba harto de sus despistes.
HacÃa dos dÃas sin ir más lejos, le costó encontrar el coche dos horas ya que se olvidó donde lo habÃa estacionado, cual le hacÃa pensar en cierto deterioro mental, pero en realidad con 36 años era demasiado joven para ello.
Comentó que en las últimas inversiones bursátiles no le habÃa ido muy bien pues cometÃa un error tras otro, por lo que cada vez tenÃa más miedo a invertir. Este comentario dio la pista para entender su "olvido". En realidad, la parte suya donde residÃa su miedo, de una forma inconsciente, habÃa querido olvidar las llaves en casa y quedarse tomando el sol, a pesar de su intención consciente……..
LOS ACTOS FALLIDOS 1
Meringer (Filólogo) y Mayer (Psiquiatra) habÃan hecho en 1895 un intento por abordar la cuestión del trastrabarse al hablar.
Asà es que distinguieron las permutaciones en la secuencia de las palabras (Ejemplo si alguien dice “La Lisa Mona†en lugar de “La Mona Lisaâ€), anticipación de sonido (Ejemplo “alguien dice el “buzojo†cuando iba a decir el buzo rojo) o posposición del mismo.
Entonces, el "Bo" de Bosnia se encontraba con Botticelli y Boltraffio, mientras que “Herr†se encontraba Herzegovina y su traducción italiana “signorâ€, en Signorelli.
Mientras conversaba en el viaje, habÃa pensado en la importancia que le daban los turcos de Bosnia al placer sexual y su desesperación cuando experimentaban dificultades en ese aspecto, asociando esto a la noticia que habia recibido en Trafoi, del suicidio de uno de sus pacientes, afectado de trastornos sexuales incurables. Por lo tanto, la proximidad entre Trafoi y Boltraffio lo obligaba a admitir que a pesar de la distracción intencional de su atención, ya sufrÃa la influencia de esta reminiscencia.
Si bien es cierto que querÃa olvidar otra cosa y no el nombre de Signorelli; entre esa “otra cosa†y el nombre se estableció un vÃnculo asociativo, de manera que su acto de voluntad no dio en el blanco, olvidando el nombre, siendo que lo que querÃa intencionalmente era olvidar la otra cosa. De modo que el nombre del pintor italiano, asociado a ciertas ideas de muerte y sexualidad reprimidas, habÃa sido arrastrado con ellas a su inconsciente.
Desde luego, las ideas de muerte y sexualidad por sà mismas no tienen ese efecto. Freud no habÃa olvidado el tema de los frescos, ni tema de la muerte, ni las historias sexuales turcas, por lo que la represión no estaba allÃ, sino que estaba ligada a la noticia recibida en Trafoi.
A partir de esto, Freud enuncia entonces que las condiciones necesarias para hablar del olvido no accidental de un nombre son la tendencia a olvidar ese nombre, la existencia de una represión relativamente reciente y la posibilidad de establecer una asociación exterior entre el nombre del que se trata y el objeto de la represión, aunque posteriormente aclara que hay que tener cierta prudencia, pues no todos los casos de olvido de un nombre propio se pueden incluir en la misma categorÃa que la del olvido del nombre de Signorelli.
Por lo tanto el lapsus, por sus efectos de desconcierto y su estructura abreviada, presenta similitudes con el chiste y el sueño, por lo que es una buena herramienta para deshacer y suprimir los sÃntomas neuróticos.
A partir de las Conferencias de Introducción al Psicoanálisis, Freud define a las operaciones fallidas como actos anÃmicos serios y no simples contingencias que tienen su sentido y surgen por la acción encontrada de dos tendencias diversas, una perturbadora y una perturbada.
La perturbada, es siempre inequÃvoca, la persona que comete la operación fallida la conoce y la declara, mientras que la perturbadora (la intención latente) desfigura a la perturbada.
Las intenciones que se manifiestan como perturbaciones de otras pueden dividirse en tres grupos: la tendencia perturbadora es conocida por el sujeto de la equivocación antes de la misma; la persona que comete la equivocación reconoce en la tendencia perturbadora una tendencia personal, aunque ignora que la misma se hallaba ya en actividad antes de la equivocación y una tercera donde el sujeto protesta con energÃa contra la interpretación que se le sugiere.
Del grado de incidencia que tenga la tendencia perturbadora sobre la tendencia perturbada, hará más o menos sencilla la interpretación.
Las distintas operaciones fallidas que Freud distingue son:
En los deslices en la lectura (en alemán verlesen), se da generalmente el hecho de sustituir una palabra con otra, que casi siempre son parecidas, que puede darse debido a algún pensamiento que tenÃa anteriormente a quien le ocurre esto, en donde algo que se desea sustituye aquello que no interesa
Los deslices auditivos (en alemán verhoren) se dan cuando se oye falsamente algo que se le dice, sin que exista para ello una afección en la capacidad auditiva.
En el olvido de nombres propios y de nombres extranjeros, asà como de palabras extranjeras en general, opera el propósito de evitar el displacer que provocarÃan el recuerdo de los mismos. Entonces el mismo nombre puede causar efectos distintos para dos personas distintas, por evocar a una persona importante para uno que no es en el otro, por lo que por ejemplo un nombre difÃcil, puede recordarlo con facilidad a cual de los dos el nombre le evoque esa otra persona importante, lo cual hace que este tema no sea de tan fácil interpretación.
El trastrocar las cosas confundido, permite cumplir deseos que no se pueden realizar. Por ejemplo, un estudiante va un fin de semana a su ciudad natal y cuando llega el domingo de noche que va a tomar el ultimo coche que vuelve a la capital de su paÃs, se demora para llegar a la terminal o confunde una calle, por lo que debe permanecer allà hasta el otro dÃa, que es lo que en realidad estaba deseando.
2 Freud, Sigmund- Obras Completas - Traducción directa del alemán de Luis López Ballesteros. Manuscritos y notas de los años 1887 a 1992. Cartas a Wilhelm Fliess, Carta 94