¿Sabes verte de forma realista?

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Desconectado Marcelo Aguirre

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¿Sabes verte de forma realista?
« en: Agosto 25, 2013, 11:47:39 pm »
¿Sabes verte de forma realista?


Psicólogos de la Universidad del País Vasco han creado un programa llamado Mírate bien para ayudar a las personas a tener una imagen positiva de sí mismas y mejorar su autoconcepto físico. Consiste en aprender a reestructurar lo que percibimos de nosotros mismos para tener una visión más realista de nuestra propia imagen.

Una persona puede ser atractiva pero, aún así, su autoconcepto físico puede ser muy bajo. Esto es debido a lo que pensamos y las interpretaciones que hacemos de la información que recibimos. "Por ejemplo, nos vemos afectados por las cosas que nos dicen externamente, pero el impacto depende de nuestra interpretación. Los jóvenes necesitan saber que tenemos estas tendencias y que si no intentamos cambiarlas, no seremos capaces de cambiar nada", explica Inge Axpe, psicóloga directora del estudio.

El programa está dividido en varias etapas, como actividad física, hábitos saludables, influencias externas, etc. Pero su base central es la restructuración cognitiva, es decir, ayudar a las personas a pensar mejor. Por ejemplo, explica Inge Axpe, un error frecuente es la tendencia a generalizar. Así, una persona piensa que tiene la nariz demasiado grande y eso hace que se vea fea, generalizando a todo su físico. Es decir, no solo ve fea su nariz sino que se ve fea como persona, pasando por alto que puede tener unos ojos o un pelo bonitos.

¿Cómo mejorar tu autoimagen?

Esta idea central del programa es algo que cualquier persona puede tener en mente, aprender y aplicar por sí misma. El primer paso es ser consciente de lo que estás haciendo. Cuando te miras al espejo no te limitas a observar tu rostro, sino que también interpretas y juzgas lo que ves. No solo miras tus ojos, sino que puedes pensar que son feos o son bonitos. Y lo mismo sucede con el resto de tu cuerpo. Un día, tu atención puede centrarse, por ejemplo, en tus piernas, piensas que no te gustan y llegas a la conclusión de que tienes un físico horrible. Otro día puede ser otra parte de tu cuerpo la que recibe toda tu escrutadora atención, con el mismo resultado desalentador. Pero tal vez dos días después te miras al espejo y te gusta lo que ves. Ese día te das permiso para quererte.

Así vamos fluctuando las personas, sin darnos cuenta de lo ilógico y absurdo que resulta pasar de un extremo a otro de este modo. Las fluctuaciones son inevitables y forman parte de la vida y de lo que somos. Fluctúan tus emociones, tus pensamientos y, por supuesto, también tu aspecto físico. Hoy puedes haberte arreglado de un modo que te favorece especialmente, mañana puedes tener un mal día, ojeras, o tu pelo no se queda como "debería". Al día siguiente todo vuelve a cambiar de nuevo.

Eso te pasa a ti y les pasa a los demás, pero cuando miras a alguien no ves un día una persona atractiva y al día siguiente una persona fea, porque centras tu atención en el conjunto, el todo de lo que es esa persona, tanto a nivel físico como a nivel general… Aunque tal vez hoy te resulta algo más atractiva solo porque está sonriente (nada que ver con su físico, en realidad).

Esa es la forma más realista de ver no solo a los demás sino también a uno mismo. El problema surge cuando centramos la atención en exceso en detalles aislados y nos obsesionamos con ellos, como si no fueras nada más, como si no hubiera nada más, en vez de centrar tu atención en cosas que de verdad importan.

Pero nada te impide aprender a verte de una forma más realista, como sabes ver a los demás, y nada te impide aceptar que tu imagen física va a fluctuar, igual que fluctúa todo lo demás; en ti, en la vida, en todo. Eres como una barca sobre el mar: jamás está en el mismo sitio, pues de un instante a otro, su posición cambia e, inevitablemente, algunas de sus posiciones no te van a gustar. Lo bueno de todo esto es que las posiciones son infinitas.
Aunque muchos piensen que es demasiado bueno para ser verdad, lo cierto es que dormir bien y durante un número de horas apropiado, puede ayudarte a perder peso sin que ni siquiera te des cuenta.

Esto es debido a que, cuando no duermes lo suficiente, las hormonas que controlan el apetito se descontrolan y el deseo de comidas poco sanas se intensifica, contribuyendo a ganar peso e incluso predisponiendo a algunas personas a padecer diabetes, según explica Jerry Whack, director médico del California Center for Sleep Disorders.

En estados Unidos, alrededor del 30 % de las personas duermen menos de 6 horas al día, cuando lo que recomiendan los expertos es dormir entre 7 y 9 horas cada noche.

Los efectos de la falta de sueño en el cuerpo

Según diversas investigaciones realizadas, la falta de sueño producida por dormir pocas horas o un tener sueño interrumpido, puede tener diversos efectos perjudiciales en nuestro organismo:

Aumento de la grasa corporal. El riesgo de obesidad es mayor en aquellas personas que duermen menos de seis horas al día, debido a que las hormonas implicadas en la regulación del apetito se alteran. La leptina, que nos dice cuando estamos llenos, disminuye, y la grelina, que hace aumentar el apetito, se dispara. Se produce también un aumento del deseo de carbohidratos como pasta, galletas, caramelos o dulces. Además, se produce un aumento de los niveles de cortisol durante la noche, que promueve la acumulación de grasa sobre todo en la región abdominal.

Se reduce la tasa metabólica, es decir, la cantidad de calorías que quemas para mantener el peso corporal mientras duermes. Esto se traduce en un aumento de unos 4,5 kilos de peso en un año, según los resultados de un estudio realizado por Orfeo Buxton, de Harvard Medical School.

Predisposición a padecer diabetes. Buxton observó también en su investigación un ligero aumento de la predisposición a padecer diabetes en las personas que duermen pocas horas o tienen un sueño interrumpido. En unas tres semanas, el páncreas deja de responder a las comidas de manera normal, produciendo menos insulina, la hormona que transforma la glucosa (azúcar) en energía, de manera que la cantidad de glucosa que permanece en la sangre es elevada.

Muchas personas piensan que dormir 6 horas al día es suficiente, pero no es así. Tu cuerpo necesita dormir durante unas 8 horas para mantenerse sano y funcionar de manera equilibrada. No obstante, una vez que empiezas a tener de nuevo un patrón de sueño normal, las alteraciones del funcionamiento hormonal que se han producido en tu organismo por la falta de sueño vuelven a la normalidad.